¿Cómo habría que reformar la política de pensiones? Por favor, hablen de uno en uno…

Los cambios demográficos, el alto coste de las prestaciones por jubilación y el insuficiente ahorro de los trabajadores para su vejez son todos ellos factores que están cambiando el futuro de las jubilaciones en Estados Unidos, según los participantes en la conferencia de Wharton titulada Reinventing the Retirement Paradigm (Reinventando el paradigma de la jubilación).

 

“Para conseguir unos ingresos razonables para la jubilación, un hogar estadounidense medio debería ahorrar al año como mínimo un 15% más de lo que ahorra en la actualidad”, afirmaba Olivia Mitchell, directora ejecutiva de The Pension Research Council de Wharton, copatrocinador de la conferencia. “Sin embargo, la mayor parte de los estadounidenses no son conscientes de que su ahorro es insuficiente ni hacen nada para corregirlo”. Mientras –añadía Mitchell-, se está redefiniendo el concepto de jubilación y ahora podemos encontrarnos mucha más gente de 55 años trabajando que antes, lo cual es una reacción natural ante la expectativa de una vida más larga y saludable.

 

Los cambios en las normas internacionales de contabilidad afectarán a los planes de pensiones –explicaba Mitchell-, y además los gobiernos de todo el mundo se han visto obligados a modificar a la baja las promesas de prestaciones por jubilación y a alentar retrasos en las jubilaciones. Mitchell y Robert L Clark, profesor de Gestión y Economía en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, fueron los organizadores de la conferencia. Universia-Knowledge@Wharton también estuvo allí, y nos cuenta todo lo que necesitamos saber sobre la conferencia. En este artículo se tratan algunos temas que surgieron durante los debates, como la gestión de los fondos de pensiones o las reformas contables para ganar transparencia.

 

Cuando la cola menea al perro

La conferencia conseguía reunir a 130 expertos del ámbito académico, estatal y del sector privado, y daba comienzo con unas ideas generales sobre cómo reformar la política de pensiones. James Klein, presidente del American Benefits Council –un grupo que representa a los principales empleadores y responsables de los programas de prestaciones para los financiadores de los planes-, subrayaba que el sistema de pensiones debe estar basado en la confianza. “El mayor logro de nuestro sistema de pensiones es que millones de personas y miles de entidades financiadoras den enormes sumas de dinero a terceras personas, confíen en que el dinero se gestionará de una forma prudente, crecerá y que unos cuantos años más tarde proporcionará beneficios”, decía. “Esa confianza no se basa en la ingenuidad, sino en la fe en nuestras estructuras legales, en la que sabemos que la gente tiene que ser responsable de sus actos”.

 

Klein afirmaba que esa confianza había disminuido algo, en parte debido a las complejas normas de jubilación diseñadas para proteger a los trabajadores, las cuales -según algunas entidades financiadoras- han sido impuestas de una forma poco ortodoxa. Así, Klein sugería la existencia de cierto trade-off: los legisladores conceden a las entidades financiadoras más flexibilidad a la hora de diseñar y gestionar los planes de pensiones, y a cambio los legisladores pueden aplicar medidas más severas en caso de violar las normas. Klein también sugería la existencia de un sistema negociado a la hora de elaborar las leyes. Ahora –decía-, los legisladores se sientan a elaborar las normas teniendo en cuenta diversos factores, y una vez que salen de la habitación con sus normas debajo del brazo, ya no hay cambios ni negociación posible. Con un sistema negociado, “se podrían alcanzar mejores resultados, pero incluso aunque ese no fuese el caso, las partes implicadas tendrían mayor fe en el sistema al haber estado involucradas en el proceso”.

 

Por último, la política de pensiones debería encontrar un equilibrio mejor entre la política fiscal y laboral, en lugar de conceder tanta importancia a la generación de ingresos y a garantizar las pensiones. “Durante demasiado tiempo ha sido la cola (la política fiscal) la que ha estado sacudiendo al perro (la política de pensiones)”, decía Klein añadiendo que “hasta el momento el verdadero conflicto es el conflicto entre la normativa fiscal aprobada con fines recaudatorios, y la normativa fiscal aprobada para garantizar las pensiones”.

