El futuro prometedor de la industria de cemento colombiana

Colombia protagonizará la próxima historia de crecimiento en América Latina, un país donde no faltan oportunidades para la inversión extranjera. Industrias pesadas, principalmente de infraestructura, serán las grandes vencedoras, en la medida en que el Gobierno de Juan Manuel Santos vaya introduciendo nuevas reformas que modernizarán la economía. Al igual que una casa, los cimientos de la nueva Colombia se construirán sobre la industria del cemento. Buena parte de los gastos en infraestructuras se dirigirán al segmento de transporte (sobre todo carreteras) y vivienda, cuyo principal insumo es el cemento. En Colombia, la industria del cemento está dominada por tres empresas: Argos, Cemex y Holcim.

La percepción de los inversores internacionales interesados en Colombia está dominada por tres temas: el comercio de drogas ilícitas, cuestiones de seguridad y turismo. Pero esos temas, todos ellos relacionados y cruciales para que el país tenga un crecimiento sostenible y estabilidad política, no son los principales obstáculos para el desarrollo económico de Colombia. El principal requisito para el éxito consiste en la introducción y ejecución del nuevo plan de desarrollo de su infraestructura, en particular del desarrollo de una red robusta y eficaz de transporte, así como de vivienda adecuada para su población en crecimiento.

En lo que se refiere a la red de transporte del país, la modalidad más necesitada de desarrollo es el transporte terrestre, en particular, líneas ferroviarias y carreteras. A diferencia de la mayor parte de los países latinoamericanos, Colombia tiene cuatro centros económicos principales: Bogotá (capital del país), Medellín, Cali y Barranquilla. (Cartagena, la quinta mayor ciudad del país, está enfocada sobre todo en el turismo). Una red muy frágil de carreteras y autopistas conecta hoy en día esas ciudades. Respecto a la vivienda, la creciente clase media ha hecho que los precios de los inmuebles aumenten sin parar. Además, la acentuada prosperidad económica ha cambiado el centro de atención hacia el bienestar social y la vivienda accesible, ya que un 45,5% de la población colombiana vive en la pobreza y un 75% vive en las ciudades. Según señaló Edgar Ramírez, vicepresidente de planificación y desarrollo de mercado de Cemex Colombia: "El país se enfrenta actualmente a un déficit cuantitativo de vivienda de 1,3 millones y un déficit cuantitativo de 2,5 millones lo que supone un déficit total de 3,8 millones. El déficit crecerá a pesar de las casas que se están construyendo". El déficit de vivienda cualitativa es un tipo de medida que busca captar las diferencias en la calidad de la construcción.

Introducir un nuevo diseño de minifábricas

A pesar de que son usados de forma indistinta, el cemento y el hormigón son sustancias diferentes. El cemento Portland, elemento fundamental para la fabricación del hormigón, es una combinación de hierro, calcio, silicio y aluminio en proporciones específicas predeterminadas. El nombre se lo dio su inventor, Joseph Aspdin, por su semejanza con una piedra encontrada en las canteras de la Isla de Portland, en las inmediaciones de la costa británica. De la mezcla original se hace el clínquer (un producto intermedio) mediante un proceso de calentamiento y de mezcla que, por último, produce el cemento después de pasar por las etapas de quema y molienda. El cemento, cuando se combina con agua y agregados (generalmente arena, grava o piedra triturada) forma el hormigón, ideal para la construcción de carreteras y de edificios.

El consumo de cemento en Colombia se basa en una dinámica de mercado específica del país. Según los principales fabricantes de Colombia (Argos, Cemex y Holcim), cerca de un 70% del cemento es consumido en saco y cerca de un 30% a granel. EEUU, por ejemplo, consume cerca de un 95% de su cemento a granel (normalmente vendido a fabricantes de hormigón y de hormigón premezclado) y sólo un 5% en sacos. Además, el hormigón premezclado en saco, bastante común en EEUU, no se mostró viable, de momento, en Colombia debido a su menor tiempo de vida útil en comparación con el saco de cemento. El consumidor de hormigón en Colombia (para proyectos pequeños y medios) compra los agregados, materiales adicionales de construcción y cemento en sacos (en general, la última compra) durante un cierto tiempo, mezclando el hormigón solo cuando todos los materiales se juntan y la construcción está lista para comenzar. Ese grupo y el consumidor de baja renta se ven limitados debido a la vida útil relativamente breve del hormigón seco premezclado y su precio más elevado en el comercio.

