Gïk, el vino azul que reniega de la tradición

GIK

Cinco veinteañeros a los que no les gusta el vino decidieron, por diversión, agitar la industria vitivinícola y crear un producto innovador que rompiera con las convenciones propias de los paladares más tradicionales. Con la ayuda de la Universidad del País Vasco y el apoyo de un equipo de ingenieros químicos consiguieron lanzar un vino de color azul índigo y sabor dulce, libre de cualquier norma de consumo, que estuviera más en sintonía con los valores de su generación.

El vino “blasfemo”, como ha sido denominado por algún crítico, ha conseguido romper las fronteras de los establecido y desde su plataforma de venta online ha llamado la atención no solo de los llamados millennials también de los “jóvenes de entre 18 años y 90 años”, comenta Aritz López, creador en Gïk Live, el título que todos los fundadores tienen en esta empresa de jerarquía horizontal.

Universia Knowledge@Wharton conversó con López acerca de las dificultades que se encontraron para dar con el producto que tenían en mente y cómo cree que evolucionará su consumo.

Universia Knowledge@Wharton: ¿Cómo surge la idea de crear un vino azul, un movimiento sin duda osado en una industria tan tradicional como la del vino?

Aritz López: Los fundadores de la empresa somos todos muy jóvenes y siempre hemos tenido mucha inquietud por la innovación y crear cosas nuevas. Nos propusimos como objetivo encontrar la industria a la que, a nuestro parecer, le hacía más falta una vuelta de tuerca, una revolución. Y pensamos que el mundo del vino era perfecto porque es un mundo muy reglado, muy anclado en el pasado, que siempre prefiere la tradición en lugar de la innovación y la vanguardia. Además, parece que crean productos muy elitistas, que solo unos pocos tienen un paladar preparado para apreciar todos sus matices. Para nosotros, esto no tenía ningún sentido. Entonces pensamos crear un producto para la gente normal, como nosotros —porque a nosotros ni siquiera nos gusta el vino tradicional—, más que para los expertos del sector. Así surgió la idea de meternos en esta industria.

Detrás del color azul hay una razón bastante potente: siempre estábamos buscando la inspiración en distintos sitios y descubrimos un libro que se llama “La estrategia del océano azul” en que se hace una metáfora sobre los mercados que existen actualmente y los océanos. El libro dice que los océanos actuales son rojos porque están muy saturados de competencia, que compara con tiburones, y que esta competencia es muy feroz porque pelean entre sí por los mismos valores y por los mismos clientes, que son los peces. Estas luchas acaban tiñendo el océano de rojo sangre. También habla de crear océanos azules, que son mercados en los que a través de la innovación todo el mundo puede ser libre de alguna manera. Nos pareció tan poético convertir una bebida tradicionalmente roja en azul, que al final nuestra bebida no podía ser de otro color, tenía que ser azul.

La idea se transformó en realidad gracias a toda la ayuda que recibimos, entre otros, de la Universidad del País Vasco donde hemos estudiado, y de un equipo de ingeniería química que nos ayudó a desarrollar el I+D del producto, porque cambiamos no solo el color, también el sabor, que queríamos que fuera fresco, dulce, accesible a todos. Gïk tiene un sabor muy característico. Para nosotros no es un vino, es un acto de creatividad, casi una nueva categoría.

UK@W: El hecho de que ninguno de los fundadores de Gïk tuvieseis tradición en la industria, ¿ayudó a crear un producto tan radicalmente opuesto a lo establecido? ¿Creéis que ha facilitado el proceso de innovación? ¿En qué sentido?

López: Muy posiblemente sí, porque todas estas concepciones —el halo de divinidad y elitismo del que se rodean muchos productos del sector— están muy interiorizadas en los que trabajan en la industria, pero para nosotros no existen. Queríamos cambiarlo. A nuestro parecer no tenían ningún sentido y no nos sentíamos nada identificados con ellas, quizás por eso nos atrevimos a hacer esta blasfemia, como lo han llamado algunos. Para nosotros Gïk no es un vino, es un antivino.

UK@W: ¿Cuál fue el mayor desafío que os encontrasteis en ese proceso innovador y cómo lo superasteis?