 

110 planes de pensiones para elegir

Pamela Perun, consultora independiente especializada en temas de prestaciones por jubilación, presentaba un artículo escrito en colaboración con C. Eugene Steuerle de Urban Institute, titulado Reality Testing for Pension Reform (La realidad pone a prueba la reforma de las pensiones). Perun daba comienzo a su presentación con una anécdota del humorista Dave Barry, quien afirmaba que no era capaz de imaginarse cómo iba a ser el extracto de su pensión “por muchas cervezas que bebiese”. En opinión de Perun “tenemos un problema de complejidad”, y luego mostraba una lista de 110 tipos de planes de pensiones individuales de carácter privado que estarían disponibles en 2006.

 

Perun habló sobre dos propuestas actuales de reforma: la Pension Preservation and Savings Expansion Act (PPSEA), y las propuestas de la administración Bush, basadas en Lifetime Savings Accounts o LSAs (Cuentas de ahorro de por vida) y Retirement Savings Accounts o RSAs (Cuentas de ahorro para la jubilación). En opinión de Perun, la PPSEA simplemente quiere modificar todos y cada uno de los aspectos de las normas de las pensiones e incrementa el grado de complejidad, pero sin embargo es posible que llegue a ser aprobada, aunque sea parcialmente. Las propuestas de Bush son más simples, pero han sido criticadas por favorecer a los ahorradores con mayor poder adquisitivo. “Ninguna propuesta es satisfactoria”, decía Perun, que, como alternativa a la introducción de más incentivos, abogaba por simples planes de contribuciones definidas para que los trabajadores ahorren, por homogeneizar el tratamiento dado por la seguridad social y por introducir mecanismos de ahorro para los trabajadores con menores salarios. “No necesitamos más mecanismos innovadores de ahorro. Simplemente necesitamos uno que funcione”, decía Perun. “La prueba de fuego para cualquier reforma introducida en el sistema de pensiones es que consiga incrementar las prestaciones que reciban las familias de renta baja y media, así como cuál va a ser su coste”.

 

Durante la conferencia, el diputado demócrata por Dakota del Norte Earl Pomeroy explicaba que el Congreso suele tener la vista puesta en un plazo de dos años, lo cual es un problema cuando se trata de legislar la reforma de las pensiones. “Esta descoordinación entre las responsabilidades a largo plazo y la planificación fiscal a corto plazo nunca ha sido tan brutal en cualquier otro periodo de nuestra historia”, señalaba. “Nuestros hijos sufrirán las consecuencias”.

 

Keith P. Ambachtsheer, presidente y fundador de KPA Advisory Service de Toronto, sugería que se podrían mejorar la gestión de los fondos de pensiones. Ambachtsheer evaluaba la efectividad en costes de 256 fondos de pensiones durante el periodo 1992-2002 y encontraba muy poca variación en la combinación de activos de las diferentes carteras. La vieja doctrina, que sugería un 60-40 o 70-30 de acciones y bonos respectivamente, funcionó bien durante la década de los 80 y 90, cuando las acciones obtenían mejores resultados que los bonos. Pero la agitación económica de 2000 y 2002 mostraba como la combinación estándar de activos dejaba vulnerables a los planes de pensiones definidos.

 

Con el viejo paradigma –decía Ambachtsheer-, los gestores de los planes asumían un alto riesgo en el largo plazo, pero en el corto plazo el riesgo era insignificante. “Si realmente crees que eres bueno con estrategias de corto plazo arriesgadas, ¿por qué no te dedicas sólo al corto plazo?”, preguntaba. Así, sugería un nuevo paradigma basado en lo que él denominaba “inversión a la defensiva”, que incluye el concepto de prima de riesgo bursátil variable. También decía que había necesidad de redefinir las políticas de inversión en términos de balances, no sólo de activos, y de la tolerancia al riesgo de los agentes implicados.

