Crisis de refugiados en Europa: Riesgos frente a beneficios de largo plazo

migrants

Durante años, Europa sabía que el actual flujo de inmigrantes era inminente, pero es evidente que el continente no estaba preparado para las consecuencias humanitarias, logísticas y económicas derivadas de ello. El alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados estima que 366.402 refugiados han cruzado el Mediterráneo en dirección a Europa este año, de los cuales 2.800 murieron o desaparecieron durante la travesía. Alemania, Austria, Reino Unido y Francia acordaron acoger refugiados de Siria, Irak y otras regiones asoladas por el conflicto. Austria dijo que acogería 12.000 inmigrantes.

Sin una previsión de cuando será el final del flujo migratorio, es necesaria una responsabilidad global compartida de acogida y reasentamiento de esos inmigrantes. Está claro que hay muchos más desafíos. Uno de ellos es la escalada impresionante del aspecto humanitario de la crisis -como la muerte de los inmigrantes durante el viaje hasta el hacinamiento en los campamentos-, lo que exige atención inmediata. La resistencia de las poblaciones locales a los inmigrantes es otro desafío, porque existe el temor creciente de que el Estado Islámico y el terrorismo se hayan extendido subrepticiamente. En los países de la frontera que reciben a los inmigrantes no están preparados para separar a los refugiados genuinos de las personas que se aprovechan de la oportunidad para buscar empleo. Existe también la esperanza de que los inmigrantes puedan ser una contribución positiva a largo plazo en las economías que los reciben, a través del impulso de la actividad emprendedora y la creación de empleos. Es lo que piensan los profesores de Wharton y de la Universidad de Pensilvania.

“Una vez que reconozcamos que éstas son situaciones que han sido postergadas y se necesita tener opciones de reasentamiento, no podemos esperar que los primeros países a los que los inmigrantes lleguen se ocupen solos de esa tarea”, dice Sarah Paoletti, profesora de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pensilvania. Ella es también la directora de la Clínica Transnacional Legal de la misma universidad, que es una entidad de derechos humanos internacionales y de emigración. “Se necesitan soluciones de largo plazo y de cooperación internacional que van más allá del continente europeo”.

Beneficios económicos de la inmigración

El aspecto positivo de la crisis migratoria podrían ser los beneficios de largo plazo para los países que acojan a los refugiados en lo que se refiere a actividad emprendedora y creación de empleos, según explica Robert Meyer, profesor de Marketing y también director adjunto del Centro de Gestión de Riesgo y de Procesos de decisión de Wharton [Risk Management and Decisions Processes Center]. “Países como Alemania interpretan la situación como un inmenso sufrimiento a corto plazo para la obtención de un beneficio positivo que, espera, sea de largo plazo. Numerosas evidencias muestran que el inmigrante refugiado contribuye, con frecuencia, de forma positiva a la economía”.

Paoletti y Meyer conversaron sobre los desafíos que la crisis migratoria representa para los países que recibirán a los inmigrantes y de qué manera pueden lidiar con ellos durante el programa de Knowledge@Wharton en Wharton Business Radio, canal 111 de SiriusXM.

Según Meyer, “un gran ejemplo” de los efectos positivos de la inmigración de refugiados es el flujo de cubanos a EEUU en los años 60. “En la mayor parte de las poblaciones, la educación tiende a seguir una curva en forma de campana, mientras que en el caso de los inmigrantes adquiere forma de U”, dice. Los flujos migratorios traen consigo dos tipos de personas -las altamente cualificadas, que pueden fundar una empresa, y las poco preparadas, dispuestas a aceptar empleos que la población local rechaza, añadió. “Cuando juntamos ese crisol de culturas, lo que se obtiene a largo plazo es una fuente excelente de mucho crecimiento”.

