Cómo las políticas de Trump afectan a la economía de EE.UU.

trump-2

En un ambiente político distorsionado por las noticias falsas y los “datos alternativos”, el impacto real de las políticas del presidente Donald Trump queda fácilmente oscurecido. En una reciente serie de conferencias [Tarnopol Dean’s Lecture Series] sobre el Gobierno de Trump y la economía, profesores de Wharton disertaron objetivamente, y en base a los datos, sobre el impacto de estas políticas en los mercados de capitales, el dólar, el crecimiento económico y la creación de empleo.

Después de cerrar por encima de 20.000 puntos por primera vez, el índice industrial Dow Jones ha perdido parte de las ganancias logradas recientemente en medio de una serie de decretos de Trump: la escalada de la guerra comercial con México, mediante la aplicación de un impuesto del 20% a productos mexicanos; el cumplimiento de la promesa de dejar la Asociación Trans-Pacífico en Asia; la prohibición temporal de la entrada de inmigrantes, principalmente procedentes de siete países musulmanes, lo que podría afectar la calidad de la fuerza laboral estadounidense ─especialmente en Silicon Valley─ entre otros. Inicialmente, el Dow recibió el impulso de las propuestas de Trump de realizar recortes sustanciales en los impuestos de las empresas, eliminar diversas regulaciones y el gasto en infraestructura.

“Los inversores y las empresas ven con bastante simpatía la agenda republicana. Tengan en cuenta que no me refiero al programa de Trump”, dice el profesor de Finanzas de Wharton Jeremy Siegel. “¿Por qué les gusta la agenda republicana? Impuestos más bajos para las empresas, menos regulación, menos impuestos sobre intereses y dividendos. Todo esto es muy bueno para el inversor”.

Siegel explica por qué el mercado estaría eufórico: “Si hay importantes reducciones de impuestos, y la mayoría de la gente espera que se produzca el recorte, esto podría añadir un 10% o más a las ganancias. Así que podríamos decir que sólo esto podría tener como resultado una ganancia del 10% para los mercados de valores. Por otra parte, es necesario reducir las regulaciones, que, insisto, es algo que desean los inversores y las empresas, lo que podría dar lugar a un estímulo del 10%, según algunos”. El señala que estas proyecciones no incluyen incluso los posibles beneficios de los gastos de infraestructura.

Sin embargo, las acciones estadounidenses se han devaluado recientemente debido a otros decretos de Trump. “Al mercado no le gusta la mayor parte de la agenda de Trump que no forma parte de la agenda republicana, es decir, los altos aranceles a las importaciones, la restricción significativa a la entrada de inmigrantes, las guerras de divisas, cualquier cosa así es bastante antirrepublicana”, dice Siegel. Los índices bursátiles aumentaron “con cautela” porque todavía no existe la certeza de si Trump seguirá la ruta Republicana todo el tiempo. “No apostaría todo a una sola carta, porque cualquier cosa puede suceder en el Gobierno de Trump”.

La economía reaccionaría mal, incluso se vería golpeada fuertemente, si hubiera guerras comerciales. Siegel dice que muchos republicanos creen que los altos aranceles Smoot-Hawley en los años 30, los cuales se aplicaron a miles de productos importados, condujo a la Gran Depresión. Aunque Siegel ─junto con otros macroeconomistas ─ no está de acuerdo con esta premisa (ya que para él la causa de la Gran Depresión fue el colapso monetario y la falta de acción de la Reserva Federal), cree que si hubiera proteccionismo en todo el mundo sería desastroso en función de su magnitud. “Si hay una guerra comercial, el mercado va a reaccionar de forma muy negativa”, dice. “La caída sería del 10% al 15%”.

¿Inminente guerra comercial?

Mauro Guillén, profesor de Gestión Internacional de Wharton, dice que el proteccionismo es una “mala idea”. En el pasado reciente, se introdujeron barreras comerciales cuando, por ejemplo, a principios de los años 70, el presidente Nixon impuso un tributo del 10% a todos los productos. “Siempre que hay proteccionismo, el consumidor sufre”.

También está la cuestión de la sustitución. Si se impone un arancel del 20% a los productos mexicanos, no podemos saber con seguridad si la gente compraría automáticamente más productos hechos en los Estados Unidos. “Habrá consumidores y empresas que dirán, en lugar de comprar a México, compro a un productor americano, o también podría comprar en China, Indonesia y Costa Rica”, dijo Guillén. “Nadie sabe lo que puede suceder”.

