Telefónica pone el cartel de comprado

Telefónica, la mayor operadora del mundo hispano, ha puesto el cartel de completo en su estrategia de compras por Latinoamérica. La adquisición de los activos de telecomunicaciones móviles de BellSouth en la región por 4.731 millones de euros (5.850 millones de dólares) significa, según la compañía, el cúlmen de su política de crecimiento mediante grandes compras estratégicas. La operación le convierte en el líder del mercado móvil americano y en la cuarta empresa mundial del sector. Ahora, la pregunta es si Telefónica, efectivamente, podrá echar el cerrojo a la caja y no realizar nuevas adquisiciones. Sobre todo, si se tiene en cuenta el proceso de consolidación que está atravesando el sector y que, según los expertos consultados por Universia-Knowledge@wharton, seguirá estando protagonizado por las compras.

 

“Es posible que contemplemos alguna otra operación puntual, de menor envergadura, pero el crecimiento no orgánico en Latinoamérica ya está consolidado con esta operación”, explicó César Alierta, presidente de Telefónica, cuando se anunció la adquisición, hace dos semanas.

 

La compañía española prácticamente duplica sus ingresos en la región con esta compra, pasando de 2.900 millones de dólares a 5.401 millones de dólares, además de incrementar en 867 millones de dólares su beneficio bruto, hasta 1.521 millones. Los 10.800 trabajadores procedentes de BellSouth se unirán a los 8.700 que ya tiene Telefónica en Latinoamérica.

 

Uno de los aspectos más importantes de la operación es el fuerte aumento de clientes que consigue la operadora, que pasa de 30,3 millones a 41 millones de usuarios repartidos por catorce países. Venezuela y Colombia, las joyas de la corona de BellSouth, abren por fin sus puertas a Telefónica, que también tiene nueva presencia en Ecuador, Paraguay, Panamá y Nicaragua. En total, la compañía consigue una cuota de mercado por clientes del 35% y se convierte en la primera operadora móvil de la región y en la cuarta del mundo, sólo por detrás de dos chinas (China Mobile y China Unicom) y de la británica Vodafone.

 

“Si tuviese que valorar esta operación en una escala de 1 a 10, le pondría un nueve, porque es muy consistente con la estrategia que está llevando Telefónica de asegurar el crecimiento sin caer en el cortoplacismo. Actualmente, el mercado de la telefonía móvil está creciendo con solidez y, por tanto, apuestan por algo que les va a proporcionar crecimiento estable”, señala Julián de Cabo, subdirector general del Instituto de Empresa y especialista en el sector de las telecomunicaciones que, hasta 2002, fue director general de Terra, el portal de Internet de Telefónica.

 

Las opiniones de las grandes firmas de ráting, en cambio, son variadas. Mientras que Standard & Poor’s (S&P) ha puesto bajo vigilancia el ráting de A que tiene asignado a la operadora por la exposición que ha adquirido el grupo, sobre todo en Venezuela; los informes de Moody’s y Fitch señalan que Telefónica absorberá la compra sin grandes cambios en sus estados financieros.

 

Las casas de análisis también han respondido a la noticia ajustando sus valoraciones. Mientras que Credit Suisse Firts Boston ha elevado el precio objetivo de las acciones de Telefónica Móviles desde 8,7 a 9,1 euros, aunque mantiene la recomendación de neutral, Lehman Brothers eleva de 9,5 a 9,7 el precio de los títulos. Donde se muestra más optimista esta firma es en la evolución  de la matriz, Telefónica, a la que recomienda sobreponderar y le da un potencial alcista del 25%.

 

Los primeros sustos no han tardado en llegar y, el pasado 8 de marzo, la filial de Telefónica en Chile (CTC) se desplomó en la bolsa de Santiago por las recomendaciones de venta de diferentes bancos de negocios. La razón fue el negativo impacto de las nuevas tarifas para los próximos cinco años, que recortan a las anteriores en cerca de un veinte por ciento.

 

¿Conformarse con lo conseguido?

La venta de los activos móviles de BellSouth en Latinoamérica se enmarca dentro de otra operación, la compra de AT&T Wireless por parte de Cingular, la segunda mayor empresa de telefonía móvil de Estados Unidos, propiedad de SBC y BellSouth, por 41.000 millones de dólares. Esta adquisición ha obligado a Cingular a buscar liquidez con la que financiar la operación. En un artículo publicado por Universia-Knowledge@wharton, Gerald Faulhaber , profesor de Políticas Públicas y antiguo economista-jefe de la Federal Communications Commission, recordaba que quienes trabajan en el sector llevan mucho tiempo pronosticando la consolidación del negocio de la telefonía móvil. “El motivo por el que estas empresas tienen dificultades para ganar dinero es que la competencia es muy dura”, decía.

 

Faulhaber señaló que, con la fusión, Cingular consiguió varios objetivos: reducir el número de jugadores -que pasa de seis a cinco-, en el sector de la telefonía móvil; hacer desaparecer a AT&T Wireless, que en el pasado había sido un agresivo competidor en precios; y conseguir que Cingular abandone el tercer puesto como proveedor de telefonía móvil para pasar a ocupar el número uno.

