La fusión Siemens-Gamesa marca la hoja de ruta del mercado mundial de renovables

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Han sido meses de negociaciones, pero finalmente, a principios de abril de este año, la fusión entre la división eólica del gigante alemán Siemens y el fabricante español de aerogeneradores Gamesa se hizo efectiva y quedó inscrita en el Registro Mercantil de Vizcaya, lugar en el que tendrá su sede la nueva compañía resultante. Con esta fusión, nace un líder global en la industria eólica, con presencia en más de 90 países, capacidad industrial en los principales mercados de energía renovable y una base instalada de 75 gigavatios (GW). En esta nueva etapa, Siemens-Gamesa opera con una cartera de pedidos valorada en cerca de 21.000 millones de euros, una facturación conjunta de 11.000 millones de euros y un beneficio antes de intereses e impuestos (ebit) ajustado de 1.100 millones de euros, según datos proforma del último ejercicio. La empresa, que seguirá cotizando en la Bolsa Española, es ya una de las mayores firmas industriales del Ibex 35, participada en un 59% por Siemens. La eléctrica Iberdrola es el segundo accionista, con un 8%, mientras que el resto de los títulos cotizan libremente en Bolsa. El domicilio social y las oficinas centrales de la compañía, así como la sede operativa del negocio ‘onshore’, estarán situados en España, concretamente, en Zamudio (Vizcaya), mientras que la sede del negocio ‘offshore’ estará en Hamburgo (Alemania) y Vejle (Dinamarca).

Tal y como recoge el acuerdo de fusión, Gamesa ha distribuido en concepto de dividendo 1.005 millones de euros entre sus accionistas, uno de los puntos que ha hecho que el mercado haya acogido con buenos ojos esta operación. Sin embargo, una de las claves de esta operación es la caja que se integrará en Gamesa, procedente de la división eólica de Siemens, y que en conjunto asciende a 885 millones de euros, dando así a la compañía una posición privilegiada para invertir y consolidar su liderazgo a nivel mundial. “La fusión tiene mucho sentido desde un punto de vista estratégico”, explica Joaquín Garralda, profesor de Estrategia de IE Business School. En su opinión, este movimiento es necesario para poder competir con los productores de aerogeneradores chinos, que están ganando protagonismo en el panorama internacional muy rápido. Actualmente, el cuarto, sexto y octavo fabricantes mundiales proceden del gigante asiático. Según Garralda, si bien hasta ahora estas empresas estaban centradas en su mercado local de energía eólica, empiezan a mirar fuera de sus fronteras en busca de nuevos proyectos para crecer, “similar a lo que ya pasó en su día con el sector fotovoltaico”.

La competencia de China

El profesor de IE Business School explica que “China le está dando mucha importancia a los asuntos medioambientales”. Por un lado, esto se debe a la contaminación galopante que sufre el país, y cuya situación se ha convertido en un aspecto clave para “garantizar la paz social”. De ahí la apuesta del Gobierno chino por este tipo de energías renovables. Además, al mismo tiempo, reducen su dependencia de las importaciones de petróleo. Los costes de estos fabricantes son mucho más ajustados que los de los países occidentales, obligando al resto de compañías a tomar posiciones para tomar la delantera. Aquí es donde toma sentido la fusión Siemens-Gamesa, según Garralda. “Esta situación está obligando a las empresas del sector eólico a ser muy competitivas, por lo que se imponer ganar dimensión para obtener economías de escala y poder hacer frente a un aumento en la inversión en I+D”.

Por eso, los expertos consideran que la unión entre Siemens y Gamesa es sólo la primera de una nueva oleada de grandes concentraciones en el sector eólico, “ya que se ha convertido en una de las compañías más grandes del mundo en el sector, con más de 70 GW instalados, pedidos por más de 22.000 MW y presencia en los cinco continentes, lo que puede darle una ventaja estratégica frente a otras empresas con una presencia más local y de menor tamaño”, apunta Jon Segovia, profesor de dirección de personas de Deusto Business School. En su opinión, “su influencia en los fabricantes será alta, ya que el volumen de negocio que manejan obligará a todo el sector a apretar sus márgenes porcentuales apostando cada vez más por un negocio de volumen”.

De hecho, aunque es la más importante de los últimos meses, la fusión entre Siemens y Gamesa no es la primera que se produce recientemente. De hecho, otra española, Acciona, ha sido protagonista de un movimiento muy similar hace un año, al unir su filial eólica con la alemana Nordex. Aun así, se trata de una operación de menor calado, ya que en conjunto esta última controla un 4,8% del mercado mundial, según datos de la consultora FTI; mientras que la nueva Gamesa se situaría en un 13,1%. Con este porcentaje, tras la fusión, esta compañía entra a jugar en la liga de los más grandes, hasta ahora dominada por la danesa Vestas (15,8% de cuota de mercado), la estadounidense General Electric Wind (12,1%) y la china Goldwind (11,7%).

