Los misterios de las placas Toynbee y el sueño cinematográfico de Jon Foy

Para el cineasta Jon Foy, todo comenzó tal y como lo hacen tantos misterios, con un golpe de suerte del destino; en este caso, cuando al hacer una broma por teléfono, en mitad de la noche, respondió una persona a quien no iba dirigida la llamada.

Antes, sin embargo, hay que hablar de las placas. En algún momento de los años 80, un mensaje cifrado comenzó a aparecer en las calles de ciudades de EEUU y de América del Sur. Placas de linóleo, de un tamaño similar al de las matrículas de los automóviles que se usan en EEUU, fueron fundidas contra el asfalto y llevaban, con pequeñas variaciones, el siguiente mensaje:

TOYNBEE IDEA

IN MOVIE 2001

RESURRECT DEAD

ON PLANET JUPITER

[IDEA DE TOYNBEE EN PELÍCULA DE 2001 –de Kubrick- RESUCITAR MUERTOS EN EL PLANETA JÚPITER]

Aunque donde más placas han aparecido es en Filadelfia, placas casi idénticas se han encontrado en otras ciudades americanas, como Washington, D. C., Boston y Kansas City, en Missouri; incluso en ciudades de América del Sur, como Río de Janeiro, en Brasil; Santiago, en Chile; Buenos Aires, en Argentina. (Para ver ejemplos,pulse aquí).

Cuando un amigo le habló sobre las placas, en 1999, Foy creyó que se trataba de una broma, hasta que vio una de ellas. Las inscripciones misteriosas tal vez no hubieran sido nada más que una mera curiosidad para Foy si no hubiera conocido a Justin Duerr, que contestó por casualidad a una broma por teléfono dirigida a un amigo de Foy. Duerr creyó que el misterioso autor de las inscripciones contenidas en las placas estaba enviándole un recado. Cuando Foy habló con Duerr para disculparse por el error, descubrió que él estaba obsesionado con las placas. En aquel momento supo que tenía que hacer una película que mostrara la búsqueda de la identidad del autor de las placas.

Tuvieron que pasar varios años para empezar con la película. En 2005, Foy abandonó sus estudios en la Universidad de Tejas, en Austin, y volvió a Filadelfia para trabajar en el proyecto. El asumió casi toda la financiación de la película gracias a lo que obtenía limpiando casas y participando en estudios de investigaciones farmacéuticas. Durante cinco años Foy acompañó a Duerr, Colin Smith y Steve Weinik —compañeros de Duerr en la investigación— en la búsqueda de quién estaba detrás de las placas y por qué.

El otoño pasado, Foy presentó una versión preliminar de su película "Resucitar muertos: el misterio de las placas Toynbee" [Resurrect dead: the mystery of the Toynbee tiles] en el Festival de Cine de Sundance, cuando estaba a punto de terminar el plazo de inscripción, y salió del Festival con el Premio de Dirección (Directing Award) en la categoría de documental.

La película de Foy (Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles) se puede ver en iTunes, Amazon Instant Video y otros servicios de vídeo on demand. En los cines, la temporada de exhibición será corta y tendrá lugar en septiembre con sesiones (screenings) en el IFC Center, en Nueva York, y en la International House, en Filadelfia.

Knowledge@Wharton conversó con Foy, de 32 años, sobre las placas, su viaje para rodar un documental sobre la investigación de los orígenes de las placas y cómo funciona el negocio de las películas independientes.

A continuación, una versión editada de la conversación.

Knowledge@Wharton: Vamos a comenzar por las placas. ¿Cuándo supo de su existencia?

Foy: En 1999. Yo trabajaba en el Ritz at the Bourse, un cine de Filadelfia. Un amigo mío, Adam, me habló de las placas. "Están incrustadas en las calles. Están por todas partes con ese mensaje de resurrección de los muertos". Creí que estaba bromeando. Aproveché un descanso en el trabajo para echar un vistazo a una placa próxima a Liberty Bell, en las inmediaciones del Ritz. Cuando la vi, pensé: "¡Dios mío, las placas existen!"