 

2,1 billones de dólares en activos de pensiones públicas

Gary Anderson, director ejecutivo de Texas Municipal Retirement System, y Keith Brainard, director de investigaciones de la National Association of State Retirement Administrators, sostenían que los fondos públicos de pensiones juegan un papel significativo a la hora de garantizar ingresos tras la jubilación. Los planes de prestaciones definidas serán la principal fuente de ingresos para el 90% de los empleados públicos –explicaba Anderson-, añadiendo que en Estados Unidos cerca del 10% de la fuerza laboral trabaja para el gobierno estatal o local.

 

Los planes públicos te ofrecen flexibilidad, tienes la posibilidad de adquirir crédito para determinados servicios, volver a trabajar y la opción de jubilarte anticipadamente a cambio de cierta suma de dinero. Anderson señalaba que los gobiernos no sólo actúan como empleadores, sino también como responsables del diseño de las políticas, y por ello necesitan dar ejemplo a la hora de gestionar sus propios planes de pensiones. “[Los empleados públicos] tienen seguridad y su jubilación no depende de los programas gubernamentales. Son un buen ejemplo. Los planes de sector público no tienen la consideración que se merecen por las innovaciones que han introducido y el impacto que han tenido para la jubilación en nuestro país”.

 

En opinión de Brainard, más de 2,1 billones de dólares en activos de pensiones públicas son una importante fuente de liquidez y estabilidad para los mercados financieros. “Los activos de los planes de pensiones públicos sirven como importante fuente de financiación de capital para las empresas gracias a su horizonte a largo plazo. Crean mayores estímulos económicos para generar y distribuir rendimientos de las inversiones que los que corresponderían a los planes de contribuciones definidas”.

 

Unos 40.000 millones de dólares de los activos de las pensiones públicas se invierten en capital riesgo. Empleando estudios que indican que los planes públicos de prestaciones definidas consiguieron en el periodo 1983-2002 una rentabilidad de más del 10%, mientras que la de los planes de contribuciones definidas era del 6,5%, Brainard extrapolaba que, tan sólo para 2002, esta diferencia suponía unos 203 millones de dólares más en activos para la economía estadounidense.

 

Ronald Albahary, director de inversiones de Retirement Group, perteneciente a Merrill Lynch, se preguntaba cuál sería la situación de los planes públicos de pensiones si el análisis se hubiese realizado para el periodo 1966-1983 en lugar del periodo que él denominaba “la edad de oro de las acciones”. Con los costes sanitarios en constante aumento –decía Albahary-, tal vez ya no tenga validez el consejo general de que, para mantener su nivel de vida, los jubilados deben ahorrar suficiente para poder disponer del 70-80% del salario que tenían cuando estaban en activo. Al igual que para otros muchos expertos, a Albahary le preocupa el desequilibrio entre activos y pasivos en el balance, señalando que los fondos de inversión especulativos no son del agrado de los managers de los fondos de pensiones privados, aunque hayan sido empleados por fundaciones.

 

Joseph Miskel, vicepresidente de Retirement Advisory Solutions en Merrill Lynch, manifestaba que él también creía que una estrategia de gestión que tenga como base los activos puede generar problemas para los planes de pensiones privados. “Creo que no hacemos lo suficiente para implementar estrategias que se centren más en los resultados del pasivo”. En opinión de Miskel, los fondos de inversión especulativos deberían utilizarse combinados con otras alternativas, incluyendo collars, cuentas de futuros e inversiones en renta fija como las denominadas equity participation notes. Así, advertía que las empresas deberían ser más conscientes del efecto que tienen los planes de pensiones sobre las finanzas corporativas. “Si no hay corporación, no hay pensiones. ¿Qué pasaría si una corporación hace constantemente aportaciones a los fondos de pensiones y genera riesgos crediticios para el plan o los participantes en el plan?”

