Cómo actuar ante la globalización de los riesgos locales

Cambio climático. Inestabilidad en Oriente Medio. Terrorismo internacional. Shocks en el precio del petróleo. Armas de destrucción masiva. El mundo es un sitio cada vez más arriesgado, y esperar y observar ya no es una opción posible, tal y como sostiene el informe Global Risks 2007 que acaba de publicar el Foro Económico Mundial.

Este informe, publicado en cooperación con el Risk Management and Decision Processes Center de Wharton y presentado el pasado mes de enero ante los líderes mundiales en Davos, identifica 23 riesgos fundamentales, la mayoría de los cuales, según el informe, han empeorado en los últimos años a pesar de que cada vez exista una mayor conciencia sobre sus consecuencias,. Asimismo, el informe subraya cómo la capacidad de estos riesgos para perturbar el mundo aumenta mientras disminuye nuestra capacidad para mitigarlos.

El profesor de Wharton y co-director del Risk Center, Howard Kunreuther, jugó un papel fundamental junto con otros profesores de esta misma universidad a la hora de definir la metodología a emplear en el informe. Kunreuther y el profesor de Gestión, Stephen Kobrin, asistentes ambos al Foro Económico Mundial de Davos del pasado mes de enero, también forman parte de la Global Risk Network (Red de Riesgos Globales) desde su creación hace tres años.

“Muchas organizaciones y gobiernos todavía basan sus decisiones y acciones en riesgos y herramientas de gestión de crisis desarrolladas hace 20 años”, dice Erwann Michel-Kerjan, director del Risk Management and Decision Processes Center (Centro para la Gestión de Riesgos y Procesos de Decisión) de Wharton, que también contribuyó en la elaboración del informe. “Pero este nuevo siglo incluye eventos cada vez más inimaginables, contextos antes nunca vistos y presión por parte de empresas privadas y autoridades gubernamentales para reaccionar extremadamente rápido, incluso aunque no puedan predecir las consecuencias de sus acciones. Al final, la idea fundamental es que si tu empresa todavía emplea los viejos paradigmas en esta nueva era, estará malgastando sus recursos”.

Con esta idea siempre presente, el informe recomienda dos medidas proactivas que sus autores creen ayudarán a negocios y gobiernos a preparase para el nuevo entorno global de riesgos. En primer lugar, se propone la idea de un Oficial de Riesgos del País –similar al Director de Riesgos en el mundo de la empresa-, para actuar en cada país como gestor de riesgos entre intereses dispersos, para fijar prioridades nacionales en caso de conflicto entre varios riesgos y para ayudar a los gobiernos a tomar decisiones pensando en el futuro.

El informe también propone crear lo que denomina “coaliciones de entusiastas”, esto es, agrupaciones flexibles entre gobiernos y corporaciones trabajando juntos para minimizar los diferentes riesgos globales. “La ventaja de dicho sistema”, dice Kunreuther, “es su capacidad para traspasar las barreras burocráticas que frecuentemente acompañan a todo esfuerzo para gestionar los riesgos internacionales”.

La amenaza del ántrax

¿Cómo funcionaría dicho sistema? Para ilustrarlo, Michel-Kerjan señala un trabajo de colaboración que realizó con su colega Patrick Lagadec de la Escuela Politécnica de Paris tras la crisis del ántrax de 2001. Estos investigadores crearon y contribuyeron a lanzar un plan de acción internacional para gestionar amenazas futuras, un proceso que empezó simplemente en unas cuantas oficinas de correos en Europa pero rápidamente se amplió a los servicios postales de Estados Unidos y otros 20 países más, así como a asociaciones de comercio internacional.

La iniciativa obtuvo resultados cuantificables, como la creación de una plataforma global basada en Internet de alarma e información, contando al detalle las soluciones que cada país había implementado. También “reforzó la confianza, un elemento fundamental cuando se intenta colectivamente luchar contra lo desconocido”, dice Michel-Kerjan. El 15 de enero de 2003, el día que empezó a operar al 100%, el sistema tuvo que soportar una dura prueba cuando el Servicio Postal de Estados Unidos informaba a PostEurop de una posible contaminación por ántrax cerca de Washington D.C.; los servicios postales de toda Europa recibieron información puntual y precisa. “Los riesgos globales precisan una capacidad de reacción global y una masa crítica de organizaciones deseando liderar el desarrollo de un nuevo modelo para la nueva era en la que hemos entrado”, dice Michel-Kerjan. “Uniendo diversas coaliciones a través de la Red vamos en la dirección correcta, y el caso del ántrax podría aplicarse fácilmente a otros sectores”.

