Ganadores y perdedores con la tecnología RFID

En abril de 2004, Wal-Mart anunció la implantación de un programa piloto que exigía a sus cien principales proveedores la utilización de la tecnología RFID – esto es, poner etiquetas de Identificación de Radiofrecuencia en las cajas y pallets con destino a las tiendas Wal-Mart y locales Sam´s Club en el área de Dalas y Fort Worth- a partir de enero de 2005. Como prueba del poder de Wal-Mart, la cadena minorista divulgó orgullosamente la adhesión del 100% de sus proveedores.

 

“Si no fuera por Wal-Mart, no estaríamos teniendo esta conversación”, dijo Badri Detalla, arquitecto jefe de la consultora internacional Infosys -empresa que también presta servicios en el área de tecnología de la información- durante la charla sobre el futuro de la tecnología RFID en la reciente conferencia sobre Tecnologías Emergentes de Wharton. A pesar de que la tecnología ya ha dado pruebas de su utilidad, dijo Detalla- señalando que la industria automovilística y el Departamento de Defensa norteamericano han utilizado la RFID en los últimos años- fue preciso que un gigante como Wal-Mart la implantase en el sector de los bienes de consumo. “En un principio los proveedores estaban luchando para conseguir adaptarse a esta tecnología. Ahora algunos están dando marcha atrás y haciéndose la pregunta del millón: ¿Se trata de un coste más o podemos beneficiarnos de ello?”

 

Curiosamente, aunque se considere que es una de las tecnologías más actuales, la RFID es bastante antigua. Fue inventada en 1948 por Harry Stockman, pero hasta finales de los 90 era básicamente una tecnología a la espera de una infraestructura, dijo Detalla. Sus tres componentes son: la etiqueta (un chip con memoria digital), un lector (que percibe la presencia de etiquetas, recibe y procesa sus datos), y el servidor (que suma los datos de los lectores de etiquetas y los transmite a los sistemas principales de negocio a través de un middleware, o programa intermedio). Antes de que existieran ordenadores empresariales poderosos, de amplia utilización en las empresas, no se podía hacer nada con la información, así que no había ningún motivo para recogerla. “Después de Y2K (año 2000) y la avalancha de software empresarial, encontramos un espacio fértil para este nuevo tipo de datos”, dijo Detalla.

 

Para él, los próximos tres a seis meses serán críticos, ya que se está produciendo una consolidación en el negocio de los proveedores de tecnología y software. “Es parecido al boom de Internet”, dijo el colega de Detalla, Sajjad Jaffer. “Todos están pendientes de quién dará el siguiente paso”. Con los patrones ya definidos –el EPCglobal Network ha establecido los patrones y el software de la tecnología RFID- los proveedores serán libres de explorar lo que Detalla llama la verdadera tecnología virgen.

 

Opciones ilimitadas

Aquellos clientes que quieren ir más allá del enfoque slap and ship (con integración mínima de datos a la etiqueta), dijo Detalla, están planteándose dos alternativas: estrategias cerradas (enfocadas en la empresa) y la estrategia de cadena de suministro (esfuerzos de colaboración mayores, incluyendo posiblemente el aprovisionamiento de empaquetado, de contratos de fabricación, de subcontratación de la logística y el comercio). Los sistemas cerrados constituyen un punto de partida fácil, ya que las empresas pueden evitar problemas en relación a los patrones establecidos por la industria, además de dificultades de sincronización con socios externos.

 

Las opciones de utilización de la tecnología, añadió, son ilimitadas. Infosys, por ejemplo, está usando la tecnología RFID para rastrear los ordenadores portátiles de sus numerosas oficinas alrededor del mundo. Las compañías de automóviles están recurriendo a esta tecnología en sus fábricas para localizar piezas concretas. El Departamento de Defensa de EEUU utiliza actualmente la RFID en Irak para seguir el movimiento de los vehículos blindados y de las unidades móviles de ataque. Y el Departamento de Agricultura está intentado que cada vaca del país posea un número de identificación único que permita rastrearla por medio de la tecnología RFID, y con eso conseguir detectar más fácilmente las enfermedades hasta su rancho de origen.

