Eduardo C. Leite, de Baker & McKenzie: “En Latinoamérica, los inversores no se detienen por razones de inseguridad jurídica”

El uruguayo Eduardo C. Leite es el primer abogado latinoamericano que preside uno de los despachos más grandes del mundo, liderando un equipo de 4.250 letrados. Presente en 47 países, Baker & McKenzie factura alrededor de 2.540 millones de dólares anuales, lo que le convierte en el primer bufete por facturación a nivel global y líder en América Latina. El año pasado, la consultora Acritas revalidó su marca como la más conocida del sector jurídico. Fue el primer despacho internacional que desembarcó en América Latina, hace más de 50 años, empezando por Venezuela. Actualmente, cuanta con 800 abogados en la región, incluyendo México, Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela y Perú.

En esta entrevista con Universia Knowledge@Wharton, el presidente de Baker & McKenzie habla sobre las tendencias globales del sector y, de forma específica, sobre el continente latinoamericano. Respecto a este último, asegura que, salvo excepciones, como Venezuela, la seguridad jurídica de la región no sólo es muy sólida, sino que además promueve la inversión extranjera.

A continuación, una versión editada de la entrevista.

Universia Knowledge@Wharton: En los últimos meses, se han anunciado grandes fusiones entre firmas de despachos internacionales para crear gigantes jurídicos con presencia en todo el mundo. ¿Cuál es su política en este sentido?

Eduardo C.Leite: Nosotros ya nacimos globales desde el primer día. La firma se creó hace 60 años en Chicago, pero el fundador ya tenía una visión muy global. La firma nunca fue ni americana ni de ninguna otra nacionalidad. Siempre fuimos a aquellos países en donde nos necesitaban nuestros clientes. La primera oficina fuera de EEUU fue la de Caracas, en 1955. ¿Por qué? Porque nuestros clientes nos necesitaban en Caracas. Y ése es el motivo por el que ahora estamos en 47 países.

Baker & Mckenzie creció siempre orgánicamente, aunque también hemos protagonizado alguna fusión en países donde teníamos buena relación con un colaborador. Las integraciones son peligrosas en el sector de los servicios profesionales, ya que aquí lo que interesa son las personas y éstas se mueven por la cultura, la identidad y las relaciones personales que se tienen. Nos interesan los mercados en crecimiento, pero no nos veo haciendo grandes fusiones ni incorporaciones que no nos van a traer una ventaja específica o sólo escala. Escala ya tenemos. El liderazgo no se mide por la cantidad de abogados, sino por la relación con los clientes y por la facturación. Es evidente que el sector legal internacional se está consolidando y van a seguir las fusiones. Los clientes son globales y, por tanto, las firmas jurídicas tienen que ser globales. Más o menos, en cinco años, va a llegar un momento en el que habrá diez grandes firmas globales, que recibirán el nombre de global elite, y que Baker & McKenzie tiene la ambición de liderar.

UK@W: Y en ese escenario, ¿qué lugar queda para los despachos de tamaño medio?

E.C.L.: Los intermedios van a sufrir mucho. En Estados Unidos, por ejemplo, se ve muy claro. O uno se transforma en una boutique súper especializada o se internacionaliza y se globaliza. Los despachos intermedios (incluso aquellos que hoy en día tienen 800 abogados) están en una posición delicada, ya que los grandes proyectos tienen siempre un componente internacional, por lo que los bufetes necesitan corresponsales en Europa, Asia o cualquier otra parte del mundo. Por tanto, este tipo de firmas tiene la necesidad para sobrevivir de sellar alianzas o colaborar con otros bufetes. Es algo que ya está ocurriendo, por ejemplo en EEUU, y se va a acelerar en los próximos años, extendiéndose hacia Europa y Asia Pacífico.

UK@W: ¿Por qué fue Venezuela el primer país en el que se internacionalizaron?