Knowledge@Wharton: ¿Cómo conoció a Justin Duerr, estrella principal de su documental?

Foy: Más o menos un año después de eso. Estaba de aquí para allá en el verano de 2000, durmiendo en cualquier sofá disponible, haciendo autostop, ese tipo de cosas. Una noche, mi amigo Tim y yo nos divertíamos haciendo bromas por teléfono. Descubrimos una web en Internet en que se podía teclear un mensaje y un número. La web llamaba al número y se enviaba un mensaje con voz de robot.

Llamamos a mucha gente aquella noche. Gastamos una broma en casa de Adam, conocida como Cat Box porque allí vivían unas ocho personas.

Knowledge@Wharton: ¿Qué decía la voz de robot?

Foy: Voy a ponérsela. [Foy pone la grabación en el móvil].

Voz del robot: Lunes, cuatro horas y cinco minutos. Tiene un recado del Dios Insecto, una cortesía de IMBot-dot-com: "Placas Toynbee. Ideas Toynbee. Resucitar muertos en el planeta Júpiter. Los medios le han mentido. Venimos del futuro. Cuidado". Pulse uno si quiere oírlo de nuevo. Este mensaje ha sido enviado por IMBot-punto-com.

Foy: ¿Se dio cuenta de que eran las cuatro y cinco de la mañana?

Algunas noches después de aquello, fui a Cat Box porque Adam me había dicho que yo podía dormir en el sofá. Estaba intentando dormir cuando sonó el teléfono y Justin —al que yo no conocía muy bien en aquella época— respondió. Yo sabía muy poco acerca de él, sólo que era muy conocido por allí por ser un genio de la música que no había obtenido el reconocimiento merecido, pero hasta entonces no habíamos tenido contacto. Oí su conversación por teléfono [y me di cuenta de que creyó que la broma que yo le había gastado anteriormente iba dirigida a él].

El pensaba que estaba sucediendo algo extraño, tal vez sobrenatural: alguien había descubierto que Justin había estado investigando el misterio de las placas. Él dijo: "¿Dios mío, cómo saben esas personas quién soy yo? ¿Cómo han interceptado mi investigación? Deben haber oído una de mis conversaciones o algo parecido".

Cuando me di cuenta de que él no había entendido que el mensaje era una broma, pensé que debía pedirle disculpas antes de que la cosa siguiera adelante. Fui hasta el cuarto de Justin y me presenté. Le dije que no había sido una broma malintencionada. Creímos que sería gracioso llamar a Adam como si fuéramos el tipo de las placas.

No pareció molestarle. Es su personalidad. "Ah, ¿fue una broma? Está bien. Bueno, independientemente de eso…" Y comenzó a coger fotos y otras cosas sobre las placas. Habló sobre la gramática de la inscripción y me di cuenta de que él estaba obsesionado con el asunto. Me quedé tan impresionado que dijo: "Justin, vamos a hacer una película sobre las placas".

Hablé con él quizás un par de veces en los siguientes cinco años. Cuando me lo encontraba por la calle, decía: "Justin, la película aún sigue en pie, ¿verdad?" Él decía: "Claro que sí".

En 2005, le escribí: "Ha llegado el momento. Vamos a hacer la película". Él respondió: "Está bien. Vamos allá".

Dejé de forma temporal la universidad [de Tejas, en Austin], pero acabé no volviendo. Me mudé a Filadelfia y comencé a programar con Justin las escenas que rodaríamos. No tardé mucho en comprender que me había metido en un buen lío. No tenía la mínima idea de si encontraríamos alguna cosa y, si lo hacíamos, de si iba a ser una historia interesante.

Knowledge@Wharton: Durante los cinco años en que trabajó en la película, y en todo ese tiempo en que no sabía qué resultado tendría su búsqueda, ¿qué le motivaba a continuar?

Foy: Creo que las personas tienen que haber perdido un poco la cabeza para comenzar algo así. Hay que entrar por un camino sin la certeza de que se va a conseguir llegar hasta el final de él.

