La cultura popular, una herramienta para vencer la desigualdad de género

La violencia contra mujeres y niñas es “la principal pandemia en el contexto de los derechos humanos de nuestro planeta”, dice Mallika Dutt, fundadora y consejera delegada del grupo de derechos humanos Breakthrough. Ella se ha fijado como objetivo poner fin a la violencia y a la desigualdad de género haciendo frente a esas cuestiones con nuevos enfoques. Breakthrough usa una combinación de medios de comunicación de masas, cultura popular, tecnología, asociaciones a altos niveles e iniciativas populares en un intento de transformar las normas sociales y culturales que promueven la violencia contra la mujer. Sus campañas llegaron a millones de personas en todo el mundo.

Breakthrough recibió de forma reciente el Lipman Family Prize de la Universidad de Pensilvania, que premia el trabajo de organizaciones ejemplares e innovadoras en el sector social. Umi Howard, director del Lipman Family Prize, se reunió con Dutt para conversar sobre su trabajo, sus inspiraciones y esperanzas para el futuro.

A continuación, la versión editada de ese encuentro.

Howard: Mallika, usted ha sido abogada, defensora de los derechos humanos y consejera delegada de una ONG internacional. En 2000, fundó Breakthrough. ¿Qué la llevó a crear esa organización?

Dutt: En realidad, Breakthrough fue un accidente. Yo estaba trabajando en la Fundación Ford, en la India, encargada del Programa de Derechos Humanos, y pensaba mucho en lo que estábamos haciendo en el movimiento sobre los derechos humanos. Sentí como si estuviéramos en una cámara de resonancia: hablábamos entre nosotros, en lugar de conversar con las personas a nuestro alrededor a quienes estábamos intentando transformar. Comencé a pensar en modelos que tuvieran un amplio alcance, ahí me llamó la atención la cultura popular. Eso fue en una época en que la televisión estaba pasando por un proceso de privatización. Antes, estaba más controlada por el Gobierno.

Comencé a imaginar la posibilidad de producir un álbum de música con un videoclip que tratara sobre la violencia contra la mujer. La idea comenzó a rondar por mi cabeza. Aunque yo tuviera mucha experiencia en el área del derecho, la filantropía, los derechos humanos, los servicios jurídicos y las políticas públicas, no sabía nada de producción musical, de videos o de medios. Comencé entonces a conversar con las personas. Ese fue el punto inicial. Después de eso, me reuní con el personal de la industria de entretenimiento de Bombay: estuve en Sony, BMG, Virgin Music y en MTV. A medida que las conversaciones progresaban, el disco comenzó a tomar forma. Sin embargo, yo tenía muchas dudas. Mucha gente decía: “¿Un disco? ¿Violencia contra la mujer? ¿Dificultades que las mujeres enfrentan? ¿De verdad? No va a salir bien”.

A finales de 2000, lancé el disco y el videoclip, “Mann ke manjeere”, que significa “Ritmo de la mente: un disco sobre los sueños de las mujeres”. Me asocié con Virgin Records para el lanzamiento. Y milagro, el disco y el videoclip llegaron a las listas de éxito. El director musical, el autor de la letra, la artista principal y yo recibimos una avalancha de solicitudes de los medios. De pronto, el disco y el videoclip habían conquistado la atención del público dirigiendo el debate hacia la violencia contra la mujer en la India.

Cuando eso sucedió, tuve que hacer una elección: quedarme en la fundación Ford o perseguir esta nueva idea. Escogí la última opción. Así nació Breakthrough.

Howard: Menos mal que esa fue su elección. ¿Podría decirnos por qué la cuestión de la violencia contra las mujeres y niñas es tan importante?

Dutt: Ese tipo de violencia es la principal pandemia en el ámbito de los derechos humanos en nuestro planeta. La violencia contra mujeres y niñas ocurre en los hogares, en las calles, en las escuelas, en los lugares de trabajo y en los conflictos diversos. Las mujeres están sometidas a la violencia por todas partes. Puede comenzar desde antes de nacer si se termina el embarazo al confirmarse que el embrión es del sexo femenino. Las niñas pueden ser asesinadas porque son niñas. Pueden verse sometidas al incesto y todo tipo de violencia y abuso sexual a lo largo de toda la adolescencia. Pueden también acabar involucradas en la violencia doméstica. En el lugar de trabajo, ellas están sujetas al acoso sexual y a todas las otras formas de abuso. Incluso las viudas son víctimas de discriminación.

Creo que la violencia contra la mujer está detrás de otras cuestiones relativas a los derechos humanos. Es donde aprendemos a no respetarnos los unos a los otros. Es algo que arraiga en todas nuestras instituciones culturales, políticas y sociales, y que puede manifestarse en la desigualdad de salarios y de acceso al sistema de salud. Si no tomáramos en serio la discriminación de género, muchos otros problemas quedarán sin solución.