López: El mayor desafío fue sobre todo el proceso de desarrollo, el I+D. El hecho de que no fuésemos ni enólogos, ni bodegueros, que no hubiésemos hecho nada parecido nunca… Para nosotros era muy importante que fuese un producto saludable, adaptable a todo el mundo, al gusto del mayor número de personas posible. Lograr ese desarrollo, esa evolución continua a la que nunca hemos tenido miedo, porque no nos importa seguir mejorando el producto a través del feedback del cliente, ha sido una de las cosas más complicadas.

También el proceso de decoloración del vino [para conseguir el color azul], el descubrir que teníamos que usar unos pigmentos orgánicos porque era lo que mejor aguantaba debido a que la base que utilizamos, mezcla de diferentes variables de uva tinta y uva blanca, es bastante compleja de tratar porque tiene un pH muy ácido. No nos resultó fácil estabilizar el color y el sabor. Desde el principio rechazamos la idea de usar azúcares añadidos porque se relacionaban con un estilo de vida poco saludable, como fermentan en la botella y aumentan las calorías, al final tuvimos que usar edulcorantes no calóricos.

En definitiva, el proceso de creación del producto en sí, eso ha sido lo más complicado, pero gracias a toda la ayuda recibida hemos conseguido hacerlo mucho más rápido que de haberlo intentado nosotros solos, que hubiera sido casi imposible.

UK@W: ¿En qué tipo de paladares o consumidores estabais pensando cuando lo creasteis? ¿Entre qué generaciones está teniendo más tirón y quiénes están mostrando más recelo y por qué? ¿os ha causado el color azul algún recelo?

López: Al principio pensábamos que iba a ser un vino para jóvenes porque solemos pensar que éstos tienen la mente más abierta pero, al final, como vendemos a través de nuestra web y contamos con datos fiables, hemos llegado a la conclusión de que nuestro producto es para gente joven de 18 a 90 años. El target es súper amplio y la verdad es que el feedback que estamos recibiendo es muy positivo en la mayoría de los casos. Siempre está el defensor férreo de su Rioja o su tinto que dice: “¡qué blasfemia es esta!, ¡qué invento más terrible!, otro nos dijo hace poco: “por favor, no tengo nada en contra de la innovación, pero dedicaros a hacer apps y dejar el mundo del vino”. Me parece muy contradictorio estar a favor de la innovación y hacer ese comentario. Nos hacen gracia estas reacciones.

Estamos contentos con la acogida, cada vez más gente lo pide en su bar habitual. Seguimos trabajando para llevarlo lo más lejos posible. El color, lejos de crear recelos, ha generado curiosidad, sorpresa y ganas de probarlo.

UK@W: ¿Cómo surgió el nombre del producto?

López: La palabra Gïk no tiene ningún significado. Siempre intentamos hacer algo que fuera en contra de la industria, que siempre parece que recurre al mismo estilo de nombres como Milenario, el de alguna diosa griega, de un Marqués, etc. Nosotros queríamos buscar tres letras que se pudiesen pronunciar en cualquier idioma, que no tuviese ningún significado y que fuese una composición estéticamente bonita.

UK@W: Al ser un producto tan innovador y alejado del vino tradicional, ¿teméis que se convierta en un producto de moda pasajera? ¿Qué iniciativas estáis tomando para extender su consumo?

López: Por el momento estamos inmersos en este producto, pero estamos intentado darle diferentes usos y una perspectiva diferente. No mirarlo ya como un vino, sino como un producto totalmente diferente con el que puedes hacer lo que quieras. Hemos empezado a desarrollar cócteles con Gïk. Lo más importante para nosotros es que la bebida no tenga ninguna regla, que se base todo en la libertad y hacer con ella lo que se quiera. Decimos a los clientes que no tengan miedo, que se atrevan a mezclarlo con diferentes comidas, etc. y que nos digan cómo les ha gustado más. Este feedback es una de las cosas más valiosas, nos gusta recibir la opinión de los clientes, cómo lo han probado y con qué lo han tomado.

UK@W: ¿Qué consejo le daríais a otros emprendedores interesados en la creación de algún producto innovador, ya sea en la industria de agroalimentaria o en cualquier otra industria?

López: Sobre todo atreverse, que no tengan miedo y pensar que los limites no existen. Nunca hay suficiente innovación en el mundo y no todo está inventado.

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"Gïk, el vino azul que reniega de la tradición." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [22 agosto, 2016]. Web. [17 October, 2018] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/gik-vino-azul-reniega-la-tradicion/>

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