 

Douglas Fore, investigador del instituto TIAA-CREF, explicaba durante la conferencia que en Europa se han redactado nuevas normas contables para las pensiones. Estas normas se están empezando a imponer para las empresas estadounidenses, ya que la International Accounting Standards Board (IASB) y la US Financial Accounting Standards Board (FASB), que son las instituciones responsables en Europa y Estados Unidos respectivamente de la contabilidad financiera, desean homogeneizar dichas normas. “Es por todos conocido que dentro de la contabilidad, las pensiones es una de las áreas más atrasadas y necesita urgentemente una reforma. Todo el mundo sabe que hace unos años nosotros mismos nos metimos en un lío terrible. Las normas contables tuvieron su parte de culpa”, decía Fore.

 

Las viejas normas contables permitían a las empresas suavizar los supuestos sobre la tasa de retorno a lo largo de un periodo de tiempo, generando un fuerte sesgo en favor de las acciones, señalaba. “En los 90 no tenía mucha importancia; el mercado de valores iba viento en popa para todos. Pero cuando en marzo de 2000 los vientos dejaron de ser favorables, las cosas cambiaron drásticamente”. El allanamiento que se había practicado empeoró las cosas. A finales de 1999, los planes de prestaciones definidas de las empresas del S&P 500 disfrutaban de una “sobre-financiación” de 350.000 millones de dólares. Cuatro años más tarde, esos mismos planes de pensiones estaban “infra-financiados” en esa misma cuantía.

 

En diciembre, la FASB anunciaba una nueva disposición –la número 132-, para mejorar la transparencia de los activos de los fondos de pensiones; esta disposición obligaba por primera vez a clasificar los activos según su categoría: acciones, obligaciones e inmobiliario. Además, los fondos debían informar sobre su política y estrategia de inversión, así como los porcentajes de diversificación. “Lo que antes era opaco ahora está mucho más claro”, comentaba Fore. Las autoridades británicas pasaron por unos cambios similares, pero lo hicieron en un momento en que las empresas estaban aún recuperándose de la crisis bursátil de 2000, aconsejando a muchas empresas que diesen marcha atrás a sus planes de prestaciones definidas. “Básicamente, los planes de prestaciones definidas han desaparecido para los que entren en estos momentos en el Reino Unido”, decía Fore. “Han sido sustituidos por planes de contribuciones definidas”.

 

El escándalo de Enron y otras empresas estadounidenses –añadía-, ha provocado críticas a nivel internacional contra los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados de Estados Unidos, así como la introducción de diversos cambios en la contabilización de las opciones sobre acciones (stock options). Posiblemente en un futuro se cambien las normas de contabilidad para los seguros.

 

Seguros de animales domésticos y planificación financiera

A la luz de todos estos cambios -y de la carencia de ahorros que actúen como colchón para la jubilación de todos aquellos nacidos durante el baby boom-, William J. Arnone, socio en Human Capital Practice, de Ernst&Young, sugería que ya era hora de dejar de utilizar la palabra baby al referirse a personas que estaban ahora rozando los 50. “No hemos aprendido la lección”, decía. “Alguien va a tener que pagar las consecuencias de haber actuado nosotros como chiquillos”.

 

Arnone, que dirige programas para los empleadores de formación en inversión, decía que a principios de los 80 las empresas empezaron a ofrecer cursos de iniciación a las finanzas al mismo tiempo que animaban a sus trabajadores a aceptar jubilaciones anticipadas. “Si estos empleados de avanzada edad hacían ellos mismos los cálculos, llegarían a la conclusión de que estarían mejor jubilándose anticipadamente. Pero creo que cuando hagan ahora los cálculos van a decir No me puedo retirar tan pronto como pensaba”. Apenas el 20% de las grandes empresas han puesto en marcha programas de formación en finanzas, añadía Arnone. Su propia empresa solía permitir en sus programas de prestaciones flexibles cierta planificación financiera, pero había otras opciones –como los seguros para animales domésticos-, que eran más populares.