Además, muchas compañías estadounidenses tendrán que organizarse para adaptarse rápidamente a un cambio importante de las normas. “A otras empresas estadounidenses que compran a proveedores de China las cogerá desprevenidas”, dice Guillén. “Ellas han hecho negocios, inversiones, han tomado decisiones durante mucho tiempo sobre la base de supuestos que tienen en cuenta un cierto conjunto de normas. Ahora bien, si estas normas cambian de la noche a la mañana, se encontrarán en una situación muy difícil”.

Guillén también cuestiona el razonamiento detrás de la decisión de lanzar una guerra comercial contra México, cuyas exportaciones representan alrededor del 10% al 12% del déficit comercial de Estados Unidos. “¿Por qué luchar con México? […] El problema es más grande que eso”. Asimismo, señala que el 18% de la devaluación del peso mexicano ─desde que ganó Trump─ compensaría la tarifa propuesta del 20%. En general, Guillén dice que la cuestión más importante para Trump y su política es: “¿Qué estás tratando de lograr?”

En relación con el comercio, Siegel explica que la idea de Trump es equilibrar el terreno de juego. “Dejamos que sus productos entren, pero ellos no dejan que los nuestros entren, o imponen muchas más restricciones sobre nuestras exportaciones que nosotros sobre las de ellos. Es cierto que si podemos conseguir que estos países acepten un mayor volumen de nuestras exportaciones, ambos estaríamos en mejor situación […] No presionamos lo suficiente” para entrar en sus mercados. Sin embargo, Guillén señala que los desequilibrios comerciales pueden ser ciertos en el caso de China, pero no en México. “El libre comercio funciona en ambos sentidos”.

Se habla de la introducción de un “ajuste en frontera” para estimular aún más el comercio americano, dice Siegel. La norma exime a las exportaciones de las empresas americanas de los impuestos, pero también disminuye las deducciones que pueden hacer sobre las importaciones para reducir los ingresos gravables. “Esta es una enorme subvención a la exportación, un impuesto elevado sobre las importaciones y todo economista dice que fortalecerá el dólar”.

Según Siegel, algunos modelos prevén que el dólar se revalorice tanto como la tasa efectiva de impuestos a las empresas si los términos de ajuste en frontera se adoptan en su totalidad. El impacto de esto sería “enorme”. Ya que EE.UU. sigue importando más de lo que exporta, Siegel cree que el impacto neto de esta decisión dará lugar a un crecimiento de ingresos. Las empresas estadounidenses que producen internamente y venden en el extranjero saldrán ganando, mientras que los grandes importadores, como Walmart, van a salir perdiendo.

El dólar se apreciará en un 25% si la tasa de impuestos de las empresas cayese un 20%, y el valor real de las importaciones y exportaciones no se vería afectado por las fluctuaciones en los tipos de cambio, añade Kent Smetters, profesor de Economía y Políticas Públicas y ex secretario adjunto de la política económica durante el Gobierno de George W. Bush. (Siegel no está de acuerdo porque, dijo, este escenario no tiene en cuenta los flujos de capital global)

“El problema es el siguiente: Incluso si se igualan las condiciones del terreno de juego con Francia y otros países europeos que cuentan con el impuesto del valor añadido (IVA), hacer que la OMC [Organización Mundial del Comercio] lo apruebe no será fácil”, dice Smetters. Hay empresas europeas que reciben la devolución del IVA.

Smetters dice que en la época del Gobierno de Clinton fue instituida una forma propia de ajuste de frontera, que heredó Bush. Sin embargo, la OMC, donde no hay escasez de abogados, consideró que era ilegal, agregó. “Los abogados entienden los incidentes legales” y tienen menos información útil cuando se trata de políticas económicas.

Tensiones europeas

Europa se enfrenta a divisiones profundas también en relación a sus políticas económicas y de inmigración. “Las diferencias de opinión son cada vez más pronunciadas”, dice Guillén. “La principal se refiere al Brexit [la salida del Reino Unido de la Unión Europea], pero lo más preocupante son los partidos populistas, cuyo apoyo entre la población es cada vez mayor” con la aproximación de las elecciones europeas. Estos partidos tienden a estar en contra de la inmigración y de la salida de los respectivos países de la UE. A esto hay que sumar la crisis de los bancos italianos, la cada día peor situación en Grecia y la tasa de desempleo del 45% entre los jóvenes en algunos países europeos.