 

Extender la utilización de esta tecnología a la cadena de suministro es un poco más complicado, pero es justamente ahí donde se pueden conseguir mayores beneficios, según Detalla, señalando que la imposición de Wal-Mart cubre solamente la parte del envío de la cadena de suministro en relación al minorista. (Básicamente, lo que se pide de los proveedores es que tengan etiquetas inteligentes en todos los pallets que llegan a las tiendas Wal-Mart). Lo realmente valioso de la tecnología será la capacidad de rastrear y monitorear todas las piezas del producto en cada etapa del proceso de manufacturación. Esto incluye partes que están dispersas en todo el mundo, como las que son montadas en China, embaladas en Japón, enviadas a través de Europa y distribuidas por todo EEUU. En cada punto de la cadena, dijo Detalla, existe la posibilidad de que se interrumpa el proceso y se produzcan errores. Configurar la tecnología RFID de manera que sea capaz de rastrear y monitorear todo el proceso es esencialmente la siguiente killer application o gran sensación.

 

Pero esa gran sensación necesitará algunos procesos igualmente geniales para poder utilizar la información obtenida. Morris Cohen, codirector del Centro Fishman-Davidson Center de Gestión de Servicios y Operaciones, dice que está impresionado con lo que la tecnología RFID puede hacer, en concreto en lo referente a la visibilidad en la cadena de suministro. Según Cohen, hay estudios que indican la existencia de un sorprendente nivel de error en los registros de inventarios, señala, así que cualquier cosa que aumente la información de lo que hay en las tiendas y almacenes tiene que ser valioso. Sin embargo, la información por sí misma no puede solucionar los problemas de la cadena de suministro. Cohen hace referencia a la industria de embalaje. Supongamos que tienes 100 productos perecederos en una estantería; algunos han estado allí 2 días, otros 10 y otros incluso 14. Sería bueno conocer la fecha de expiración de cada uno, explica, pero no contamos con un sistema bueno para utilizar esa información. “Las personas que hablan bien de esta tecnología dicen que sería muy valioso conocer toda esta información y poder obtenerla en tiempo real. Podemos nadar en medio de toda esta información, pero conocerla puede que no sea suficiente a largo plazo”. Tener acceso a información de mejor calidad es valioso, añade, pero “averiguar qué podemos hacer con ella puedes ser incluso más importante”.

 

Gerard Cachon, profesor de Gestión de las Operaciones e Información comparte la misma opinión sobre la aplicación de la tecnología RFID a la cadena de suministro, aunque advierte sobre una posible loca carrera hacia una supuesta panacea para los problemas de la cadena. “Creo que la esperanza y las expectativas de mucha gente es que la posibilidad de rastrear cada unidad del inventario en cada punto de la cadena de suministro hará que de una manera casi mágica la gestión del inventario salte al próximo nivel”, dijo Cachon. Pero basándose en sus propias investigaciones sobre compartir información en la cadena de suministro, disponer de más información no produce un resultado altamente positivo. Cachon constató que resultados excelentes son consecuencia de lead times reducidos.

 

El procesamiento de pedidos, por ejemplo, es un componente fundamental del lead time. En los años 80, un minorista mandaba un fax o una carta con una orden de compra al proveedor; éste mandaba la orden al almacén, donde entonces se escogían los artículos que se cargarán en el camión. Después de eso, el proceso entró en la era de tecnología electrónica de intercambio de datos, que permitía que las órdenes fueran transmitidas electrónicamente. Ahora disponemos de más información que nunca, pero esto no significa que contemos con el elemento más importante en el procesamiento de pedidos: la velocidad.