 

Los problemas más comunes de los inversores que gestionan sus propias cuentas de ahorro para la jubilación son la asignación de los activos, la imposibilidad de realizar compensaciones periódicas y el exceso de concentración de acciones de la empresa para la que se trabaja. Aproximadamente el 20% de aquellos que han optado por un plan de contribuciones definidas tiene préstamos pendientes y muchos de ellos solicitan toda su jubilación en efectivo. “Lo último en planes de pensiones son los 401K”, afirmaba.

 

Martha Priddy Patterson, directora de Deloitte Consulting, explicaba como una de sus mayores preocupaciones era la posibilidad de que los cambios contables implicasen un descenso en Estados Unidos de los planes de prestaciones definidas. “Los planes de prestaciones definidas han sido tan criticados que me opongo a cualquier cosa que les perjudique de modo alguno”, decía Patterson.

 

Las normas fiscales inhiben la financiación de planes de prestaciones definidas, añadía. “Es extremadamente difícil dedicar, cuando tienes de un buen año, dinero al plan para así compensar todos los años malos previos”. Patterson también afirmaba que la expresión “superávit de pensiones” en el balance era confusa. “Mucha gente que yo consideraba inteligente no comprende que el mero hecho de que la empresa haya conseguido grandes cifras financieras no implica necesariamente que el empleador pueda hacer con ellas lo que quiera”. Otra de las preocupaciones de Patterson es que un aumento de los tipos de interés sea el fin de los planes de prestaciones definidas. Así, incluso si las empresas proporcionan cursos de finanzas, en el momento en que los trabajadores pasasen a formar parte de la fuerza laboral sería demasiado tarde. Otro motivo por el que, en su opinión, los empleadores pueden ser reacios a proporcionar cursos en finanzas tiene que ver con temas de privacidad y responsabilidades.

 

Un problema más que no se ha tratado es que “cuando la generación del baby boom se retire con todo lo que le corresponda por sus planes 401K -esto es, con más dinero del que nunca han visto en sus vidas-, aparezcan rateros financieros con intenciones de llevárselo”, añadía Patterson, que animaba a los estados a crear organismos financieros contra el fraude para combatir el problema desde sus comienzos. Sin embargo, Arnone sugería que el dinero que buscasen esos ladrones no iba posiblemente a ser una gran cuantía: a un trabajador mayor de 55 años con un plan 401K le corresponderían 70.000 dólares y la mediana es 30.000 dólares. “Aquí no hay grandes sumas de dinero”.

 

Para Rappaport, al ofrecer demasiadas opciones para elegir, los trabajadores optan por no ahorrar. “Quiero recordar a todos que en determinadas situaciones los planes de prestaciones definidas son una opción eficiente. Mucha gente tiene este tipo de plan, y a pesar de estar cayendo en desuso, me gustaría que intentásemos que funcionase mejor en lugar de rendirnos y trasladar el problema a manos de los trabajadores. Creo que de este modo nuestro futuro para la jubilación tendría más luz”.

 

Fore señalaba que muchos empleadores intentarían, si fuese posible, retirar sus planes de prestaciones definidas. “Con estos planes hay ganadores y perdedores. Los trabajadores jóvenes subvencionan a los más viejos. Se trata de un compromiso multi-generacional. Por otro lado, los planes de prestaciones definidas que a lo largo de los años han sido bien gestionados pueden contribuir positivamente a los resultados de la empresa. General Electric lo ha hecho. Han aprendido a hacerlo”.

 

Las consecuencias de la financiación de las jubilaciones no son únicamente para la cartera del propio jubilado, añadía Rappaport. “¿Qué pasará a la economía cuando la generación del baby boom deje de gastar dinero porque considere que posiblemente vaya a vivir más tiempo que el contemplado en su plan de prestaciones definidas? En este país estaremos metidos en un lío”.

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"¿Cómo habría que reformar la política de pensiones? Por favor, hablen de uno en uno…." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [16 junio, 2004]. Web. [18 October, 2019] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/como-habria-que-reformar-la-politica-de-pensiones-por-favor-hablen-de-uno-en-uno/>

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"¿Cómo habría que reformar la política de pensiones? Por favor, hablen de uno en uno…" Universia Knowledge@Wharton, [junio 16, 2004].
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