Estrategias dirigidas por el mercado: El secreto del impacto social en Perú y en Colombia

Perú y Colombia, al igual que muchas otras economías emergentes de América Latina, han experimentado un rápido descenso de los índices de pobreza durante la última década. Datos del Banco Mundial muestran que entre 2004 y 2011, el índice de pobreza pasó del 54% al 28% en Perú y del 47% al 34% en Colombia. La explicación de este fenómeno está en los efectos de expansión del mercado ocasionados por la globalización y por el crecimiento impulsado por la exportación.

Pero las tasas de pobreza continúan siendo elevadas en los dos países y, lo que es más importante, el nivel de desigualdad ha aumentado. Según el índice de desigualdad del World Factbook de la CIA de 2011, basado en el coeficiente Gini, Perú aparece en el lugar 103, mientras Colombia aparece a siete puntos del último lugar, en la posición 129. Por lo tanto, a pesar de los avances socioeconómicos significativos, las poblaciones en la base de la pirámide en Perú y en Colombia aún sufren problemas apremiantes. Ollanta Moises Humala Tasso, presidente de Perú, enfatizó ese punto durante el Foro Económico Mundial sobre América Latina, en abril de 2013, cuando dijo: “necesitamos crecer económicamente y ser capaces de distribuir esa riqueza, es lo que llamamos inclusión social: crecer para incluir e incluir para crecer”.

En ambos países, el sector de impacto social creció en los últimos años con el objetivo de estrechar la brecha de renta y llevar más prosperidad a las poblaciones pobres. Aunque hayan tenido lugar algunas historias de éxito, muchas empresas se encuentran ante desafíos tremendos, como el acceso limitado al conocimiento y a la información, financiación inadecuada y dificultades para adquirir escala. Para vencer tales desafíos, los sectores de impacto social en Perú y en Colombia están buscando cada vez más estrategias impulsadas por el mercado. En ese contexto, “impulsadas por el mercado” implica un enfoque o mentalidad que es típica del sector privado.

La brecha del conocimiento

El desafío del acceso al conocimiento en los sectores de innovación social en Perú y en Colombia es palpable en todas las áreas de administración de una empresa, de la contratación de nuevos empleados a la comunicación con los clientes y con el público. Para vencer tal dificultad, la empresa puede recurrir al Gobierno o al sector público en busca de asistencia. Pero muchos innovadores sociales en Perú y en Colombia han estado implementando estrategias dirigidas por el mercado, como las que promueven la transparencia, dan prioridad a la perspectiva del consumidor local y adoptan nuevas tecnologías. El caso de la Caja Los Andes, situada en Puno, Perú, muestra cómo ofrecer transparencia y dar prioridad a las perspectivas del consumidor local pueden ser estrategias eficaces impulsadas por el mercado. La Caja Los Andes es una organización de microcrédito lucrativa que ya ha ayudado a miles de clientes a superar la pobreza proporcionándoles medios de ahorrar, de tener acceso a un seguro y a préstamos de inversión. El gran desafío con que la institución se encontró fue el hecho de que muchos clientes desconfían de los bancos y se dejan guiar por los mitos y las falsas informaciones. Por lo tanto, la Caja enfatiza bastante la transparencia y divulga sus tasas de interés y las compara con las de la competencia. “La Caja de Los Andes cree y practica firmemente la transparencia total respecto a sus clientes”, dice Rosanna Ramos-Velita, presidente del consejo de la institución. Además, la empresa resalta que sus trabajadores instruyen a los clientes, y clientes en potencia, sobre los hechos básicos de un préstamo antes de ofrecer sus servicios. Según Ramos-Velita, “damos entrenamiento educativo en finanzas a nuestros clientes de la zona rural que trabajan con micro ahorros y microcrédito, porque creemos que deben tener autonomía y comprender los beneficios y las responsabilidades de trabajar con una institución financiera totalmente regulada”.