Howard: ¿Qué modelo utiliza Breakthrough para lidiar con esas cuestiones? ¿Cómo usa los medios para alcanzar sus objetivos?

Dutt: Nuestro objetivo es la transformación de las normas sociales y culturales que promueven la violencia contra la mujer. Queremos poner fin de un golpe a todos esos problemas, y no sólo lidiar con ellos cuando salen a relucir.

Descubrí que usar la cultura para cambiar la cultura es una forma eficaz de interaccionar con las personas. Cuando digo “usar la cultura”, eso significa usar los medios sociales, la televisión, la radio, prensa escrita, animaciones cortas, documentales, teatro callejero, teatro tradicional y cómics. No estamos centrados en sólo una forma de narrativa. Usamos todo tipo de narrativa para atraer a las personas a la discusión.

Los medios sociales, las artes y la tecnología han sido fundamentales para el trabajo de Breakthrough. Creamos varias compañas de multimedia, tres clips musicales, tres videojuegos y numerosos documentales. También ganamos muchos premios.

Una de nuestras campañas más exitosas comenzó en la India. Desafiábamos a los hombres a plantar cara a la violencia contra la mujer. La campaña mostró anuncios en la televisión, en la radio, además de otras cosas, como teatro callejero y otros elementos para llegar a la comunidad. La campaña se hizo global y fue adoptada en países como Vietnam, Pakistán y China, entre otros. Hicimos un llamamiento a los hombres para que fueran parte de la solución, en lugar de conversar simplemente con ellos como si fueran parte del problema. Hubo una respuesta extraordinaria a ese cambio de estrategia.

Como parte de la campaña, enviamos furgonetas con videos a las comunidades de la India, de manera que llegaran a las pequeñas ciudades y aldeas. Las furgonetas llevaban también a nuestros defensores de los derechos humanos —personas entrenadas para defender a mujeres y niñas— lo que desencadenó una conversación sobre violencia doméstica en la base de la sociedad. La estrategia fue muy diferente de las campañas anteriores.

Si invita a las personas a su mesa y les dice: “Tenemos un problema que es de todos y necesitamos resolverlo”, eso es muy diferente a decir: “Usted es un problema. Tenemos que arreglarlo”.

Howard: Sí.

Dutt: La fase siguiente de la campaña se denominó “Toquen las campanas, un millón de hombres, un millón de promesas”. Esa etapa se lanzó mundialmente en marzo pasado mediante asociaciones en Sudáfrica, Brasil, Suecia, Nepal y otros países. Esto demuestra cómo usamos los medios, las artes y la cultura para contar historias que transformamos en asociaciones estratégicas con agencias de publicidad, agencias del gobierno, empresas, organizaciones populares y celebridades. Queremos que la comunidad participe y transforme las normas sociales que llevan a la violencia contra la mujer.

Howard: A la comisión del premio le gustó el hecho de que el trabajo de Breakthrough trataba de una cuestión verdaderamente universal que afecta a las personas de todas las clases sociales. Fue también un trabajo muy eficaz en su estrategia de planteamiento de abajo hacia arriba, en las capas populares, y también de arriba hacia abajo. ¿Podría decirnos qué está aprendiendo con esa combinación de dos estrategias y cómo eso puede llevar al cambio?

Dutt: En mi trabajo anterior, yo había completado una serie de trabajos directos con mujeres que habían sufrido abusos y las había representado en el tribunal. Trabajé también con las Naciones Unidas en la cuestión de los derechos y políticas de las mujeres. Por lo tanto, tenía experiencia trabajando en diferentes puntos de intervención.

En Breakthrough, una de las cosas en que me centré fue la cuestión de escala. ¿A cuántas personas podemos llegar con nuestros recursos? Al mismo tiempo, comprendí también que sólo se adquiere escala con una persona cada vez. Yo estaba lidiando con la cuestión: ¿cómo puede llegar a millones de personas, transformar millones de ellas y cambiar sus actitudes? Descubrí que el espacio de los medios sociales permite adquirir esa escala. Te permite hablar con 30 millones de personas, 130 millones o con centenares de miles de personas con relativamente pocos recursos.

Está claro que necesitas recursos. Los Anuncios de Utilidad Pública (PSA, en sus siglas en inglés) llegan a costar US$ 50.000. Pero si un PSA de US$ 50.000 alcanza a 130 millones de personas, los números habrán funcionado a mi favor. Por eso los medios de masas y las asociaciones son tan importantes.

Revisemos ahora el segmento popular. Nuestro eslogan en Breakthrough es: “Los derechos humanos comienzan con usted”. Queremos asegurarnos de que nuestros mensajes calan en todas las personas, dondequiera que estén. Necesitamos personas que incorporen ese cambio, de lo contrario todo quedará en una conversación vacía. Por eso el trabajo de participación del individuo, de la comunidad y el trabajo de formación de un público internacional están todos conectados. Los medios sociales, las artes y la tecnología son muy importantes para darnos cuenta de esos numerosos niveles de participación.