Durante la redacción del informe del Foro Económico Mundial y a la hora de evaluar la probabilidad de diversos riesgos globales, cuando existían datos suficientes sus autores calcularon el riesgo; en caso contrario, los expertos daban su opinión, evaluando cada una de las categorías de riesgos en un horizonte temporal de 10 años en términos de pérdidas económicas y cifras de fallecidos. Asimismo, los que colaboraron en el informe crearon un “barómetro” cualitativo de los riesgos globales, una medida que mira al futuro y valora la probabilidad de que un riesgo en particular aumente en los próximos 10 años. Las tormentas tropicales, por ejemplo, disminuyeron en 2006 en comparación con el año previo, pero el consenso entre los expertos es que la tendencia es creciente. Los 23 riesgos fundamentales identificados por los expertos se agrupan en cinco categorías: económicos, medio ambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos.

El informe también hace recomendaciones específicas en el caso de cuatro de los riesgos globales más visibles hoy en día: subida del precio del petróleo o interrupciones en el suministro energético, terrorismo internacional, pandemias y cambio climático. Entre las recomendaciones se incluyen las siguientes:

Cambio climático:

  • “Urgentemente” empezar a trabajar en un sucesor del Protocolo de Kyoto en el que participe Estados Unidos y otros grandes países en desarrollo como China.
  • Hacer al mundo en desarrollo partícipe y consciente de los efectos del cambio climático.
  • Ampliar los mecanismos de mercado –como la compraventa de emisiones de dióxido de carbono-, que fomentan la innovación, recompensan la eficiencia y facilitan el desarrollo de seguros y otras herramientas financieras para gestionar los riesgos asociados a los proyectos de reducción de emisiones.

Terrorismo internacional:

  • Renovar seguros frente al terrorismo con plazo de finalización en 2007; mejorar el marco para la consecución de acuerdos públicos o privados en otros países.
  • Mejorar el seguimiento de los flujos financieros para evitar la financiación de células terroristas dispersas.
  • Relacionar la seguridad energética con el cambio climático.

Shock en el precio del petróleo:

  • Eliminar los subsidios existentes sobre el precio del petróleo. Esto es necesario para fomentar la eficiencia energética en mercados emergentes y en países ricos en hidrocarburos.
  • Almacenar petróleo en reservas estratégicas y aumentar la oferta sin previo aviso para acabar con la psicología especulativa en los mercados.

Amenazas pandémicas:

  • Fomentar la realización de actividades de colaboración como simulaciones. Fomentar ejercicios con modelos de toma de decisiones a nivel local y nacional.
  • Desarrollar planes domésticos para distribuir y administrar vacunas y otras medicinas
  • Desarrollar unas bases equitativas y consensuadas para la distribución internacional de vacunas entre países consumidores y productores.

Pero de todas las recomendaciones urgentes propuestas en el informe, el mayor reto a la hora de implementarlas tal vez siga siendo conseguir movilizar a los gobiernos y empresas para que actúen, y para que lo hagan rápidamente. “Todos nosotros somos miopes. Queremos rendimientos a corto plazo para justificar los costes inmediatos de la protección”, dice Kunreuther. “A menudo decidimos no invertir en medidas que reduzcan los riesgos porque somos incapaces de ver que los beneficios esperados posiblemente tengan efecto durante unos cuantos años. Los individuos y las corporaciones a menudo justifican sus gastos para reducir o mitigar los riesgos esperando recuperar sus inversiones en un periodo de dos a tres años. También existe cierta tendencia a dejarlo para mañana; nos decimos: esperemos a mañana para tomar la decisión sobre si incurrir en estos costes”.

La seguridad como arma de marketing

Según Michel-Kerjan, los consumidores tienen un importante papel que desempeñar para lograr dichos cambios. “Supongamos que vas a comprarte un coche”, dice. “Hace 20 o 30 años la mayoría de los clientes no se fijaban en la seguridad del vehículo, ni en si el fabricante incluía los temas de seguridad en su marketing. Pero hoy en día prácticamente todos los anuncios subrayan los elementos de seguridad del vehículo junto con las evaluaciones de los expertos y su comportamiento en caso de accidente. La seguridad se ha convertido en una parte intrínseca del valor del coche, y esto se refleja en su precio”.

