Causas del encarecimiento del petróleo y posibles soluciones

La escalada de los precios del petróleo ha alarmado a muchos consumidores y puesto al presidente de EEUU, George W. Bush, y otros políticos del país en una posición comprometida en la que sienten que sólo puede ser resuelta mediante la toma de alguna decisión, la que sea, especialmente en un año electoral. Pero miembros del departamento de finanzas de Wharton y economistas del sector privado dicen que es un buen momento para pensar racionalmente en las razones que han llevado a los precios a alcanzar máximos y su posible efecto en la economía y la política energética.

 

La subida de precios está haciendo temblar los monederos de los automovilistas que están pagando 3 dólares o más el galón en la gasolinera, lo que supone un incremento de 1,50 dólares respecto a enero de 2003. Los precios de la gasolina, que podrían seguir subiendo este verano, afectarán a la economía en las semanas y meses venideros y perjudicarán el crecimiento del PIB en 2006. De hecho, una reciente encuesta desveló que un grupo de consejeros delegados estadounidenses considera el aumento de los costes de la energía la mayor amenaza para los próximos dos años. Mientras Estados Unidos siga dependiendo de países productores de petróleo con gobiernos inestables, los precios altos y volátiles serán la norma, dicen estos expertos.

 

A pesar de todo, algunos factores están ayudando a mitigar los efectos de los altos precios de la energía en los bolsillos y las mentes de los americanos. En primer lugar, los actuales precios de la gasolina en las estaciones de servicio no son tan altos, en términos relativos, como en periodos anteriores, y algunos expertos predicen que los precios del crudo caerán desde el récord de 75,17 dólares por barril de petróleo West Texas marcado en el New York Mercantile Exchange la semana del 23 de abril, hasta por debajo de los 65 dólares el barril en 2007. Además, la economía estadounidense no es tan dependiente del petróleo para el crecimiento del PIB como lo fue hace unas décadas debido a que ahora es más una economía de servicios que industrial.

 

Los precios del petróleo y de la gasolina están aumentando por una serie de razones: la creciente demanda de China e India y de las economías desarrolladas dependientes de los automóviles como Estados Unidos; los problemas de capacidad de refino en EEUU; y los compradores y vendedores de bienes primarios pujaron al alza el actual precio del petróleo para reflejar los posibles riesgos futuros de abastecimiento. Todos estos factores podrían, a diferencia de las anteriores crisis del petróleo, desencadenar de una vez por todas un cambio fundamental y a largo plazo de la política energética de EEUU.

 

En el pasado, lo mismo que durante la Guerra del Golfo de 1990-91, Estados Unidos podía contar con Arabia Saudita, el mayor productor de petróleo del mundo, para incrementar la producción y satisfacer la demanda, además de mitigar la presión al alza de los precios, pero actualmente eso no es posible, según explica el profesor de Finanzas de Wharton, Richard Marston.

 

“Hoy en día nos encontramos al limite y los Saudíes no están cerca de los excedentes de capacidad que tenían antes”, dice Marston. “Así que dependemos de un grupo de productores en zonas del mundo muy inestables (como Irán, Nigeria y Venezuela). Tienes una serie de gobiernos hostiles produciendo petróleo y somos muy vulnerables”.

 

Así todo, Nicholas S. Souleles, profesor de Finanzas de Wharton, señala que debido a la naturaleza de la relación entre la oferta y la demanda en estos momentos, el shock del precio del petróleo no es tan malo como podría ser. “Está claro que parte del aumento de los precios se debe a la demanda y no la oferta- y ésta es una distinción muy importante. “Tradicionalmente, pensamos en un shock por parte de la de la OPEP en el que los precios registran subidas debido a una restricción de la producción. Pero existe un gran componente de demanda hoy en día. Estados Unidos y China han incrementado su demanda de petróleo y han subido los precios. Si hay un incremento por parte de la demanda, esto significa que la economía gana impulso. Un incremento del precio por parte de la demanda podría ralentizar el crecimiento pero no pararlo”.