Howard: Otra cosa que atrae en Breakthrough es el trabajo intenso que desarrollan en la India y en EEUU. Tal y como dijo anteriormente, no hay “nave nodriza” o empresa matriz. Tengo curiosidad por saber lo que aprendió en la India y cómo eso influye en su trabajo en EEUU.

Dutt: Hace muchos años, encontré una locura el hecho de que tantas organizaciones internacionales tuvieran sus sedes en el hemisferio norte, pero se autodenominasen “organizaciones internacionales”. Esas organizaciones, con frecuencia, no hacían trabajo alguno en su país “natal”. Por ejemplo, tenían su sede en Nueva York, pero concentraban todas sus energías en África. Pensé que eso contribuía a perpetuar antiguas narrativas coloniales.

Por lo tanto, cuando lancé Breakthrough, quise que la organización tuviera estatus jurídico en la India y en EEUU al mismo tiempo. “Como fundadora, no quise que hubiera una sede ni oficinas sobre el terreno. Breakthrough consiste en dos centros que operan en la India y en EEUU. Así funcionamos”.

Inicialmente, planeábamos lidiar con la cuestión de los derechos humanos de las mujeres en todas partes. Pero transcurrido un año del lanzamiento, tuvimos los ataques de l11 de septiembre de 2001 en EEUU. Eso provocó una reacción intensa contra las comunidades de inmigrantes, comunidades de color, de poblaciones del sur de Asia y musulmanes en EEUU. Decidí, entonces, como americana nacida en la India que soy, ser flexible.

Continuamos trabajando con la cuestión de la violencia contra la mujer en la India, mientras que en EEUU empezamos a dar prioridad al impacto del 11 de septiembre sobre las cuestiones de derechos humanos: por ejemplo, detenciones, deportaciones y efectos en las comunidades de inmigrantes. De ahí surgió una cantidad increíble de operaciones en los dos países a medida que empezaron a cooperar entre sí. Hace dos años, decidimos redirigir nuestra misión principal: es inadmisible que mujeres y niñas sean víctimas de la violencia. Por lo tanto, el centro de India tenía 13 años de experiencia y de programas fantásticos, y proporcionaba todo tipo de ayuda y apoyo al equipo de EEUU. Toda una serie de conocimientos de la India se adaptaron al mercado americano.

Ahora, en EEUU, estamos buscando asociaciones con las fraternidades universitarias, ya que hablar de abuso sexual en el campus es algo que ha estado llamando cada vez más la atención. Estamos intentando imaginar un medio de anclar nuestro trabajo en instituciones y locales que fomentan esa cultura negativa. Estamos trabajando para […] transformar la cultura de las fraternidades, de manera que podamos tratar de forma efectiva las cuestiones de género y hacer oposición a la violencia contra la mujer de una forma nueva.

Howard: ¿Respecto a la defensa de los derechos humanos y a los medios sociales, existen algunas tendencias que, en su opinión, deberíamos observar?

Dutt: Actualmente, observamos dos cosas sucediendo al mismo tiempo. En primer lugar, la situación del mundo está deteriorándose de forma rápida. Hay problemas muy serios: cambio climático, desigualdad, pobreza y una economía que no parece generar empleos que ofrezcan la calidad de vida que imaginábamos. Vemos una cantidad importante de instituciones fallidas y de líderes políticos que no saben cómo poner orden en esa confusión. Mucha gente atrapada en las viejas formas de pensar está intentando liberarnos de las crisis actuales.

Al mismo tiempo, hay grupos emergentes de personas en todo el mundo que están empezando a comprender que compartimos la misma humanidad. Ellas entienden que aquello que le sucede a usted me afecta, y que se trata de un mundo extremadamente interconectado. Esa mentalidad es más común en la generación más joven que en la generación más antigua.

Espero que veamos emerger un nuevo liderazgo que trabaje para resolver esos problemas. Las personas están pensando en cómo podemos resolver los problemas y usar la tecnología para lidiar con los desafíos de formas nuevas e innovadoras. El antiguo modelo jerárquico de toma de decisiones que operaba de arriba abajo se ha acabado. Aún hay bolsas de población, especialmente hombres, encariñados con el antiguo sistema, pero esos son los testarudos. Debemos prestar atención a esa nueva tendencia de liderazgo, porque las soluciones que necesitamos para nuestro planeta vendrán de la próxima generación de líderes.

Nosotros, en Breakthrough, creemos que esa será la generación que finalmente hará inaceptable la violencia contra mujeres y niñas. Esta será la generación que cambiará las antiguas normas, actitudes y valores, haciendo que la sociedad vea a sus miembros como seres humanos que merecen respeto. Esa nueva generación reflexionará de forma efectiva sobre la manera mediante la cual podemos construir una sociedad, una economía y un mundo en que la dignidad humana sea fundamental para la forma en que funcionamos y queremos seguir adelante.

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