¿Son los problemas de Río 2016 una sombra que amenaza el movimiento olímpico?

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La esencia del deporte en su máxima expresión; reflejo del espíritu de superación del ser humano. Cuatro años de duro entrenamiento y organización para llegar a una cita que siempre se antoja histórica. Decenas de banderas ondeando orgullosas ante las miradas atentas de todo el mundo. Un evento en el que la competitividad más despiadada queda envuelta en un manto de solidaridad y compañerismo. Uno de los acontecimientos más carismáticos y mágicos que se celebran en la Tierra, perfecto resumen de lo que la humanidad es. Una fiesta que cada cuatro años une a todos las personas, sin importar el color de su piel ni su lengua. Así son los Juegos Olímpicos, o así fueron, o así deberían ser. Este año se celebran en Río de Janeiro. La llama olímpica, llegada desde Olimpia, ya brilla en la ciudad brasileña, pero la atención se ha desviado de la competición. Las pistas de atletismo, las piscinas y los terrenos de juego han quedado envueltos bajo una niebla de preocupación. Los comentaristas deportivos no hablan de los atletas que están allí, sino de los que no han podido estar porque han sido excluidos; y los participantes no hablan de lo duro que está siendo la competición, sino de los problemas que sufren en la villa olímpica en la que se alojan o del miedo que tienen de infectarse con el virus zika.

Los Juegos de Río han comenzado marcados por la polémica y las críticas. Una de las decisiones que más revuelo ha desatado ha sido la de excluir a cientos de deportistas rusos por incumplir las reglas de la Agencia Mundial Antidoping (AMA) o por ser citados en el informe McLaren que acusa a Rusia de dopaje generalizado con el consentimiento del Estado. La lista original que conformaba el equipo olímpico ruso estaba formada por 387 deportistas, pero de ella se han caído 67 atletas, 22 remeros, siete nadadores, cinco piragüistas y cuatro ciclistas, entre otros. En total, el número ha quedado reducido a unos 250, que son los que han recibido el visto bueno de las federaciones internacionales.

Los expertos en la materia se muestran desconcertados ante esta situación, dado su importancia y su gran alcance, pero también por el hecho de que nunca se había vivido una situación similar en el pasado. Es el caso de Bob Boland, profesor de Leyes deportivas en la Universidad de Ohio. “Todo acerca de este tema es sorprendente, y el alcance de la corrupción, la posibilidad de la sanción, nada tiene precedentes y todo es nuevo y, de alguna manera, probablemente no previsible dadas las circunstancias. Así que es una historia inesperada que cada vez se vuelve más y más rara”, señalaba en una entrevista concedida a Wharton Business Radio, transmitido por SiriusXM, unos días antes de que se supiera la decisión final sobre la participación de los atletas rusos.

Ken Shropshire, profesor de Estudios legales y Ética en los negocios, y director de la facultad de Iniciativas de Negocios Deportivos de Wharton, se lamenta del hecho de que se haya planteado la posibilidad de excluir a todos los deportistas de un país a tan sólo tres semanas de que comience la competición. Porque, a su juicio, quedaba muy poco tiempo para hacer lo más justo, que es juzgar individualmente el caso de cada atleta. “¿Vas a tirar todo el cesto de manzanas a la basura simplemente porque has descubierto que hay varias que están podridas?”, se preguntaba, al igual que Bob Boland, tan sólo unos días antes de que se conociera la decisión definitiva de no excluir a todo el país y dejar competir a aquellos deportistas sobre los que no hay sospechas de dopaje.