 

Souleles además señala que mientras los precios del petróleo y de la gasolina son altos en términos nominales, están, en términos reales, cerca, o incluso por debajo, de su máximo de 1980. “Un dólar no vale lo mismo hoy en día que hace 20 años”, dijo. “Los precios del petróleo no han crecido tanto como la gente piensa en términos reales. Nuestra demanda de petróleo puede crecer aún más. Pero la economía es más eficiente que antes en cuanto a su uso del combustible y el mayor protagonismo del sector servicios significa que necesitamos menos petróleo para producir cada unidad de PIB. Pienso que podríamos estar usando la mitad de petróleo por unidad de PIB ahora (que en 1980). China y algunos países en desarrollo son menos eficientes desde el punto de vista del petróleo, así que usan más petróleo por unidad de PIB. Además, su demanda de crudo se ha incrementado”.

 

Capacidad de adaptación de la economía

David Wyss, economista jefe de Standard & Poor’s en Nueva York, coincide con Souleles en que la economía estadounidense ha mostrado una capacidad de adaptación sorprendente al aumento de los precios de la energía en los últimos dos años. El embargo de petróleo de los años 70 desencadenó una recesión, algo que no ha ocurrido esta vez.

 

“Lo que ha cambiado es que la economía ya no es tan dependiente de la energía como antes”, dijo Wyss. “El año pasado, la energía representaba el 7% de PIB. En 1981, representaba el 14% del PIB. Se ha producido una combinación de eficiencias mejoradas. Los automóviles han ganado un tercio en eficiencia de consumo- unas 20 millas por galón hoy en día, en comparación con 15 en 1981- lo cual todavía no es muy bueno, pero apunta en la buena dirección. Y hemos mejorado el aislamiento de nuestras casas. Pero, sobre todo, se debe al cambio de estructura de la economía de EEUU: el 80% del PIB pertenece al sector servicios”.

 

Jason Schenker, un economista del Wachovia Bank en Charlotte, Carolina del Norte, que sigue el sector energético, señala que los altos precios de la gasolina que los consumidores ven en las gasolineras hoy en día se deben más a los problemas de capacidad de refino que al reciente alza de los precios del crudo. De hecho, Schenker dice que los precios de la gasolina han crecido más rápido que el precio del crudo en las últimas semanas. No hay escasez del ligero crudo dulce que las compañías petroleras preferían para la fabricación de gasolina. En su lugar, dice, “tenemos una capacidad de refino muy limitada; las refinerías están haciendo todo lo que pueden”. No se han construido grandes refinerías en Estados Unidos desde los 70, señala, añadiendo que con el continuo aumento de la demanda de gasolina, los precios podrían llegar a alcanzar los 4 dólares el galón en las gasolineras.

 

Wyss señala otro factor determinante de los altos precios de la gasolina, al igual que la escasez de gasolina en algunas zonas: una ley federal de energía de 2005 que obligaba a las refinerías a sustituir el MTBE por etanol de maíz como aditivo de la gasolina porque el MTBE está vinculado con la polución de aguas subterráneas.

 

Las refinerías han tenido dificultades para adaptarse al cambio, lo que ha causado problemas en la cadena de abastecimiento. Las estaciones de servicio tienen que vaciar y limpiar sus tanques antes de aceptar envíos de la nueva gasolina mezclada con etanol, según el AAA Mid-Atlantic, una organización con sede en Delaware que vela por los derechos de los automovilistas. A diferencia de la mezcla con MTBE, el etanol no se puede transportar por tuberías. En lugar de eso, tiene que ser mezclado en terminales y luego llevarse por tren o en camiones. Muchas refinerías no estaban preparadas para el cambio, y se produjeron problemas en la cadena de suministro. Al mismo tiempo, las refinerías están cambiando la mezcla de gasolina de invierno a la de verano, que cuesta más producir.

 

En gran medida, las últimas alzas de los precios se deben al temor de la confrontación con Irán, uno de los mayores productores de petróleo que ha alarmado a la comunidad internacional al desarrollar un programa nuclear que incluye la capacidad de fabricar, algún día, armas nucleares, dice Schenker.

