Educación just-in-time: el aprendizaje en la era de la información global

El problema con la experiencia -como dijo el jugador de béisbol Vernon Law-, es que te examinas antes de ir a clase. Los estudiantes o bien se pasan horas y horas en clases adquiriendo unos conocimientos que aplicarán al cabo de los años -si es que llegan a hacerlo-, o bien son puestos a prueba en el mundo real antes de haber tenido la posibilidad de aprender lo que necesitan. ¿No sería mejor que se pudieran adquirir los conocimientos donde y cuando se necesitaran, en el momento?

Así lo creen los profesores de Marketing de Wharton Jerry Wind y David Reibstein. En un nuevo artículo titulado Reinventing Training for the Global Information Age (Reinventanto la formación en la era de la información global) estos profesores lanzan un duro ataque contra el modelo educativo tradicional y asimismo proponen un nuevo modelo de gestión de la educación. “El conocimiento es la nueva fuente de ventaja competitiva”, dicen. “Por tanto, la formación no es algo secundario sino una de las actividades más importantes para las empresas de éxito del siglo XXI. Las empresas necesitan conocimientos drásticamente diferentes para poder sobrevivir en un medio en el que todo un sector se puede crear, destruir o transformar por completo debido a los incesantes cambios tecnológicos, cambios en las fuentes de competitividad o cambios demográficos.

Al contrario de lo que se tiende a creer, las empresas son conscientes de todos estos retos. Después de todo, sólo en 1998 se gastaron en formación más de 6.000 millones de dólares. No obstante Wind y Reibstein se preguntan si las empresas están rentabilizando el dinero invertido. “Arrojar a las clases a miles de directivos o distribuir programas de formación en CDs no significa que de hecho el conocimiento se trasmita o que los conocimientos transmitidos sean aquellos que los directivos necesiten para salir airosos cara al futuro”, argumentan. Ahora cada vez hay más líderes empresariales que consideran los miles de millones gastados en formación “no como una prima a sus trabajadores, sino como una inversión estratégica, y su preocupación fundamental es cómo aumentar el rendimiento del creciente presupuesto en formación”.

¿Qué es lo que está mal en el modelo educativo tradicional? En opinión de Wind y Reibstein, este modelo proporciona contenidos estandarizados, en un lugar y momento determinados, y normalmente de una forma totalmente pasiva para el alumno. En otras palabras, un profesor en un aula imparte conocimientos a un gran número de estudiantes, los cuales pueden brevemente participar en un debate pero la mayor parte del tiempo permanecen en una actitud completamente pasiva. Además, el profesor se rige por un enfoque estandarizado, esto es, emplea las mismas explicaciones para todos los alumnos, sin adaptarlas a sus necesidades particulares. No obstante, este modelo ha funcionado bien durante siglos, en parte porque es eficiente para los profesores; se trata de un modelo que hace más hincapié en la parte de la enseñanza que en la del aprendizaje.

Wind y Reibstein proponen un nuevo paradigma de gestión de la educación que modifique dicho enfoque. Su modelo intenta pasar de un sistema conducido por los proveedores y eficiente para el profesor, a un sistema dirigido por los consumidores y que funcione eficientemente para los alumnos, convirtiéndolos en participantes activos -o “coproductores”- del proceso educativo. Este nuevo modelo se centra en el aprendizaje más que en la enseñanza. “Las empresas pueden utilizar la tecnología para crear sistemas de aprendizaje just-in-time y de apoyo en los procesos de toma de decisiones que aprovechen y propaguen los conocimientos de la organización, y que, además ayudar a los directivos a tomar las decisiones adecuadas en cada caso, logren que éstos aprendan”, explican Wind y Reibstein.

En su opinión, el nuevo modelo consigue todos sus objetivos: se pasa de tener contenidos estándar a contenidos “a la carta”; de poder acceder a los conocimientos sólo en determinado lugar y momento a tener un acceso continuo; de clases pasivas para el alumno a un sistema de aprendizaje interactivo y aplicado. En lugar de enviar a los directivos a cursos de formación, el nuevo modelo se centra en diseñar la educación de acuerdo con las necesidades de los estudiantes.

