¿Por qué el endurecimiento del comercio con México podría afectar al sector energético de Estados Unidos?

La imagen clásica del papel de México en el mundo energético es la de proveedor de petróleo crudo a Estados Unidos. Esta imagen, que fue la adecuada durante décadas, ahora está pasada de moda.

Desde que decidió privatizar la industria energética en 2013, México se ha vuelto muy dependiente de los suministros de energía de Estados Unidos, especialmente el gas natural y la gasolina. De acuerdo con la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en Inglés), el año pasado las exportaciones estadounidenses de gasolina representaron el 80% de todas las importaciones de gasolina de México, una tasa de crecimiento en que el total de la gasolina que se consume en México se elevó de 30% a más del 50% desde 2014. En 2015 y 2016, el valor de las exportaciones de energía a México, incluyendo volúmenes cada vez mayores y más veloces de los productos derivados del petróleo y del gas natural, superó el valor de las importaciones de energía de Estados Unidos desde México, en la medida en que la cantidad de petróleo crudo mexicano exportado a EEUU siguió disminuyendo. En 2016, el valor de las exportaciones de energía de Estados Unidos a México fue de US $ 20.200 millones, mientras que las importaciones de energía de México fueron de US $ 8.700 millones, según la EIA.

Frente a esta realidad, si el Gobierno Trump abandona el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ─o implementa los impuestos en la frontera u otras medidas que restrinjan las exportaciones de energía de México a EEUU─ ¿cuál será el impacto de dichas medidas sobre la economía de Estados Unidos? (El comercio de energía entre EEUU y México se lleva a cabo en el marco del TLCAN). Si estas políticas se aprueban, México puede optar por la venganza e impedir que las compañías energéticas estadounidenses inviertan en la mina de oro que es el sector emergente de la energía mexicana. Esto podría llegar a ser un verdadero tiro en el pie para el Gobierno de Estados Unidos, según los observadores, a pesar del importante papel desempeñado por los defensores del sector energético, como el ex gobernador de Texas, Rick Perry, que ahora es secretario de Energía.

La apertura del sector energético mexicano

“México completó una apertura dramática y amplia de su sector energético, por lo que ahora se encuentra abierto sin restricciones a toda la inversión extranjera”, dice Kirk Sherr, presidente de Clearview Strategy Group, consultora de energía de Virginia. Sobre la base de los últimos datos anuales de la oficina de censo de Estados Unidos, la energía representó aproximadamente el 9% de todas las exportaciones a México, y el 3% de todas las importaciones de Estados Unidos desde México en 2016. “La realidad es que todavía importamos petróleo crudo de México, que equilibramos con un importante volumen de petróleo crudo que enviamos a México para que sus refinerías funcionen de manera eficiente”, dice Sherr.

Fascinados por el programa de reforma energética de México, “muchos inversores estadounidenses invirtieron en el sector energético mexicano”, dijo Sherr. En la actualidad, “las empresas estadounidenses generalmente tienen planes de inversión importantes, no sólo para la distribución de gas natural, sino también para la generación de energía, la construcción de compañías de petróleo y refino, ventas y distribución”. Según Sherr, la apertura del sector energético mexicano ha sido tan amplia y profunda que transformó por completo las oportunidades para Estados Unidos y las empresas internacionales. “Antes, había que escoger a dedo en qué áreas actuar, ahora hay una apertura total”, dice. “Por lo tanto, de un menú relativamente escaso para las inversiones hace unos años, tenemos un menú muy variado con respecto a lo que las compañías de energía pueden hacer en México”.

La finalización de los oleoductos construidos en 2016 junto con otros que serán completados en 2017 ha aumentado de forma significativa las exportaciones de gas natural americano en un momento de precios muy bajos en EEUU, ayudando a las fábricas mexicanas a seguir siendo competitivas. En el futuro, habrá una tercera ola de exportaciones estadounidenses dice Sherr, particularmente en relación con líquidos de gas natural tales como propano, metano y etano. Como la última ronda de inversiones se produjo recientemente ─en los últimos 18 meses─, las empresas están todavía procesando y decidiendo las estrategias de inversión que deben adoptar, tanto en el sector de la energía como desde el punto de vista geográfico, añade Sherr. “En 2018, veremos el anuncio de numerosas inversiones. México está ya en el segundo lugar en el comercio de energía con EEUU tan sólo después de Canadá”.