 

Los oficiales iraníes han declarado en informes de prensa que no tenían planes de cortar sus suministros de petróleo como medida de presión frente a Estados Unidos y otros países. Pero Schenker dice que en dos ocasiones en los últimos meses, cuando la guerra de palabras entre Occidente e Irán alcanzó un tono particularmente alto- en diciembre y a finales de enero- los compradores y vendedores de bienes primarios pujaron al alza el precio del petróleo. Luego, cuando la tensión con Irán se enfrió y la cobertura mediática se redujo, los precios cayeron para volver a crecer fuertemente en las últimas semanas.

 

¿Manipulación de los precios?

Schenker y otros entrevistados descartan cualquier sospecha de que la manipulación de los precios por parte de los compradores y vendedores de bienes primarios haya sido la causa del aumento del petróleo y de la gasolina. “La gente no tiene ningún reparo en decir que el precio del crudo ha subido debido a los especuladores”, dice Schenker. Pero lo que está ocurriendo realmente es que el mercado está intentando ser eficiente al “trasladar al mercado el precio de la genuina posibilidad de que se produzcan eventos inestables en el futuro”.

 

No obstante, es cierto que los hedge funds y otros inversores están jugando un papel cada vez más crucial en los mercados del crudo ya que ven el petróleo como una inversión y no como un simple bien primario. El preciso impacto de estos inversores en los precios del oro negro, sin embargo, no está claro, según Wyss.

 

“En general se piensa que estos comerciantes deberían ejercer alguna influencia”, señala Wyss. “No están aceptando la entrega de petróleo; cuando han terminado con él, tiene que volver al mercado. Pero con la repentina expansión de los fondos, son responsables, en parte, del incremento de los precios. Así todo, creo que la gente realmente tiene miedo de no tener petróleo en el futuro. Las refinerías, los ferrocarriles y las aerolíneas están intentando comprar en los mercados de futuros para garantizarse algún tipo de suministro. Los mercados de futuros juegan un papel importante porque permiten a los consumidores y los productores fijar precios. Las aerolíneas pueden establecer sus precios con tiempo suficiente al cerrar los precios del petróleo. Permiten a los consumidores cerrar el precio del gasóleo para la calefacción al principio del invierno. En este tipo de situaciones es donde el mercado de futuros aparece en su mayor parte, y tiene una función. Hay que pagar un precio, pero es fundamental”.

 

Marshall E.Blume, profesor de Finanzas de Wharton, lo expresa de la siguiente manera: “Especulación es una palabra con una connotación negativa. Los comerciantes cumplen una función útil para fijar el precio. Mucha gente en Estados Unidos tiene una visión muy limitada de la situación. El mercado del petróleo es mundial. India y China están creciendo muy rápido y, por tanto, querrán más petróleo. Esto aumentará el precio del crudo”.

 

Además, dice Blume, cada día aparece algún tipo de riesgo que causa preocupación entre los inversores sobre el abastecimiento del petróleo en el futuro. “Cuando esto pase, la gente subirá el precio para reflejar la probabilidad de algún evento en particular. Cierta gente llama a eso especulación. Realmente no se trata de eso. Consiste en establecer correctamente el precio”.

Como resultado del crecimiento de los precios de la energía, Wyss ha rebajado su proyección de crecimiento del PIB en 2006 de 2,9% a 2,5%. Además, predice que el precio del barril de petróleo caerá hasta los 60 dólares en 2007, a medida que la preocupación sobre el abastecimiento por parte de los países productores como Irán y Nigeria disminuya. Pero advierte que “riesgos relativamente menores de inestabilidad tendrán un desproporcionado impacto en los precios”.

 

Una encuesta publicada el 13 de abril por el Financial Services Forum, una asociación formada por los consejeros delegados de 20 grandes instituciones financieras con negocios en Estados Unidos, señaló que sus miembros consideran que el precio de la energía es la principal amenaza para el crecimiento de la economía de Estados Unidos, por encima de los costes de la sanidad y el terrorismo. (Además, los consejeros delegados dijeron que el crecimiento del precio de la energía era la mayor amenaza para el crecimiento mundial, seguido del terrorismo y del proteccionismo).