E.C.L: El grupo farmacéutico Abbot era, y sigue siendo, nuestro cliente y tenía negocios en Caracas. Ésa ha sido siempre nuestra estrategia, nos interesa saber dónde quieren ir las compañías para las que trabajamos. Por ejemplo, hace 4 años, empezaron a hablar de Myanmar. Poco después, el crecimiento de las consultas sobre esta región fue tan grande, que decidimos contratar abogados birmanos y los entrenamos en Bangkok. Ahora, con la reciente apertura del país, somos de las poquísimas firmas de abogados internacionales establecidas con fuerza. Así ha sido nuestra historia a la hora de plantearnos nuevos destinos.

Antes de abrir una oficina, lo primero que analizamos es si los clientes tienen interés allí, ya que crecer por crecer no es ninguna estrategia. En segundo lugar, el nuevo mercado tiene que tener suficiente importancia, es decir, ser relevante desde un punto de vista económico. El tercer es estudiar las sinergias que existen entre la nueva oficina y otras ya existentes. El cuarto, y tal vez el más importante, es saber si contamos con el talento para ese nuevo destino. ¿Tenemos los profesionales adecuados para nuestra inversión, que entiendan nuestra cultura de que tenemos que ser al mismo tiempo locales y mantener el estándar más alto a nivel global? Cuando tenemos los cuatro componentes, entonces entramos en el mercado. Hacerlo antes, sería una estrategia equivocada.

UK@W: ¿En qué nuevos destinos están pensando actualmente?

E.C.L.: En términos de futuras oficinas, no tenemos nada. Ya abrimos nueve en los últimos cuatro años. La última en Australia, un destino muy interesante porque es uno de los centros mundiales de la industria de energía y la minería,  junto a Canadá, Sudáfrica, Brasil, Chile, Perú e Indonesia. Nuestro objetivo es seguir reforzando prácticas en aquellos países donde ya estamos presentes. Por ejemplo, EEUU es un punto muy importante, al igual que Reino Unido, Alemania o China.

UK@W: ¿Qué papel ocupa España en su agenda?

E.C.L.: En España hemos crecido en todos los sentidos. Para nosotros, es un país clave y nos interesa estrechar los vínculos con las oficinas de Iberoamérica para desarrollar este eje. Es prioritario en nuestra agenda.

UK@W: ¿Y cuáles son sus planes en Latinoamérica?

E.C.L.: En América Latina, ya estamos en todos los países en los que podríamos estar. Nos interesa seguir creciendo en algunos sectores concretos, como energía en México. Vamos a presidir la reunión del Foro Económico Mundial, que se celebra en mayo para América Latina en México. La apertura del país gracias a Peña Nieto, con todos los problemas que ha tenido, creo que va a seguir adelante y la reforma está en camino. Se espera un gran avance en los mercados de petróleo, gas, energía eléctrica y minería. Otro aspecto importante es la Alianza del Pacífico (que forman México, Perú, Colombia y Chile), que le va a dar a estos países una fuerza muy importante y atractivo para la inversión procedente tanto de Asia Pacífico como de Europa, especialmente española. Colombia crece alrededor de un 4,5% anual, lo que es muy relevante. En México se espera entre un 2,5% y alrededor de un 3% en Perú, por lo que son las economías que crecen más rápido.

Brasil, a pesar de sus últimos acontecimientos, sigue teniendo un mercado doméstico muy fuerte y muy atractivo. Está pasando por un periodo de reformas, el nuevo ministro de economía, Joaquim Levy, está preparando reformas de responsabilidad fiscal. Son las reformas que hay que hacer. Aunque aumentarán un poco los impuestos y los intereses, el mercado doméstico va a seguir siendo fuerte y sigue atractivo para las compañías internacionales, como las constructoras, los grandes grupos de supermercados o los productores agrícolas. Aunque sea una comodity, la agricultura brasileña se ha modernizado y está equipada con la mejor tecnología y es muy competitiva. El Gobierno reelecto ha aceptado los cambios por los que casi pierde las elecciones y el equipo es nuevo, lo que ha renovado las esperanzas en Brasil, que va a volver a crecer y mantener su posición en el contexto latinoamericano.

UK@W: Pero Brasil es uno de los mercados más difíciles para los despachos de abogados internacionales, ¿no?