Otro desafío para la Caja Los Andes es que más de un cuarto de sus clientes son analfabetos y hablan otros idiomas, y la mayor parte de ellos vive en áreas remotas a las cuáles no se puede llegar en coche. La empresa ha creado estrategias típicamente de mercado. En primer lugar, se esfuerza en contratar trabajadores locales, y anuncia que, en más del 80% de sus sucursales, los clientes son atendidos en su lengua nativa, inclusive en aymara y quechua. La gerente de una agencia de la ciudad de Azangaro percibió que sus empleados necesitaban saber conducir motocicletas para poder visitar a los clientes en casa, muchos de los cuáles viven en regiones distantes donde no hay carreteras pavimentadas. Conocer el cliente es tan importante para la Caja Los Andes que su lema es: “La institución financiera que mejor comprende a sus clientes, emprendedores andinos de la zona rural”.

Las organizaciones de impacto social también abrazaron las nuevas tecnologías y las plataformas de medios. En el caso de “Compartamos con Colombia”, organización colombiana que desarrolla proyectos para superar la pobreza extrema (de personas que viven con menos de US$ 1 al día), gran parte de su éxito se debe a la utilización de conocimientos técnicos y de recursos del sector privado. La organización trabaja en estrecha cooperación con empresas de servicios de consultoría importantes como McKinsey y PricewaterhouseCoopers, y también con bancos y despachos de abogados. En el caso de un nuevo proyecto cuyo objetivo es promover iniciativas para la reducción de la pobreza, Compartamos recurrió al crowdsourcing online en busca de las mejores ideas, mostrando así que abrazar las nuevas tecnologías es fundamental para que el sector de la innovación social supere los desafíos asociados al conocimiento.

La medición del impacto

Atraer inversiones es otro obstáculo fundamental para muchas iniciativas sociales en Perú y en Colombia. En una entrevista concedida en 2013 al Christian Science Monitor, César Rodríguez, director del programa de Justicia Global y Derechos Humanos de la Universidad de los Andes, en Bogotá, dijo que “las empresas se han resentido por la falta de fuentes de financiación, y no hay sustitutos para esas fuentes”. En un ambiente en que los financiadores operan como inversores dirigidos por el mercado, las organizaciones de impacto social están, por su parte, implementando estrategias igualmente dirigidas por el mercado para garantizar el acceso a la financiación.

El caso de la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO), de Colombia, muestra cómo una empresa que desea tener impacto social puede ser eficaz si adopta un modelo de financiación dirigido por el mercado. UNIMINUTO comenzó a funcionar en 1992 como organización sin fines de lucro para dar a sus miembros, de las clases socioeconómicas más bajas una educación de nivel universitaria. Ella creció y hoy tiene presencia en 42 localidades con 60.000 estudiantes, y ha recibido el premio del Desafío G20 de Innovación Empresarial Inclusiva en 2012. UNIMINUTO no está sólo teniendo impacto social; la empresa se sostiene financieramente a través de los beneficios generados por el pago de mensualidades módicas por parte de todos los estudiantes, así como por los intereses obtenidos con los préstamos hechos a los alumnos.

Además, es un ejemplo de cómo las organizaciones de impacto social con inspiración en el mercado pueden ser eficaces. En concreto, ellas son más estables, rinden cuentas de su desempeño y están, por norma, especializadas en un área específica de conocimiento. El vibrante ambiente de microcrédito empresarial peruano, considerado el mejor del mundo por el Banco Interamericano de Desarrollo (IADB) durante cinco años seguidos, ofrece muchos ejemplos de empresas lucrativas que contribuyen al bienestar social. Lo que esas empresas tienen en común es que ellas ven a la población de la base de la pirámide como consumidora, y no como pobres desesperados en busca de migajas.

Una de las cuestiones más fundamentales enfrentadas por los financiadores de proyectos de innovación social consiste en cuantificar el impacto social alcanzado. Los financiadores quieren saber cuánto retorno está dando su inversión, y no sólo desde el punto de vista financiero. Por ejemplo, si una empresa garantiza a un municipio que puede reducir las tasas de embarazo en la adolescencia en un 10% en el transcurso de algunos años, el municipio va a querer cuantificar cuánto ahorrará en salud y cuánto se generará en beneficios económicos. Avnish Gungadurdoss, socio gerente de Instiglio —empresa de impacto social recién fundada en Medellín, Colombia— dijo que antes de hacer una inversión, los financiadores suelen preguntar: “¿Cuál es el servicio, cuáles son los resultados sociales y los objetivos que la empresa está buscando?; ¿cómo medirá el impacto y, sobre todo, qué evidencias existen de que el servicio alcanzará los objetivos propuestos?”.

