“Formar parte del cambio”: cómo desencadenar una revolución climática

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Aunque los datos científicos detrás del cambio climático sean sólidos, persiste una fuerte resistencia a la disminución de las emisiones de carbono debido a la percepción de que hacerlo tendría como resultado un golpe terrible para la economía mundial. ¿Y si el sistema capitalista pudiera coexistir con una huella de carbono menor? Peter Kalmus, científico atmosférico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en California, escribió un libro al respecto basado en los cambios que él realizó en su vida personal para tener un impacto más positivo sobre el medio ambiente. Él habló sobre su libro “Ser el cambio: Viva bien y desencadené una revolución climática” [Live Well and Spark a Climate Revolution] durante el programa de Knowledge@Wharton, en el canal 111 de SiriusXM.

A continuación, la versión editada de la entrevista.

Knowledge@Wharton: Aparte de su trabajo, ¿cuál fue la idea que impulsó su libro?

Peter Kalmus: Era el año 2010, y cuantas más investigaciones científicas leía sobre el calentamiento global, más me preocupaba el tema. En aquella época yo trabajaba en astrofísica, pero el calentamiento global me preocupaba mucho. Vivo en el sur de California, una región de clima bastante cálido, y no me gustan nada las olas de calor. Me siento muy irritado cuando comienzan.

Pensé entonces de qué manera mis acciones se estaban traduciendo en emisiones de carbono y me di cuenta de que una de las cosas que yo hacía y que más contribuía a la emisión de carbono era volar mucho. Los académicos vuelan demasiado. Participan en reuniones colaborativas. Van a congresos. Volar representaba el 75% de mis emisiones, y eso siendo muy generoso con los aviones. Hace un año volaba unos 80.000 km. Sabía que no importaba lo que yo hiciera —podía dejar de comer carne, andar bastante en bicicleta— nada realmente marcaría la diferencia mientras continuara volando de forma exagerada.

Knowledge@Wharton: ¿Cómo cambió de comportamiento?

Kalmus: En los años siguientes, dejé de volar tanto porque con tan solo entrar en un avión me sentía mal, algo así como: yo no debería estar aquí. ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Este congreso vale las emisiones de este avión?

Aprendí más acerca del tiempo que ese carbono permanecería en la atmósfera y durante cuántos cientos de años permanecería allí. Los impactos del cambio climático tienen varias escalas de tiempo. Sin embargo, el planeta seguirá más caliente durante mucho tiempo. El carbono no desaparecerá totalmente durante decenas de miles de años. Sin embargo, hay una escala de tiempo final a la que el calentamiento global contribuye y que tendrá como resultado un gran evento ligado a la extinción. Hay científicos que estudian el historial de fósiles que muestran la recuperación después de otros eventos importantes de extinción que ocurrieron en nuestro planeta en que hubo también un componente climático. Ellos descubrieron que son necesarios cerca de diez millones de años para que la biodiversidad se recupere y vuelva al mismo nivel anterior al evento ligado a la extinción. Es una escala de tiempo demasiado larga.

Yo entraba en el avión y pensaba que me sentiría más feliz si no estuviera allí. Poco a poco, fui dejando de volar. Trato de hacer bien mi trabajo, escribir buenos estudios, participar en congresos regionales y prefiero, cuando es posible, las videoconferencias.

Knowledge@Wharton: Son cambios que mucha gente podría hacer porque tenemos la tecnología para conectarnos digitalmente con las personas alrededor del mundo.

Kalmus: Correcto, tenemos la tecnología. Lo que nos falta, creo, es la voluntad cultural de hacerlo. Si las empresas y las universidades comenzaran a exigir más teleconferencias y menos viajes, y si hubiera más congresos regionales, si hubiera un cambio cultural, todo sería mucho más fácil. De la manera que son las cosas, me siento culpable. Hay personas que yo podría conocer y que me conocerían si volara más o con total normalidad. Sin embargo, creo que logré un buen equilibrio entre progresar rápidamente en mi carrera y seguir mis principios más importantes haciendo lo que sé que debo hacer.

Knowledge@Wharton: ¿El libro también habla acerca de cómo es posible tener una cultura capitalista exitosa y aún así generar el cambio necesario para lidiar con firmeza con el cambio climático?

