El blockchain como herramienta para descontaminar el delta del Níger

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En el sureste de Nigeria, en una zona conocida como Ogonilandia frente a la costa del golfo de Guinea, se encuentra una de las regiones más contaminadas del mundo. A lo largo de medio siglo de perforaciones y derrames de petróleo en el delta del Níger por parte de Shell y otras empresas, los ríos, pantanos, caladeros y manglares quedaron repletos de crudo negro. Un informe de 2011 de las Naciones Unidas decía que algunas áreas seguían contaminadas 40 años después del vertido, a pesar de los esfuerzos de limpieza.

La devastación medioambiental es generalizada en los 1.000 km2 de Ogonilandia, el equivalente a unas 390 millas cuadradas, o cerca de 1/3 del territorio de Rhode Island. Se han destruido los medios de vida de agricultores y pescadores de las aldeas vecinas, mientras que los jóvenes desempleados, con un futuro sombrío, han tomado las armas, destruyendo las tuberías existentes y causando otros estragos. Las tuberías dañadas tuvieron como resultado un derrame mayor de petróleo, mientras que la corrupción y la profunda desconfianza de la población local hacia las personas de fuera dificultaron aún más la llegada de ayuda a la región.

La limpieza del delta del Níger y solucionar el drama económico de los habitantes locales se ha convertido desde hace tiempo en la pasión de Chinyere Nnadi, fundador y consejero delegado de Sustainability International, organización estadounidense sin fines de lucro cuyo objetivo es atenuar la pobreza en África. Su familia procede de Nigeria y él recuerda las vacaciones en su aldea en que la familia tenía que lidiar con la falta de electricidad, las calles sin pavimentar, los ladrones armados y las cosechas arrasadas. Puesto que otros grupos ya han intentado limpiar la suciedad dejada por el petróleo obteniendo resultados diversos, Nnadi ha llegado a la conclusión de que cualquier solución a adoptar debe comenzar por la lucha contra la corrupción y la creación de un clima de confianza antes de que cualquier avance real sea posible.

“Estoy personalmente involucrado en ello porque es la historia de mi familia”, dijo Nnadi en una entrevista a Knowledge@Wharton. Desde fuera, parece algo tan simple como la resolución de un problema medioambiental. Sin embargo, cuando se analiza la sociedad, uno se da cuenta de que la raíz del problema es la corrupción sistémica y la falta de transparencia dentro de la comunidad […] Como el sistema es nocivo, y los agentes no confían los unos en los otros, nunca se hace nada”. Para solucionar esas dificultades, Nnadi dijo que se dio cuenta de que “habría que introducir una nueva manera de hacer las cosas”.

Luchar contra la corrupción

La nueva estrategia de Nnadi es la cadena de bloques o el blockchain, un libro de contabilidad virtual descentralizado en el que los registros realizados no se pueden modificar y cuyo acceso es público, de manera que si todos están al tanto de lo que pasa, nadie quedará impune si hace algo. Para este fin, su organización sin fines de lucro colabora con Blockchain for Social Impact Coalition, una iniciativa lanzada el mes pasado por ConsenSys, empresa de software de tecnología blockchain. “El blockchain es muy importante porque las personas no necesitan confiar en los demás, tienen confianza en la herramienta”, dice Ben Siegel, gerente de política de impacto de ConsenSys.

Según un informe de la Unión Europea de mayo de 2017, hay cientos de soluciones de blockchain para rastrear una cantidad inmensa de transacciones: los votos de unas elecciones, la adquisición de materias primas a través de medios éticos e incluso es posible saber si una botella de champán procede realmente de la región de Champán, en Francia. Sin embargo, el informe de la UE también aporta datos negativos. Por ejemplo, aunque no hay problema alguno para colocar registros públicos en el blockchain, la colocación de datos financieros más sensibles puede dar lugar a dificultades. No es fácil actualmente identificar personas con registros, pero las futuras tecnologías de decodificación pueden facilitar este procedimiento. “Hay informaciones más sensibles que simplemente no deberían ser almacenadas en los libros contables distribuidos”, dice el informe de la UE.

Para Nnadi, sin embargo, el objetivo es lidiar con la rendición de cuentas y los problemas de corrupción en Nigeria. “Nuestra tesis es que los nodos institucionales centralizados de responsabilidad están comprometidos, por lo que la responsabilidad distribuida sería la manera de atender a los intereses de todos los que están involucrados con la comunidad: ciudadanos, gobiernos y empresas. A través de ese mecanismo, esperamos crear inclusión económica y participación de la comunidad”.

Contratos inteligentes

Sustainability International y la coalición del blockchain quieren usar los “contratos inteligentes” para eludir la corrupción y resolver el problema de la desconfianza en Ogonilandia. Estos contratos digitales se ejecutan automáticamente en el momento en que todas las partes cumplen con sus responsabilidades. Por ejemplo, si Shell reservó 10 millones de dólares para limpiar un derrame de petróleo, los fondos se liberarán a la empresa después de que se haya comprobado la conclusión de la obra. “El valor total en dinero por el contrato no será transferido hasta que los miembros de la comunidad confirmen que el proyecto ha concluido”, dice Nnadi. En general, comenta, lo que pasa es que la empresa tiene acceso a parte del dinero.