 

Ganarse a los votantes

El aumento del precio del petróleo y la gasolina ha llevado a Bush y otros miembros de la Cámara de Representantes y del Senado a presentar varias propuestas. Bush ha sugerido una relajación temporal de los nuevos requisitos anticontaminación y dejar de aumentar la reserva estratégica de petróleo este verano para liberar unos 11 millones de barriles de crudo dirigidos al consumo. Los líderes republicanos han sugerido mandar cheques de 100 dólares a los ciudadanos para rebajar la carga de unos precios más altos, y algunos políticos han pedido investigar las supuestas manipulaciones de precios por parte de las grandes empresas petroleras. La mayoría de los observadores ven estas propuestas como una manera de ganar votos durante un año electoral- las elecciones al Congreso tendrán lugar en noviembre- o como pasos que tendrán poco impacto, a corto- o largo- plazo, en los precios.

 

Otra idea que se baraja es hacer un llamamiento a las petroleras para que lancen un impuesto sobre las ganancias. Pero algunos de los entrevistados dicen que adoptar esta propuesta sólo servirá para reducir la cantidad de dinero disponible para la exploración petrolífera. “La gente ve cómo el precio del crudo está subiendo y cómo las grandes y malas empresas se llevan todos los beneficios, y los políticos tienen que reaccionar”, dice Blume. “Esperemos que no reaccionen demasiado”. Blume recuerda el desastre que se tradujo en largas colas en las gasolineras después de que la administración Nixon respondiera al embargo de 1970 implementando el control de precios y el racionamiento de gasolina. “Durante el mismo periodo, Japón no hizo nada para frenar los precios. Dejaron que el mercado hiciera su trabajo y no tuvieron ningún problemas con la gente llenando los depósitos”.

 

Aquellas personas que les gustaría que Estados Unidos usara menos combustibles fósiles pueden recibir de manera positiva los altos precios puesto que las señales de los precios son fuerzas poderosas en el mercado -en este caso sirven como un importante incentivo para ahorrar energía-.

 

Marston, de Wharton, asegura que “a largo plazo, si el precio del petróleo permanece en la zona de los 60 a 70 dólares, veremos cambios importantes por parte de la demanda. Veremos un cambio a equipos de capital mucho más eficientes. Los días de los grandes SUVs (Sport Utility Vehicles) se han acabado. No compraremos o utilizaremos coches más pequeños porque estemos preocupados por el medioambiente; usaremos coches pequeños porque el precio del petróleo es demasiado alto y simplemente no podemos permitirnos estos grandes automóviles. El mecanismo del precio es una fuerza increíble a largo plazo”.

 

Perspectiva europea

Según Altina Sebastián González, profesora de Finanzas de la Universidad Complutense de Madrid, aunque la escalada en los precios del petróleo afecta hoy menos a la economía europea de lo que afectaba hace años, es altamente probable que se tengan que revisar las previsiones de crecimiento económico para 2006, tanto para España como para el resto de las economías europeas. En términos de PIB, el impacto negativo debería situarse en torno al 0,2 – 0,3% para 2006 y un 0,4-0,5%, en 2007, mientras la inflación subyacente podría sufrir un incremento del 0,1% este año y de un 0,2% en el próximo.

 

Dentro de la eurozona, las consecuencias de las sucesivas subidas del petróleo variarán. En particular, España puede verse más afectada, ya que el consumo de petróleo por unidad de Producto Interior Bruto (PIB) es casi el doble que el de Francia y Alemania. “Nuestro país adolece de una economía más desequilibrada y con mayor dependencia del petróleo. Además, el grado de autoabastecimiento energético de España es muy inferior al de las principales economías desarrolladas”, añade Sebastián.
 

Sergio R. Torassa, profesor de Finanzas de European University, sugiere que en Europa, a corto plazo, “la raíz del problema está en un desajuste entre oferta y demanda. El vigoroso crecimiento de la economía de China requiere fortísimas cantidades de petróleo y la demanda del mercado americano sigue imparable. Mientras tanto, por el lado de la oferta la situación se ha complicado en distintos países productores: enfrentamientos violentos en Irak, ambiciones nucleares en Irán, nacionalismo de izquierdas o indigenistas en Latinoamérica, inestabilidad en Nigeria. Sin temor a equivocarme, estimo que unos $15 del incremento de precio habido este año es atribuible al riesgo geopolítico”.

