La evolución de la financiación colectiva ha incrementado los retornos y los riesgos

La campaña para la financiación de una película basada en la serie de culto de televisión Veronica Mars, a través del crowdfunding, consiguió el récord de ser el proyecto que recaudó de forma más rápida US$ 1 millón en la web de Kickstarter. Además, fue el mayor proyecto cinematográfico de la empresa y el que contó con un mayor número de participantes hasta el momento.

Pero según especialistas de Wharton, lo que ese proyecto no consiguió, por lo que todo parece indicar, fue abrir las puertas del crowdfunding a las películas de primera línea. Pero no importa, la financiación colectiva está ayudando a los empresarios a reunir capital sin que tengan que recurrir a Hollywood.

El hecho es que el caso de Veronica Mars muestra claramente que Kickstarter y empresas semejantes están en plenas condiciones de actuar como empresas confiables y de primera línea en lo que concierne a la financiación de empresas emergentes y de empresas ya establecidas. Las webs de crowdfunding proporcionan al individuo una forma barata y fácil de conseguir fondos para la financiación de su empresa emergente. Además, los inversores en potencia han hecho un trabajo excelente de selección de vencedores escogidos entre la multitud de interesados, observa Ethan Mollick, profesor de Gestión de Wharton.

Señales semejantes de éxito

Según el reciente estudio de Mollick, titulado "¿Arrastrados por la multitud? Crowdfunding, capital riesgo y selección de emprendedores" [Swept Away by the Crowd? Crowdfunding, Venture Capital and the Selection of Entrepreneurs], cuyo primer borrador fue publicado en marzo, la calidad empresarial está siendo evaluada de formas semejantes tanto por los donantes de Kickstarter, una de las mayores webs de financiación colectiva y más conocidas, así como por empresas de capital riesgo, que durante décadas fueron la fuente de financiación a la que recurrieron las empresas emergentes.

"Están buscando señales semejantes de éxito", dice Mollick. "Hay cosas que aumentan las posibilidades de conseguir financiación colectiva aunque los donantes no tengan certeza, en un primer momento, del éxito del proyecto". Éstas son: "¿El creador del proyecto tiene experiencia en ese campo? ¿Existe algún prototipo? ¿El proyecto cuenta con el apoyo de una organización o individuo importante? Esos factores aumentan la posibilidad de que una empresa tenga éxito. Son cosas que un capitalista de riesgo busca como indicación de éxito. También parecen ser cosas que interesan a un crowdfunder".

En un estudio anterior, "La dinámica del crowdfunding: determinantes del éxito y del fracaso" [The Dynamics of Crowdfunding: Determinants of Success and Failure], Mollick dice que aunque muchos proyectos financiados hayan proporcionado retorno con un atraso medio de poco más de un mes, "pocos proyectos parecían no ofrecer un rendimiento a la altura de sus obligaciones". En otras palabras, la comunidad de crowdfunding parece dispuesta a trabajar con proyectos de elevada probabilidad de éxito.

El crowdfunder no tiene preferencia —o, por lo menos, esta no parece ser su preocupación— por el sexo o por la localización del emprendedor en busca de financiación. Después de analizar 3.200 proyectos de tecnología de Kickstarter en los sectores de hardware, software, videojuegos y diseño del producto —áreas que suelen atraer la inversión de capital riesgo— Mollick constató que el crowdfunding "tiene una distribución más democrática que la financiación de capital riesgo", y que "la proporción de empresas emergentes creadas por mujeres y patrocinadas por el crowdfunding es, con diferencia, mayor que las patrocinadas por el capital riesgo.

"O bien crees que tenemos un sistema en que los mejores profesionales de la ciencia de la computación trabajan en Google y que los capitalistas de riesgo son los que proporcionan el mejor capital inicial […] o crees que los buenos profesionales y las oportunidades están muy distribuidos y que, debido a las diferencias de oportunidades, geografía y antecedentes, las personas no están en igualdad de condiciones", dice Mollick. "Lo que hace que el crowdfunding sea tan interesante es que transfiere la posibilidad de crear cosas a un número mayor de personas".