Kalmus: Sí. No todo el mundo va a optar por la reducción individual voluntaria. Necesitamos también acciones sistemáticas, sistémicas y colectivas. Esto es un poco polémico, es decir, científicos haciendo sugerencias sobre políticas a adoptar de manera que se produzca ese cambio colectivo. Por lo tanto, diría que estoy hablando ahora como persona que tiene información científica.

Hay una solución que no me parece complicada. Si lo fuera, no la adoptaría. Sin embargo, muchos científicos concuerdan con ella, y muchos economistas también. Lo mejor que podríamos hacer en este momento para reducir rápidamente las emisiones a nivel nacional sería adoptar un precio para el carbono, más específicamente una tarifa y dividendos. Esto haría que nuestro sistema capitalista conservase esa falla absurda de mercado que es usar nuestra atmósfera como desagüe abierto sin incluir los costos de eso, o sea, el costo que representa para la sociedad el consumo de un galón de gasolina o una tonelada de carbón. Si cobráramos un precio, éste aumentaría gradualmente, de modo que no sería un choque para la economía inicialmente. Con ello habría un incentivo generalizado que repercutiera en los alimentos, en el transporte, en la forma en que calentamos o enfriamos nuestros edificios. Sería un incentivo para los combustibles renovables porque los combustibles fósiles se pondrían cada vez más caros con el paso del tiempo. Las empresas podrían planificar el futuro porque habría un índice de precios predecible.

La mejor parte de todo esto es que si devolvemos los ingresos que se recaudan en forma de tarifa —no se trata técnicamente de un impuesto si no se lo queda el gobierno—, podría dar lugar a un impulso económico, ya que estaríamos poniendo más dinero en el bolsillo de las personas diariamente. Estaríamos estimulando estas diversas economías a medida que migramos hacia la nueva economía de la energía. No sería un atraso. Sería un avance porque cuanto más rico se es, más combustible fósil se quema. Según esa política, si se estuviera recaudando ingresos teniendo como base el volumen de combustible fósil que la gente quema, se estaría haciendo una redistribución igualitaria. Por lo tanto, el 70% de las familias estarían beneficiándose, incluso sin cambiar de comportamiento. Y si reducen de hecho su consumo de combustible, los beneficios serán mayores aún.

Knowledge@Wharton: Usted dice que es necesario algún tipo de ajuste de frontera. Hay empresas que hacen negocios en países que no siguen necesariamente ese tipo de filosofía, ¿verdad?

Kalmus: Eso es absolutamente necesario. Otro punto positivo del ajuste de frontera es que convertiría una tarifa y un dividendo nacionales en una especie de estímulo internacional para la reducción de emisiones.

Hemos visto cómo es difícil reducir las emisiones en la mesa de negociaciones internacionales, como en el caso del Protocolo de Kyoto y, más recientemente, en el Acuerdo de París. Acabamos siempre con algo menos contundente de lo que nos gustaría, que no reduce efectivamente las emisiones tan rápidamente como necesitamos que se reduzcan. Sin embargo, si tenemos un ajuste de frontera, entonces un país que no tiene una tarifa de carbono exportaría sus productos al nuestro y tendría que pagar el ajuste de frontera. Este país pronto se daría cuenta de que sería mejor tener un ajuste propio de frontera por diversos motivos. En primer lugar, podría quedarse con su dinero en lugar de darlo a otro país. En segundo lugar, los fabricantes, las empresas de allí, se enfrentarían a un dilema. Pasaríamos a producir cosas con un uso mucho menos intensivo de carbono porque tendríamos un incentivo para hacerlo debido a su precio. En otro país, la competencia sería con los fabricantes domésticos y aquí querrían mantener su cuota de mercado, así que estarían tratando de hacer dos cosas al mismo tiempo. Si intentan reducir el uso intensivo de carbono, sus productos serían más caros en el mercado interno. Si no lo hacen, perderán cuota de mercado allí.

Knowledge@Wharton: Las ideas sobre el ajuste de la frontera y la fijación de los precios del carbono se han discutido bastante. ¿Cómo serían recibidas si fueran formalizadas?

