Los grandes bancos españoles siguen con su proceso de internacionalización

La banca española se encuentra en una situación privilegiada. Después de que la tormenta financiera sacudiese los cimientos de los grandes bancos mundiales, el sistema español ha demostrado una mayor solidez, gracias a su sistema de reservas. Parece que la crisis ya es historia para ellos y también empieza a serlo para el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, a principios de octubre, elevaba seis décimas sus previsiones de crecimiento mundial en 2010 hasta el 3,1% y auguraba el fin de la recesión ante el fuerte tirón de Asia y las señales positivas en el resto del planeta. El organismo, eso sí, advertía en su informe Perspectivas Económicas Mundiales que la recuperación será lenta y algunos pocos países, como España, continuarán en recesión el año que viene.

Esto se debe, principalmente, al impacto que el abrupto final del boom de la construcción ha tenido en la economía española. Las entidades de crédito, sobre todo las cajas de ahorros, que están más expuestas al sector inmobiliario, son las que más han sufrido durante la crisis y, según los expertos, están abocadas a reducir capacidad mediante fusiones, despidos y el cierre de oficinas.

Sin embargo, los dos mayores bancos, Santander y BBVA, han hecho una demostración de su fortaleza al presentar unos beneficios de 4.400 millones de euros y 2.800 millones de euros, respectivamente, en la primera mitad del año. Esta solidez durante la crisis es la que le ha permitido continuar con su política de consolidación de posiciones en el exterior, explica Mauro F. Guillén, director del Instituto Lauder de Wharton. “No es la hora de grandes operaciones, pero sí de actuaciones puntuales”.

Prueba de ello es el reciente anuncio de Santander de lanzar una Oferta Pública de Venta (OPV) de su filial brasileña (Santander Brasil). Los títulos comenzaron a cotizar el 7 de octubre en Nueva York y un día después en el mercado brasileño. Con el 70% del dinero obtenido gracias a esta operación, el banco pretende reforzar su infraestructura en el país sudamericano y su actividad, mediante la concesión de créditos. Santander Brasil, resultado de la integración de Santander Banespa con Banco Real (adquirido a ABN Amro en 2007), crecería en número de oficinas hasta alcanzar las 600, más de un tercio de las que cuenta actualmente. El banco español colocará finalmente en el mercado el 16,21% del capital de su filial brasileña por un importe de 4.760 millones de euros.

En opinión de José Ignacio Galán, Director de la Cátedra Iberoamericana en Dirección de Empresas y RSC (Responsabilidad Social Corporativa) de la Universidad de Salamanca, sin ninguna duda, el momento de expandirse -vía desarrollo externo- fue hace un año, cuando se produjo la caída de Lehman Brothers. “Ese fue el momento donde los mercados cayeron en picado. Se instaló la desconfianza en los mercados y las estrategias bajistas dejaron todos los valores de todo el mundo por los suelos. El Santander supo entrar por esta vía en EEUU (el 75% que no controlaba de Sovereign) y en Reino Unido (Bradford & Bingley, Alliance & Leicester) en el momento oportuno”.

Con los mercados recuperados, esas inversiones valdrían más del triple del precio al que los adquirieron hace un año, señala. Ahora, en su opinión el método más idóneo de expandirse es vía desarrollo interno. “La OPV en Brasil es un modo muy inteligente de hacer caja y obtener liquidez en un momento en el que los mercados casi han recuperado máximos históricos. Esto, además, le posibilitará ser más fuerte y financiar el crecimiento en Brasil”.

Esta colocación pone, además, de relieve la importancia que Santander otorga al mercado brasileño, que cuenta con una floreciente clase media para la que los préstamos son todavía una novedad. El país es uno de los más estables de América Latina, tanto desde el punto de vista político como económico y, actualmente, aporta el 18% del beneficio global del grupo. Brasil está en alza, dice Guillén, “y Santander se beneficia de ello”. Aunque la OPV también permite al banco enviar el mensaje “de que todo va bien”. Con un mercado español que no vive su mejor momento, la diversificación geográfica se presenta como la mejor receta para capear la crisis.

Y es que Santander y BBVA afrontan ahora un periodo de crecimiento y expansión mundial, a través de adquisiciones y la consolidación de sus inversiones en el extranjero, continuando así con la política de creciente internacionalización que iniciaron en los años 90 y que les llevó, en un primer momento, hacia Latinoamérica y, más recientemente, hacia Europa, EEUU y otras regiones del mundo.

Es el caso del BBVA, que en agosto adquirió el banco tejano Guaranty Financial, que sufría graves dificultades financieras y estaba intervenido por las autoridades. La compra del Guaranty, a través de su filial Compass, responde a reforzar la posición del banco presidido por Francisco González en el sur de EEUU, donde ya posee el Valley Bank, integrado en la filial mexicana Bancomer, Laredo National, Texas Regional y State Nacional, estos tres últimos con actividad en Texas y Nuevo México. La gran adquisición la realizó en 2007, con la compra de Compass Bancshares y que costó una inversión de 6.655 millones de euros, lo que permitió al BBVA entrar en el top 20 del sistema bancario del país.

El banco español realizó esta última operación de compra del Guaranty Financial a través de una puja por la entidad estadounidense, que contaba con 150 oficinas repartidas en Texas y California. La compra se llevó a cabo con el apoyo del Fondo de Garantía de Depósitos estadounidense (FDIC, sus siglas en inglés) que estaba gestionando la entidad y que asumirá un alto porcentaje de las pérdidas que genere el banco. Con esta operación, el BBVA se convierte en el cuarto banco de Texas, desplazando del puesto a Wells Fargo, y el 15 de Estados Unidos en el ránking de grandes entidades de depósitos.