Eso es muy importante, ya que la disponibilidad de préstamos para las pequeñas empresas se ha acabado, añade William Cunningham, consejero delegado de Creative Investment Research, empresa de análisis económico de Washington, D. C. "Las instituciones financieras de gran tamaño abandonaron ese sector. Es más fácil para ellas invertir en derivados que en préstamos para pequeñas empresas", dice. La tecnología de financiación colectiva de nuevas iniciativas "marca toda la diferencia del mundo. Es un multiplicador de fuerzas; un factor de abaratamiento".

Audiencias pequeñas, grandes retornos

La campaña de Kickstarter para Veronica Mars fue probablemente única en su especie, pero aún repercute en la industria del entretenimiento.

Lanzada el 13 de marzo, el creador de la serie, Rob Thomas, fijó un objetivo de US$ 2 millones para la película. Warner Bros., dueña de la franquicia, se comprometió a proporcionar apoyo de marketing y distribución durante un periodo limitado de exhibición en los cines. Por el precio estipulado arriba, dijo Thomas en un mensaje de Kickstarter, un elenco pequeño conseguiría hacer una película modesta que daría continuidad a la historia de la joven detective. Cualquier valor por encima de ése permitiría a Thomas y a la empresa hacer una película más ambiciosa, sin embargo US$ 2 millones era el mínimo necesario.

El objetivo inicial de financiación se había alcanzado once horas después de que Thomas anunciara la campaña en Twitter. Una vez concluido el plazo de 30 días de captación de fondos, la campaña de la película Veronica Mars había alcanzado más de US$ 5,7 millones, de un total de 91.585 donantes. Fue un récord para la web. Nada mal para una serie que salió de pantalla en 2007 con una media de 2,5 millones de espectadores sólo en tres temporadas (dos en la cadena WB y una tercera en la CW). "El caso Veronica Mars es un poco extraño", destaca Mollick. "Tal vez los estudios de cine estén abriendo las puertas al crowdfunding. Es, sin lugar a dudas, una excepción a la norma. Tengo dudas de que ese método funcione fuera de un conjunto específico de circunstancias".

Aunque otros grupos de fans entusiastas de series muy queridas, pero canceladas, comiencen a tener la esperanza de que su serie favorita tal vez siga el ejemplo de Veronica Mars, incluso Thomas encuentra difícil creer que haya dado con algo que pueda esquivar la obligación de recurrir a los canales tradicionales de financiación de Hollywood.

"No puedo afirmar que un modelo parecido al de Kickstarter se pueda generalizar y todo el mundo que quiera hacer una película de US$ 3 millones, US$ 4 millones o US$ 5 millones consiga la financiación deseada recurriendo a Kickstarter", dijo Thomas a Associated Press. "Cuando hay un producto de marca que ha tenido una respuesta por parte del público y que las personas quieren ver —y que cuenta con un grupo de fans en potencia— la posibilidad de éxito puede ser muy grande. Espero que, en ese sentido, seamos pioneros y tengamos otras oportunidades".

La financiación de películas a través de la financiación colectiva no es ninguna novedad: cerca de un 10% de las películas exhibidas en el Sundance Film Festival han sido financiadas de esa forma, según Kickstarter. Pero para un estudio como Warner Bros., por ejemplo, que podría perfectamente encontrar US$ 4 millones para una película sacando el "cambio" que guarda bajo el "colchón", el valor real de una película financiada por Kickstarter está en la obtención de "datos mucho más sólidos e impactantes que los que proporciona una investigación en que el entrevistado señala una casilla donde se lee 'Sí, a mí me gustaría ver Veronica Mars en el cine", dice Jehoshua Eliashberg, profesor de Marketing de Wharton.

"Para Warner Bros., esa es una investigación de marketing muy valiosa", añadió Eliashberg. "No creo que la participación del consumidor en la financiación de películas sea ninguna novedad. Pero creo que los estudios tendrán que acostumbrarse a la idea de que el consumidor empezará en lo sucesivo, con más frecuencia, a exigir el tipo de película que los estudios deberían producir, así como la manera en que se harán".

El turno de las acciones

El sistema de crowdfunding también cuenta con la aprobación del gobierno federal, abriendo el sector de recaudación de fondos a una mayor posibilidad de riesgo y retorno para inversores y emprendedores.

