Kenneth Feinberg y los salarios de los ejecutivos: “Mi prioridad principal es devolver el dinero del contribuyente”

Tal vez no debería ser una sorpresa que Kenneth Feinberg haga que su trabajo de “zar de los salarios” de Obama parezca simple. Feinberg cuenta con una basta experiencia, al haber tenido que gestionar la distribución de cerca de 7.000 millones de dólares de fondos federales para las familias de las víctimas del 11 de septiembre o administrar el fondo en memoria de los fallecidos en la masacre de 2007 en Virginia Tech, determinar los salarios de los ejecutivos de las empresas que recibieron fondos federales de emergencia parece algo relativamente trivial.

Basado en la autoridad de un estatuto del Congreso aprobado en 2009, el zar de los salarios se encarga de supervisar a las empresas que “recibieron asistencia financiera excepcional” por parte del TARP (Programa de Alivio para Activos Problemáticos). El año pasado, estas aportaciones se extendían a Bank of America, Citigroup, General Motors y GMAC, Chrysler y Chrysler Financial, así como a American International Group (AIG).

Su trabajo, dijo Feinberg durante una reciente charla en Wharton, consistía en determinar los salarios de los 25 principales ejecutivos de esas empresas y fijar una estructura de pago para los empleados clasificados del 26 al 100. Feinberg tiene también autoridad para “recuperar” los salarios pagados a beneficiarios del TARP antes de su nombramiento el año pasado. Los valores de los salarios son calculados no con base a techos, sino a modelos y fórmulas. “La metodología es clara: se coge el estatuto, se añaden los datos, a partir de ahí los consultores independientes trabajan con la seguridad que necesitan, etc. Así fue cómo lo hicimos”.

Ley y orden

Feinberg describió su trabajo de Master Especial para Compensaciones con la precisión jurídica del abogado de renombre que ejerce en Washington. Aunque el proceso, dijo Feinberg, esté dividido en principios descritos en detalle por el estatuto, sabe que detrás de los números precisos de los salarios, hay seres humanos y valores igualmente humanos, que no siempre pueden ser trasladados fácilmente a una metodología.

“Como ‘zar de los salarios’, aprendí una cosa muy interesante sobre el asunto”, dijo Feinberg. Mucha gente “encara la cuestión con un enfoque populista, es decir, los sujetos de esas empresas están ganando mucho dinero cuando, en realidad, no lo necesitan. ¿Cuántos coches quieren tener? ¿Cuántas casas quieren construir? ¿Cuántas vacaciones quieren tener? Pero esto no es algo tan simple. En nuestra sociedad, descubrí que el salario es un sustituto del valor”. El hecho es que con este trabajo, Feinberg ha constatado que el salario es “un termómetro no sólo del número de coches que la persona posee, sino de la percepción que ella tiene que sí misma […] Estoy metido en una empresa fascinante, intentando fijar salarios sabiendo que tendrá un impacto sobre la percepción que el individuo tiene del lugar que ocupa en la comunidad”.

Nombrado en junio de 2009, Feinberg estipuló sus primeras directrices salariales para los 25 principales ejecutivos el pasado 25 de octubre y anunció medidas para el segundo escalafón (del 26 al 100), en diciembre. Después, Bank of America y Citigroup pagaron totalmente lo que habían recibido de “ayuda excepcional” del TARP y ya no están bajo la jurisdicción de Feinberg, aunque Citigroup aún tenga otras obligaciones pendientes con el TARP. “Mi prioridad principal: devolver el dinero del contribuyente”, dijo Feinberg. Juntos, Bank of America y Citigroup devolvieron cada centavo que se les prestó, y con intereses: 85.000 millones de dólares […] Otras empresas continúan debiendo dinero. Ellas están sujetas a mis directrices salariales para 2010. La situación de esas empresas sólo va a cambiar después de haber resarcido al contribuyente”. Feinberg anunciará las recomendaciones salariales de 2010 en las próximas semanas.

Esas directrices, dijo Feinberg, reciben más atención de la que merecen. “Mi papel en ese debate sobre los salarios de los ejecutivos es muy limitado. No tengo jurisdicción obligatoria sobre Goldman Sachs o sobre JPMorgan, Morgan Stanley, Wells Fargo, Wachovia o sobre cualquier otra empresa que haya recibido la ayuda del TARP. Es preciso que las personas comprendan las restricciones de mi trabajo. Estoy involucrado sólo en el cálculo de los valores. No me corresponde involucrarme en cosas como la reforma del gobierno corporativo, reformas regulatorias […] Existen muchas cosas en esto cuyo objetivo es limitar los salarios que nada tienen que ver conmigo”.