 

Las medidas que tomen los gobiernos europeos deberían estar dirigidas a aumentar la productividad y a fomentar la investigación sobre carburantes alternativos”, dice Torassa. La experiencia americana de los últimos años es un ejemplo ilustrativo de cómo disminuir la dependencia del petróleo. En 1980, Estados Unidos consumió 17 millones de barriles al día para producir $5,2 billones, en 2005 necesitó solamente 20,7 millones de barriles al día para generar un PIB de $11,1 billones. Desde el punto de vista del consumidor, la evolución también ha sido positiva. Según datos del Bureau of Economic Analysis, en 1970 cada americano destinaba el 3,4% de sus gastos totales a gasolina y lubricantes. En 2005 y a pesar de la tremenda subida de los precios, este porcentaje se ha reducido hasta el 3,3%”.

 

La investigación sobre carburantes alternativos constituye la segunda gran línea de acción, según comenta Torassa. Las posibilidades son muchas y variadas, dependiendo del nivel del precio del petróleo. Por ejemplo, a partir de los $60, tiene sentido la elaboración de etanol a partir de un recurso renovable como es el maíz. A partir de los $80, el biodiesel es la respuesta. No cabe duda que a medida que los recursos financieros que se destinen a la investigación vayan dando sus frutos, tales niveles de precios de equilibrio se irán reduciendo, convirtiéndose en sustitutivos del petróleo tal y como los conocemos hoy, marcando por ende un nuevo techo (cada vez más bajo) para el precio del barril.     

 

La colaboración entre la industria automotriz y petrolera es un buen ejemplo de la contribución que puede aportar la iniciativa privada, dice Torassa. El pasado mes de marzo, el modelo de competición R-10 de Audi ganó una prueba de resistencia en el circuito de Sebring, convirtiéndose en el primero bólido propulsado por diesel en imponerse en una carrera de estas características. Es la primera vez que un diesel vence a sus homólogos de gasolina…. De consolidarse esta tecnología, el impacto sobre la industria automotriz sería muy importante.

 

Pese a todo, sugiere Torassa, los actuales niveles récord de precios probablemente serán los últimos en la historia. El proceso de innovación tecnológico descrito anteriormente, unido a la activa exploración de nuevos yacimientos debería saturar el mercado con petróleo en el plazo de 2 a 3 años. Siendo así, a partir de 2010, la oferta superará a la demanda.

 

Sebastián ofrece una perspectiva diferente: “En la escalada del precio del petróleo, los problemas geopolíticos sólo reflejan una de las caras de la moneda. La otra tiene que ver con el temor creciente, que en momentos se acerca al pánico, de que una de las mayores amenazas del siglo se haga realidad: esto es, que el llamado oro negro se agote.

 

Con respecto a su posible techo los analistas no comparten las mismas previsiones, comenta. En realidad, las opiniones están tan divididas que podríamos hablar de petro–pesimitas y de petro-optimistas. Los primeros se apoyan en la tesis de un grupo de geólogos que desde hace años sostienen que el petróleo escaseará y que la ausencia de alternativas para reemplazarlo llevará al mundo al desastre económico. La popularidad de esta idea se ha visto reforzada con la reciente publicación de varios libros (“Out of gas”, “The empty tank”, etc.) que están teniendo un gran éxito editorial.

 

Sebastián, sin embargo, no comparte esta visión. Ella es una petro-optimista por las siguientes razones:

 

  • Lejos de estar cerca de su techo, la producción de petróleo puede incrementarse hasta un 18% en relación a los niveles actuales, según las proyecciones realizadas por el CERA (Cambridge Energy Research Associates).

 

  • Si bien es cierto que a las grandes compañías petroleras les cuesta un gran esfuerzo reponer sus reservas, esto no se debe a que haya escasez de petróleo sino a las restricciones de acceso a los enormes depósitos de Rusia y otros miembros de la OPEP, en donde sería fácil y barato perforar y extraer.

 

  • El desarrollo tecnológico es otro factor que permitirá un mejor aprovechamiento de los campos que están hoy en explotación. Avances como la perforación multilateral, el análisis sísmico en 4-D y la detección directa electromagnética de hidrocarbonos constituyen hitos en esta dirección.