El impacto del auge de esquisto

Curiosamente, el auge del esquisto en EEUU ha hecho que el gas natural americano sea muy atractivo para México, que depende de él para cerca de un 60% de su generación total de electricidad, lo que corresponde a un aumento del 20% en comparación con 2005. En 2015, México importó 1.052.000 millones de pies cúbicos (BCF) de gas natural de Estados Unidos, un aumento de aproximadamente un 300% en cinco años. La EIA estimó de forma reciente que entre 2016 y 2020, alrededor del 60% de la electricidad en México vendrá a partir de gas natural. La agencia predice que esta demanda será satisfecha por medio de las importaciones, ya que pasarán varios años antes de que México sea capaz de aumentar la producción de gas de uso doméstico, que ha caído desde los años 90; según BP Statistical Review.

“Estados Unidos tiene un exceso significativo de oferta de gas natural, y hay un esfuerzo creciente por encontrar destinos para este gas”, dice Erik Gilje, profesor de Finanzas de Wharton. “Parte de este gas ya está reemplazando al carbón en EEUU. Parte ya se está exportando a otras partes del mundo fuera de América del Norte”. El reto, añade, es que para exportar gas natural a otras partes del mundo es preciso que sea licuado, transportado y transformado en gas de nuevo. “Este proceso es muy costoso y requiere altas dosis de inversiones fijas y años de tiempo de ejecución [lead time]. Por lo tanto, en la medida en que México se presenta como un posible canal para este exceso de gas, sería extremadamente beneficioso para Estados Unidos el acceso a este mercado de manera eficiente”.

Por lo tanto, en un momento en que el Gobierno Trump amenaza con restringir las exportaciones a México, hay una clara ironía en ello, según los expertos. La exportación de gas natural a México está reduciendo los costos de la electricidad en las centrales eléctricas ─y los fabricantes─ ubicadas en suelo mexicano, ya que el gas natural es un combustible más barato que el carbón. Esto, a su vez, hace que las plantas ubicadas en México sean más económicas en comparación con los fabricantes americanos y tal vez más atractivas para las empresas estadounidenses que quieran mudarse allí. Sin embargo, Trump promete recurrir a varios otros medios ─todavía no se sabe cuáles serían─ para desalentar que los fabricantes de EEUU se trasladen a México.

Gilje dice que, a pesar de esto, “no hay ninguna otra alternativa extranjera” aparte de México que sirva como destino para el exceso de gas de América. Sin duda no será Canadá, que ya exporta su gas a EEUU. “De hecho, el único otro destino para ese gas es utilizarlo para reemplazar el carbón. Paradójicamente, sin embargo, una política que inhibiese las exportaciones de gas natural a México podría tener como resultado un menor número de puestos de trabajo en la industria del carbón de Estados Unidos, ya que el gas doméstico sería más barato y podría sustituir al carbón”. En este caso, uno de los pilares de la agenda económica de Trump ─”traer de vuelta” los empleos de la industria del carbón estadounidense─ se vería frustrado por otro de los pilares, desincentivar que las empresas estadounidenses se trasladen a México y otros lugares.

“Las tensiones en la frontera plantean muchas ironías en relación con la política actual de Estados Unidos”, señala Patrick Schaefer, consejero delegado de Hunt Institute for Global Competitiveness [Instituto para la Competitividad Global] de la Universidad de Texas, en El Paso. “Uno de los mayores consumidores de energía en Texas es México, que usa el gas natural barato para reducir el costo de las mercancías enviadas al mercado estadounidense a un precio muy competitivo”.

