Dubai, ¿susto financiero o semilla de una gran crisis?

Los mercados financieros no están para bromas. La crisis que se ha producido en Dubai, por el riesgo de impago, lo ha puesto claramente de manifiesto. Después de capítulos como el colapso de Bear Stearns, la caída de Lehman Brothers o la estafa de Bernard L. Madoff, los inversores salen despavoridos de cualquier activo que tenga la más mínima pinta de problemático. A partir de ahora, la deuda pública, aquella que siempre ha transmitido más seguridad a los actores del mercado financiero, también estará en entredicho ante la posibilidad de que los problemas del emirato árabe, uno de los siete que integran los Emiratos Árabes Unidos, se extiendan a otros países.

“Se demuestra que hasta los más grandes pueden caer si invierten desaforadamente. Dubai ha sido el rey midas de los mercados en los últimos años”, asegura Manuel Romera, director del sector financiero del IE Business School. Por eso, añade, “los inversores tienen que diferenciar bien entre fiabilidad y rentabilidad a la hora de depositar su dinero”.

Para Mauro Guillén, director del Instituto Lauder de Wharton, “el problema es que puede haber un efecto dominó, es decir, que los mercados empiecen a sospechar que otros países también pueden tener problemas. Yo creo que mientras los tipos de interés sean bajos, no va a pasar mucho. Pero cuando suban, van a producirse varias crisis soberanas”.

Todo este percance financiero se originó el pasado miércoles 25 de noviembre. Nakheel, la principal constructora de Dubai propiedad del holding estatal, Dubai World, envió una carta a los propietarios de sus emisiones de bonos anunciando una moratoria del pago de 3.500 millones de dólares (2.334 millones de euros), prevista para mayo de 2010. El pánico se extendió en el mercado ante el temor de que una compañía estatal de los Emiratos Árabes Unidos pueda presentar impago ante sus inversores.

El problema de Dubai radica en el sobreendeudamiento en el que ha incurrido para financiar su crecimiento. El emirato ha tratado de convertirse en el Mónaco árabe a toda velocidad sin importar el dinero que hubiera que pedir prestado. El capital generado por los elevados precios del petróleo durante 2007 y 2008 sustentó en buena parte la frenética actividad de construcción de rascacielos, resorts y centros comerciales que competían entre sí en tamaño y lujo.

Ahora, la caída del precio del crudo, que ha pasado de 150 dólares por barril en julio de 2008 a los 77 actuales, en el caso del Brent, que incluso llegó a situarse en 36 dólares por barril en diciembre del año pasado, y la crisis financiera han provocado que todo lo que eran grandes proyecciones y un futuro esplendoroso, haya quedado en empresas en quiebra y muchas dudas respecto a la sostenibilidad del proyecto.

Muchas dudas

¿Supone esto la caída de Dubai? ¿Qué efecto tendrá esta crisis en el resto del mundo? ¿Provocará un nuevo colapso del sistema financiero como lo hizo la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008? ¿Ha pinchado Dubai la presunta burbuja de la deuda pública que se ha originado entre 2008 y 2009 con los planes de los Estados para salvar al sistema financiero? Éstas eran algunas de las preguntas que se hicieron los inversores durante los días posteriores a la crisis de Dubai.

El primer gran punto de consenso de los expertos del sector financiero sobre la crisis del emirato árabe es que no debería tener importancia más allá de la región. La  escasa influencia financiera a nivel internacional del emirato resta importancia a la tensión que creó la noticia de que Dubai era incapaz de hacer frente a sus deudas.

De hecho, el conglomerado estatal Dubai World cuenta con una deuda estimada de 80.000 millones de dólares (53.000 millones de euros), frente a los 619.000 millones de dólares (412.832 millones de euros) que debía Lehman Brothers en el momento de su quiebra, y que provocaron la mayor crisis financiera desde el crack del 29.

“Dubai es un agente económico demasiado pequeño para provocar un vuelco en los mercados por ahora. El asunto está provocando un impacto, pero no tiene sentido que esto vaya a servir de detonante para un vuelco real”, señalan en un comentario de mercado el equipo de estrategias de Saxo Bank, el banco de inversión danés.

Otro indicador de que Dubai está lejos de ser un Lehman es que el emirato de Abu Dhabi, propietario del mayor fondo soberano de Emiratos Árabes Unidos, tiene dinero para hacer frente a los compromisos financieros de Dubai y evitar así la crisis de confianza que generaría un default (quiebra) para la región. Además, aunque los peores augurios se cumplieran, la presión política internacional sería una potente palanca que forzaría a las autoridades de Emiratos Árabes Unidos a atender sus compromisos financieros.

Aun así, los inversores siguen presos de las dudas después de que el Gobierno de Dubai negara cualquier responsabilidad en las deudas de Dubai World y asegurase que los acreedores de la citada compañía deberían asumir sus decisiones.

"La compañía recibió fondos en función de sus proyectos, no de las garantías estatales", declaró a los medios Abdulrahman al-Saleh, responsable de Finanzas del emirato. Y añadió: "Los acreedores deben asumir parte de la responsabilidad de sus decisiones de prestar a las empresas (…) pensaron que Dubai World es parte del Gobierno, lo cual no es correcto".

