La lucha para preservar el medioambiente de World Wildlife Fund

Capacidad para “unir los puntos”, esto es, conectar las condiciones locales con las fuerzas globales, conseguir interrelacionar el sector privado con el público y con las organizaciones sin ánimo de lucro; ésta es según Carter S. Roberts -presidente y consejero delegado de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza (más conocida como WWF ó  World Wildlife Fund)-, una cualidad imprescindible tanto si trabajas en el sector privado como si trabajas para una organización dedicada a la protección de la naturaleza.

Durante una conferencia que impartió en Wharton, Roberts mencionó el nombre de uno de sus mentores, el difunto John C. Sawhill, como ejemplo de persona poseedora de dicha capacidad. Sawhill fue nombrado rector de la Universidad de Nueva York con 38 años, ocupó el puesto de secretario de la energía bajo el mandato del Presidente Carter, trabajó en el sector privado y después dirigió durante una década The Nature Convervancy (TNC) hasta su fallecimiento en el año 2000. “Había hecho todo lo que había que hacer”, comentaba Roberts sobre Sawhill. “Las personas más demandadas son aquellas que pueden unir los puntos entre los diferentes sectores”.

Roberts dirige la oficina en Estados Unidos de WWF en un momento en que la organización está firmando acuerdos con empresas, gobiernos, universidades y otras entidades sin ánimo de lucro con el fin de lograr su objetivo de proteger la naturaleza. “En mi opinión, las dos fuerzas más desestabilizadoras en el mundo son el cambio climático y la escasez de recursos”, decía Roberts señalando que estas fuerzas suponen tanto retos como oportunidades para las empresas.

“Existe un motivo por el que Goldman Sachs tiene un gran programa medioambiental”, afirmaba Roberts. Goldman Sachs “también ve una oportunidad. Siempre está pensando por delante”. De hecho, empresas como Wal-Mart, Coca-Cola y HSBC, todas ellas con acuerdos individuales con WWF, “manejan un horizonte temporal de 50 años”. En 2006, Wal-Mart anunciaba planes para adquirir dentro de unos tres a cinco años todo el negocio de captura y congelado de pescado fresco de manos de Marine Stewardship Council (MSC) para el mercado norteamericano. WWF fue una de las co-fundadoras de Marine Stewardship Council en 1997. Las reacciones del sector de la pesca ante la declaración de intenciones lanzada por Wal-Mart han sido “increíbles”, decía Roberts.

En junio de 2007 Coca-Cola anunciaba la firma de un acuerdo a largo plazo con la WWF para trabajar en la conservación del agua. E. Neville Isdell, presidente y consejero delegado de Coca-Cola, declaraba en aquellos momentos: “Nuestro objetivo es reemplazar cada gota de agua que utilizamos en nuestras bebidas y su producción. Esto implica reducir la cantidad de agua utilizada … reciclar el agua utilizada durante los procesos productivos para que pueda ser devuelta al medioambiente, y recuperar el agua en comunidades y zonas naturales a través de proyectos locales relevantes”. Coca-Cola es la mayor empresa consumidora de azúcar del mundo, señalaba Roberts. “Para producir una botella de Coca-Cola se necesitan 140 litros de agua”, principalmente debido a las grandes cantidades de agua necesarias para producir azúcar.

Al centrarse en la conservación del agua y el objetivo de conseguir la neutralidad del agua para dentro de cinco años, Coca-cola está preservando tanto sus negocios futuros  -el agua es el principal ingrediente de todas las bebidas producidas por la empresa-, como fomentando su generosidad en sus mercados globales.

En lugar de poner en marcha campañas básicas para cambiar el comportamiento de los consumidores o intentar influir sobre la producción, WWF ha optado por contactar con los principales minoristas y mayoristas con el fin de fomentar la producción sostenible de productos del mar, forestales y agrícolas, explica Roberts. “En vez de intentar influir sobre lo que eliges intentamos influir sobre las opciones que tienes”. Asimismo, Roberts -que previamente ha ocupado puestos de responsabilidad en el ámbito de la gestión y el marketing en Gillette y Procter & Gamble-, señalaba que en los acuerdos “Wal-Mart suele tener la sartén por el mango y decide qué productos se exhiben en sus estantes y cuáles no”.

