Telmex y Telefónica pisan el acelerador en Latinoamérica

Telmex, la empresa de teléfonos de México, ha traspasado sus fronteras nacionales. Pilotada por su ahora presidente honorario vitalicio Carlos Slim, en el último año ha protagonizado sonoras adquisiciones en todo el continente latinoamericano. Sus movimientos expansionistas no han dejado indiferente a Telefónica, la mayor operadora española de telecomunicaciones y líder en Latinoamérica. El duelo entre estos dos gigantes ha desatado una cadena de movimientos acción-reacción que amenazan con revolucionar el sector. La fiesta no ha hecho más que empezar.

 

A finales de 2003, Telmex lanzó una oferta por la división latinoamericana de la estadounidense AT&T, que quería retirarse del mercado hispano. La adquisición de esta compañía por 207 millones de dólares abrió a Telmex la puerta del mercado colombiano, chileno, peruano, brasileño y argentino. A principios de marzo, Telefónica contraatacó con la compra del cien por cien de la estadounidense BellSouth en Latinoamérica. De esta manera, el grupo español entraba en Venezuela, Colombia, Ecuador, Uruguay y consolidaba su posición en América del Sur y Centroamérica.

 

La operación de BellSouth supuso un golpe tremendo para América Móviles, la filial de telefonía móvil de Telmex, que hasta ese momento controlaba este segmento en Latinoamérica. La respuesta de la empresa de telecomunicaciones mexicana no se hizo esperar y lanzó una oferta a la norteamericana MCI por su participación en la brasileña Embratel, que presta servicios fijos de larga distancia y comunicaciones a empresas. Unos cuatrocientos millones de dólares fueron suficientes para cerrar la operación. Desde entonces, Telmex ha protagonizado otros movimientos en la región, como la compra de una participación mayoritaria en Net, la operadora brasileña de televisión por cable más importante del país; la adquisición de Chilesat, la tercera operadora de llamadas a larga distancia de Chile; y de Techtel, una compañía argentina de servicios de datos.

 

América Móviles también ha alcanzado acuerdos para comprar operadoras móviles en Brasil, Argentina, Ecuador, Honduras, Nicaragua y los últimos rumores apuntan a que estaría gestionando la adquisición de parte de los activos de Telecom Italia en el continente. Rumores a los que Jaime García Cantero, analista de IDC, no da demasiada importancia. “Aunque Telecom Italia ha ido deshaciendo posiciones internacionales, siempre ha considerado América Latina estratégica”.  Sin embargo, dice, los últimos tres años y medio han sido muy difíciles para TI y todas las compañías con presencia en la región. “Si ha aguantado lo peor, ¿por qué vender ahora? Aunque quizá esté en mejor posición de vender en estos momentos que hace un año y medio. Estos rumores surgen periódicamente, y Telmex suele aparecer como compradora”. Ya que, “aunque Telmex no tiene presencia en todos los países de Latinoamérica, si tiene intención de convertirse en una compañía panamericana en el futuro”.  

 

Una controvertida privatización

Más allá de si este último acuerdo llega a concretarse o no, todos estos movimientos ponen de manifiesto la marcada vocación expansionista de Telmex en los últimos tiempos. Detrás de este renovado espíritu se encuentra Carlos Slim Helú, el hombre más rico de América Latina, que en 1991 se hizo con el hasta entonces monopolio estatal de telecomunicaciones, Telmex, por 1.700 millones de dólares. En México, Slim es considerado una especie de Rey Midas. No en vano, ha conseguido amasar una fortuna valorada en 13.000 millones de dólares mediante la adquisición de empresas en problemas que luego entran a formar parte de su grupo industrial Carso. Actualmente, el imperio de Slim supone un 40% de la capitalización total de la Bolsa de México.

 

Los valiosos contactos políticos de Slim explican parte de su éxito. De hecho, la privatización de Telmex estuvo llena de controversia. Aunque el concurso lo ganó Slim, siempre ha planeado sobre él la duda de haber actuado como testaferro del entonces presidente del Gobierno mexicano, Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Este hecho nunca ha sido probado, pero lo cierto es que el proceso fue muy criticado en el sector.

 

A pesar de ello, el tiempo ha dado la razón al magnate mexicano. “La estrategia de Carlos Slim como dueño principal al frente de Telmex ha sido muy exitosa”, señala Enrique de la Garza Toledo, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana de México (UAM). A diferencia de otras empresas privatizadas, dice, Telmex logró superar sin problemas la crisis mexicana de 1995, consolidándose en el mercado nacional y extendiéndose a parte de EEUU y América Latina.