La pregunta que todo el mundo se hace en estos momentos es cómo este hecho podría impactar sobre el desarrollo de los Juegos de Río y su credibilidad. ¿Podríamos estar ante la posibilidad de que hubiese algún tipo de boicot? Para Boland, esa opción es más bien remota, a no ser que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, lleve todo el asunto a un terreno político, algo que podría provocar que otros países abandonen la competición, como ocurrió en el año 1984 con la Unión Soviética. “Pero lo que está pasando en Río con Rusia es algo completamente diferente”, opina. En el terreno deportivo, considera que el hecho de que haya un número de atletas rusos que no participan, impactará en el desarrollo de algunas disciplinas importantes. “Pero una vez más, tenemos que mirar a lo ocurrido en 1984, cuando algunos de los mejores boxeadores de Cuba no participaron y, a pesar de ello, muchos consideran que se vivió una de las mejores competiciones de este deporte de todos los tiempos”, puntualiza.

Problemas organizativos 

Otro de los puntos calientes de los Juegos de Río tiene relación directa con la organización del evento. Algunas delegaciones se han quejado de que las instalaciones de la villa en la que se alojarán los atletas son “inhabitables”. Los equipos de Australia y Argentina, por ejemplo, ha hablado de graves problemas con las instalaciones de la luz y el agua. En los últimos días, algunos medios de comunicación brasileños han apuntado a sabotajes por parte de los obreros que no han recibido sus salarios.

Al mismo tiempo, se ha lanzado una alerta sobre la situación de las aguas en las que se disputarán algunas importantes disciplinas, como la vela o la natación de larga distancia. “Los atletas extranjeros nadarán, literalmente, en mierda humana. Y estarán en riesgo de sufrir alguna enfermedad. Es triste y preocupante”, declaraba al New York Times el médico brasileño Daniel Becker, en un artículo publicado el pasado 26 de julio y titulado “Mantén tu boca cerrada: los deportistas olímpicos se enfrentan a un caldo tóxico en Río”. Los estudios realizados hace poco tiempo en la Bahía de Guanabara, donde se llevarán a cabo varias pruebas, mostraron la presencia de virus que provocan infecciones urinarias, gastrointestinales, pulmonares y en las vías circulatorias.

Ricardo López García, profesor de la Facultad de Organización Deportiva de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, cita a los encargados de elegir las sedes olímpicas como responsables de lo que está ocurriendo en la edición de este año. Considera que cuando se eligió a la ciudad brasileña había otras candidaturas mucho mejor preparadas para albergar un evento de esta magnitud. “Creo que la ciudad de Río de Janeiro sí esta un 80% lista para albergar los JJOO”, opina. “Pero pienso que había otras ciudades que tenían una mejor infraestructura para albergar unos JJOO. Por ejemplo, Madrid (en España) o Chicago (en Estados Unidos). Cuando se celebró el día de la elección de la sede de las Olimpiadas de 2016, yo me encontraba en España y pude ver cómo miembros españoles están invirtiendo mucho para que este país pueda lograr una sede pronto”, añade.

El de las aguas de la Bahía de Guanabara no es el único problema relacionado con la salud de los Juegos de Río. El virus zika es uno de los protagonistas de la cita deportiva y no precisamente por motivos positivos. La preocupación por esta enfermedad que trasmite el mosquito Aedes Aegypti es tan grande que un grupo de 150 científicos de todo el mundo ha firmado una carta para pedir a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se suspendan, cancelen o traslade la celebración de los Juegos porque podrían acelerar la expansión internacional del virus, que ya está presente en unos 60 países, entre ellos Brasil. El virus provoca fiebre, dolor en las articulaciones y, en algunos casos, problemas neurológicos a sus portadores; además, el Centers of Control Disease and Prevention (CDC), organismo oficial de control de enfermedades de Estados Unidos, publicó un informe en abril en el que aseguraba que el zika no solo provoca el desarrollo de microcefalia en fetos sino también otras anormalidades en la gestación. La OMS ha contestado que el zika ya está tan extendido internacionalmente que la presencia en Brasil de aproximadamente 500.000 extranjeros llegados por el evento no agravaría significativamente el peligro internacional de infección.