Un plan a diez años

La misión de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza, creada en 1961 por iniciativa del biólogo inglés Sir Julian Huxley, es la protección de la naturaleza. Esta asociación pretende proteger áreas naturales y poblaciones salvajes de plantas y animales, fomentar enfoques sostenibles para el uso de los recursos naturales, promover un uso más eficiente de recursos y energía y, al mismo tiempo, reducir la contaminación.

Formada por una red de oficinas autónomas asociadas, WWF está presente en 100 países, emplea a aproximadamente 4.000 personas en todo el mundo y cuenta con las aportaciones de cinco millones de miembros (1,2 millones en Estados Unidos). WWF Internacional tiene su sede en Gland, Suiza; las oficinas centrales de WWF en Estados Unidos están situadas en Washington D. C. WWF estima que el 83% de su gasto se dedica a actividades relacionadas con la conservación por todo el planeta.

A finales de 2005, WWF de Estados Unidos, en cooperación con sus coetáneos europeos, se embarcaron en un plan a diez años para proteger una cartera formada por 19 lugares prioritarios, como el Amazonas, el Yagtze, los mayores y más intactos bosques tropicales del mundo, los tres sistemas de agua dulce con mayor diversidad, los arrecifes de coral con mayor diversidad, los desiertos con mayor relevancia biológica y los bancos pesqueros más productivos del mundo.

En opinión de Roberts, WWF debe centrarse en dicha cartera para así conseguir tener un impacto significativo. De otro modo, explicaba, “te condenas a hacer pequeñas cosas aquí y allá”. La organización está en la actualidad en medio del “doloroso” proceso de “exfoliar” aquellos proyectos que no estén en su lista de prioridades y derivar programas a otras organizaciones dedicadas a la conservación de la naturaleza. Dentro de cada proyecto prioritario, WWF quiere crear programas locales dirigidos por líderes locales. “Hay que escuchar”, explicaba Roberts. “No se puede imponer la estrategia desde arriba. La estrategia debe surgir desde las condiciones locales”.

En cada región prioritaria WWF también quiere trabajar sobre la cadena económica. Por ejemplo, “el Amazonas está siendo destruido por la deforestación para plantar soja”, señalaba Roberts. “Toda esa soja se emplea para dar de comer a cerdos y pollos en China. Así pues, si quieres salvar el Amazonas hay que ir a la raíz del problema, a China”. La idea es que si uno quiere preservar el Amazonas es necesario reconocer todas las fuerzas de mercado que entran en juego. En este caso se están roturando terrenos naturales de bosques del Amazonas para dedicarlos a la plantación de productos agrarios que satisfacen la creciente demanda de países como China.

Ahora el reto en cada región es “cómo encontrar líderes que puedan unir los puntos, que puedan relacionar temas tan diversos como los tigres de Sumatra, la mayor empresa de papel y pulpa, y Staples, que es el mayor consumidor de papel de Estados Unidos”. En 2004 WWF puso en marcha una campaña para conservar los bosques tropicales de los valles de Sumatra –territorio en el que suele vivir el tigre-, presionando a las empresas de papel para implementar moratorias contra el derribo de árboles en la región. Asimismo, WWF animó a los suministradores de material de oficina de Estados Unidos que compran papel y derivados a dichas empresas a dejar de realizar talados no sostenibles.

WWF se enfrenta a “un problema de marca realmente interesante: cada vez una mayor parte de nuestro trabajo está basado en las personas –por ejemplo la gente depende del Amazonas o de los arrecifes de coral para sobrevivir-, pero la apariencia de nuestro logo es la siguiente”, decía Roberts mientras señalaba en la pantalla el popular logo del panda. “La mayoría de nuestro trabajo se realiza en el mundo en desarrollo porque es ahí donde se encuentra la biodiversidad. Pero ninguno de esos países tiene como prioridad la biodiversidad, sino la pobreza”. Así pues, WWF trabaja para demostrar los paralelismos existentes entre los problemas de conservación, el desarrollo y la sostenibilidad de las economías locales”.