“La simplicidad es una virtud”

Al determinar el valor de los salarios, Feinberg asegura que sigue los principios descritos en el estatuto del Congreso. Por ejemplo, los salarios deben promover la competitividad, evitar riesgos excesivos, facilitar el rendimiento de largo plazo y la lealtad a la empresa. “No puedo ser rencoroso ni vengativo. No puedo castigar. Tengo que garantizar que las empresas cuenten con las personas que necesitan, de manera que puedan prosperar e indemnizar al contribuyente. El Congreso ha establecido principios para orientarnos en nuestro trabajo”.

Feinberg analizó en profundidad los parámetros, guiado por esos principios. Los salarios no deben tener garantías. Los salarios en efectivo no deben exceder los 500.000 dólares al año. Cualquier otro salario y bonificaciones deben ser pagados en acciones de la empresa, que no pueden ser reembolsables inmediatamente. En 2009, un tercio de los pagos en acciones son reembolsables después de dos años. Otro tercio después de tres años y el restante pasados cuatro años. “Eso no es ningún cálculo científico complicado. Es una cosa muy simple”, dijo Feinberg. “La simplicidad es una virtud. No queremos que esas personas reciban inmediatamente todo el dinero, no queremos que tengan esa garantía, queremos que los salarios individuales estén ligados al éxito de la empresa. Así es cómo debería funcionar el sistema”.

Feinberg esperaba más oposición pública a su trabajo, sin embargo observó que  contar con un campo de acción limitado ha evitado que hubiera un gran clamor. “Cuando se trata de monitorizar salarios, mi jurisdicción es bastante limitada y se basa en el hecho de que el contribuyente americano es dueño de esas empresas. Es perfectamente normal que el contribuyente, actuando por medio de un sustituto, regule los salarios como acreedor que es de esas empresas. Por eso es por lo que, desde el punto de vista de la filosofía de mi función, mi trabajo ha tenido poca crítica del público. No es el Gobierno el que está haciendo eso. Es el acreedor, que en este caso es el Gobierno, quien está detrás de eso. Es lo que hace una diferencia enorme para las personas”.

A pesar de que las críticas han sido menores de las esperadas, varias voces sí han surgido en contra de su cometido. Durante el pasado otoño, algunos inversores de Citigroup dudaron cuando el conglomerado bancario se deshizo de una rentable empresa de energía, Phibro LLC, supuestamente porque las bonificaciones generosas y los contratos salariales para la estrella de la unidad, Andrew Hall, habían atraído la atención de Feinberg. Pocos meses después, Feinberg respondió a la defensiva después de que AIG repartiera 165 millones de dólares en bonificaciones, a pesar de haber recibido 182.300 millones en ayudas de emergencia por parte del Gobierno, según datos de un informe de Bloomberg.

Con relación a Phibro, Feinberg insistió en que Citigroup tomó una decisión propia. “Dije a Citigroup que aquel individuo y aquella unidad representaban un riesgo excesivo. Pero, si quisieran, podrían enviar los nombres de los 25 ejecutivos más importantes de la compañía para que yo tomara las debidas decisiones. Ellos vendieron la unidad […] Si Citigroup quiso vender Phibro a Occidental Petroleum, es problema de ellos. No tenía porque ser así. Ellos podrían haberme dicho: “Estipule los salarios, Feinberg”.

Ahora, un gran problema

Los contratos de AIG, por su parte, han sido uno de los “problemas más complicados”, dijo Feinberg, “porque hay gente aquí en EEUU que dice: ‘No respete ese contrato’. Pero no puedo hacer eso. No puedo invalidar contratos protegidos por la Constitución americana”. Aunque yo los considere “ofensivos” y “escandalosos”, es imposible cancelarlos, dijo Feinberg. “Cuidado cuando el Gobierno —principalmente el departamento del Tesoro— comienza a cuestionar y a invalidar lo que todos consideran obligatorio, como los antiguos contratos. No se puede hacer eso. Sería una pésima política pública”.

