Empresarios sociales: desempeñando en la sociedad el papel de agentes de cambio

Ian MacMillan, director de Sol C. Snider Entrepreneurial Research Center de Wharton, define el empresariado social de este modo: “Es un proceso a través del cual la creación de una nueva empresa conduce al incremento de la riqueza social de forma que tanto la sociedad como la empresa se benefician”. Entre estos beneficios -según MacMillan-, se encuentran la creación de empleos, una mayor productividad, una mayor competitividad nacional –“como África intentando desesperadamente participar en la economía mundial”-, y una mejor calidad de vida.

 

“No hay motivo alguno por el que empresarios imaginativos no puedan mejorar la riqueza social y también hagan fortunas para sí mismos”, señala MacMillan, añadiendo que en todo caso él ve el empresariado social como “una alternativa a los gobiernos que garantizan resolver los problemas sociales”.

 

Sobre el tema de su definición Harpreet Singh, de Nueva Delhi, India, sugiere que “definir el empresariado social tiene truco, ya que existen multitud de opiniones al respecto. La literatura en este tema es tan novedosa que existe muy poco consenso … El término comprende una amplia gama de actividades e iniciativas”.

 

No obstante, Singh –que tiene planes de empezar una aventura empresarial proporcionando servicios a pymes en la India- continúa describiendo el empresariado social como “la fusión de empresa e innovación que a menudo se asocia con el sector privado; con las enraizadas responsabilidades, necesarias para dar soluciones en el sector público. El empresariado social se esfuerza por combinar el alma de los negocios y el alma de la comunidad a través de la creatividad de los individuos”.

 

Los empresarios sociales –añade-, “juegan el papel de agentes de cambio en la sociedad”.

 

Robin Sparks, director ejecutivo del Community Ministry de Virginia del Norte, ofrece una definición de empresariado social tomada de The Cathedral Within: Transforming Your Life by Giving Something Back (La catedral por dentro: transformando tu vida dando algo a cambio) de William Shore. Shore -fundador de un grupo sin ánimo de lucro llamado Share Our Strength-, afirma que “para ser empresario -ya sea social o no-social-, es necesario algo más [que sentir pasión por la causa y/o gestionar y dirigir como si se tratase de un negocio normal]. Se debe definir como el modo de hacer cosas de formas en las que nunca se hubieran hecho antes”.

 

Para Noelle Lim, contable en Malasia, el empresariado social “implica la combinación de objetivos comerciales con objetivos sociales con el fin de lograr beneficios estratégicos o competitivos”. En su país, el empresariado social está todavía en pañales, “tan en pañales que ni siquiera lo mencionamos, ni aquí ni entre las corporaciones, ONGs u organizaciones de caridad … Algunas empresas en Malasia se comprometen con causas filantrópicas, pero yo creo que intelectualmente se podría hacer algo más e incluir estas actividades como parte de su estrategia competitiva, no sólo hacerlo movidos por el hacer el bien”. Por ejemplo –dice Lim-, los establecimientos minoristas podrían vender tarjetas de felicitación hechas por los miembros de la Asociación de Invidentes de Malasia.

 

No obstante, los cambios llegan poco a poco. “Hay algunas organizaciones que se dedican a captar fondos, pero el grado de involucración de las comunidades con necesidades es todavía mínimo”, señala. “Así pues, seguimos teniendo un escenario en el que se regalan los peces pero no se enseña a la gente a pescar. No hay una acumulación sostenible de beneficios en estas comunidades”.

 

Pamela Hartigan, directora de gestión de la Schwab Foundation for Social Entrepreneurship en Ginebra, nos ofrece la siguiente definición. Un empresario social “es una clase diferente de líder social” que, entre otras cosas, “aplica soluciones prácticas a problemas sociales combinando la innovación, el ingenio y las oportunidades; innova encontrando un nuevo producto, servicio o enfoque para determinado problema social; se concentra sobre todo en la creación de valor social, ya se haya constituido la empresa como entidad con o sin ánimo de lucro; y es plenamente responsable frente a aquellos los que tiene que rendir cuentas“.

 

El mayor reto de la fundación –dice Hartigan-, es “definir qué se considera empresariado social y qué no”. (Por ejemplo, no es lo mismo la filantropía que la caridad). Y su objetivo último es “mostrar cómo el empresariado social que logra tener éxito puede potenciar el desarrollo sostenible y mejorar la vida de las poblaciones pobres y excluidas”.

 

Haciendo pan, haciendo fotos

El empresariado social claramente no se define con variables como el tamaño o las ventas. Comprende trabajos tan dispares como los realizados por grandes organizaciones como la de Hartigan hasta los éxitos logrados por proyectos desarrollados por pequeñas comunidades e incluso individuos.

 

Tomemos el caso de Lijjat Papad, una cooperativa de mujeres en Mumbai, India, que hace un pan crujiente llamado papad, formada por más de 40.000 mujeres hindúes con bajos recursos. Un artículo del pasado diciembre en el Financial Times señalaba que la cooperativa se ha convertido “en un símbolo de la independencia económica de las mujeres en la India”. Los miembros de Lijjat Papad “juraron valores comunes de responsabilidad, igualdad y rechazo de la caridad … Obtener beneficios se considera esencial”, se señalaba en el artículo.