La fusión rompe el status quo establecido desde un punto de vista geográfico. En este aspecto, Joaquín Garralda asegura que “la unión tiene sentido, ya que cada compañía estaba bien posicionada en mercados diferentes”. Mientras que Siemens era especialmente fuerte en Europa, Gamesa estaba en Asia y Latinoamérica. En esta última región, el liderazgo de la española es incuestionable: de las 1.691 turbinas que se instalaron en América Latina en 2016, el 28,6% eran de la marca Gamesa, desbancando así del primer puesto a General Electric, que concentra el 20% del negocio latinoamericano. Según ha explicado la compañía, este mercado seguirá siendo de las prioridades en la estrategia internacional del grupo, donde Siemens sólo tenía una cuota del 2,4%.

El papel de Latinoamérica en el mercado eólico

Hay que tener en cuenta que el sector de las energías renovables se ha convertido en uno de los que más crece a nivel mundial, como alternativa de los países para reducir su dependencia de los combustibles fósiles. En el caso de Latinoamérica, sólo el año pasado se invirtieron cerca de 15.500 millones de dólares (14.200 millones de euros) en fuentes de energía eólica, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, México y Costa Rica son los países que lideran esta carrera. Además, aunque en algunos de ellos la instalación de nuevos megavatios crece a un ritmo de doble dígito, su potencial se considera de los más elevados a nivel mundial, ya que algunos países, como México, apenas están utilizando el 4% de su capacidad como productores de energía procedente del viento, según cifras de Consejo Mundial de la Energía Eólica.

Según Joaquín Garralda, precisamente la posición que tenía Gamesa en Asia y Latinoamérica es uno de los incentivos que hacía más interesantes a la empresa española para su fusión con Siemens, que buscaba un rápido posicionamiento a nivel mundial. Para la española, la ventaja es que “la integración va a hacer que sea mucho más competitiva” para seguir creciendo en estos mercados. “Sin duda alguna, el resto de competidores van a estar muy pendientes de los próximos pasos que van a seguir, ya que serán en gran medida quienes marquen la pauta en estrategias globales. Serán la punta de lanza para marcar la tendencia del sector en los próximos años”, explica Jon Segovia.

Los expertos coinciden a la hora de señalar la relevancia de esta operación y su idoneidad. Para el profesor de Deusto Business School, “estamos ante un sector cada vez más concentrado, perder un tren tan importante como éste puede suponer quedarse fuera de la gran batalla de concentración en la que nos encontramos. Supone mantenerse a la cabeza en el sector”. Garralda apoya este aspecto, pero también alerta de que una fusión de este calado no está exenta de riesgos. Por un lado, al tratarse de dos compañías europeas, asegura que desde un punto de vista regulatorio no hay problema, ni siquiera en cuanto a condiciones laborales de los empleados de ambas firmas, ya que tanto España como Alemania tienen normativas muy similares. “Tampoco desde el punto de vista geográfico, ya que se complementan bien”, asegura. Sin embargo, dice, “hay que tener mucho cuidado con el capital humano”. Para el profesor de IE Business School, aunque siempre hay tendencia a pensar en la parte más industrial, no se puede perder de vista que “parte de los activos son las personas” y, evidentemente, siempre hay estructuras y departamentos que se superponen o quedan duplicados. A la hora de ordenar estos aspectos, “hay que prestar especial atención a que los profesionales buenos sigan en la compañía y no se vayan a la competencia”. Por otra parte, el experto de Deusto BS añade que una operación de este tipo “probablemente supondrá por un lado una pérdida de independencia de actuación y por otro una pérdida de agilidad en la toma de decisión, propia de cualquier gran organización”.

Y aunque pueda parecer un problema menor, diferentes estudios demuestran que entre el 40% y el 70% de este tipo de acuerdos, alianzas y fusiones no ofrecen siempre los mejores resultados. Según la consultora Aon Hewitt, un tercio de las compañías culpan de su falta de éxito a las diferencias en la cultura corporativa. Por eso, Sebastian Reiche, profesor de IESE Business School, considera que crear equipos conjuntos de ambas empresas y que hayan vivido y trabajado en los dos países (España y Alemania) es una buena forma de empezar a trabajar. Por eso, todos los expertos coinciden al señalar que todo dependerá de cómo se articule la integración. De momento, parece que el equilibrio entre ambas compañías está asegurado. El nuevo consejo de administración de Gamesa resultante de la fusión se fijó en 13 miembros, de los que cinco son nombrados por Siemens, dos por Iberdrola, cuatro son independientes y dos ejecutivos (el consejero delegado y el secretario del consejo). Los cinco vocales no ejecutivos dominicales elegidos por Siemens para el consejo de la compañía son la presidenta de Siemens España, Rosa García; Mariel von Schuman; Lisa Davis; Klaus Helmrich; y Ralf Thomas. Además, la multinacional alemana será la encargada de nombrar al presidente no ejecutivo de Gamesa, cargo que ocupará previsiblemente la propia Rosa García.

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