¿Miles de millones en oportunidades perdidas? 

Las compañías estadounidenses no son las únicas interesadas en la industria energética de México. Nicolas Borda, socio de la firma de abogados Haynes y Boone de México, señala que México tiene ahora “probablemente US $ 90.000 millones en inversiones comprometidas” en las que las empresas estadounidenses se encuentran incluidas, pero también en empresas “de China, Francia, Reino Unido, Canadá, Japón, Alemania y Australia”. En segundo lugar, añade Borda, “es importante entender que después de todos estos años de reforma constitucional en el sector de la energía ─aprobada en México en 2013─ pasaron muchas cosas. Hemos sido testigos de un gran progreso por parte del Gobierno federal de México en relación con el marco legal, reglamentos, directrices, normas técnicas”, etc.

En julio, se espera que se anuncien los ganadores de la próxima ronda de licitaciones, así como los derechos financieros de transmisión (FTR) que permitirán a los participantes del mercado compensar las posibles pérdidas relacionadas con el riesgo del precio del suministro de energía a la red. (FTR son contratos financieros que permiten al tenedor disfrutar de una serie de ingresos o cargos en base a la diferencia de la tarifación por hora de mercados diarios en un segmento energético).

En el sector de la exploración y la producción, los grandes ganadores de la subasta de aguas profundas en alta mar el año pasado fueron Exxon y Chevron, pero no fue hasta finales de 2017 que los fondos fueron movilizados para la ejecución sobre la base de estas subastas. De acuerdo con Sherr, “las subastas otorgarán los derechos para perforar y producir petróleo en estas regiones. Sin embargo, antes de que puedan hacerlo, tendrán que hacer pruebas sísmicas y otros estudios que ayudarán a decidir dónde perforar. A finales de 2018 o principios de 2019, se perforarán varios pozos identificados en estas áreas”.

Durante el auge del mercado en 2014, un mercado en alta mar costaba US $ 100 millones en aguas profundas, que es donde la mayor parte del crudo está localizado, dice Sherr. Sin embargo, el precio ha caído de forma significativa con el colapso de los precios en alta mar y la disminución general de los precios del servicio debido a la débil demanda. Por ejemplo, si 10 o 15 pozos fueran perforados como resultado de la subasta, eso significaría al menos mil millones en nuevas inversiones, añade.

En el caso de servicios del área del petróleo, también significa una gran cantidad de nuevos negocios para grandes empresas como Schlumberger, Halliburton y Weatherford. “Estados Unidos tiene universidades que producen ingenieros de petróleo, ingenieros mecánicos que desarrollan productos para la industria del petróleo y el gas”, dice Sherr. “Tenemos varios centros para la innovación en equipos que emplean a estos ingenieros; tenemos algunas de las principales empresas de estudios sísmicos líderes en el área de exploración y producción. Y tanto en lo que tiene que ver con el lado de los servicios y de operador, tenemos el deseo de invertir en el soporte y el desarrollo de la exploración y la producción”.

¿Pero, y si el Gobierno Trump toma medidas para restringir las inversiones de Estados Unidos en México, ya sea como un paso en la guerra comercial con México o en respuesta a la represalia de México por la construcción de EEUU de un muro en la frontera? Borda dice que está bastante convencido de la capacidad del sector energético mexicano para desarrollar grandes proyectos de su lista de deseos, aunque algunas compañías estadounidenses desistan de oportunidades tan espectaculares. “Afortunadamente, China, Francia, Japón, Reino Unido, Canadá, Australia y muchos otros países se comerán el pastel que EEUU se niega a probar”, dice Borda. “Si EEUU duda, otros países se aprovecharán de las ventajas que ofrecen estas oportunidades”.