Desafíos de reasentamiento

Antes de que los países empiecen a cosechar esos beneficios, ellos tienen que lidiar con los desafíos inmediatos de reasentamiento de los refugiados, dice Paoletti. “Desde la perspectiva legal, se trata de un desafío increíble […] determinar cuáles son sus derechos bajo la ley internacional, y cuáles son las perspectivas de reasentamiento a largo plazo”, añadió. Ese proceso requiere validación individual para cada inmigrante, lo que la convierte en una “tarea hercúlea”, dice Paoletti.

Meyer comentó acerca de los riesgos del terrorismo asociados a la crisis migratoria. “Cuando hay cientos de miles de personas cruzando la frontera […] ¿en qué medida es posible hacer un proceso de selección profundo?, se preguntó ella.

Para hacer frente a la crisis es necesario que se comprenda la mentalidad de los refugiados, dice Meyer. El señaló que la “tendencia humana natural es ver todo lo positivo […] una vida mucho mejor, por ejemplo, en Alemania, de la que jamás sería posible en casa”. Algunos planean también volver a sus países de origen después del final del conflicto y de la estabilización de la economía, añadió.

Compartir la carga

La mayor parte de los inmigrantes procede de Afganistán, de Siria, Irak y Eritrea, y están actualmente en Turquía, Líbano, Jordania, Libia y Hungría esperando llegar a Alemania, Austria, Reino Unido, Francia, Italia, Grecia y Suecia, tal y como muestra una gráfica de la CNN.com. Se espera que la Comisión Europea proponga la distribución de 120.000 refugiados en los próximos dos años. Francia y Alemania ya han acordado acoger a 55.000 refugiados más en los próximos dos años.

Con relación a EEUU, el actual clima político no es favorable a la recepción de inmigrantes, dice Meyer, citando a Donald Trump, actual líder en la carrera republicana a las elecciones presidenciales, a favor de que se instalen “vallas” contra la inmigración. Así todo, en Alemania, la actitud pública respecto a los inmigrantes ha cambiado de forma reciente, dice. “Hay un disposición mayor por parte de la población alemana a aceptar a los refugiados e identificar en ellos los factores positivos”.

Paoletti esperaba “más acción” por parte de EEUU en la crisis de los inmigrantes, aunque reconociendo que no será fácil lidiar con las cuestiones migratorias, especialmente en el contexto del Estado Islámico y de Siria. “Así todo, se trata de una verdadera oportunidad para que EEUU asumiera un papel decisivo en la cuestión. “Meyer está de acuerdo con Paoletti. El dice que el reciente declive de los flujos migratorios a EEUU no es bueno para la economía. “Como país que nació y se desarrolló y llegó al potencial que tiene gracias a la inmigración, dar la espalda de forma repentina al problema no es una buena señal para el futuro del país”.

En cuanto a eso, las naciones ricas del Golfo de Arabia Saudita, los Emiratos Arabes, Catar, Kuwait y Bharein, rechazan aceptar a los refugiados sirios. Esa mentalidad necesita cambiar, dice Paoletti. Ella destaca que esos países aceptan de forma rutinaria emigrantes para trabajar, “lo que abre la puerta a que la gente sea canalizada al tráfico laboral y otras formas de tráfico humano”. Meyer señaló que países como Catar, que ya cuenta con individuos de otras nacionalidades que representan un 80 % de su fuerza laboral, sienten que han llegado al límite máximo de sus posibilidades.

Reasentar a los inmigrantes es otra cuestión compleja. Meyer dice que, en Alemania, los refugiados tienen que esperar tres años antes de incorporarse a la fuerza laboral. “En ese periodo de tiempo, están en el limbo, lo que exige desembolsos enormes para mantener a esa gente y podría hacer que el interés público se torne negativo”, dice. Paoletti añadió: “Los jóvenes y los niños en edad escolar sienten que su vida está siendo desperdiciada si no se les permite el acceso a la educación y las oportunidades”.