 

  • La tecnología aplicada a la exploración de nuevos campos también se está sofisticando a pasos agigantados. Ello debería permitir la detección de potenciales yacimientos, por ejemplo, en Siberia, Irak y Arabia Saudita, cuyo terreno no ha sido relevado con dicha tecnología.

 

  • Finalmente, la tecnología aplicada a la extracción permitiría perforar en aguas más profundas y terrenos más difíciles, incluso tan hostiles como el Ártico. En este caso, las salvaguardas ecológicas constituyen un imperativo insoslayable.

 

Por su parte, Torassa, comenta sobre el impacto del consumo de gasolina en España que, según los últimos datos publicados en el Boletín Estadístico de Hidrocarburos, el encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales comienza a pasar factura en términos de consumo de productos petrolíferos. En concreto, un 3,8% durante el mes de enero.

 

“La caída más acusada se ha producido en el mercado de gasolinas, cuyo consumo ha bajado un 5,5% en los últimos doce meses, una tónica general desde 1999, pero en paralelo ha aumentado la demanda de gasóleo”, dice. “Este enfriamiento del consumo explica el descenso en las importaciones de crudo, que cayeron un 0,6% en términos anuales”. Mientras tanto, “la capacidad de refino por parte de las petroleras españolas es muy alta y se sitúa en torno al 96,5%”.

 

Los altos precios del crudo parecen “haber aconsejado a las petroleras aumentar sus reservas”, comenta Torassa. Así, en los últimos doce meses, el crudo almacenado por éstas se ha incrementado en 1,08 millones de toneladas. Una estrategia que hay que vincularla al hecho de que en el sector se prevén nuevas subidas del petróleo, como ponen de manifiesto los mercados de futuros”.

 

Las noticias de América Latina

La decisión de Evo Morales, presidente de Bolivia, de nacionalizar los hidrocarburos del país – y expulsar del territorio a aquellas empresas extranjeras que no entreguen el control de sus operaciones en los próximos seis meses- se espera que tenga repercusiones globales muy importantes, especialmente para aquellas empresas directamente afectadas, como son la brasileña Petrobras, la española Repsol, las británicas British Gas y British Petroleum,  la francesa Total y la petrolera con sede en EEUU Exxon Mobil.

 

Las consecuencias de este hecho todavía no están claras, pero un artículo del 2 de mayo publicado en el New York Times señala que “sigue una tendencia de las naciones latinoamericanas para obtener un mayor porcentaje de los beneficios de la extracción de los combustibles fósiles” y llega “menos de un mes después de que Chávez ordenara el embargo de los campos petrolíferos” de aquellas empresas que rechazaron entregar sus operaciones a la empresa petrolera estatal de Venezuela. Bolivia, dice el artículo, es la segunda reserva natural de gas de América del Sur, después de Venezuela”.

 

Los rasgos más importantes del anuncio de Morales, explica Altina Sebastián, son los siguientes:

 

  • El estado boliviano recupera la propiedad, posesión y el control total y absoluto de todos los recursos, debiendo las petroleras con presencia en Bolivia entregar a la empresa estatal YPFB toda su producción de hidrocarburos.

 

  • YPFB se hará cargo de los procesos de comercialización, definiendo las condiciones, volúmenes y precios tanto para el mercado interno, como para la exportación y la industrialización.

  • Las petroleras tienen seis meses para acordar con las autoridades bolivianas sus nuevos contratos. Al término de este plazo, las compañías que no hayan firmado contratos no podrán seguir operando en el país.

 

  • Para los campos de gas natural de mayor producción deberán entregar el 82% de los ingresos por la producción de hidrocarburos y gas al estado boliviano y, con el restante 18%, cubrir los costos de operaciones, las inversiones necesarias y generar un margen de rentabilidad.

 

  • Para “garantizar la continuidad de la producción”, YPFB tomará a su cargo la operación de los campos de las compañías que se nieguen a acatar o impidan el cumplimiento de lo dispuesto.

 

El proceso de nacionalización será ejecutado por los ministerios e YPFB, además de “por las Fuerzas Armadas, que comenzaron hoy mismo a ocupar instalaciones petroleras en todo el país, dice Sebastián.