Conservar la naturaleza y el mundo de la empresa

Roberts subrayó con sus palabras cómo las empresas están empezando a contemplar los problemas relacionados con la conservación de la naturaleza. Por ejemplo, a finales de 2006 WWF se asociaba con The Woods Institute for the Environment de la Universidad de Standford y con The Nature Conservancy para llevar a cabo un proyecto a 10 años vista llamado “The Natural Capital Project” (“El proyecto del capital natural”). Este proyecto pretende desarrollar nuevos métodos científicos, nuevos instrumentos financieros y nuevas políticas estatales para incorporar el valor de los ecosistemas en las decisiones sobre recursos.

Desde 1998, WWF y el Banco Mundial trabajan juntos para detener la deforestación. El objetivo de esta alianza, renovada en 2005, es reducir las tasas de deforestación global al 10% para el año 2010, conseguir una tasa nula para 2020 y a partir de 2050 empezar a incrementar las superficies boscosas tomando como referencia los niveles existentes en el año 2000.

Roberts señalaba que, en relación con el cambio climático, las empresas “están mucho más adelantadas que el gobierno federal”. En lugar de tener 20 legislaciones estatales diferentes sobre el cambio climático, las empresas preferirían un conjunto homogéneo de leyes federales. “No somos un grupo partisano”, afirmaba Roberts, “pero esta administración no ha sido buena para el cambio climático… Ahora nos estamos dando cuenta de que los líderes del mundo de los negocios quieren invertir en el tipo de plantas o el tipo de mercados que tienen en cuenta el tema del cambio climático. Pero no quieren tener dificultades en comparación con sus competidores por hacerlo”. La dinámica es global. “China no va a comprometerse a menos que Estados Unidos se comprometa”, añadía Roberts. “No quiere perder su ventaja competitiva”.

Subirse a trenes, escalar montañas

Roberts suscribe lo que él denomina “teoría de la vida basada en la indagación”, que dice que “es mucho más interesante encontrar tu propio modo para ir de A a B que coger una trayectoria que alguien ya ha diseñado”. Roberts buscó su camino para iniciar su carrera en la organización sin ánimo de lucro después de haber dirigido equipos de gestión en Procter & Gamble –una marca de Gillette-, y también haber trabajado como ejecutivo contable en Dun & Bradstreet. Roberts se licenció en la Universidad de Princeton y tiene un MBA de la Universidad de Harvard.

Tal y como él mismo dice, era “un chico salvaje y travieso”. Creció en un barrio de Atlanta en el que sus amigos y él “se metían en las alcantarillas y se paseaban por ese mundo subterráneo. Nos subíamos en marcha en los trenes y escalábamos grandes rocas”. Fuimos a la universidad, pero “pasábamos prácticamente todos los fines de semana escalando en White Mountains, New Hampshire, e incluso a veces íbamos a Alaska”. Durante esas excursiones, Roberts a menudo pensaba sobre lo que estaba haciendo con su vida y las cosas que verdaderamente le importaban “mientras contemplaba un paisaje que iba cambiando delante de sus ojos”.

Cuando se graduó “los grupos defensores del medioambiente sólo contrataban a abogados y científicos. Los científicos para investigar y los abogados para interponer demandas. No me atraía”. Se entrevistó con algunas de las grandes empresas, como Goldman Sachs, y también con otras empresas de reciente creación. “Se necesita mucha determinación para no tomar dicho camino”, decía, “ya que esas organizaciones son muy buenas ofreciendo incentivos”.

Después de trabajar en el sector privado, fue contratado en 1990 como director del estado de Massachussets de The Nature Conservancy, abandonando en 2004 la empresa como vicepresidente de planificación estratégica y prioridades globales. Asimismo ocupó el puesto de vicepresidente de la división de Centroamérica de TNC. Roberts se incorporaba a WWF como director de operaciones y conservación en marzo de 2004. En julio de 2005 y como consecuencia de la marcha de Kathryn S. Fuller tras 16 años como presidenta y consejera delegada de WWF, Roberts fue ascendido a la posición que ocupa en la actualidad.