 

Julián de Cabo comparte la opinión de que el mercado va hacia la consolidación y advierte que “vamos a ver muchas más compras en el mercado. En el medio plazo, además, no serán tan endogámicas, sino que se abrirán hacia otros sectores que no sean la telefonía pura y tradicional. Su mercado natural, poco a poco, se va saturando y necesitan abrirse a otros”. Este panorama significa que, quizás, Telefónica no pueda conformarse con las compras que ya ha realizado porque, si los grandes grupos están inmersos en una carrera de adquisiciones, la compañía española, tarde o temprano, puede ser objetivo de uno de ellos o puede perder posiciones ante la escalada de compras ajenas. “La única pregunta con respecto a Telefónica es si será ella quién lidere los procesos de fusión o si llegará alguien que se la coma”. Una opción que, por el momento, no le parece probable.

 

Especialmente, en el merado de la telefonía móvil, que en los últimos cinco años ha pasado de representar un cuarto de los ingresos de las operadoras a ser un tercio. Faulhaber destacaba la necesidad de estar alerta sobre el futuro del sector de telefonía móvil que, en su opinión, no está nada claro y mostraba su preocupación por la relativa juventud del sector en Estados Unidos. “En la telefonía móvil, llama la atención el serio retraso que tenemos en relación con el resto del mundo, en particular con el sudeste asiático. No tengo conocimiento de ninguna otra tecnología en la que estemos una generación por detrás. No debería ser así, pero es la realidad”, dice.

 

Ahora que el sector está empezando a madurar, Faulhaber considera que el siguiente reto es encontrar nuevas oportunidades de crecimiento. Algunos expertos consideran que la información es la gran oportunidad, aunque Faulhaber asegura que “tengo mis dudas sobre esa estrategia, pero está claro que las empresas de telefonía móvil necesitan algo que les dé un empujón”.

 

Fácil Integración

Telefónica, en cambio, disfruta de una desahogada posición en el mercado de la telefonía móvil en Latinoamérica. En esta región, la operadora supo ver que el potencial de crecimiento que tenía la telefonía móvil, ya que la fija no está tan desarrollada como en otros países. “En este sentido, la telefonía fija va a ser otra opción a valorar”, destaca De Cabo. Además, la compañía española siempre ha apostado por mercados emergentes para apuntalar su estrategia de crecimiento, como demuestra su liderazgo en Latinoamérica.

 

La compra de los activos de BellSouth está en línea con estos dos aspectos, lo que lleva a pensar al profesor De Cabo que “Telefónica no tendrá ningún problema para integrarlos. Tampoco para gestionarlos, ya que se enmarcan dentro de su negocio tradicional, que es la tecnología”.

 

Un ejemplo de la relativa facilidad de absorción de BellSouth por parte de Telefónica es la gestión de expatriados. Tradicionalmente, cuando una compañía entra en nuevos países, como le ocurre ahora a Telefónica, la matriz suele enviar profesionales de su país para analizar, organizar e integrar las unidades compradas dentro de todo el modelo del grupo; formar a profesionales autóctonos y, poco a poco, ir permitiendo que el negocio ande por sí sólo.

 

Telefónica ya envió cientos de expatriados a Latinoamérica durante toda su entrada y expansión por Latinoamérica. Pero ahora no parece que vaya a hacer lo mismo. Mauro Guillén, profesor de la escuela de negocios Wharton Business School, destaca que “la compañía ya tiene sus equipos humanos formados en Latinoamérica. Por tanto, es muy probable que recurra a gente de allí. Otra cuestión es si ahora integra todo porque, quizás, esperen a una nueva oleada de inversiones para luego integrarlo”.

 

Guillén recuerda que “mientras las empresas estadounidenses, normalmente, cuentan con un menor nivel de expatriados y las japonesas con un elevado número; las españolas están en un punto más intermedio y, de los 15 o 20 primeros puestos directivos, suelen tener a entre 7 o 10 directivos españoles”. En la compra de BellSouth, en cambio, no cree que sea necesario. “Lo que sí hará falta es el equipo de choque inicial, compuesto por 20 o 30 profesionales que sólo van a estar tres o cuatro meses para encargarse de los recortes de plantilla, nuevos contratos, comprar o vender inmuebles, etc.”.

 

La financiación de la compra tampoco parece ser un problema para Telefónica, que pagará en efectivo recurriendo a la caja de Telefónica Móviles y a deuda. Los 5.850 millones de dólares de la operación se reparten entre los 4.200 millones que percibirá BellSotuh, la asunción “de cerca de 1.500 millones de dólares de deuda de las compañías adquiridas”, según señalaba el presidente ejecutivo de Telefónica Móviles, Antonio Viana-Baptista, en un artículo del diario Expansión. Los otros 150 millones de dólares que completan la operación irán destinados a comprar las participaciones de los accionistas minoritarios de nueve de las diez empresas adquiridas, porque BellSouth sólo controlaba el 100% del capital de su filial chilena, en el resto compartía la propiedad con minoritarios.

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