Puestos a barajar, los expertos de Exane BNP Paribas, la división de análisis del banco frances, advierten en un informe dos posibles escenarios sobre el impacto que podría tener para los mercados la crisis en Dubai. El primero, que quede en un problema local, como pasó con Islandia en 2008, cuando tuvo que nacionalizar a los mayores bancos del país: “En este caso, los perjuicios para los mercados serían limitados”, aseguran desde la entidad francesa. Peores consecuencias tendría que los problemas de Dubai se extendieran al resto de la región. “Si fuera así, las bolsas recorrerán un largo camino a la baja”, añaden en un comentario de mercado.

¿Burbuja en la deuda pública?

Pero por encima de los quebraderos de cabeza que pudiera crear una crisis financiera en Oriente Medio, el verdadero peligro para los mercados financieros está en las macroemisiones de deuda pública con la que los Estados han tratado de aliviar la crisis financiera. Por un lado, los expertos temen el efecto que tendrá una subida de tipos en las carteras repletas de bonos estatales de los bancos.

Por el otro, los inversores recelan de las retiradas de las ayudas al sector financiero, que ya tienen fecha de caducidad, ante la posibilidad de que las entidades sean incapaces de prestar dinero sin el respaldo de los bancos centrales. Los bancos griegos son un ejemplo: durante las últimas semanas se han desplomado en bolsa debido a la fragilidad que les supondría tener que devolver las ayudas al Banco Central Europeo (BCE).

Por si fuera poco, la crisis de Dubai hace que los inversores se planteen la posibilidad de que otros países protagonicen los mismos problemas que los emiratos. Prueba de ello es que los CDS, los derivados de créditos que contratan los inversores para cubrir sus carteras ante la posibilidad de impago de deuda de países y empresas, se dispararon durante las dos jornadas posteriores a la crisis de Dubai.

“Esto demuestra que la deuda pública no es tan segura como la gente cree”, explica Romera. “Los grandes déficits públicos financiados con emisiones de deuda no pueden ser eternos. Está bien que el Estado salga en defensa del sector privado, pero no tan desaforadamente como en el último año”, añade.

Entre los países sobre los que los inversores demostraron más desconfianza se encuentran Reino Unido, Japón, Francia y Suiza. Por encima de ellos están Grecia e Irlanda, que para el mercado tienen riesgos de impago similares a los del emirato de Abu Dhabi. “Algunos países emergentes con elevado endeudamiento, y otros desarrollados, como Grecia, Italia e incluso Reino Unido, podrían verse afectados por problemas como el de Dubai”, asegura Guillén.

Otra de las consecuencias que podría tener la crisis de Dubai, si finalmente se confirma que el emirato es incapaz de asumir sus deudas, sería el impacto que tendría en las cuentas de un sector financiero que no levanta cabeza desde que estalló la crisis de las hipotecas basura a mediados de 2007. Un informe de Credit Suisse calcula que las entidades financieras de Europa podrían perder 5.000 millones de euros (7.500 millones de dólares) por su exposición a Dubai, algo que les supondría elevar las provisiones de 2010 en un 5%. Los analistas de la entidad suiza estiman además que el país más afectado por una crisis de la deuda en Emiratos Árabes Unidos sería Reino Unido, con 50.000 millones de dólares (33.350 millones de euros) de préstamos en la región.

Inquietud en la City

Movidas por deseos de expansión, las entidades de Reino Unido se auparon a los primeros puestos del ránking internacional de prestamistas de los emiratos árabes. El gigante HSBC, con 11.300 millones de euros (16.932 millones de dólares) es el banco que más dinero ha prestado a esta región, según un informe de la Asociación Bancaria de los Emiratos Árabes Unidos (Emirates Banks Association).

Sin embargo, quien por el momento está siendo más castigado en bolsa es Lloyd’s, debido a su mayor exposición a Dubai. Aunque la entidad presidida por Victor Blank ha concedido menos préstamos que HSBC a los emiratos, la mayoría de los 1.043 millones de euros (1.563 millones de dólares) que tiene comprometidos se concentran en el epicentro del problema, es decir, en Dubai.

Otras entidades prestamistas de la región son las británicas Standard Chartered, con 5.156 millones de euros (7.725 millones de dólares) y Barclays, con 2.373 millones de euros (3.555 millones de dólares), la holandesa ABN Amro, que ha prestado cerca de 1.490 millones de euros (2.233 millones de dólares) o las francesas BNP Paribas y Calyon, que juntas suman 1.272,5 millones de euros (1.907 millones de dólares).

De esta forma, todo apunta a que la crisis de Dubai quedará en un susto para los mercados financieros, que no transcenderá más allá de lo que pesa este emirato en la economía mundial. “No esperamos que los sucesos de Dubai tengan un impacto significativo en el curso de la recuperación económica global o el comportamiento de las economías emergentes”, aseguran los expertos de Oxford Economics en su informe semanal sobre mercados emergentes.

Aun así, los hechos acontecidos en las últimas semanas han provocado la desconfianza incluso en Estados soberanos. Ahora, la pregunta que se hacen todos es quién será el próximo.

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