La preocupación por ser contagiados con el virus ha provocado que muchos deportista renuncien a acudir a los Juegos de Río. Los tenistas estadounidenses Bob y Mike Bryan (lograron el oro olímpico en Londres 2012 y suman 112 títulos juntos, incluidos 16 de grand slam) han sido los últimos en incorporarse a la lista de ausentes en la que también están los tenistas checos Tomas Berdych y Karolina Pliskova, el canadiense Milos Raonic, y la rumana Simona Halep. Además de importantes jugadores de golf como el número uno mundial, el australiano Jason Day, los estadounidenses Jordan Spieth y Dustin Johnson y el irlandés Rory Norte McIlroy.

López García reconoce que tiene poco conocimiento sobre si se está gestionando en Río la problemática del virus zika, pero subraya que “sí sabemos que en países no desarrollados pueden presentarse problemas de este tipo y su gobierno no puede solucionarlo por completo”.

El impacto futuro para los JJOO

Existe cierto temor a que todo este tipo de inconvenientes que están surgiendo en Río desvirtúe y reste popularidad a este importantísimo evento deportivo que se celebra cada dos años si se tienen en cuenta los Juegos Olímpicos de Invierno. De hecho, además de los mencionados deportista que han mencionado directamente su preocupación por el zika como excusa para no acudir a Río, habrá importantes ausencias de grandes estrellas internacionales que, por unos motivos u otros, no lucharán por una medalla olímpica. Es el caso, por ejemplo, de los jugadores más carismáticos de la NBA, como Stephen Curry y Lebron James, que han renunciado voluntariamente, o del ciclista Alberto Contador y el tenista Roger Federer, por lesión.

Siempre se ha comentado que uno de los grandes soportes de los Juegos han sido las televisiones de Estados Unidos, que pagaban importantes cifras por hacerse con los derechos de retransmisión. Algunos se preguntan si seguirán interesadas en este negocio en el futuro después de lo visto en Río 2016, con todas las ausencias de importantes deportista y todo lo que está ocurriendo alrededor de la organización.

Shropshire cree que el modo en el que la gente está consumiendo la información y las emisiones en directo de los acontecimientos de este tipo han cambiado mucho en los últimos años. Recuerda que ya no nos sentamos en nuestra casa delante del televisor para disfrutar de las competiciones, sino que cada vez se utilizan más dispositivos móviles para hacerlo, como los ordenadores, los tablets o los celulares. Una tendencia que irá en aumento durante los próximos años. Por lo tanto, considera que este tipo de espectáculos ya no dependen tanto de los contratos firmados con las televisiones. Además, está seguro de que los grandes desembolso realizados por los operadores estadounidenses también se podrán hacer desde otros países del mundo.

“Yo crecí con los juegos de Ciudad de México, los de Múnich, los de Montreal y los de Moscú”, recuerda Boland. “Todos ellos sufrieron fallos de algún tipo; cuando no era el terrorismo, se trataba de protestas en la calle, o de problemas con la deuda. Ninguna de esas Olimpiadas ofrecía el gran beneficio que se suponía para el país anfitrión. Y los Juegos Olímpicos estuvieron en peligro cuando los Ángeles y Corea del Norte fueron los dos únicos que se ofrecieron a organizarlos para el año 1984. Podríamos dirigirnos de nuevo a una situación similar, lo cual supondría un cambio muy importante porque últimamente estábamos viendo cómo las mayores ciudades del mundo luchaban para lograr ser organizadores. Creo que podríamos ver candidatos huyendo de nuevo de esa carrera. Y, en este sentido, creo que Río no va a ayudar”.

A pesar de todo Boland, argumenta que “los Juegos Olímpicos no son realmente recordados por lo que ocurre alrededor de su apertura, sino por lo que sucede dentro de esos 16 días”. “Siempre hay malos tiempos, para todos. El problema llegará si se empiezan a excluir países, porque entonces se dañará la validez y el significado de los Juegos Olímpicos”, advierte.

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"¿Son los problemas de Río 2016 una sombra que amenaza el movimiento olímpico?." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [01 agosto, 2016]. Web. [17 October, 2018] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/los-problemas-rio-2016-una-sombra-amenaza-movimiento-olimpico/>

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