En cuanto a las diferencias entre trabajar en el sector privado y dirigir una organización sin ánimo de lucro, Roberts señalaba que “definitivamente no ganas tanto dinero … Y trabajo más duro que en el sector privado. Hay que valer para ello”. Lo que hace más duro trabajar para WWF es la creciente sensación de responsabilidad, añadía. “El cambio climático, salvar el Amazonas, son cosas que difieren ligeramente de aumentar la cotización de la empresa”.

Roberts animaba a su audiencia a adoptar riesgos al comienzo de sus carreras profesionales, antes de que la hipoteca, los hijos y otras responsabilidades entrasen en sus vidas. Asumir riesgos puede “ampliar tus posibilidades más allá de lo que nunca pensaron tus padres o compañeros. Aquellos que lo han hecho han tenido una experiencia enriquecedora. Han podido ver el mundo de un modo diferente y accedido a nuevas oportunidades”.

Asimismo Roberts elogió el valor de los errores. “A medida que adoptas riesgos irás cometiendo errores. Tómate tu tiempo para aprender de esos errores. Vas a conseguir mucho feedback, te lo garantizo”. Y añadía: “escucha más de lo que hables. Cometí muchos errores por no escuchar lo suficiente. Sigo aprendiendo esta lección”. Roberts también recomendaba “encontrar un mentor que fuese un líder extraordinario y aprender de él/ella … Observa cómo trabajan. Observa cómo se mueven”. Además de Sawhill, de TNC, Roberts ha contado con mentores como el actual Secretario del Tesoro Hank Paulson o el ex socio general de Goldman Sachs Larry Linden.

Roberts también subrayaba la importancia de una constante comunicación. “Como líder no se pueden cometer fallos en la comunicación”, decía. “En ausencia de comunicación te sorprenderían todas las cosas increíbles que suponen sobre tu persona … Es genial tener una idea, pero la gente fracasa” cuando no ha sabido “comunicar dicha idea de todos los modos y formas posibles las 24 horas del  día”.

En septiembre de 2006 Roberts se enfrentó a una gran crisis cuando 23 personas –empleados de WWF, altos representantes gubernamentales y los auxiliares de a bordo-, fallecían en Nepal cuando su helicóptero se estrellaba contra un monte al volver de un evento de WWF. Roberts se puso en contacto con todas las familias -de ocho nacionalidades y doce religiones diferentes-, para comunicarles el fallecimiento de sus seres queridos. Voló hasta Katmandú para ayudar a identificar los restos, se sentó al lado de las familias y fue a los funerales.

Roberts explicó que tanto él como WWF estuvieron en todo momento pendientes de las necesidades de las familias. “No hay ninguna asignatura en las escuelas de negocios que te prepare para estos momentos, pero a todo líder le ocurrirá algo similar en algún momento”, decía. “La organización te observa y saca conclusiones en base a cuál sea tu opinión sobre ella y el interés que demuestres por la gente de la organización”.

Por último, Roberts recomendaba a su audiencia que empezase ya a pensar en cuál iba a ser su legado. “Tengo la enorme suerte de trabajar con líderes empresariales de todas partes del mundo”, decía. “Todos ellos han llegado a lo más alto, pero su obsesión es qué dejarán tras de sí. Sugeriría que pensaseis ahora, antes de que alcancéis la cima, cuál queréis que sea vuestro legado”.

El día en que Roberts pronunció su discurso se estaba celebrando en Bali la Conferencia sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas de 2007 (más conocida por sus siglas en inglés, UNCCC), donde los líderes políticos debatieron sobre un marco legal coercitivo para atajar el problema del cambio climático. Aproximadamente 60 empleados de WWF de todo el mundo estuvieron allí “presionando todas las teclas posibles” para cambiar la situación del cambio climático.

Representantes de más de 180 países, así como observadores de organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, participaron en la UNCCC. Roberts señalaba que cada país presente estaba enfrentándose al problema del cambio climático desde puntos de vista diferentes. “Algunos tienen bosques; otros no. Algunos tienen fábricas, otros no”. La Conferencia “intenta resolver diferentes circunstancias nacionales y comerciales” para alcanzar un acuerdo global.

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