Mirando hacia atrás, no había ninguna razón para creer que había alguna historia. Durante un año y medio más o menos, todo lo que hacíamos era buscar pistas y seguir la historia como si fuera un misterio. Era como si estuviéramos entrando en un mundo irreal. Yo insistía: "Esto va a tener como resultado una película".

Llegó un momento, sin embargo, después de algunos años trabajando en el proyecto, en que las personas comenzaron a murmurar: "Esto se va a quedar en nada". Hubo épocas en que las personas ni nos preguntaban sobre la película, porque creían que la habíamos abandonado. Pensaban que era mejor ni tocar el tema".

Knowledge@Wharton: ¿Hubo veces en que pensó en abandonar el proyecto?

Foy: Ah, sí, desde luego. Hubo veces en que creí que estaba destruyendo mi vida. Pensé seriamente: "Lo que estoy haciendo es una tontería enorme. Debería volver a la facultad en vez de perseguir este sueño quijotesco".

A veces, simplemente echaba todo por la borda, diciendo: "¡Hasta aquí hemos llegado! No es posible. Estoy desperdiciando mi vida". Pero, dos días después, miraba de nuevo a todo aquello, a aquella montaña de cintas encima de mi mesa. "Está bien", decía, "vamos a seguir adelante".

Hubo un momento en que parecía imposible trabajar con lo que habíamos filmado. Lo dejé por un tiempo. Después, se me ocurrió lo siguiente: "Está todo ahí; yo consigo contarme a mí mismo esta historia. Es buena". Por lo tanto, el problema no era la historia; era la producción. Sé lidiar con ese tipo de cosas, tan solo tengo que encontrar una manera de hacerlo bien.

Knowledge@Wharton: En cierto sentido, la película es la historia de una historia. En vez de ceñirse simplemente a un relato sobre las placas misteriosas, es la historia de Justin y de otras personas decididas a esclarecer la historia de las placas.

Foy: Exacto. Para mí, la película era la historia de una relación. Justin está buscando ese personaje misterioso y enigmático que hay detrás de las placas. Él se relaciona con ese individuo en un plano personal. Creo que ésa es la columna vertebral emocional de la película.

Desde el principio percibí que podía hacer una película para gente que tenía curiosidad por las placas Toynbee, aunque ese público fuera pequeño. Buscas la manera de que las personas se interesen por las placas, porque están ligadas al personaje que se interesa por ellas. El público necesitaba creer en Justin, sólo así él se preocupará de que el personaje consiga resolver el misterio.

Knowledge@Wharton: Cuando la película se haya mostrado en más sitios y las personas hablen de ella a través de Internet, ¿cree que esto podría entorpecer la experiencia de verla?

Foy: Sí, pero Internet es así. Es bueno para esparcir este tipo de información. Luchar contra eso es lo mismo que luchar contra la propia Internet.

Eso sucede con cualquier historia, pero especialmente con las historias de misterio; están desapareciendo porque es muy fácil contar lo que sucede. Creo que, en cierta manera, eso hace la historia de misterio más especial.

Las personas han colocado spoilers [información sobre lo que sucede en la película] desde el estreno en Sundance. Lo que una espera es que la historia interese de tal modo a nivel emocional que el espectador se involucre por el personaje. Es difícil estropear eso.

Knowledge@Wharton: ¿Ha habido algún momento de tensión respecto a cuánto se debería haber mostrado?

Foy: Sí, desde luego. Lo pensamos mucho durante un buen tiempo.

En primer lugar, es preciso tener en cuenta que los protagonistas de la película, y yo, somos dos limpiadores de casas y un pintor. Estábamos atrapados en nuestras circunstancias.

Invertí mucho tiempo y dinero en esa película —y después de años con el proyecto en marcha— descubrimos algunas pistas muy interesantes. Estamos muy orgullosos de nuestros descubrimientos. Creemos que es una historia que merece la pena ser contada. Y ahí, la pregunta se convierte en: "¿Cómo actuar?"