 

“La tecnología de la información puede decirnos donde se encuentra un producto en la cadena de suministro”, señaló Cachon, “pero es realmente difícil sacar partido de esa información. No tienes que ser más listo, sino más rápido”. Si consigues reducir el tiempo del pedido de dos días a uno, señaló, eso sí tendrá un impacto real. “Percibo la RFID como el medio de acelerar el flujo de información a lo largo de la cadena de suministro, parecido a lo que el intercambio electrónico de datos consiguió. Si la RFID puede hacerlo, aumentará el rendimiento del inventario dentro de la cadena de suministro de un modo significativo.

 

Camisas inteligentes

Aunque las etiquetas RFID están siendo utilizadas sobre todo en los pallets, al menos para el proyecto piloto de Wal-Mart, otros minoristas han dado un paso más allá y están etiquetando los productos de una manera individualizada. La cadena británica Marks & Spencer empezó a experimentar con RFID en abril de 2003 cuando etiquetó todos los trajes de hombre, camisas y corbatas en una de sus tiendas. Un año después, el minorista extendió la experiencia a 9 de sus tiendas y anunció recientemente que la experiencia se repetirá en 53 tiendas a partir de la primavera de 2006. La RFID está ayudando al minorista a rastrear el inventario de la tienda para asegurarse de que una amplia variedad de tallas está disponible para los consumidores todo el tiempo. Siguiendo los comentarios de los clientes, la compañía proporcionará folletos explicativos, disponibles en todas las tiendas que vendan artículos etiquetados.

 

Además de incluir una descripción del propósito de la etiqueta, el folleto también afirma –atendiendo a las preocupaciones de los clientes- que la “etiqueta inteligente”, tal y como M&S se refiere a la RFID:

 

  • No contiene una pila, es completamente inofensiva y puede desecharse después de efectuada la compra.
  • No será escaneada en la caja y, por tanto, no se podrá relacionar la información contenida en la etiqueta y los datos del cliente.
  • No deberá ser guardada para que el cliente tenga derecho a la devolución de su dinero o de la mercadería.

 

La política de privacidad de Wal-Mart, disponible en su sitio web, se centra más en aspectos concretos relativos a la privacidad personal. La declaración dice, en parte: “Nuestra principal preocupación consiste en utilizar la RFID de manera que beneficie al cliente al proporcionarle una mejor disponibilidad del producto que necesita. Las etiquetas RFID utilizadas en Wal-Mart no recogen información adicional acerca de los clientes o de las compras que han realizado. Las etiquetas contienen el código del producto y un número de serie único para el artículo etiquetado, pero no contendrá ninguna información acerca del consumidor. Wal-Mart no pretende utilizar la tecnología RFID para hacer un seguimiento de sus cliente, sino para proporcionar un mejor servicio al mejorar los procesos de la cadena de suministro”.

 

Esto no quiere decir que Wal-Mart descarte la posibilidad de etiquetar piezas individuales. En la nota de prensa de la empresa del 30 de abril de 2004 que anunciaba el proyecto piloto, dejó la puerta abierta a la posibilidad de acercar las etiquetas al consumidor. “Podemos entender y apreciamos la preocupación del cliente con la privacidad”, dijo Linda Dillman, vicepresidente ejecutivo y jefe de información de Wal-Mart. “Por eso queremos que nuestros clientes sepan que las etiquetas RFID no contienen ni recogen información adicional sobre los clientes. De hecho, en un futuro, no habrá lectores RFID en los pisos principales de nuestras tiendas. Sin embargo, al final del camino hay una gran cantidad de posibilidades para mejorar la experiencia de compra en el futuro, así que esperamos que los clientes compartan nuestro entusiasmo sobre EPCs (código electrónico de productos)”, añadió. “En los próximos cinco, diez años, vemos la posibilidad de ofrecer devoluciones más inmediatas, procesos de garantía más rápidos y otras formas de minimizar las colas de espera. Existen, además, implicaciones positivas para la devolución de productos y condiciones mucho mejores para combatir las falsificaciones de medicinas”.