 

Telmex pasó de ser un monopolio estatal que apenas ganaba dinero a convertirse en una de las compañías de telecomunicaciones más rentables de América latina, gracias a dos cambios importantes. El primero fue que los ingresos pasaron a depender de los servicios telefónicos locales, en lugar de los de larga distancia nacional e internacional que habían predominado en la etapa estatal. “Este fue un vuelco muy importante que está relacionado con un impuesto que el gobierno mexicano le concedió a Telmex, llamado servicio medido”, señala De la Garza. Con este servicio, los usuarios pagan la tarifa normal del servicio telefónico y, además, la factura se va incrementando a medida que el número de llamadas sobrepasan cierto límite. “Los consumidores de servicios locales hemos financiado gran parte del éxito de Telmex”, afirma De la Garza. De hecho, la inmensa liquidez que genera Telmex en México -unos 1.500 millones de dólares anuales- ha sido utilizada por Slim para extenderse más allá del mercado local sin generar deuda. En segundo lugar, “la aceleración del cambio tecnológico supuso un incremento importante de la productividad”.

 

Además, a pesar de haber sido privatizada, durante seis años Telmex mantuvo su condición de monopolio gracias a la reglamentación del Gobierno. Por eso, cuando el sector se liberalizó, la compañía logró contener a la competencia, manteniendo el 80% de cuota de mercado. Los competidores no consiguieron prácticamente arañar negocio a la privatizada y se quejaron de que las tarifas de interconexión eran demasiado altas, hasta el punto de llegar a interponer una queja ante la OMC (Organización Mundial del Comercio) por supuestas prácticas monopolísticas.

 

El proceso de internacionalización

Sin enemigos a la vista, con la consolidación asegurada en el mercado nacional, y debido a que su crecimiento estaba muy limitado por el nivel de ingresos de la población mexicana, Telmex se lanzó a la carrera por la expansión internacional en dos direcciones: el mercado latinoamericano y el estadounidense. El proceso de internacionalización hacia el norte no ha sido nada sencillo, y ha contado con importante obstáculos. “Algunos de ellos son de tipo legislativo, porque las reglamentaciones norteamericanas son algo restrictivas con la intervención de compañías de otros países”, señala De la Garza. Además, Telmex “se ha tenido que enfrentar con la fuerte competencia de empresas de primer nivel”.

 

Esteban García Canal, profesor titular de Organización de Empresas de la Universidad de Oviedo, también llama la atención sobre el alto nivel competitivo del mercado norteamericano. En opinión de los expertos, esta circunstancia ha llevado, tanto a Telefónica como a Telmex a considerar prioritaria la expansión por América Central y del Sur, donde cuentan con algunas ventajas competitivas, aunque sin perder de vista el goloso segmento hispano de los EEUU, que disfruta de una capacidad adquisitiva superior a la de la población latinoamericana.

 

Si se mira hacia el sur el principal competidor de Telmex es Telefónica, otro antiguo monopolio estatal que inició su proceso de expansión en Latinoamérica a principios de los 90 y que actualmente lidera el sector de las telecomunicaciones en la región. El pasado monopolista de ambas compañías ha marcado su expansión internacional. En opinión de García Canal es muy normal que empresas que pertenecen a sectores regulados se internacionalicen, porque el futuro de las telecomunicaciones a largo plazo pasa por la liberalización y la desregulación, lo que genera tanto oportunidades como amenazas. En este sentido, los monopolios han seguido una estrategia dual: “Por un lado han aprovechado al máximo las oportunidades derivadas de su posición competitiva en el país de origen. Y, por otro, han aprovechado todas las oportunidades de expansión internacional que se les han presentado en virtud de los procesos de liberalización realizados en otros países”, señala.

 

Las oportunidades han sido muchas, especialmente tras la retirada de numerosas compañías internacionales de la región. García Canal considera que la marcha de estas empresas puede responder a un cambio de estrategia y de enfoque. “Si a las empresas estadounidenses no les ha ido bien en Latinoamérica pueden tener presiones para volver a la senda del beneficio”, declara. Para De la Garza, la salida de estas empresas está muy ligada a las condiciones de la población en términos de ingresos. “Hay un segmento no muy grande de población que puede reclamar el mismo nivel de servicios de los países desarrollados. Luego, está la amplia masa de población que tiene niveles de ingresos bajos y el tipo de servicios que demanda son más básicos y menos rentables”. Por eso, cree que algunas empresas han preferido retirarse “a países donde el ingreso de la población permitiría hacer mejores negocios”.