Creímos que tal vez lo mejor fuera poner un punto y final a todo y pasar página, pero eso parecía demasiado drástico. Se trata de una historia pública. Había un sujeto esparciendo placas en espacios públicos, desde hace décadas el asunto ha aparecido en las noticias. Ya que otra persona cualquiera podría haber solucionado el caso, era sólo cuestión de tiempo que esa información se divulgara.

Por lo tanto, la cuestión era: ¿de qué manera será divulgada? Temíamos que apareciera una versión parcial y antipática. Creíamos que debíamos contar toda la historia, para que las personas entendieran todas las implicaciones. Nuestra versión es muy simpática.

Admito, sin embargo, que hay contradicciones en la película.

Knowledge@Wharton: Por poco no inscribe la película en el Festival de Sundance. ¿Que sucedió?

Foy: Yo estaba intentando inscribir la película en los festivales que yo consideraba más importantes, pero todos rechazaron exhibirla. Estaba a punto de desistir. No presté atención a los plazos de los festivales de cine. Un día, llegando a casa después del trabajo, fui a ver el plazo para el Festival de Sundance y me di cuenta de que la película tendría que estar en su oficina al día siguiente. Ya era de noche. Pensé: "No es posible que reciban la película mañana". Me sentí muy deprimido. Llamé a mi novia y le dije: "Quiero ir a tu casa, jugar videojuegos y ahogar mis penas". Ella respondió: "¿Estás seguro de que quieres desistir?" Ella sabía cuánto significaba para mí.

Yo dije: "Bien, creo que podría ver qué versión tengo por aquí. Tan solo tengo que grabar el DVD, rellenar el formulario de inscripción, hacer la transferencia electrónica de la tasa, llevar el DVD al correo y enviarlo por el sistema de entrega urgente".

Estaba pensando: "Voy a colgar el teléfono ahora mismo y hacer lo que hay que hacer".

Knowledge@Wharton: ¿Cuándo supo que la película había sido aceptada en el Festival de Sundance?

Foy: Más o menos tres días antes del Día de Acción de Gracias. Estaba en Filadelfia haciendo limpieza en un apartamento de la zona oeste. Volví a casa a pie porque mi moto andaba con problemas. Cuando llegué, revisé el contestador y vi que alguien había llamado. Había un recado de John Nein, del Sundance: "Llámeme a este número; si no contesto, llame a mi móvil. Anote el número". Estaba entusiasmado. Al principio, pensé: "Dios mío, me ha llamado alguien del Sundance, tal vez acepten la película". Después pensé: "No, espera un poco. No es posible. No voy a dejarme cautivar de este modo, porque si me hago demasiadas ilusiones, y no es nada de eso, voy a tener que volver a poner los pies en el suelo". Inmediatamente me saqué aquella idea de la cabeza y me dije a mí mismo: "Sundance no aceptó la película. Tal vez estén contactando conmigo sólo para decirme que he hecho un buen trabajo, pero que no pueden exhibir la película".

Estaba tan estresado que pensé en salir a comer y llamar al día siguiente.

Knowledge@Wharton: ¿Se tomo un tiempo antes de llamar?

Foy: No, llamé en seguida. Nein dijo: "Jon, me ha encantado su película. A todos nos ha gustado". Ahí fue cuando empezaron a brotar las primeras lágrimas. Pensé: "Dios mío, ¿más de una persona ha visto la película y les ha gustado? ¿La gente de Sundance ha visto mi película? Que locura".

Él me preguntó: "¿Le gustaría estrenar su película en nuestro festival?" Yo dije: "Sí". Él me dio todos los detalles. Yo estaba andando en círculos, confuso y bañado en lágrimas. Por último, me preguntó: "¿Tiene alguna duda?" Yo dije: "No, pero tengo una pregunta: ¿me están llamando del Festival de Sundance?" Porque hay otros festivales por ahí con un nombre parecido: Slamdance, Nodance etc. "¿Está llamando del Festival de Cine de Sundance? ¿Está seguro de que quería hablar conmigo, Jon Foy, sobre mi película Resurrect Dead y quiere mostrarla en el festival?" Él dijo: "Sí".