E.C.L.: En el ámbito jurídico, Brasil tiene reglas que no permiten que bufetes internacionales practiquen derecho local. Sin embargo, nosotros estamos allí desde 1959, gracias a una alianza con una firma local que nos permite practicar derecho local con 200 abogados brasileños. Formalmente, se trata una cooperación, que es lo que permite la ley, pero en realidad, por la confianza que hemos creados en más de 50 años de alianza, la relación va mucho más allá de la cooperación.

UK@W: ¿Y en cuanto a seguridad jurídica, cómo se encuentra la región?

E.C.L.: Hay varios problemas en algunas jurisdicciones. Venezuela es el caso más extremo. La inseguridad política es peor aún que incertidumbre de lo que va a pasar con la economía. Argentina con el default perdió su reputación. Si analizas la región desde un punto de vista global, México tiene problemas, pero su sistema jurídico es muy sólido. El sistema brasileño, y el de Colombia, Perú o Chile, también ofrecen seguridad. Son las jurisdicciones más importantes. Por ejemplo, Brasil aprobó hace poco una ley anticorrupción, con los moldes de la ley inglesa y americana, en algunos aspectos es incluso más rígida, algo que es positivo. Todavía hay escándalos, pero todo se hace más transparente. La prensa es muy independiente y el procurador de la República tiene total independencia política. Además, no existe discriminación de inversores extranjeros, algo que viene señalado en la propia Constitución, al igual que pasa en México, aunque todavía hay limitaciones, como en el sector de la energía o los hidrocarburos, que son propiedad del Estado.

Venezuela es un problema, pero en el resto de países, los inversores no se detienen por razones de inseguridad jurídica.

UK@W: ¿Qué recomendaciones ofrecería a las empresas que quieren invertir en Latinoamérica?

E.C.L.: Hay que entender muy bien el mercado. Algunos extranjeros tienden a generalizar. No me refiero a los españoles, que llevan allí desde hace muchos años y entienden muy bien la idiosincrasia  y las diferencias de cada mercado, pero los inversores que están empezando, cuando se lanzan por primera vez, tienden a generalizar. América Latina es muy particular. Hacer negocios en Chile es muy diferente de lo que se hace en Argentina. Los chilenos, por ejemplo, tienen una formación más rígida y disciplinada que algunos de sus vecinos. En Brasil es muy difícil conocer a todos los directivos de un sector, ya que el entorno industrial y corporativo tiene una gran dimensión. Por tanto, no se pueden simplificar las cosas. Hay que entrar en un mercado donde uno ya es fuerte y no intentar cosas nuevas y competir donde otros ya están muy bien posicionados.

Otra recomendación es acercarse a las agencias reguladoras de cada país, porque en América Latina, y algunos europeos no lo entienden, los negocios son muy personales. Las empresas tienen que tener una cara, un portavoz, porque las compañías tienen un espíritu muy latino, muy informal. Hay que entender cómo funcionan las cosas por dentro y la importancia de las relaciones personales.

El aspecto cultural es fundamental, pero también respetando que es muy diferente hacer negocios en México o en Colombia. Los colombianos son mucho más disciplinados y transparentes. En un negocio, es necesario contar con gente local, que tenga raíces allí, pero al mismo tiempo que entienda el estándar de las compañías globales.

Cuando se habla de Latinoamérica y sus sistemas jurídicos, es fácil decir que todo el derecho civil procede del derecho napoleónico, pero eso es una simplificación. Algunos países, como Chile, han simplificado su sistema jurídico y facilitan mucho los negocios, mientras que otros  son más burocráticos y difíciles, como Brasil. Allí el coste de establecer un negocio es muy alto. En Brasil, por ejemplo, construir una fábrica cuesta un 40% más que en México o Colombia por el coste burocrático. Por eso, es importante entender estas diferencias a la hora de establecerse en esta región.

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"Eduardo C. Leite, de Baker & McKenzie: “En Latinoamérica, los inversores no se detienen por razones de inseguridad jurídica”." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [11 febrero, 2015]. Web. [21 August, 2019] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/eduardo-c-leite-presidente-de-baker-mckenzie-en-latinoamerica-los-inversores-no-se-detienen-por-razones-de-inseguridad-juridica/>

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