Kalmus: La dinámica política detrás de esto es muy interesante. No puedo fingir que la entiendo perfectamente, pero es interesante porque hay apoyo proveniente de una fracción republicana, que ha estado pidiendo un impuesto sobre el carbono. Los progresistas que quieren ver acción en el debate sobre el cambio climático piden lo mismo. Hay incluso una coalición de empresas de energía que aprobaría la introducción de un tipo de impuesto sobre el carbono.

No creo que a las empresas de energía les importe de verdad lo que se hace con los ingresos, lo que quieren de hecho es que haya un índice de precios previsible. Creo que llegará el momento en que veremos alguna acción, incluso en la forma de regulaciones. Tal vez no en este gobierno, pero tal vez algún gobierno en el futuro pueda tratar de regular nuestras emisiones de carbono. O, puede haber un aumento gradual del precio del carbono. Desde el punto de vista de las empresas, creo que la planificación de una inversión será mucho más fácil si hay un precio definido. Imagino que las empresas preferirían eso a la política de límites y negociaciones, porque la volatilidad es menor.

Es interesante señalar que como algunas empresas están de acuerdo con esa política, algunos ambientalistas, a causa de eso, tal vez no la hayan abrazado rápidamente. Ellos siempre han tenido mucha dificultad para poner en práctica algo con lo que las empresas de energía concuerden, que ellas quieran. Por lo tanto, creo que piensan que debe haber algo equivocado en la política de precios.

Knowledge@Wharton: Usted hace mención a una economía de fase estable. ¿Podría explicar lo que significa?

Kalmus: Creo que nadie sabe aún la respuesta a esta pregunta. Sin embargo, como tengo preparación en física, creo que puedo polemizar un poco. No creo personalmente que podamos separar la economía de los recursos físicos lo suficiente para proseguir con un crecimiento exponencial indefinido. Aunque migremos un cien por ciento a una economía de la información, la energía seguirá siendo necesaria, y todavía creará calentamiento termodinámico poner en movimiento la información. El problema con el crecimiento exponencial es que dentro de un siglo o mil años llegaremos a niveles absurdos de dimensiones que no cabrán en el espacio de recursos finitos de este planeta. No veo otra salida para ese problema que la transición a algún tipo de estado estacionario en que la economía no se base en el crecimiento exponencial.

Knowledge@Wharton: Usted realmente enfoca el tema por el lado personal en el libro y ofrece ejemplos de cosas que decidió hacer. Hace una lista de 15 ó 20 cosas diferentes que la gente podría pensar en hacer para recortar sus emisiones personales.

Kalmus: Para aquellos que se preocupan por el calentamiento global, una cosa que esas personas pueden hacer para sentirse mejor y sentir que están aportando una solución es cambiar realmente de vida.

Hay tanta gente en el planeta. El calentamiento global es un problema de tal orden, tan avasallador, que tan solo hay que pensar: son 7.500 millones de personas contribuyendo a que sea real, algunas personas más que otras. La reducción de las emisiones no resolverá objetivamente el problema. Sin embargo, contribuirá a cambiar esta historia mostrando que es posible vivir con mucho menos combustible fósil. Esto cambiaría poco a poco la cultura. Hoy, me parece difícil vislumbrarlo con tantas autopistas, aviones, gasolineras y aparcamientos inmensos.

Tenemos que empezar a imaginar cómo sería el mundo si no dependiera del combustible fósil. Todo el mundo sigue quemando combustibles fósiles en grandes cantidades porque piensa simplemente que no estamos en una situación de emergencia. Si la gente empezara a usar un volumen más pequeño, verían que no es tan malo como creían que sería, y que tal vez sea hasta mejor por innumerables motivos. Eso fue lo que descubrí. Esto no hizo que mi vida fuera menos agradable. En realidad, resultó ser mejor. Creo que un número cada vez mayor de personas desea un poco de calma y menos de ese ritmo frenético de la vida moderna. Por lo tanto, se puede ganar mucho con la reducción personal de las emisiones.

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"“Formar parte del cambio”: cómo desencadenar una revolución climática." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [09 octubre, 2017]. Web. [11 December, 2017] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/formar-parte-del-cambio-desencadenar-una-revolucion-climatica/>

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