Los contratistas pequeños e independientes de Colombia ya están acostumbrados a comprar sacos de cemento y a mezclar por su cuenta el hormigón en las obras, lo que suscita cuestiones de control de calidad durante la construcción. Para garantizar un hormigón de calidad para proyectos menores permitiendo, al mismo tiempo, que los contratistas consuman cemento en saco, Cemex, por ejemplo, está introduciendo un proyecto innovador de miniplanta que permitirá a los contratistas continuar comprando sacos de cemento. Las cantidades de cemento, agua y agregados serán monitorizadas para garantizar que la mezcla de hormigón resultante sea de la más alta calidad. Según dijo Ramírez: "En el caso de proyectos mayores, los fabricantes de cemento montan instalaciones para mezclar en el lugar de las obras o envían hormigón listo en camiones al lugar de las obras, según sea necesario".

Distribución de la producción de cemento en Colombia

Según Martha Quintero, gerente de marketing y de distribución de Holcim Colombia en Bogotá, el consumo de cemento en 2010 fue de cerca de 9,5 millones de toneladas métricas, siendo el consumo de hormigón de cinco millones de metros cúbicos. Las tres mayores productoras son Cementos Argos (4,3 millones de toneladas de cemento y 1,9 millones de metros cúbicos de hormigón), seguida de Cemex Colombia (3,4 millones de toneladas y 2,0 millones de metros cúbicos) y de Holcim Colombia (1,5 millones de toneladas y 1,0 millones de metros cúbicos). Juntas, las tres son responsables de más del 95% de la producción total. Cementos Argos, con sede en Medellín, está presente en toda Colombia. También es la única de las tres grandes que pertenece a propietarios locales por medio de Inversiones Argos que, por su parte, tiene una estructura compleja de propiedad cruzada con Grupo de Inversiones Suramericana y otras empresas y fondos de pensión locales.

Holcim Colombia se dedica al mercado de Bogotá e inmediaciones, lo que representa cerca de un 40% del consumo nacional de cemento y un 60% de la producción de Holcim. Según Tomas Uribe, jefe de relaciones con el inversor de Cementos Argos, "la empresa tiene una capacidad instalada del 51%, el equivalente a la capacidad instalada total de Colombia de cerca de 16 millones de toneladas métricas". La capacidad instalada de Cemex Colombia es de unos 4 a 5 millones de toneladas métricas, o un 31% del mercado. Otras empresas de menor tamaño representan el restante 5%. Cemex Colombia comercializa dos marcas de cemento debido a las adquisiciones hechas cuando entraron en el mercado: Sanper, disponible principalmente en Bogotá e inmediaciones, y Diamante, disponible en todo el país. Por último, Holcim Colombia representa un 13% del mercado, con una capacidad instalada de cerca de dos millones de toneladas métricas.

Pero la competencia a escala nacional está limitada sobre todo por los costes elevados del transporte y por el peso del cemento y de productos derivados. A pesar de los obstáculos a la competencia a escala nacional y a la dinámica específica de consumo existente en Colombia, el cemento y el hormigón deberán experimentar tasas sólidas de crecimiento a corto y a medio plazo. Según Ramírez, "el cemento crece en general a un ritmo de 1,1 a 1,3 veces la tasa de crecimiento del PIB, mientras el hormigón crece a un ritmo de 1,5 veces la tasa de crecimiento del cemento". La tasa de crecimiento real esperada del PIB colombiano es del 5,0%para 2011 y 2012, según explica José Darío Uribe, presidente del Banco de la República de Colombia, en una presentación hecha en junio de 2011. Por lo tanto, el cemento debería crecer del 5,5% al 6,5%, mientras el hormigón debería crecer del 8,25% al 9,75% en 2011. Sin embargo, según observó Ramírez, "la venta de cemento de Cemex creció un 11,1% durante el primer trimestre de 2011 (del 1 de enero a 31 de marzo)", señal de que 2011 será un buen año para los mercados de cemento y de hormigón.

Directrices para una red de transporte de mejor calidad

Las fuertes lluvias de principios de 2011 provocaron grandes inundaciones y pérdidas devastadoras para la frágil red de carreteras y autopistas de Colombia. Como consecuencia de eso, se adjudicaron US$ 14.000 millones este año para obras de reparaciones y de infraestructura. Las pérdidas hicieron que las ciudades quedaran literalmente aisladas unas de las otras, perjudicando a la población en general y afectando de forma negativa a la competencia de los productos colombianos en el mercado internacional debido a los elevados costes del transporte. Además, incluso durante la estación seca (normalmente entre mayo y septiembre), las carreteras —muchas veces de un solo carril— están congestionadas de camiones que reducen la velocidad media de los vehículos hasta 30 km por hora. En las vacaciones, la velocidad cae hasta 20 km por hora.