Al día siguiente, salí para hacer mi trabajo y le dije a los dueños de la casa que estaba limpiando: "No lo van a creer: me llamaron del Festival de Sundance". Ellos dijeron: "Esto es fantástico. Escuche, creo que no ha limpiado bien esta esquina".

Knowledge@Wharton: ¿Cuánto costó la película?

Foy: Es difícil decirlo. Tuve costes directos que no podía evitar si quería inscribir la película en el festival. Diría que la película costó entre US$ 15.000 y US$ 20.000.

Knowledge@Wharton: ¿Cómo recaudó ese dinero?

Foy: Yo financié buena parte de la película. Conseguí dos donaciones de la PIFVA (Philadelphia Independent Film and Video Association) —estoy muy agradecido—, pero fue un porcentaje relativamente pequeño del presupuesto de la película. También hice una campaña para obtener fondos a través de Kickstarter.

Financié los costes con el dinero que ganaba limpiando casas, sirviendo de cobaya en laboratorios y lo que surgiera por ahí. Estaba juntando dinero para cubrir los costes básicos: gasolina, billete del metro. Transportábamos la cámara en una caja de herramientas, tomábamos el metro para ir a los lugares y comprábamos las luces en ferreterías. Usamos un sinfín de pilas, micrófonos, cintas; cosas que encarecen el proyecto. Después de que la película fuera aceptada en el Festival de Sundance, surgieron otros costes.

Knowledge@Wharton: ¿Qué tipo de costes?

Foy: Naturalmente está el coste de transporte y de alojamiento en Sundance. Hay otras pequeñas cosas que van sumándose: transporte, grabación de los DVDS, preparación de la cinta maestra de HDcam. Está el coste de contratación de un publicista, del diseño del cartel de la película etc.

Solicité una tarjeta de crédito, obtuve préstamos de personas. Kickstarter consiguió US$ 13.600 —pero un porcentaje se lo quedan ellos—, así que al final fueron unos US$ 12.000. Me siento avergonzado porque todavía no he pagado a las personas que me prestaron dinero para hacer los carteles y los DVDS de la película que Kickstarter exige. Esas cosas también se llevan parte del dinero.

No se puede señalar a dos cosas y decir: "Aquí fueron US$ 5.000 y allí US$ 5.000 más". Es una cosa más del tipo: "Tome US$ 100 aquí; US$ 300 allí".

Buena parte de eso se debe a que dejé de limpiar para dedicarme a la película. Llevo una vida muy modesta. No me enorgullezco de eso, tan solo hay que echarle un vistazo a mis zapatillas. [Foy muestra la suela llena de agujeros]. Puede comprobar cómo estoy viviendo. Estiro cada dólar.

Knowledge@Wharton: ¿La película será exhibida en los cines?

Foy: Tengo buenas noticias: vamos a estrenarla en el IFC Center a finales de la semana del Día del Trabajo y la película se quedará en cartel toda la semana.

Knowledge@Wharton: ¿Cómo es la logística económica de la exhibición de ese tipo de película en los cines?

Foy: Es sólo pérdidas. La mayor parte de las películas dan pérdidas hasta alcanzar un cierto punto. Las películas caras también gastan mucho en publicidad. Se llega a dudar de si amortizarás la película. A nuestro nivel, sin embargo, la cuestión es cien por cien financiera. ¿Cuántas personas están dispuestas a ir al cine para ver un documental?

Con la exhibición en el cine, tengo que pagar a un agente para que medie con las salas. Ellas nos dan un porcentaje de la recaudación que yo divido con el agente.

Tengo que correr con los costes básicos de los screeners [DVDS enviados previamente a los críticos, jurados de festivales, videoclubs etc.], publicidad, carteles, etc. Espero conseguir pagar los costes, pero en los cines lo que manda es subir el perfil de la película.

Knowledge@Wharton: ¿Y respecto a la distribución en DVD, por Internet, etc?

Foy: Dividimos los derechos. Focus Features tiene los derechos de distribución del vídeo on demand (VOD) y del DVD. Una empresa aún no escogida se quedará con los derechos del cable y de la televisión.