Para cuantificar los proyectos de impacto social y, así pues, hacerlos financieramente factibles, Instiglio creó un nuevo mecanismo para obtener capital en los mercados financieros. El llamado título de impacto social es una forma de financiación basada en resultados que puede, teóricamente, ampliar los recursos financieros, incrementar la rendición de cuentas remunerando el éxito y ofrecer una ventaja para las instituciones financieras o fundaciones en busca de un nuevo tipo de riesgo, o que deseen expandir su cartera de inversiones de impacto social. Según Gungadurdoss, las empresas de impacto social de pequeño tamaño, pero eficaces, “en general tienen dificultad para acceder a la financiación en escala, porque en un paradigma en que la apariencia tiene más importancia que el impacto, ellas parecen más arriesgadas que las empresas mayores y consolidadas, aún cuando estas últimas son menos eficaces. Las organizaciones populares con el conocimiento local necesario, lazos con la comunidad y modelo de impacto social, por lo tanto, no es raro que tengan dificultad en adquirir escala”. Con el título de impacto social, Instiglio introdujo métodos de financiación dirigidos por el mercado en el espacio de la innovación social.

Adquirir escala

Aún después de cruzar la brecha del conocimiento y de lanzar con éxito sus ideas, los innovadores sociales siempre alcanzan un tope. La idea —ya sean clases de danza después del horario de clases para la juventud urbana (Escuela D1 en Lima, Perú), ya sean dispositivos de bajo coste para ayudar a las personas con deficiencias (Todos Podemos Ayudar, en Medellín, Colombia), puede tener un impacto tremendo en la comunidad local sin jamás ir más allá de su vecindad inmediata. Según Jenny Melo, editor español de NextBillion.net y uno de los fundadores de eSe Conectivo, empresa social de Medellín, la dificultad es que “hay muchas empresas nuevas, pero son pocas las que adquirieron escala hasta el punto de extenderse por el país. En Colombia, estamos en un momento en que muchos están a punto de preguntarse: ‘¿Qué podemos hacer para ganar escala?'”

Las pequeñas empresas sociales que quieren crecer pueden beneficiarse ahora de más recursos destinados a ayudarlas a desarrollar modelos de negocios sostenibles y escalables. Aunque esos métodos sean a veces dirigidos por el Gobierno, las estrategias son dirigidas por el mercado. Por ejemplo, iniciativas del Gobierno como el Centro de Innovación Social de Colombia (CIS) trabajaron en el sentido de consolidar la red de recursos exigidos por los innovadores sociales para reunir las más importantes instituciones académicas y de investigaciones, organizaciones de desarrollo internacional, fundaciones filantrópicas y entidades privadas y formar con ellas asociaciones como la Alianza Pioneros de Innovación Social. Esas redes prácticas facilitan la interacción de los emprendedores sociales con stakeholders bien informados y pueden ofrecer soporte y orientación sobre cómo proyectar e implementar un programa escalable.

Además de eso, las competiciones de innovación patrocinadas por el CIS priorizan no sólo el capital semilla para los aspirantes a emprendedores sociales, sino también la consultoría plena y la concesión de recursos técnicos para garantizar que los modelos de negocios vencedores sean factibles a largo plazo y lleguen a más población. Según Ana María Rojas, directora del CIS, tales competiciones tuvieron como resultado la puesta en marcha de más de 25 proyectos hasta el momento, inclusive diez en fase de evaluación y uno en fase de replicación. Numerosas ideas prometedoras, entre ellas nuevos sistemas de filtración de agua, proyectos de viviendas accesibles e intervenciones de comportamiento para niños. Otro programa del CIS, Hilando, consiste en un catálogo estructurado de innovaciones ejemplares cuyo objetivo son las poblaciones en situación de pobreza extrema. El programa ayuda a la difusión de ideas exitosas que pueden ser replicadas en otras partes de Colombia. Un principio fundamental del proyecto, en sintonía con el enfoque de inspiración en el mercado, es que las necesidades y la demanda de la comunidad deben impulsar el diseño y la implementación de nuevas innovaciones. El recorrido de la escalabilidad no es ni fácil, ni directo para los innovadores sociales de Perú y de Colombia, pero los stakeholders de todos los matices parecen coincidir en que el sector de la innovación social no puede depender totalmente del Gobierno para crecer y que las mejores soluciones exploran los modelos dirigidos por el mercado y apalancan recursos del sector privado. De hecho, durante la Cúpula de Innovación Social en China, Carolina Trivelli, primera ministra de Desarrollo e Inclusión Social, admitió que “el Gobierno innova poco. No hay innovaciones mejores que aquellas que vienen del sector privado”.