En opinión de Michel-Kerjan, dentro de diez años la seguridad será un arma de marketing. “La probabilidad de que esto sea así aumenta si continúa creciendo el ritmo y escala de catástrofes, de forma que sea cada vez más difícil considerar que estos eventos extremos son extraordinarios, y la probabilidad de que sucedan baja. ¿Estamos preparados para pagar más por un producto o servicio más seguro del mismo modo que pagamos un precio más alto por un coche más seguro? Algunos ejemplos: las viviendas y las oficinas podrían construirse para ser más resistentes a los desastres naturales, y los sistemas de información podrían diseñarse con mayor seguridad y protección. Mi predicción es que más empresas considerarán la seguridad como una ventaja competitiva y la integrarán en su estrategia de negocio”.

Teniendo esto en mente, el informe Global Risk subraya cinco “caminos” para conseguir mitigar los riesgos. En primer lugar las empresas deben mejorar los flujos de información inmediata, redefinir los incentivos, mejorar la inversión e implementar a través de las instituciones. “Algunos riesgos pueden ser mitigados de forma efectiva empleando relativamente pocos recursos, cambiando el modo de pensar de los individuos y modificando el comportamiento”, se puede leer en el informe. “Para otros es necesario poner en marcha fuerte procesos y acciones institucionales”.

El informe, realizado en colaboración con Citigroup, Marsh & McLennan Companies y Swiss Re, admite que pasar de “la valoración de determinados riesgos globales a mitigar los riesgos globales bajo condiciones de incertidumbre, interdependencia e intereses contrapuestos es todo menos sencillo. La mitigación supone un constante equilibrio entre acción y reacción, entre prevención de riesgos y gestión de sus consecuencias en caso de que sucedan, entre actuar impulsivamente y actuar demasiado tarde … Los riesgos globales no pueden, en su mayoría, ser mitigados para siempre. Pero quedarse de brazos cruzados … no es una opción, ni para las empresas ni para los gobiernos”. En los próximos meses, la Global Risk Network tiene pensado comunicar “energéticamente” estos hecho para conseguir apoyo a nivel mundial, un primer paso imprescindible para implementar sus muchas recomendaciones, dice Kunreuther.

Kunreuther, que desde los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 está trabajando para convencer a los individuos y empresas de la necesidad de invertir en medidas de protección que sean efectivas en costes, está convencido de la importancia de comprender las interconexiones e interdependencias asociadas a los riesgos globales.

¿Por qué la interdependencia es importante para la seguridad? ¿Por qué deberíamos tomar medidas protectoras contra los riesgos si otros no lo hacen? El hecho es que si hay un huracán, podría causar problemas en el precio del petróleo e interrupciones en el suministro de varias fuentes energéticas que podrían tener repercusiones no sólo en la región afectada por la tormenta, sino a nivel global”, explica Kunreuther. Tal y como señala el informe Global Risk, recientemente “las conexiones entre dos de los grandes temas para la política pública y la empresa privada, esto es, la seguridad energética y el cambio climático, han reforzado la sensación de que los riesgos globales tienen un ancestro común”.

Los riesgos “ya no son locales, sino globales”, añade Michel.Kerjan. “Y una de las principales características de los riesgos globales es que no existe una sola organización o país que pueda enfrentarse a ellos sólo. El mundo ahora es tan interdependiente que los hechos que ocurren hoy a miles de kilómetros de distancia podrían afectarte mañana. Popularmente se creía que un país o una organización podían tener la capacidad y experiencia para gestionar riesgos catastróficos futuros sin ayuda de otros. Pero en un mundo global cada vez más interdependiente, ni tienen capacidad ni experiencia. En esta nueva era se necesita un nuevo modelo”.

Cómo citar a Universia Knowledge@Wharton

Close


Para uso personal:

Por favor, utilice las siguientes citas para las referencias de uso personal:

MLA

"Cómo actuar ante la globalización de los riesgos locales." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [04 abril, 2007]. Web. [09 July, 2020] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/como-actuar-ante-la-globalizacion-de-los-riesgos-locales/>

APA

Cómo actuar ante la globalización de los riesgos locales. Universia Knowledge@Wharton (2007, abril 04). Retrieved from https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/como-actuar-ante-la-globalizacion-de-los-riesgos-locales/

Chicago

"Cómo actuar ante la globalización de los riesgos locales" Universia Knowledge@Wharton, [abril 04, 2007].
Accessed [July 09, 2020]. [https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/como-actuar-ante-la-globalizacion-de-los-riesgos-locales/]


Para fines educativos/empresariales, utilice:

Por favor, póngase en contacto con nosotros para utilizar con otros propósitos artículos, podcast o videos a través de nuestro formulario de contacto para licencia de uso de contenido .

 

Join The Discussion

No Comments So Far