No es una sorpresa, por lo tanto, que según el Plan de Inversiones del Ministerio de Transporte de Colombia, de los 99,3 billones de pesos colombianos (US$ 56.300 millones) destinados a inversiones en transportes en los próximos diez años, más del 56%, o 55,9 billones de pesos (US$ 31.600 millones), sean destinados a carreteras y autopistas en general. Además, más del 34%, o 19,2 billones de pesos (US$ 10.800 millones) serán invertidos a lo largo de los próximos cinco años en carreteras y autopistas. De forma ineludible, la concentración de inversiones en infraestructura vial creará una fuerte demanda de sistemas de pavimentación rígidos (hormigón) y flexibles (asfalto). Pero comprender las diferencias entre estos dos sistemas también es importante para explicar por qué la actual red de carreteras y autopistas de Colombia se deterioró y continúa siendo susceptible a inundaciones.

Según dijo Ramírez, actualmente de un 90% a un 95% de las carreteras de Colombia son de asfalto, que es tres veces más barato que el hormigón y se beneficia del hecho de no estar sujeto al impuesto de valor añadido. No obstante, la vida útil de las carreteras de asfalto es sólo de tres a cuatro años, mientras que las carreteras de hormigón duran, de media, diez años. Quintero, sin embargo, dejó claro que no es fácil hacer todas las nuevas carreteras de hormigón en un sistema de pavimentación rígida. Buena parte de la geografía colombiana está marcada por cordilleras; además, las placas tectónicas continúan moviéndose. Según Quintero, "construir una carretera de hormigón o asfalto requiere amplios estudios de impacto técnico y medioambiental que, a fin de cuentas, continuarán indicando el uso del asfalto en ciertas regiones muy sensibles a los movimientos geológicos".

La corrupción continúa siendo un enorme obstáculo al desarrollo exitoso de la infraestructura colombiana. Por ejemplo, varias de las empresas que producen asfalto (producto de base petroquímica) son propiedad de políticos nacionales, o poseen alguna conexión con ellos. En segundo lugar, vender contratos de construcción a través de subastas públicas ha sido un proceso en el que ha habido muchos sobornos, en que el precio menor no es de forma necesaria el vencedor o, peor aún, los costes se aumentan después de ganar el contrato. Además, la ley que rige el proceso de subasta (ley 80 de contratación pública) de los contratos de construcción concede a la empresa que hizo la oferta vencedora anticipos (inmediatos) para el inicio de las obras. Según quedó patente en el artículo "La caída del Grupo Nule", publicado por la revista Semana en septiembre de 2010, los hermanos Nule y el primo de ellos, Guido, vieron cómo finalmente salían a la luz sus prácticas corruptas por medio de las cuáles ganaban contratos y usaban el dinero de los adelantamientos en un esquema de tipo piramidal terminando, como mucho, sólo parte de los proyectos contratados.

Pero Santos, presidente de Colombia, ha hecho de la infraestructura el pilar de su Gobierno. Así, se espera una nueva revisión de la ley de concesión y subastas a finales de 2011. Los cambios en la ley serán retroactivos. Además, Santos ha hecho de la guerra contra la corrupción otra bandera de su Gobierno. Conocedores de eso, muchos proyectos de las constructoras que se iban a iniciar, o que ya habían comenzado, fueron aplazados para la realización de más estudios técnicos y medioambientales con el objetivo de asegurar la conformidad con los patrones requeridos. Aunque un 90% del material disponible hoy en día para la construcción de carreteras utilice el sistema de pavimentación flexible, se espera que los proyectos más nuevos usen más hormigón en los lugares donde sea posible, lo que será un impulso más para la industria del cemento.

Demanda elevada de vivienda

El censo de 2005 de Colombia reveló una escasez de cerca de 1,3 millones de viviendas en el país. Desde entonces, el déficit no ha hecho más que crecer y se aproxima hoy en día a los 2,4 millones de casas, según estimaciones del Global Property Guide. Ese déficit no significa que el mercado de vivienda en Colombia esté pasando por dificultades. Por el contrario, continúa mostrando un gran rendimiento: los precios de las casas subieron, de media, un 9,25% en 2010. Pero al igual que otros países en desarrollo, Colombia no está construyendo casas con la suficiente rapidez para atender el crecimiento de la población. Todos los años, se forman cerca de 285.000 familias, pero sólo se construyen en torno a 145.000 nuevas casas. En otras palabras, el déficit aumenta en torno a 140.000 unidades al año. Según Martha Pinto de Hart, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Construcción (CAMACOL), "el actual Gobierno tiene el plan ambicioso de construir un millón de casas en el transcurso de los próximos cuatro años, lo que exigirá inversiones del orden de cerca de US$ 43.500 millones, un 70% de las cuáles serán viviendas para familias de baja renta".