Jumpstart Our Business Startups Act, o JOBS Act, fue promulgado y convertido en ley por el presidente Barack Obama en abril de 2012. Se trata de un esfuerzo para reducir las restricciones de financiación de las pequeñas empresas. Entre las cláusulas de la ley consta la apertura del crowdfunding basado en acciones para los inversores americanos. A diferencia de un proyecto de Kickstarter, en que los participantes hacen una donación pura y dura o hacen el encargo previo de un producto, el crowdfunding de acciones permitiría a los participantes en potencia comprar una acción de una empresa naciente, abriendo así las puertas al retorno financiero.

Aunque la SEC (Comisión de Valores y Cambio de EEUU) aún no haya creado la normativa que regirá las promesas del JOBS Act, el crowdfunding ya existe desde hace años en Reino Unido y en la Unión Europea. Jeff Lynn, consejero delegado de Seedrs, empresa de financiación colectiva de acciones, dice que hay cerca de 15 empresas semejantes actualmente en Reino Unido y en la Unión Europea, y que el método de financiación ha demostrado ser decisivo para el sector en que actúan los inversores ángeles, y que él describe como paso previo para la ronda de financiación de capital riesgo.

"En lugar de ser muy rico y sociable, teniendo que estar obligatoriamente en el lugar acertado, en el momento acertado, estamos intentando democratizar eso", dijo. "Ahora la posibilidad está abierta a todos, en cualquier lugar. Preveo que mucha gente ingrese en ese sector; veo un mundo de 100 millones de inversores ángeles".

El modelo europeo

Seedrs hace más due dilligences en los proyectos que hospeda que una web tradicional de crowdfunding, dice Lynns, asegurándose, inclusive, de que la empresa es un negocio nuevo y de que está registrada en Reino Unido. "Sólo permitimos que usen la plataforma si se han cumplido esos requisitos", dice Lynns. "No estamos intentando imponer nuestro punto de vista empresarial; en la práctica, sin embargo, sólo cerca de un 25% de las empresas que nos buscan acaban entrando en nuestra plataforma".

De entre las start-ups aprobadas en el proceso de supervisión de la empresa, solamente cerca de un 12% se acaban creando. El objetivo medio es de 50.000 euros (cerca de US$ 75.000) y la empresa facilita cerca de un millón de euros (US$ 1,5 millón) en financiación al año. Después de que las empresas participen en una o más rondas de financiación en Seedrs, o en otra web semejante, Lynn dice que se muestran más propensas a ir en busca del capital riesgo y del respaldo que le acompaña.

Permitir la inversión directa de los inversores lleva la democracia a la financiación en el sector en que actúan los inversores ángeles, pero eso trae consigo también la posibilidad de pérdidas. En Seedrs, Lynn dice que el inversor tiene que clicar varias veces sobre advertencias redactadas con mucha claridad acerca de posibles pérdidas —tales advertencias, dice, son más transparentes que los contratos detallados del usuario que acompañan la mayor parte de los servicios de Internet y de software—, además de pasar una prueba acerca de esas políticas antes de tener acceso al dinero. "No queremos que las personas piensen que se trata de un activo seguro y pongan en él los ahorros de toda una vida. No hay duda de que la mayor parte de las personas no debería hacerlo".

Con la llegada a EEUU del crowdfunding de acciones, tan pronto como la SEC formule la regulación del sector, y con un número posiblemente mayor de emprendedores en busca del éxito financiero respaldados por el crowdfunding, Mollick dice que es posible que se produzcan muchos cambios tanto en el sector de crowdfunding como en las instituciones.

"Algo está sucediendo: hay mucho dinero en circulación, hay políticas y promesas. Es el punto álgido de una cantidad de cosas importantes para nosotros", dice Mollick. "Tendencias de este tipo llevan mucho tiempo convergiendo hasta hoy en día. ¿Es más democrático? Sí, sin embargo la calidad parece importar, y eso es relevante y digno de señalar. Hay incluso una gran cantidad de otras preguntas interesantes para las cuales aún no tenemos respuesta".

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