“Es una ingeniería de responsabilidad”, prosigue Nnani. “De repente, se introducen nuevos conjuntos de habilidades en la comunidad permitiendo monitorear proyectos de patrones internacionales de sostenibilidad”. La comunidad también se beneficia de todo el capital disponible para su uso. Shell también gana, ya que puede monitorear de lejos y “saber lo que está ocurriendo en las profundidades de la selva del delta”. La organización sin fines de lucro de Nnadi está trabajando para que se pueda acceder al blockchain vía teléfono celular. (Ocho de cada 10 Nígerianos tienen celular, de acuerdo con BI Intelligence).

Kevin Werbach, profesor de Estudios jurídicos y de Ética en los negocios de Wharton, estudioso del blockchain, dice que ha habido una “explosión de aplicaciones y sistemas basados en el blockchain. Está todavía en etapas iniciales. No es todavía algo muy sólido y confiable en los puntos en los que debería ser, pero no hay duda de que se trata de un sector cuyas actividades se ampliarán”. Él observa que el blockchain ya se ha utilizado en varias campañas de impacto social. En mayo, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas lanzó un programa piloto que distribuyó cupones de la criptomoneda a 10.000 refugiados sirios en Jordania que podían ser canjeados en algunos mercados.

“Existe, sin duda, la posibilidad de trabajar con aplicaciones de impacto social, así como aplicaciones comerciales”, dice Werbach. “El peligro es que la gente piensa que se trata de una fórmula mágica. Si el problema es sobre todo la obtención e introducción de información precisa en el blockchain, esto es algo que el blockchain no puede resolver. Si hay un gran desequilibrio de fuerzas, no puede resolverlo automáticamente. Sin duda, su potencial es grande en el contexto de impacto social, pero debemos tener en cuenta lo que la tecnología puede y no puede hacer”.

Sentar las bases

Nnadi es consciente de los desafíos propios de combatir la disfunción profundamente arraigada en Nigeria. Su organización ha estado trabajando en la región en los últimos cuatro años para identificar personas y grupos en los que puedan confiar, específicamente organizaciones sin fines de lucro basadas en la comunidad. Estas organizaciones adquirieron popularidad como respuesta a la corrupción sistémica. “Ellos asisten a los activistas de las comunidades ya existentes en el lugar y que han estado luchando sin ayuda”, dice. “Lo que pretendemos hacer es activar al individuo local, equipararlo con una nueva habilidad o herramienta para que apoye a su comunidad”.

Nnadi pretende “abrir un canal de comunicación con los habitantes de las aldeas a través del móvil que los conectará directamente con Shell o el Gobierno”. Actualmente, no hay un vínculo directo y rápido, de ahí la demora en informar y limpiar los derrames ocurridos. Está trabajando con Medios para la Justicia en Nigeria, por ejemplo, para que se pongan monitores medioambientales en todas las aldeas del delta para que usen sus smartphones para tomar fotos de los derrames compartiéndolos a continuación en un grupo de mensajes instantáneos. Sin embargo, la información queda retenida en el grupo, y puede tardar meses antes de llegar a alguien del Gobierno o de Shell.

“Nuestro objetivo es usar el celular básico y con ello crear un canal de comunicación entre el sujeto que vive en la aldea y nuestra plataforma, de manera que pueda monitorear lo que pasa las 24 horas del día durante siete días a la semana”, no sólo los derrames, sino también los actos de terrorismo como la explosión de tuberías y refinerías ilegales, dice Nnadi. Tales actividades cuestan una fortuna para las compañías petroleras y para el Gobierno, que podrían entonces sentirse motivados a ayudar a grupos como las organizaciones sin fines de lucro. La tesis básica de los programas piloto consiste en “delegar el poder en 99 agentes contra un único agente del mal”.

Sustainability International planea lanzar varios programas piloto en el delta del Níger a lo largo del año que viene. Inicialmente las pruebas serán pequeñas y controladas. Su esfuerzo inicial consiste en obtener de forma efectiva información sobre el proceso de descontaminación realizando el trabajo manualmente en un primer momento, añadiendo después capas de tecnología según sea necesario. La organización sin fines de lucro planea trabajar con las personas de la aldea en lugar de traer trabajadores de fuera a la región; el piloto del blockchain se pondrá en marcha de forma posterior. “Los principales problemas del caso de uso que estamos tratando de resolver son origen, pagos, seguridad e identidad”, dice Nnadi.

Siegel añade: “Una plataforma como la del proyecto Sustainability International tiene el potencial de crear una solución de blockchain que pueda ser usada no sólo en Nigeria, sino [también] en cualquier lugar en que se esté tratando de combatir la corrupción”. Siegel dice que la coalición de blockchain está creando una comunidad descentralizada de grupos de encuentros en todo el mundo interesados en usar la tecnología para promover el impacto social. El hará un hackathon de un mes de duración a partir del 7 de septiembre en apoyo a ese esfuerzo. “Estamos en el punto de intersección que probará que el blockchain tiene el potencial de cambiar la forma en que pensamos en el impacto social”, dice Siegel.

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"El blockchain como herramienta para descontaminar el delta del Níger." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [28 agosto, 2017]. Web. [20 September, 2017] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/blockchain-herramienta-descontaminar-delta-del-niger/>

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