El negocio con Focus Features, en el segmento de DVD y VOD, seguirá un sistema de reparto de ingresos. La empresa me ha dado un adelanto relativamente pequeño. Dividiremos un porcentaje de la venta de DVDS, etc.

El dinero de la televisión costeará todo lo demás.

Knowledge@Wharton: ¿Quien se quedó con esa parte y de qué manera funciona el negocio?

Foy: No puedo divulgar de momento esa información, porque aún no hemos firmado el contrato, pero será un canal de cable de primera línea. Ellos pagan una tasa fija de licenciamiento y tienen derecho a la exhibición exclusiva de la película durante un tiempo previamente negociado. Los derechos vuelven a mí después de eso, y yo puedo intentar conseguir un nuevo licenciamiento.

En el mundo de documentales independientes, la televisión aún proporciona el mayor retorno. El número de personas que aún compra DVDs es cada vez menor. Sabemos que el público del cine también ha estado disminuyendo. La mayoría de la gente hoy ve películas en streaming en Hulu y en Netflix. Quien hace películas independientes está tirándose de los pelos para encontrar un medio de ganar dinero con lo que hace. Todos los años, el retorno de las películas disminuye cada vez más, porque las personas están pagando cada vez menos para verlas.

Mis amigos no consiguen entender qué ha sucedido conmigo. Algunos tienen ideas completamente equivocadas. Creen que me he hecho rico, o que todo me ha llegado de un modo muy fácil. No es verdad. Siempre que las personas dicen que me he hecho rico, tengo ganas de decirles: "Aún no me han pagado". ¿Quién escribiría un cheque a mi favor? El Festival de Sundance no suele emitir cheques por valor de un millón de dólares.

Nadie sabe si la película que ha hecho producirá dinero. Aunque lo dé, no se puede afirmar que vaya a ganar ríos de dinero.

Llega un momento en que hay que preguntarse: "¿Por qué estoy haciendo esto?" En el fondo, no tiene que ver con el dinero.

Knowledge@Wharton: Entonces, ¿por qué hace cine?

Foy: Al igual que muchos otros cineastas, estoy persiguiendo el sueño de mi vida.

A fin de cuentas, todo tiene que ver con concretar las ideas creativas que tengo, ya sea música, cine, literatura, etc. Si tengo una idea de cómo deben ser los colores en una película, y si consigo llevarlo a la pantalla, eso me da una satisfacción enorme.

No hago películas para ganar dinero. Quiero ganar dinero para hacer más películas. Para mí, gana aquél que consigue rodar el mayor número posible de películas antes de morir.

Knowledge@Wharton: ¿Cómo están las cosas hoy en día para quienes hacen cine independiente?

Foy: Internet nos ha proporcionado un medio que es favorable al consumidor. Él tiene acceso a un stock colosal de contenido. Los estudios han abierto sus puertas y ahora es posible ver películas en streaming por una bagatela. Eso da poder al consumidor. Los productores de contenido están en desventaja porque los medios hoy tienen tanto valor como el agua del grifo. Las personas dicen: "Sólo voy a ver lo que me apetezca. Si quiere cobrarme para que yo vea su película, sepa que hay otras muchas cosas por ahí que puedo ver gratis. ¿Pagar para qué?" Con eso, los precios están descendiendo cada vez más.

Los únicos cineastas que consiguen sobrevivir en ese ambiente son los que hacen películas cada vez más baratas o las superestrellas. Quien está entre uno y otro está cada vez más exprimido.

El consumidor va a comenzar a ver películas de presupuestos cada vez más modestos, porque es eso lo que, sin darse cuenta, él está exigiendo.

Es difícil para quien hace películas tener familia o un seguro de salud. Después de entrar en la edad adulta, nunca he vuelto a tener un seguro de salud. Aún no lo tengo.

Hay un riesgo enorme de que nosotros, como sociedad, estemos alimentando la idea de que es bueno ver a un artista morir de hambre. No todo el mundo conseguiría hacer lo que yo hago. Tuve mucha suerte.