 

En cuanto al impacto que la decisión de Morales puede conllevar, Torassa comenta que “el presidente brasileño Lula ha reaccionado de manera muy firme en defensa de los intereses de Petrobras, principal afectada por la medida”. Además, Torassa señala que “con un porcentaje de sólo el 18% de los ingresos es materialmente imposible rentabilizar cualquier inversión productiva en gas, por lo que cualquier operación en Bolivia se torna inviable”.

 

Para la española Repsol YPF, “Bolivia supone el 18% de sus reservas probadas de petróleo, el 11% de su producción y el 2% del beneficio. Si la negociación con el equipo del presidente Morales se complica de modo que no sea posible llegar a ningún acuerdo que tenga un mínimo de sentido económico, el write-off que debería ser asumido por Repsol es significativo (de igual magnitud a los % citados). De no contar con las reservas bolivianas, las reservas probadas del grupo Repsol YPF se reducirían de 8,7 años a unos siete. Desde esta perspectiva, la situación de Repsol se torna bastante delicada”, añade.

 

En su opinión, “YPFB no cuenta, hoy por hoy, ni con los recursos humanos ni financieros para asumir las tremendas responsabilidades implícitas en el llamado decreto supremo: Si desde principios de la década de los noventa, fecha en la que se privatizaron los hidrocarburos, llegaron al sector inversiones por valor de más de 3.000 millones de dólares (permitieron multiplicar por diez las reservas de gas natural, hasta 48,7 billones de pies cúbicos), no parece que las necesarias nuevas inversiones tanto de mantenimiento como de modernización vuelvan a repetirse”. 

 

Torassa sugiere que “YPFB no cuenta, hoy por hoy, ni con los recursos humanos ni financieros para asumir las tremendas responsabilidades implícitas” en el anuncio. 

 

Hablando más en general sobre el aumento de los precios del petróleo, José Caio Racy, del FCECA (Facultad de Ciencias Económicas, Contables y Administrativas) de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, sugiere que la actual tendencia al alza de los precios del petróleo tendrá diversos impactos sobre América Latina. Respecto a la inflación, por ejemplo, el promedio de previsión de inflación proyectada por el FMI para los países productores de petróleo de América Latina es menor durante los años 2006 y 2007 de lo que fue en el período 2004-2005. Sin embargo, esta subida presiona sobre los costes y aumenta la posibilidad de inflación, lo que afectará directamente a los consumidores. Si los gobiernos no sancionan de forma monetaria esta tendencia habrá cambios en los precios relativos favoreciendo a los productos de demanda más estática”.

 

En cuanto al consumo, dice, “los mayores ingresos como consecuencia de las exportaciones de petróleo tienden a mejorar la posición relativa de los productores aún en términos de consumo de los países exportadores. Por su parte, dada la baja elasticidad de precios frente a la demanda de muchos de los derivados del petróleo, los consumidores pasarán a tener mayores gastos con estos productos, lo que llevará a reducir la capacidad de consumo de los mismos”.

 

Por último, las influencias políticas en la región “darán margen al surgimiento de gobernantes populistas en los países productores. Sin embargo, no se ven señales de cambios en la política que afecten a los consumidores a corto plazo. En Brasil, los resultados en el asunto de autosuficiencia tienden a ser explotados políticamente. Sin embargo, se debe resaltar que los precios del petróleo constituyen un factor importante de presión en las transacciones corrientes de los países consumidores de petróleo”.

 

En cuanto a si es posible reducir la dependencia del petróleo, Racy sugiere que, a corto plazo, las posibilidades “son bastante limitadas. Históricamente, luego de largas batallas con los precios del petróleo, han surgido innovaciones que hace posible la reducción relativa del consumo (como los coches más económicos) y se ha reducido el grado de falta de elasticidad de la demanda. Incluso el uso de alcohol como alternativa exige un tiempo para la ampliación de la flota y cambios en las expectativas a largo plazo sobre la oferta y los precios de ambos combustibles”.

 

China: reducir el consumo no es una opción

Dado que la demanda de petróleo y las importaciones de crudo están creciendo a un ritmo muy rápido, el incremento en los precios del petróleo está siendo observado con atención en China.