 

O consideremos un reciente libro de fotografías y cuentos titulado African Journal: A Child´s Continent, escrito y publicado por la estadounidense Chellie Kew. Mientras vivió en Johannesburgo, Sudáfrica, a finales de los 90, Kew fotografió cientos de niños huérfanos a causa del SIDA que vivían solos en pueblos donde unos pocos adultos que se quedaban para cuidarlo. El resultado es un libro y página web llamada The Q Fund. Kew tiene pensado donar dinero de las ventas de African Journal para mejorar la vida de esos niños.

 

El empresariado social también surge a nivel local, que en el caso de Merina Fuller era el área de Filadelfia. Fuller, coordinador del Sustainable Business Network of Greater Philadelphia (www.sbnphiladelphia.org), afirma que los empresarios sociales “crean empresas capaces de sostenerse financieramente por sí mismas, mientras que al mismo tiempo profundizan en alguna causa social o medioambiental. Nos referimos a ellas como negocios que tienen tres cuentas de resultados -la de la gente, la del planeta y la de beneficios-, en lugar de la tradicional y única cuenta de beneficios”.

 

Fuller ofrece varios ejemplos de empresarios sociales en el área de Filadelfia: North Creek Nurseries proporciona paisajismo natural y plantas autóctonas que no dañan los ecosistemas locales; Jubilee Chocolates utiliza chocolate del Comercio Justo e ingredientes suministrados por la comunidad y paga salarios vitales a sus trabajadores.

 

Green Village ofrece limpiezas no perjudiciales para el medio ambiente en el mantenimiento de edificios, emplea a gente de la zona a cambio de un salario vital y un programa de participación en los beneficios; Community Energy es una corporación con ánimo de lucro fundada por líderes nacionales en el ámbito de la energía eólica con el fin de ampliar el mercado de las energías limpias; y Urban Works es una empresa de limpieza local propiedad de una minoría que proporciona formación y empleo a trabajadores con desventajas económicas.

 

“Estudié relaciones internacionales en la universidad y recurrentemente me venía a la cabeza la idea de que son las elecciones cotidianas y locales las que importan, y que en las economías locales existe una enorme fuerza por descubrir para atajar muchos de sus problemas sociales y medioambientales”, dice Fuller. “También me temo que hoy en día los negocios sean posiblemente la fuerza más poderosa en el mundo”.

 

Universia-Knowledge@Wharton también fue informada de un número de empresas que donan todos o parte de sus beneficios a causas sociales, desde el conocido aliño para ensaladas Newman´s Own –que dona el 100% de sus beneficios después de impuestos para educación y causas caritativas-, hasta Stonyfield Farms –que da el 10% de sus beneficios a causas medioambientales-. Otra de las empresas es Keeper Springs, una empresa de agua de carácter familiar y con ánimo de lucro que cede todos sus beneficios después de impuestos que consigue gracias a la venta de sus productos a Waterkeep Alliance, cuyo objetivo es proteger los canales navegables de Estados Unidos.

 

Uno de los lectores preguntó si el empresariado social incluía cosas como una empresa de nueva creación que incrementa su contribución a la parroquia local perteneciente a la Iglesia Católica. Otro preguntó sobre el impacto que el empresariado social puede tener sobre la infra-representada comunidad empresarial de afroamericanos. “Muchos hombres de negocios de color se quejan por ser excluidos a la hora de obtener capital-riesgo”, escribía. “Es el empresariado social, a través del desarrollo de grupos de capital-riesgo, una manera de captar algunos fondos” para la comunidad de gente de color?”.

 

Un correo electrónico desde Singapur nos informaba sobre AAvishkaar, un fondo de capital-riesgo social con ánimo de lucro “que tiene la convicción de que a largo plazo, ayudar a crear oportunidades y a hacer desaparecer la pobreza podría ser un buen negocio”. El grupo se fundamenta “en la creencia fundamental de que la gente con menos recursos a menudo es la gente más innovadora. Sin embargo, su creatividad permanece encerrada debido a su inaccesibilidad al capital y la falta de habilidades empresariales”.

 

Hablando acerca de esta dificulta de acceso, un periodista de Bangalore respondía a esta sección especial describiendo una “paradoja” en la economía de la India: “Mientras los bancos hacen cola para ofrecerte créditos para comprar un coche o hipotecas al 8%-10%, los que pedalean en los rickshaw (especie de taxis orientales de tracción humana) o los vendedores ambulantes tendrían suerte si consiguiesen créditos al 20%”. Esta situación le llevó a considerar una serie de ideas, incluyendo un fondo de capital-riesgo social donde “el micro-crédito se pone en contacto con el capital-riesgo”, y un portal de organizaciones de caridad donde la gente puede hacer donaciones online “y los dividendos pueden tomar la forma de informes sobre lo que se ha hecho con el dinero en la organización elegida…”.

 

“Siempre había borrado de mi mente ese tipo de ideas por considerarlas esotéricas, solitarias y no viables”, concluía el mensaje. “Estaría interesado en saber si tales cosas existen”.

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"Empresarios sociales: desempeñando en la sociedad el papel de agentes de cambio." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [29 marzo, 2005]. Web. [20 September, 2017] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/empresarios-sociales-desempenando-en-la-sociedad-el-papel-de-agentes-de-cambio/>

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