Por lo menos, los que votaron a favor del Brexit entienden una cosa: “Hay una dogma en Bruselas por el que la mayor integración de Europa es la solución a todos los problemas. Personalmente, creo que no es el caso”, dice Guillén. “La UE no entendió exactamente cuándo dejar de tomar tantas decisiones centralizadoras y cuando permitir la toma de decisiones por parte de los países”. La moneda común ─más de la mitad de los países de la UE que utilizan el euro─ es otro factor de complicación.

Sin embargo, Siegel cree que ningún país saldrá de la zona euro, es decir, del grupo de países que adoptan la moneda común. “Si Grecia no abandona el euro, nadie va a abandonarlo. Existe la idea absurda de que los partidos populistas se llevarán a sus países de la zona euro. Los italianos recuerdan cuál era la situación de la lira italiana [cuya tasa de cambio se situó, en un determinado momento, en 2.500 liras el dólar]”. Siegel dice que “si no fuera por la inmigración, no habría Brexit”.

Reforma de la inmigración

En EE.UU., la inmigración ilegal es una cuestión clave para la campaña de Trump. Él se ha comprometido a construir un muro entre EE.UU. y México para detener el flujo estimado de 11 a 12 millones de trabajadores indocumentados y, de alguna manera, hacer pagar por ello a México. Sin embargo, un análisis de Smetters muestra que la expulsión de estos trabajadores afectará de forma negativa a la economía de Estados Unidos.

El plan de Trump asume que si estos trabajadores fuesen deportados, los trabajadores estadounidenses ocuparían sus puestos de trabajo. “Esto simplemente no se confirma en la práctica”, dice Smetters. “Al exportar los trabajadores indocumentados, el vacío dejado por ellos en estas posiciones, que por lo general requieren poca preparación, no será cubierto por los trabajadores locales”, sino por las máquinas.

Por otra parte, la presencia de trabajadores indocumentados eleva los salarios de los que pueden trabajar legalmente en EE.UU.. “Los que no tienen documentos tienden a ocupar los puestos de trabajo con salarios más bajos que no requieren conocimiento de inglés y que no requieren una gran cantidad de habilidades sociales. Esto, de hecho, obliga a los trabajadores nativos a mejorar su nivel de educación para mejorar su conjunto de habilidades”.

Smetters añade que aunque los trabajadores indocumentados tienden a tener más habilidades básicas, 1/3 de los inmigrantes legales tienen educación superior. Guillén dice que la inmigración impulsa principalmente la innovación: los inmigrantes fueron responsables del lanzamiento del 24% de todos los avances tecnológicos en EE.UU. durante las últimas dos décadas. “Eso dice mucho sobre la dinámica de los inmigrantes en los segmentos más sofisticados y más básicos”.

Para Smetters, Trump será más flexible en relación con los inmigrantes después de la construcción del muro que tanto prometió en la frontera con México. “Si gana esta batalla política […] todo va a ser negociable”. Irónicamente, la propuesta de Trump, donde puede tener más poder político es en el tema de los gastos de infraestructura. Geoffrey Garrett, decano de Wharton y moderador del debate, dijo que los republicanos de línea más dura no quieren aumentar el déficit, mientras que los demócratas no estarían dispuestos a respaldar una iniciativa clave de Trump.

Smetters dice que una respuesta consiste en centrarse en la reparación de la infraestructura existente en lugar de crear otra nueva. “Las reformas son responsables de los mayores retornos sobre la inversión (ROI)”, dice, señalando que más de 400 puentes en Pennsylvania necesitan una inspección en los próximos dos años. Si no se hace, “la disrupción en el transporte podría ser enorme”.

Cómo citar a Universia Knowledge@Wharton

Close


Para uso personal:

Por favor, utilice las siguientes citas para las referencias de uso personal:

MLA

"Cómo las políticas de Trump afectan a la economía de EE.UU.." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [14 febrero, 2017]. Web. [25 June, 2017] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/las-politicas-trump-afectan-la-economia-ee-uu/>

APA

Cómo las políticas de Trump afectan a la economía de EE.UU.. Universia Knowledge@Wharton (2017, febrero 14). Retrieved from http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/las-politicas-trump-afectan-la-economia-ee-uu/

Chicago

"Cómo las políticas de Trump afectan a la economía de EE.UU." Universia Knowledge@Wharton, [febrero 14, 2017].
Accessed [June 25, 2017]. [http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/las-politicas-trump-afectan-la-economia-ee-uu/]


Para fines educativos/empresariales, utilice:

Por favor, póngase en contacto con nosotros para utilizar con otros propósitos artículos, podcast o videos a través de nuestro formulario de contacto para licencia de uso de contenido .

 

Join The Discussion

No Comments So Far