“¿Qué hago entonces?”, se preguntó Feinberg. “Observo la ley […] La ley me da tres opciones”. La primera de ellas consiste en invalidar el contrato. “No voy a hacer eso. Las personas dicen: ‘Eso es socialismo, es arbitrario, es un error. En el Estado de derecho, esos contratos son sagrados’”. Otra opción sería renegociar los contratos. “Yo lo intenté. Dije a AIG: ‘¿Por qué no cogen esos contratos y los convierten en acciones? A largo plazo, podrían hasta valer más’. Ellos me dijeron: ‘No, queremos nuestro dinero’. Muy bien, si lo que prefieren es el dinero, que así sea”.

Queda una tercera opción. Por ley, dijo Feinberg, si el Master honra un contrato creado buscando la permanencia de un trabajador en la empresa, él “podría tomar el montante contractual en consideración a la hora de calcular el salario potencial”. Sube la ceja al resumir la conversación que tuvo posteriormente con AIG y recuerda cómo la empresa dijo: “’Queremos el contrato de 500.000 dólares’. Muy bien, están en su derecho. Vamos a fijar ahora los salarios de 2010 restando esos 500.000 dólares. Esa es la ventaja que tengo”.

Durante las últimas semanas, AIG ha tomado decisiones para pagar su deuda pendiente. Así, el 1 de marzo, la empresa anunció planes de vender su unidad de seguros de vida en Asia, American International Assurance, a Prudential, en Reino Unido, por cerca de 35.500 millones de dólares. Una semana después, AIG dijo que American Life Insurance Company, de su propiedad, se estaba vendiendo a MetLife por 15.500 millones. “Esa venta constituye un paso importante para pagar al Gobierno”, dijo Harvey Golub, presidente de AIG, después de hacerse pública la segunda venta.

Concretamente, el 15 de marzo, AIG recortó los salarios de trabajadores vinculados a su permanencia en la empresa en cerca de 21 millones de dólares, según Bloomberg. Los trabajadores de AIG se comprometieron, el año pasado, a pagar los 45 millones de dólares relativos a los polémicos contratos de permanencia en la empresa pero, hasta hace poco, AIG había reunido una suma pequeña de ese dinero. Feinberg se comprometió a reducir gradualmente los salarios de 2010 en caso de que AIG no devuelva el montante prometido.

Feinberg aún tiene mucho trabajo por delante. Además de fijar las directrices de los salarios para 2010, deberá analizar las cláusulas de restitución del estatuto, que podrían obligar a las empresas a devolver los salarios previamente pagados. “Pagar el máximo que debe no le hace inmune, como empresa, al criterio subjetivo que me corresponde de exigir restitución por lo que fue pagado anteriormente”, dijo Feinberg. “Todavía no lo he hecho. Si lo voy a hacer, y en qué medida lo haré, es algo que tendremos que esperar para ver. La ley exige de mí que obtenga datos de todos los beneficiarios del TARP”, algo que ya he hecho. ¿Renegociaré o recibiré el dinero ya pagado en un caso célebre? Tal vez. “Veremos en el transcurso de las próximas semanas de qué forma pondré en práctica mi libertad de actuación”.

Cómo citar a Universia Knowledge@Wharton

Close


Para uso personal:

Por favor, utilice las siguientes citas para las referencias de uso personal:

MLA

"Kenneth Feinberg y los salarios de los ejecutivos: “Mi prioridad principal es devolver el dinero del contribuyente”." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [07 abril, 2010]. Web. [23 September, 2021] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/kenneth-feinberg-y-los-salarios-de-los-ejecutivos-mi-prioridad-principal-es-devolver-el-dinero-del-contribuyente/>

APA

Kenneth Feinberg y los salarios de los ejecutivos: “Mi prioridad principal es devolver el dinero del contribuyente”. Universia Knowledge@Wharton (2010, abril 07). Retrieved from https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/kenneth-feinberg-y-los-salarios-de-los-ejecutivos-mi-prioridad-principal-es-devolver-el-dinero-del-contribuyente/

Chicago

"Kenneth Feinberg y los salarios de los ejecutivos: “Mi prioridad principal es devolver el dinero del contribuyente”" Universia Knowledge@Wharton, [abril 07, 2010].
Accessed [September 23, 2021]. [https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/kenneth-feinberg-y-los-salarios-de-los-ejecutivos-mi-prioridad-principal-es-devolver-el-dinero-del-contribuyente/]


Para fines educativos/empresariales, utilice:

Por favor, póngase en contacto con nosotros para utilizar con otros propósitos artículos, podcast o videos a través de nuestro formulario de contacto para licencia de uso de contenido .

 

Join The Discussion

No Comments So Far