Knowledge@Wharton: ¿Después de terminar la promoción de Resurrect Dead, qué pretende hacer?

Foy: Cuando volví de Sundance, hice una lista con 14 ideas. Si yo pudiera poner por lo menos una en práctica, me sentiría satisfecho.

No todas son películas. También me gusta mucho la música. Me apasioné por las bandas sonoras después de escribir la banda sonora de mi película. Siempre me he interesado por la música de cine. Es algo que me viene desde que Danny Elfman hizo la banda sonora para las primeras películas de Tim Burton, principalmente Batman.

Estoy pensando en hacer un musical. Sería una cosa medio mitológica, una fantasía de misterio para niños. Pienso también en hacer un drama personal, político. Quería hacer alguna cosa del tipo Calvin y Hobbes sobre un amigo imaginario, un personaje antropomórfico, como el logo de una empresa.

Me gusta mucho la ciencia ficción y la fantasía. Estoy barajando algunas ideas sobre viajes en el tiempo. Tengo una idea sobre un sujeto que retrocede en el tiempo que podría ser una historia muy interesante.

También tengo en mente hacer un dibujo animado, una comedia de situación, que tiene lugar en la zona oeste de Filadelfia. También tengo algunas ideas sobre documentales. En realidad, tengo un montón de ideas.

Alguien me contó que Darren Aronofsky dijo en una entrevista: "Es necesario tener siempre más de una idea. Uno no puede quedarse demasiado atrapado en una sola cosa, si no acabará decepcionado". La naturaleza de la industria del cine exige que pongas tu corazón en un conjunto de proyectos diferentes. Si uno de ellos sale adelante, estupendo.

Knowledge@Wharton: ¿Cómo le ha afectado todo esto? Es decir, su película fue aceptada por el Festival de Sundance y además salió de allí con el premio de dirección de documental.

Foy: Antes de Sundance, tenía un sentimiento muy cínico respecto a la industria del cine. Tal vez sea hasta un poco natural, la industria suele ser un ámbito de mucho cinismo.

Pero el mundo del documental independiente al que entré a formar parte era un lugar en que las personas creían en aquello que querían hacer. Percibí que me había convertido en un sujeto inseguro y cínico. De pronto, fue como si aquel cinismo se evaporara.

En las películas que pretendo rodar, el hilo conductor que pretendo seguir — aunque las películas puedan tener diferentes tonos— es el de mi voz de cineasta, que no será de ninguna manera cínica. Quiero contar historias sinceras.

Las personas quieren saber qué tipo de acuerdo de distribución hice, y sé que eso es importante, no tengo la menor duda. Pero si alguien quisiera conversar conmigo sobre el impacto emocional de todo eso, yo diría que lo más fantástico es inscribir su película sin ninguna expectativa y conseguir que sea mostrada en Sundance. Uno puedes perseguir sus sueños, puede conseguir realizarlos.

Quiero dejar claro que no es fácil -si pones las cifras sobre la mesa, verás que todo conspira en tu contra-, pero al mismo tiempo creo que es preciso ser un poco loco y perseguir tu sueño. Recomiendo a las personas que lo hagan.

Al principio, puede ser que no se consiga; pero hay que ser firme. La ley de las medias dice que, al final, para usar el argot de Wharton, el mercado hará las debidas correcciones. Si estás haciendo un buen trabajo, al final lo conseguirás.

Lo que le digo a otros cineastas —y es lo que me gustaría que me hubieran dicho a mí— es que no sean demasiado duros consigo mismos. No desistan. Si desisten, ya saben lo que va a suceder. Si no desisten, no se sabe qué puede pasar.

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"Los misterios de las placas Toynbee y el sueño cinematográfico de Jon Foy." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [21 septiembre, 2011]. Web. [17 October, 2018] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/los-misterios-de-las-placas-toynbee-y-el-sueno-cinematografico-de-jon-foy/>

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"Los misterios de las placas Toynbee y el sueño cinematográfico de Jon Foy" Universia Knowledge@Wharton, [septiembre 21, 2011].
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