Posibles soluciones para el callejón sin salida venezolano

2016_0915_venezuela

El debate en torno a las posibles salidas para la crisis económica y política en Venezuela es cada vez más urgente, ya que el país está cada vez más inmerso en el abismo político y económico después del resultado de la reciente elección, rodeada de sospechas, para la formación de una Asamblea Nacional Constituyente. El objetivo de la elección, en última instancia, consiste en la modificación de la Constitución del país de un modo que, según innumerables observadores, confiere al presidente Nicolás Maduro poderes dictatoriales. Tras la votación llegaron de forma inmediata las acusaciones de fraude, nuevas sanciones por parte de EEUU, grandes protestas en las calles y el rechazo del resultado por parte de la mayoría de los vecinos del sur de Venezuela y también en Centroamérica.

Para tener una idea de una posible solución a la crisis del país —por muy difícil que sea conseguirlo— Knowledge@Wharton conversó con varios expertos: Dorothy Kronick, profesora de Ciencias Políticas de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Pensilvania; William Burke-White, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pensilvania y especialista en derecho internacional y gobernanza global; y Jennifer McCoy, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Georgia y especialista en política latinoamericana. McCoy y Konick discutieron sobre las maneras que tendría Venezuela para salir de las dificultades actuales durante el programa de Knowledge@Wharton en Wharton Business Radio, canal 111 de SiriusXM.

La crisis de Venezuela se ha agravado de forma significativa desde marzo. Las protestas en las calles acabaron con más de 120 vidas; la economía se contrajo un 30% en cuatro años; la inflación —del 700%— es la mayor del mundo; la moneda local pasó de 630 en 2013 a 200.000 en relación al dólar. El resultado es que la vida es una lucha diaria para la mayor parte de los venezolanos, el desempleo es generalizado y todo ello está acompañado de una escasez terrible de alimentos y de medicinas.

Las protestas callejeras, prácticamente diarias, “son incentivadas por la oposición contra lo que la mayoría de los venezolanos consideran ataques a las instituciones democráticas por parte de Maduro y la violación de la constitución, además de ser también una respuesta al retroceso drástico de la economía”, dijo Kronick. Al mismo tiempo, aunque la economía está cerca de la “inactividad”, McCoy, al igual que muchos otros observadores, no ve “perspectiva alguna” de negociación entre el Gobierno de Maduro y las distintas fuerzas de la oposición.

Los recientes acontecimientos, como la elección y el encarcelamiento de los líderes de la oposición, aumentan aún más el distanciamiento entre las partes, dijo Burke-White. “Además, Maduro se siente más alentado después de la elección, por lo que estaría menos dispuesto a negociar. El presidente tal vez tenga más fuerza en este momento, “sin embargo, los últimos acontecimientos deberían llevar a que se produzca la resolución en las calles, donde las posibilidades de que Maduro se apegue para siempre al poder son menores”.

Burke-White observó también que Maduro “logró crear un falso mandato político a través de la manipulación de la elección, tácticas de miedo y por la usurpación de la autoridad política”. Por un lado, él está más fuerte con la victoria obtenida en la elección; por otro lado, sin embargo, la mayoría de la población de Venezuela y de fuera del país desconfía de su ‘victoria’. Al mismo tiempo, la situación económica y social de Venezuela sigue empeorando. “Al final, habrá un momento en que se llegará a un punto de ruptura que conducirá al colapso del régimen, a pesar del mandato conferido por las elecciones”, previó Burke-White.

Después de la controvertida elección del domingo, en la que se votó por la formación de una nueva asamblea constituyente en el país cuya redacción estará presidida por Maduro, la reacción de la comunidad internacional fue rápida. El Gobierno Trump emitió una declaración en la que calificó al Gobierno de Maduro de “dictadura” y luego impuso nuevas sanciones congelando los activos de Maduro y prohibiendo a los “ciudadanos estadounidenses tener relaciones con él”. Este aislamiento significa que la nueva asamblea no tendrá margen de maniobra en los mercados financieros y comerciales internacionales, dijo Kronick.

Argentina, Colombia, Perú, Panamá, Costa Rica y Chile se unieron a la Unión Europea y a los Estados Unidos y anunciaron que no reconocen los resultados de la votación. Otros relatos aseguran que Venezuela planea salir de la Organización de Estados Americanos (OEA) después de que algunos de sus miembros, entre ellos Canadá y México, dijeran que no reconocen la autoridad de la asamblea. Los miembros del Mercosur, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay ya suspendieron la filiación de Venezuela al grupo económico de la región debido a las violaciones de los derechos humanos.

La repercusión de la inestabilidad de Venezuela sobre los negocios ya es evidente. Las empresas estadounidenses que usaban sus unidades en Venezuela para abastecer a la región suspendieron sus operaciones o salieron del país, los casos más recientemente son los de Coca-Cola y de GM. Aerolíneas como United Airlines y Delta suspendieron en los últimos dos meses sus operaciones en Caracas. McCoy dijo que las empresas estadounidenses perdieron la confianza en el país debido a la volatilidad y a las perspectivas inciertas de pago frente a la caída de la moneda venezolana.