 

Según Zheng Hui, profesor de Finanzas de la Universidad de Fudan, los altos precios del petróleo, a corto plazo, tendrán un impacto negativo en la economía china, sobre todo porque es muy poco probable que el país pueda reducir sus importaciones de crudo en vista del limitado abastecimiento doméstico. Este gasto seguirá creciendo incluso si el precio del petróleo aumenta. “Dado el continuo incremento de la renta per capita de China, y como muchos hogares disponen ahora de automóviles, no hay ningún signo de que se reduzca la demanda china de petróleo en el futuro inmediato”.

 

El problema se agrava por el hecho de que la estructura internacional de abastecimiento de petróleo es complicada, añade Zheng, señalando que cerca de la mitad de la producción está controlada por la OPEP y esta organización está aumentado el precio del crudo “para obtener el máximo beneficio económico. Incluso reduce a propósito la producción de petróleo con el fin de mantener el precio alto. Por tanto, el precio internacional del crudo depende en su mayor parte de las acciones de la OPEP, en lugar de la demanda”. El hecho de que la demanda china está creciendo y su abastecimiento de petróleo es limitado significa que “el país no tiene otra opción que gastar cientos de millones de dólares cada año en importaciones, al menos a corto plazo”.

 

Sin embargo, según el profesor Zheng, a largo plazo, China será capaz de encontrar alternativas para luchar contra este problema. Por ejemplo, “podemos licuar el carbón. Transformar carbón en crudo es una buena tecnología. Pero no se ha industrializado porque el coste de hacerlo es mayor que el de importar petróleo”. Pero si esto cambia, argumenta, “China transformaría su estrategia energética”.

 

Wang Yizhi, vice director del Instituto de Economía Regional de la Academia de Ciencias Sociales de Shangai, analiza el impacto del crecimiento del precio del petróleo en algunas industrias. Por ejemplo, los incrementos de los precios del crudo aumentarán los costes de los automóviles y otras industrias dependientes del petróleo, resultando en menores ganancias. “El balance final de algunas plantas petroquímicas ha caído notablemente en los últimos dos años”. Además, “como el coste de viajar está aumentando, el negocio turístico también se verá dañado”.

 

Wang sugiriere que aunque el alza de los precios del crudo pueda tener un impacto negativo en la industria automovilística a corto plazo, a largo plazo será posible promocionar una industria nacional de este tipo, especialmente si se pone el énfasis en desarrollar automóviles más pequeños. “China tiene una ventaja competitiva en vehículos de tamaño pequeño, ya que hay menos competencia por parte de los fabricantes mundiales”, dice Wang. “Los altos precios del crudo podrían cambiar eventualmente la estructura de la industria doméstica automovilística”.

 

Según Hua Min, director del Instituto de Economía Mundial de la Universidad de Fudan, el petróleo es un recurso estratégico y su precio depende cada vez más de la curva de la oferta y la demanda. “De hecho, es una fuente de energía con múltiples precios. Es en su mayor parte un precio financiero basado en parte en la fluctuación del dólar americano, un precio especulativo influenciado por los flujos de capital internacionales y un precio político dependiente de las políticas regionales. Recientemente, con la depreciación del dólar americano”, los especuladores han empezado a inundar el mercado de futuros del petróleo. “Lo que complica aún más las cosas es que todavía existe inestabilidad en Oriente Medio. Como resultado de esto, se espera que los precios del petróleo alcancen nuevos máximos”.

 

En cuanto a cómo debería reaccionar China ante el aumento del precio del crudo, Hua sugiere mirar atentamente a la estructura de la economía china. “Después de más de veinte años de reformas y desarrollo, China está entrando en una fase donde grandes cantidades de recursos se están utilizando en la producción para el crecimiento económico. Incluso si los precios siguen subiendo, tendremos pocas opciones. No podemos volver a la ventaja laboral del pasado y tampoco podemos contar con el talento y la innovación tecnológica porque todavía no hemos llegado a esa etapa. Lo único que podemos hacer ahora es defendernos del riesgo de los incrementos de los precios del petróleo”. China puede hacer esto, añade, mediante la compra de acciones de las mayores empresas petroleras del mundo y establecer cooperación estratégica con ellas a largo plazo para compartir el poder de controlar la producción de petróleo”.

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