Cerca de ocho millones de personas en Perú, y 16 millones en Colombia, viven por debajo de la línea de la pobreza. Ayudar a esa enorme población a mejorar su situación puede parecer un desafío fabuloso. Pero esos dos países acumularon los beneficios propios de economías fuertes y en crecimiento en años recientes y mantienen expectativas positivas respecto al futuro. Sin embargo, para preservar la estabilidad social a largo plazo, ellos no pueden permitir que los segmentos menos favorecidos se queden atrás debido a la creciente desigualdad.

Aunque las iniciativas dirigidas por el mercado marquen una gran diferencia, es importante observar que los gobiernos de Perú y de Colombia continúan desempeñando un papel crucial en las organizaciones de impacto social. Con esto en mente, en octubre de 2011 Perú creó el Ministerio de Desarrollo y de la Inclusión social (MIDIS), más o menos en la misma época en que Colombia creaba la Agencia Nacional de Superación de la Pobreza Extrema (ANSPE), que supervisa las actividades del CIS. Además, Perú está dando los primeros pasos para el lanzamiento del fondo de innovación social, anunciado en abril de 2013 después de que el país acogiera la primera Cumbre de Innovación Social del Foro Económico Mundial sobre América Latina. Ambas organizaciones gubernamentales se preocupan por el suministro de recursos, financieros y humanos, para las empresas sociales innovadoras que trabajan con la base de la pirámide. Pero, incluso con la ayuda del Gobierno, los desafíos discutidos arriba persisten en el caso de diversas empresas.

Las experiencias del sector de impacto social en Perú y en Colombia indican que las estrategias dirigidas por el mercado son eficaces en la superación de determinados problemas. Como dijo Trivelli, de Perú, está surgiendo en América Latina un ambiente institucional que está provocando un cambio en el papel del Gobierno “en el sentido de catalizar los actores y mercados importantes e incentivar los esfuerzos de colaboración, sobre todo en lo que concierne al sector privado”. Las agencias y los innovadores sociales que quieran superar la brecha entre ricos y pobres en otros países de América Latina, y más allá, tienen mucho que aprender de estos métodos.

Patrick Burns, Carrie Nguyen y Eduardo Nihill, miembros de la Lauder Class de 2015, son los autores de este artículo.

Cómo citar a Universia Knowledge@Wharton

Close


Para uso personal:

Por favor, utilice las siguientes citas para las referencias de uso personal:

MLA

"Estrategias dirigidas por el mercado: El secreto del impacto social en Perú y en Colombia." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [07 enero, 2014]. Web. [21 February, 2018] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/estrategias-dirigidas-por-el-mercado-el-secreto-del-impacto-social-en-peru-y-en-colombia/>

APA

Estrategias dirigidas por el mercado: El secreto del impacto social en Perú y en Colombia. Universia Knowledge@Wharton (2014, enero 07). Retrieved from http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/estrategias-dirigidas-por-el-mercado-el-secreto-del-impacto-social-en-peru-y-en-colombia/

Chicago

"Estrategias dirigidas por el mercado: El secreto del impacto social en Perú y en Colombia" Universia Knowledge@Wharton, [enero 07, 2014].
Accessed [February 21, 2018]. [http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/estrategias-dirigidas-por-el-mercado-el-secreto-del-impacto-social-en-peru-y-en-colombia/]


Para fines educativos/empresariales, utilice:

Por favor, póngase en contacto con nosotros para utilizar con otros propósitos artículos, podcast o videos a través de nuestro formulario de contacto para licencia de uso de contenido .

 

Join The Discussion

No Comments So Far