Medir el proceso de ayuda

Un gran desafio que la crisis de refugiados representa es la planificación de la transición de ayuda humanitaria inmediata a ayuda de largo plazo al desarrollo, dice Paoletti. Las herramientas de desarrollo incluyen la facilitación de la integración de las comunidades de refugiados y, a largo plazo, su reasentamiento, educación, entrenamiento profesional y oportunidades de colocación profesional, añadió Paoletti. “Mientras se gestione esa crisis como algo puramente humanitario y desde una perspectiva de corto plazo, se corre el riesgo de exacerbar los costes, desafíos y dificultades más adelante”.

Según Paoletti, los inmigrantes se enfrentan a un “triple paradigma traumático”, el trauma de dejar su país y el trauma que provocó su salida; el trauma del viaje; y el trauma de ser un refugiado en una tierra extraña. Con el estatus de refugiado, los inmigrantes tienen derechos y privilegios según la ley internacional que les permite el acceso a la educación y otros servicios y beneficios, como la autorización para trabajar. La residencia permanente legal y la ciudadanía puede llevar años, especialmente en EEUU, donde se acumulan las solicitudes, dice Paoletti. “Es fundamental que haya mecanismos listos para llevar a cabo con eficiencia y eficacia todo eso”.

Peoletti insistió además para que se revise la Convención de Refugiados de las Naciones Unidas. “La idea de la emigración forzada es más amplia que la categoría legal estricta de refugiado según como está en vigor actualmente en el derecho internacional”, dice. Los refugiados pueden venir de un ambiente en que hay miedo, además de factores económicos y otros que los obligan a mudarse, explicó.

Evaluar los riesgos

Según Meyer, los países que reciben inmigrantes tienen que decidir también hasta qué punto pretenden abrirse a ellos. Meyer observó que Reino Unido avisó de los riegos de abrir demasiado las puertas. “La línea es ténue, usted se dispone a acomodar y ofrecer apoyo a las personas, pero si lo facilita demasiado y se abre mucho, resulta difícil decir quién es refugiado de verdad y quién está simplemente sacando provecho de la situación”.

En los países que están recibiendo inmigrantes, Meyer dice que es natural ver una reacción de la población local, que observan en ello una amenaza para sus empleos. Los economistas, sin embargo, destacan los aspectos positivos de la inmigración, dice. Según datos disponibles, en más del 40% de las startups del Valle del Silicio, uno de los fundadores es inmigrante. Los inmigrantes que se escaparon de Siria con sus familias a lugares desconocidos son “personas que corren riesgos empresariales casi por definición”, añadió. “Acoger parte de esa población puede ser bueno para la economía […] a largo plazo”.

Crédito de la foto: “Refugiados camino de Hungría”, 02/04-09-2015”, 20150904 174. Licenciado CC BY 2.0 via Wikimedia Commons.

Cómo citar a Universia Knowledge@Wharton

Close


Para uso personal:

Por favor, utilice las siguientes citas para las referencias de uso personal:

MLA

"Crisis de refugiados en Europa: Riesgos frente a beneficios de largo plazo." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [21 septiembre, 2015]. Web. [20 January, 2017] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/crisis-de-refugiados-en-europa-riesgos-frente-a-beneficios-de-largo-plazo/>

APA

Crisis de refugiados en Europa: Riesgos frente a beneficios de largo plazo. Universia Knowledge@Wharton (2015, septiembre 21). Retrieved from http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/crisis-de-refugiados-en-europa-riesgos-frente-a-beneficios-de-largo-plazo/

Chicago

"Crisis de refugiados en Europa: Riesgos frente a beneficios de largo plazo" Universia Knowledge@Wharton, [septiembre 21, 2015].
Accessed [January 20, 2017]. [http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/crisis-de-refugiados-en-europa-riesgos-frente-a-beneficios-de-largo-plazo/]


Para fines educativos/empresariales, utilice:

Por favor, póngase en contacto con nosotros para utilizar con otros propósitos artículos, podcast o videos a través de nuestro formulario de contacto para licencia de uso de contenido .

 

Join The Discussion

No Comments So Far