¿Cómo funcionaría todo esto en la práctica? Supongamos –por ejemplo-, un directivo que tiene que tomar una decisión y utiliza para ello un sistema de apoyo que incorpora un componente educativo en forma de pregunta sobre la “elasticidad-precio”. Supongamos que el directivo no entiende del todo dicho concepto. Entonces, el propio sistema inmediatamente muestra un módulo formativo que explica el concepto antes de volver de nuevo al marco de la toma de decisiones. La formación se recibe cuando se necesita aplicar en el mundo real –“el examen”-, en cualquier momento y lugar.

Wind y Reibstein creen que los cambios básicos del nuevo paradigma tienen lugar en tres niveles fundamentales:

  • De contenidos educativos estándar a contenidos a la carta: Allí donde los programas tradicionales ofrecen contenidos estandarizados –estructurados en forma de cursos específicos-, el nuevo paradigma ofrecería conocimientos diseñados a medida de los intereses, conocimientos previos, tipo de aprendizaje y motivación del alumno.
  • De un aprendizaje pasivo a uno activo. El modelo educativo basado en clases tradicionales, e incluso algunos CD-ROMs y programas online, está basado en un sistema de transmisión de la información en el cual el conocimiento se transmite desde el emisor al estudiante. El nuevo modelo es activo, basado en un aprendizaje experimental en el que los alumnos se enfrentan a problemas reales y al reto de encontrarles una solución.
  • De un momento y lugar determinado a uno flexible:   El aprendizaje tradicional tiene lugar en un momento y localización específicos, supuestamente para amortizar el tiempo de preparación del curso. Las nuevas tecnologías permiten a los alumnos aprender en cualquier lugar y momento, así como durante el tiempo que precisen. Las instituciones necesitan cambiar sus modelos educativos para poder ofrecer este tipo de aprendizaje just-in-time.

Además de desarrollar este modelo teórico y de dirigir el SEI Center for Advanced Studies in Management de Wharton, el profesor Wind tiene un proyecto en el que intenta poner en práctica dicho sistema. Conocido como el programa Wharton e-Fellows (compañero virtual), para Wind “ilustra el nuevo paradigma en funcionamiento”. El programa pretende crear una comunidad virtual en la que los participantes se incorporan a un aprendizaje para toda la vida junto con el profesorado y otros Fellows. “La mayoría de las interacciones entre los Fellows será una educación basada en sus necesidades, una educación a la carta”, dice Wind. “Mediante proyectos, borradores de proyectos e informes nos centraremos en un aprendizaje práctico y aplicado y con impacto inmediato”. 

La aparición de este nuevo paradigma ¿significa el fin de las clases tradicionales? Al igual que los líderes del comercio electrónico se están dando cuenta de que también necesitan tiendas “físicas”, Wind señala que los expertos en educación están creando modelos híbridos, combinando elementos tradicionales –como puedan ser la localización o la educación “en persona”- con otros componentes novedosos –la educación a la carta o la flexibilidad geográfica-. El programa e-Fellow también adoptará un modelo híbrido. “Este es el primer paso hacia la creación de un sistema de apoyo general de los procesos de toma de decisiones que los directivos puedan utilizar en cualquier momento y lugar para conseguir un aprendizaje just-in-time”, dice Wind. “Las empresas además pueden utilizar toda la plataforma del sistema para hacer llegar todos sus conocimientos específicos a todos los rincones de la organización”.

El nuevo paradigma ¿funcionará?. Todavía es demasiado pronto para saberlo. Wind y Ribstein admiten que con los experimentos a menudo “cabe la posibilidad de que se cometan errores”. Aun así, creen que las empresas deben investigar constantemente nuevas maneras de mejorar el nivel de conocimientos de sus empleados, incluso aunque ello suponga actuar de una forma decidida y comprometida. “En medio de este clima tan cambiante, la única posición en verdad sólida es asegurarse de que la organización puede generar constantemente valor adaptándose, y en la medida de lo posible dirigiendo, a los cambios que se vayan produciendo”, señalan. “Los programas de formación tienen la oportunidad de aumentar considerablemente el valor que proporcionan siempre y cuando sean capaces de superar el reto de reinventarse”. 

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"Educación just-in-time: el aprendizaje en la era de la información global." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [06 diciembre, 2002]. Web. [15 December, 2018] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/educacion-just-in-time-el-aprendizaje-en-la-era-de-la-informacion-global/>

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"Educación just-in-time: el aprendizaje en la era de la información global" Universia Knowledge@Wharton, [diciembre 06, 2002].
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