¿Funcionarán las sanciones?

Kronick dijo que las últimas sanciones de Estados Unidos impuestas a Maduro son diferentes de las sanciones económicas que Trump y el vicepresidente Mike Pence habían amenazado con imponer antes de la última votación. Aquellas sanciones económicas habrían limitado las exportaciones de petróleo de Venezuela y la capacidad del país de adquirir petróleo crudo ligero que tanto precisa, y podrían haber sido “extremadamente perjudiciales para la economía local”.

Sin embargo, Kronick cree que las sanciones impuestas a Maduro le fueron beneficiosas porque le permiten describir al presidente estadounidense como “Emperador Trump”, alguien que no quiere que el proceso democrático avance en Venezuela. “Hay quien cree que esas sanciones fueron un regalo para Maduro”, dijo. “Ayuda a su retórica […] de atribuir los problemas de Venezuela a la injerencia de EEUU. Kronick observó que en las recientes votaciones, el 63% de los venezolanos dijeron que se oponían a las sanciones económicas de EEUU contra las exportaciones de petróleo, incluidas las personas que se oponen al Gobierno de Maduro.

McCoy dijo que las sanciones sobre el petróleo serían devastadoras para la población local. Los ingresos de la industria venezolana del petróleo ya se vieron afectados en dos frentes principales, dijo. Una de ellas es la caída en los precios del petróleo, y la segunda es el declive de la producción y la capacidad productiva. Al mismo tiempo, Venezuela depende de Estados Unidos para comprar 1/3 de toda su producción. Venezuela también exporta otro volumen muy grande de su producción de petróleo a China como forma de pago por préstamos realizados, pero eso no tiene como resultado ingresos para el país. El abastecimiento de la demanda doméstica y las exportaciones con descuento a países del Caribe como Cuba y otros aliados regionales representan el resto de la producción local de petróleo.

¿Una salida para la tormenta?

Según Burke-White, la recuperación económica debe estar precedida por la recuperación política. “No hay motivo para invertir en el país por el momento. Las nuevas sanciones hacen aún más difícil la recuperación económica. La recuperación exige una transición de régimen, un Gobierno estable y un nuevo liderazgo político. “Este es el momento de crear la presión política necesaria para el cambio de régimen”, dijo Burke-White.

McCoy dijo que para haber negociaciones “los dos lados necesitarán garantías de que uno no aniquilará al otro, esto es, que habrá un ganador y un perdedor” que no podrá ejercer cargos políticos en el futuro ni recibir ventajas económicas. El temor de una caza de brujas, de que no haya procesos adecuados y el encarcelamiento de oponentes simplemente aumenta la fisura política. Además de la garantía de un proceso adecuado y de un tribunal independiente, McCoy dijo que es necesario que haya “alguna forma de justicia provisional” para algunas personas, con sentencias reducidas a cambio de reparaciones, reconocimiento de la responsabilidad por las acciones erróneas o revelación de informaciones que ayuden en las investigaciones. Kronick dijo que la idea de justicia provisional “puede parecer de mal gusto para algunas personas, pero tal vez sea lo que deba hacerse”.

Burke-White no está de acuerdo con la idea de justicia provisional. “La concesión de amnistía o de perdón por adelantado es algo extremadamente peligroso”, dijo. “Aunque esto puede ser visto como un factor de promoción rápida de la paz, a fin de cuentas ese tipo de cosas acaba por arruinar la búsqueda a largo plazo de justicia y promover la impunidad. Es muy posible que el liderazgo del régimen busque salir del país, exiliarse, y con ello lograr una cierta seguridad durante algún tiempo evitando la persecución.

¿Un gobierno provisional ayudaría?

McCoy dijo que la fórmula más deseable consistiría en la negociación de un gobierno provisional que fuera aceptable por ambos lados, pero que no fuera un gobierno político en el sentido de que no concurriría a las elecciones en el futuro. En lugar de eso, se le exigiría que trabajara con la comunidad internacional, que proporcionaría ayuda de emergencia y préstamos para ayudar al país al reequilibrio de su economía y negociar su deuda externa. “Tenemos que concentrarnos no sólo en castigos y sanciones, sino en incentivos”, dijo.

El Gobierno provisional sería una de las distintas transiciones posibles, dijo Burke-White. Sin embargo, para ello es necesario que haya precondiciones como, por ejemplo, “la disposición de Maduro a salir de escena y ceder espacio a la oposición en la mesa de negociaciones”.

En los intentos que Venezuela ha realizado para revitalizar su economía, Rusia y China juegan un papel destacado como acreedores, dijo McCoy, añadiendo que las mayores amortizaciones de pago de la deuda ocurrirán en noviembre y el próximo año. (En general, la deuda externa se estima en unos 5.000 millones de dólares). Cualquier ayuda en la reprogramación de estos pagos podría facilitar los esfuerzos para una recuperación económica rápida, dijo Burke-White.

Este arreglo “es bastante posible, ya que tanto China y Rusia se empeñan en expandir su influencia política en la región”, añadió. “Sin embargo, eso daría a Maduro aliento para consolidar su poder, en vez de imprimir un cambio significativo en las realidades política y económica”.

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