 

Privacidad

Según Dillman, el tipo de desconfianza que puede tener el consumidor respecto a la tecnología RFID es similar al tipo de recelos que surgieron con la introducción de los códigos de barras en las tiendas de Wal-Mart a finales de los 80. La tranquilidad de Dillman respecto a esta tecnología no es necesariamente compartida por los grupos de consumidores, muchos de los cuales están expresando su preocupación acerca de las maneras en que la tecnología podría poner en peligro su privacidad y sus libertades civiles. La asociación Consumers Against Supermarket Privacy Invasion and Numbering (CASPIAN) es uno de los grupos que más se ha manifestado al respecto, exige una regulación severa para la utilización de la RFID en productos individuales.

 

En Noviembre de 2004, CASPIAN, junto con American Civil Liberties Union, la Electronic Frontier Foundation, la Electronic Privacy Information Center y otros hicieron pública una declaración en la que se pedía el cese de la colocación de etiquetas en piezas individuales hasta que se hiciera una evaluación formal de la tecnología. Proponen una legislación federal de etiquetado, la RFID Right to Know Act, que requerirá la transparencia completa de cualquier producto de consumo que esté equipado con dispositivos RFID. Hasta que se establezcan esas protecciones, CASPIAN está alentando a los consumidores para que voten con sus monederos, encabezando un boicot contra Gillete y otras compañías que emplean el etiquetado individual de los productos y apoyando el boicot mundial a Tesco, un minorista británico que utiliza el etiquetado RFID. El eslogan del grupo para el boicot es: “¡No permitas que Tesco te espie!”

 

Aunque el aspecto personal es un asunto prioritario en los temas de privacidad de la industria, Cachon añade que se pueden sacar resultados positivos en el caso de empresas que monitorean el comportamiento ajeno. Este tipo de transparencia, dijo, podría despertar maneras más nuevas y creativas de contratos entre las empresas. Cachon cita como ejemplo los contratos de ingresos compartidos, en el que el proveedor cobra una tarifa plana- esencialmente el precio al por mayor- y además negocia una tarifa de utilización. La RFID tendría un papel destacado en este esquema. En la industria de alquiler de películas, por ejemplo, la compañía puede vender 1.000 cintas a una cadena de tiendas de video a un precio base, y después cobraría una tarifa basada en el número de alquileres. Podría darse el caso de que una cadena de tiendas de video diga haber alquilado una película 3.000 veces, pero el distribuidor de la película piense que el número es más bien alrededor de 30.000. “Se pueden dar situaciones de disputa cuando no hay manera de controlar la actividad. Con la RFID, existe la posibilidad de hacer un seguimiento más fácil”, dijo.

 

En el futuro

Mientras tanto, las posibilidades de uso de la RFID parecen estar creciendo. El 7 de marzo de 2005, un artículo del New York Times trataba sobre el interés de las compañías aéreas para rastrear el equipaje, principalmente para reducir el número de maletas perdidas. El único inconveniente es que cada aerolínea debería invertir “millones de dólares para adoptar la tecnología RFID al control del equipaje”.

Un desenlace que Jaffer de Infosys no espera es el lanzamiento indiscriminado de programas RFID sin una aplicación específica. “Creo que se trata de un área donde existe mucho escepticismo”, dijo. “Si observas al patrón del desarrollo tecnológico en los años 90, veremos empresas intentado producir una combinación insólita de teléfono y tostador simplemente porque la tecnología estaba disponible”, dijo bromeando. El factor novedoso de la RFID está siendo compensado por el coste inicial del proceso y la preocupación sobre el valor real del negocio. “Las empresas que están considerando adoptar la RFID necesitan preguntarse: ¿Cómo me puede ayudar a convertirme en un líder de mercado en mi sector? Creemos que la generación del valor del negocio sobrepasa de lejos las ganancias a corto plazo resultantes de la imposición de un minorista”, dijo, añadiendo que la RFID debería ser parte de la estrategia de toda empresa en los próximos 5 a 10 años.

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