A pesar de la crisis del mercado inmobiliario en otras partes del mundo, los precios de la vivienda en Colombia continúan subiendo. Una transición pacífica de Gobierno y una perspectiva económica positiva para el país contribuyeron a la solidez del mercado. En marzo de 2011, la calificación de crédito del país mejoró y alcanzó grado de inversión, abriendo las puertas a montantes sustanciales de inversiones directas externas en el mercado de la vivienda.

En las economías en desarrollo, el sector de la vivienda siempre ha representado una tajada significativa de los ingresos de la industria del cemento. Como la expectativa es que el sector de la vivienda tenga un rendimiento excelente, la industria del cemento de Colombia deberá prosperar. La industria reconoce su dependencia de ese mercado para crecer y ya ha dado pasos para ayudar a las familias de baja renta para que adquieran vivienda propia.

Cemex creó un programa llamado Patrimonio Hoy, que ayuda a las clases socioeconómicas más bajas incentivando la adquisición de la vivienda propia y flexibilizando las restricciones financieras para su adquisición. Después del éxito de la iniciativa en México, Cemex llevó Patrimonio Hoy a Colombia. El objetivo del programa es el de reducir el déficit de vivienda en el país incentivando a las poblaciones de baja renta a que ahorren, para que puedan pagar una vivienda propia. Las familias de baja renta son organizadas en células autofinanciadoras que facilitan y agilizan el proceso de construcción de casas. Las familias atendidas por Patrimonio Hoy tienen acceso al crédito, disfrutan de mejores condiciones de vida y adquieren hábitos de consumo. El principal desafío de la política de vivienda social actual consiste en preparar las tierras urbanas para la construcción de viviendas de todas las franjas de precios. Según dijo Ramírez, "con 2,5 millones de personas necesitando casa, Cemex continúa explorando los proyectos de vivienda pública que pueden proporcionar más opciones para las personas de baja renta. La empresa está buscando el mecanismo correcto para hacer frente tanto a la escasez de vivienda como a los cerca de 800.000 individuos, aproximadamente, de baja renta que viven hoy en día en favelas".

La demanda de vivienda en Colombia continuará siendo grande debido a la perspectiva económica sólida del país en lo que concierne al crecimiento, a la inflación y al déficit inicial elevado. Se prevé que el crecimiento del sector de construcción sea, de media, del 10% al año en 2011 y 2012. Según BBVA Research, las licencias de construcción están en niveles elevados y las tasas de interés de las hipotecas están en niveles históricamente bajos incentivando la adquisición de la vivienda propia. Los próximos años, los precios y los costes de la vivienda continuarán subiendo de forma moderada. En realidad, en el momento en que el coste del cemento disminuya, los precios de las casas continuarán constantes, señal de que hay demanda suficiente en el mercado. Los vendedores de cemento en Colombia prevén un aumento de los precios a finales de 2011 debido al aumento de los costes de producción y de distribución asociados a la estación de fuertes lluvias. Esa es también otra razón para que se espere el aumento de los precios en la industria de vivienda.

Colombia tiene una vasta población de baja renta, y ya que de un 60% a un 70% del consumo de cemento se destina a construcciones del tipo "hágalo usted mismo", el precio es el factor más importante para el consumidor. Ramírez resaltó que "hay poca, o ninguna, fidelidad a la marca, el consumidor compra la marca más barata con un margen de 700 pesos por saco". Además, la falta de un mercado desarrollado para los sacos de cemento premezclados (más convenientes) muestra la importancia del precio para el consumidor medio.

Esa sensibilidad del consumidor al precio ha convertido al cemento en el material de construcción más popular del país porque las estructuras de cemento son relativamente más baratas si se comparan con las construidas con otros materiales. Además, el compromiso del Gobierno colombiano con el desarrollo de la infraestructura del país y la realización de reparaciones en la infraestructura existente en el transcurso de los próximos cuatro años hará surgir una demanda significativa de cemento. Ese crecimiento del sector de la vivienda contribuirá aún más a las ventas de la industria del cemento.

Según el crecimiento de esos indicadores en el país, y teniendo en cuenta la existencia de mejores indicadores económicos y de crédito, todo indica que esa industria tendrá un crecimiento sólido a partir de ahora.

Jordan Brock y Julian Lautersztain, miembros de la Lauder Class de 2013, son los autores de este artículo.

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