Una curva de aprendizaje para los órganos reguladores

Dejando de lado algunas incertidumbres sobre la política comercial de EEUU, México se enfrenta a otros retos importantes. Según Borda, entre ellos están los desafíos de regulación, esto es, “de qué modo las diferentes agencias del Gobierno de México interactúan entre sí. Esto será una curva de aprendizaje”. Para proyectos en alta mar, habrá varias otras cuestiones relacionadas con la seguridad, el medio ambiente y la industria de bienes raíces en ciertas partes del país. “Al igual que está pasando con el Oleoducto de Acceso en Dakota, en EEUU, la infraestructura pasa por ciertas áreas de México donde hay comunidades contrarias a ciertos proyectos”, dice Borda. “En los lugares donde la tubería pasará por debajo de ríos o lagos, se teme que contaminen el agua o causen otros impactos medioambientales. Las cuestiones sociales también están diseminadas por todo el país, a menudo en pequeños pueblos y ‘ejidos’ es decir, tierra de la comunidad dedicada a la agricultura, en la que miembros de la comunidad cultivan individualmente parcelas que les son asignadas”.

Otra área donde el comercio de energía ha cobrado gran importancia es el área de generación de electricidad. Miles de millones de dólares en inversiones serán canalizados hacia el sector de gasoductos para alimentar las plantas de cogeneración que están llegando a México. Schaefer explica: “México abrió su sector de generación de electricidad a los productores de energía independientes o extranjeros. Ahora, hay una oportunidad increíble para los inversores de Estados Unidos para entrar en este mercado y producir electricidad a un ritmo mucho menor en comparación con lo que se produce actualmente por la Comisión Federal de Electricidad de México (CFE), la planta eléctrica estatal”.

Una vez más, sin embargo, el proteccionismo estadounidense podría perjudicar esos planes. “Si se subvierte el comercio entre EEUU y México, no habrá necesidad de seguir invirtiendo en plantas de cogeneración”, dice Schaefer. “Con estas plantas de cogeneración que se construyeron, la posibilidad de compensación será menor. Además, habrá menos demanda de gas natural, lo que perjudicaría a los intereses de Estados Unidos. El comercio de energía y las oportunidades que vienen con él [. ..] dependen en gran medida de las relaciones comerciales”.

Beneficios adicionales

La pertenencia de México al TLCAN juega un papel positivo en la implementación de reformas necesarias, dice Schaefer. “Con el tiempo, y a medida que el comercio ha crecido de forma exponencial entre EEUU, Canadá y México, así también crecieron las necesidades de remodelar, renovar, rediseñar y modernizar el sector energético de México. A causa del TLCAN y la liberalización política comercial, existía la necesidad de liberalizar otros sectores de México “y, en este caso en cuestión, la energía. Esto se debe a que la “energía tiene que ser competitiva para que la fabricación y la industria sean competitivas en México. Así que la liberalización en este sector en los últimos años ha sido un beneficio directo para EEUU en general, pero más para Texas, en particular, con sus recursos energéticos y su capacidad para interactuar comercialmente en el sector de la energía”.

Sin embargo, las recientes tensiones en la frontera alimentadas por el apoyo del Gobierno de Texas a la línea dura del Gobierno de Trump en cuestiones comerciales “plantearon muchas ironías en relación con la actual política estadounidense”, dice Schaefer. “Uno de los mayores consumidores de energía de Texas es México, que, a su vez, utiliza el gas natural de bajo costo para reducir el costo de las mercancías enviadas al mercado estadounidense a un precio muy competitivo”.

Además, hay una cantidad enorme de actividad industrial en la frontera norte de México, de nuevo a causa del TLCAN, explica Schaefer. “Hay grandes centros industriales que puede ser aún más competitivos con las tarifas de energía más baratas. Así que hay una oportunidad para el comercio de electricidad en la frontera de Estados Unidos con México que efectivamente propiciaría el desarrollo económico en lugares como el oeste de Texas, Nuevo México y Arizona”.

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"¿Por qué el endurecimiento del comercio con México podría afectar al sector energético de Estados Unidos?." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [28 marzo, 2017]. Web. [17 September, 2019] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/endurecimiento-del-comercio-mexico-podria-afectar-al-sector-energetico-estados-unidos/>

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