 

Pero también se está produciendo una cierta consolidación de todos los movimientos que se dieron a finales de los 90, en los que se adoptó una estrategia de crecimiento en muchas direcciones: apuestas por Internet, mercados emergentes, etc… “Es posible que haya llegado el momento de ver que líneas de negocio conviene cerrar”, advierte García Canal.

 

Todo esto explica, en parte, los movimientos de acción-reacción que han tenido lugar en los últimos tiempos. Éstos son, según García Canal, muy normales en sectores oligopolistas, como el de las telecomunicaciones, donde lo que “suelen producirse son reacciones competitivas. Cuando uno o dos jugadores hacen un movimiento, el otro intenta reaccionar para mantener el statu quo”.

 

Ventajas competitivas

Claramente, Telmex y Telefónica son los que más duro están peleando para dominar el mercado de las telecomunicaciones en la región. No hay que olvidar que ambas compañías cuentan con algunas ventajas muy importantes sobre las no latinas. Quizás, la más significativa es la experiencia de cómo operar en entornos institucionales similares al de los países a los que acuden, además de las relaciones políticas existentes entre los países, señala García Canal.

 

Para De la Garza, aunque Telefónica todavía le saca mucha ventaja a Telmex en la región- Telefónica domina el 24% del mercado de la telefonía fija y el 40% de la móvil, frente al 16% y 30% de Telmex, respectivamente- esta última cuenta con una ventaja añadida sobre la española. “La forma en la que se ha desarrollado. Sus características son semejantes a otras empresas que se encuentran más al sur: tanto en clientes, como en productos y en ofertas. Una experiencia acuñada desde el caso mexicano y que trata de extenderse a países que tienen características similares”. García Cantero coincide con De la Garza en que Telmex vende la imagen de ser un operador más local que Telefónica u otros operadores europeos. “Soy de fuera pero no de tan lejos”, comenta sobre el posicionamiento de la mexicana. Esto juega a favor de Telmex, sobre todo en México, donde, en opinión del analista, “Telefónica es vista como un agresor externo”.

 

El profesor de la UAM también apunta un factor secundario, pero no menos importante, que puede beneficiar a la compañía mexicana: el latinoamericanismo de Carlos Slim. El magnate, además de haber cosechado un gran éxito en los negocios, se ha introducido en el mundo de la política de una manera indirecta, a través de un discurso latinoamericanista que no ha dejado de repetir desde la reunión en México, hace dos años, de los hombres más poderosos de América Latina. En opinión de De la Garza, se trata de plantear una estrategia alternativa de desarrollo y de negocio en la región que no sea tan dependiente de EEUU. “Es un discurso armado, que puede ser algo interesado, pero que le puede dar resultado en algunos países de América Latina, sobre todo, si consideramos los casos de Brasil, Argentina y Venezuela”.  En los últimos años, la política de estos países ha dado un giro hacia un populismo de izquierda de la mano de Lula, Kirchner y Chávez, respectivamente.

 

Sin embargo, Telefónica cuenta con la ventaja de tener presencia en más países y en mercados claves como el chileno, “mercado de referencia por ser el más sofisticado de América Latina, además de Argentina y Brasil”, comenta García Cantero. Por otro lado, añade, “Telmex está menos acostumbrado que Telefónica a realizar alianzas de alto nivel. La negociación no es lo suyo. Aún no ha tenido experiencia de jugar al win-win con otros jugadores importantes.”

 

Lo que parece claro es que la carrera por el control del mercado latinoamericano todavía no ha cruzado la línea de meta. En opinión de De la Garza, donde más movimientos se van a producir, a corto y medio plazo, es en el sector de la telefonía móvil o celular. Esto se debe a que se han reducido mucho los costes de inversión respecto a la telefonía tradicional, rebajando los precios del servicio. “En un principio, la telefonía móvil era para un segmento alto. Ahora es de uso popular, incluso en estos países pobres”, señala. A partir de ahora, dice, “los costes van a ir bajando y va a ser mucho más fácil que la gente común tenga teléfono celular”. Otro segmento que, en su opinión, va a repuntar considerablemente es la combinación de telecomunicación con Internet. “En un principio se pensaba que, en estos países pobres, este tipo de servicios iban a restringirse a la clase media y alta, pero no está siendo así. Por mecanismos diversos, la gente está accediendo a Internet de una manera masiva”, concluye.

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