Los riesgos de esta estrategia

La banca española encara la postcrisis con optimismo, aunque, Jesús Palau, director ejecutivo del programa de Finanzas de ESADE, advierte que “la crisis no se acaba, sino que la situación va menos mal. Y tardará en acabarse”. Por eso, a pesar de que Palau reconoce que “es un buen momento para comprar barato”, él no se muestra de acuerdo en las estrategias que los grandes están realizando: “Los bancos españoles tienen que mirar mucho internamente antes de salir fuera, a través de controles internos”. En su opinión, “la banca española sino se ha visto tan afectada por la crisis financiera, sí lo ha hecho con el estallido de la burbuja inmobiliaria, hasta el punto de convertirles en los principales oferentes de vivienda en España, lo que ha producido una acumulación de muchos activos en los balances”. En ese sentido, aboga por el saneamiento de los balances internos más que por buscar la diversificación internacional.

Por eso, pese al optimismo de los dos principales bancos españoles, Palau recomienda cautela: “Se están alcanzando tamaños demasiado grandes”. Y añade: “Que un banco se expanda y aumente su tamaño hace que gane más, pero también que gaste más: El crecimiento no tiene por qué asegurar mayores beneficios, ya que la rentabilidad sobre recursos propios es la misma”. Es la estrategia de crecer por crecer. Palau recomienda que parte de los beneficios sea destinado a reservas y a mejorar los ratios de capital, que hagan frente a un posible empeoramiento futuro de la situación económica, y a mejorar la circulación del crédito. Sin embargo, reconoce que los bancos no deben perder la oportunidad de crecer “si resulta barato y si con ello se emplean fondos propios”.

Manuel Romera, director del departamento financiero del IE Business School,  rebaja esa percepción de riesgo y señala que las operaciones que está realizando Santander, teniendo en cuenta que la crisis no ha pasado el todo, suponen un menor riesgo debido a la actividad que realiza el Santander, enfocada a la concesión de créditos para el consumo y financiación de empresas (retailing).  Galán coincide con este punto de vista y señala queSantander se dedica al negocio tradicional y no a la banca de inversión y se caracteriza por la excelente gestión del riesgo además de una excelente diversificación del mismo. Por eso es bueno actuar en diversos mercados que se encuentran en diversas fases de desarrollo económico, pues los ciclos económicos y la gestión de riesgos afectan de un modo diferente.

Para Romera, “el dinero tiene que estar invertido, porque en caja pierde valor, por el efecto de la inflación y del coste de oportunidad. Por este motivo las entidades corren esos riesgos”. El caso del BBVA es un ejemplo de estos riesgos, dados los problemas de viabilidad del Guaranty. Las pérdidas estimadas para 2008 se situaban en 440 millones de dólares, cuando podrían alcanzar los 2.200 millones, sobre todo ahora que el banco se ha declarado en bancarrota. Sin embargo, según declaraciones a la prensa, para el presidente de la entidad española, Francisco González, el riesgo es mínimo al tener limitadas las potenciales pérdidas generadas por los créditos de la entidad americana. De hecho, el FDIC firmó un acuerdo con el BBVA por el que, en caso de que los créditos asumidos resultaran fallidos, asumiría un 80% de los 2.200 millones de dólares de pérdidas y con el 95% a partir de dicha cifra hasta un tope de 11.500 millones.

Áreas de expansión

Romera explica que el mercado bancario español se encuentra saturado, con un exceso de capacidad del 30% y es necesaria una reordenación interna. “Hay buenas oportunidades para la diversificación, incluso más allá de América Latina”. Y añade que esta situación se ve favorecida por la actividad de la banca española, tradicionalmente dedicada al retailing. “Este modelo de banca está creciendo en países como Brasil o Estados Unidos, por lo que se convierten en mercados donde las entidades españolas tienen grandes oportunidades”, dice. Guillén advierte, además, que los bancos tendrán que anticiparse al cambio de ciclo.

En concreto, Galán piensa que Santander deberá seguir consolidándose en los mercados en los que se encuentra presente. En su opinión, “en el corto-medio plazo, EEUU es un mercado muy interesante a partir de la compra de Sovereign en 2006. Trasladar su modelo de negocio a EEUU y suplantar los ineficientes bancos americanos. Una de las lecciones que nos ha enseñado esta crisis financiera es que en EEUU no saben hacer banca comercial. Creo que Santander es un referente para la banca de EEUU en sus relaciones con los clientes, los empleados, los accionistas y la sociedad”.

De hecho, Alfredo Sáenz, consejero delegado de Banco Santander, aseguró en junio en declaraciones al diario económico Expansión que en los próximos cinco años el banco realizará adquisiciones en el mercado estadounidense. Ya en 2006, Santander compró un 25% de Sovereign a 25 dólares la acción y el año pasado, señaló, “tuvimos la oportunidad de comprar el resto más barato, a tres dólares la acción”. El ejecutivo destacó como zonas importantes de crecimiento los estados de Massachussets, Nueva York y Pennsylvania.

Y añadió que replicarán en este país la misma estrategia que ha llevado en Reino Unido con la integración de los bancos. El banco adquirió Abbey en 2004. “Estábamos obligados a sacarle la mejor rentabilidad”, dijo. “El año pasado tuvimos la posibilidad de ayudar al Gobierno británico a solucionar parte de la crisis comprando B&B y Alliance&Leicester”. Como resultado de esta estrategia, añadió, Santander es hoy más sólido en Reino Unido”.

A medio y largo plazo, Galán cree que existen dos focos de atención en los que se puede entrar: Rusia y China. “Ambos son grandes mercados aunque tienen sus peculiaridades. Evidentemente, los modelos de negocio se deben adaptar a las circunstancias locales y los métodos de entrada y de expansión también deben ser específicos para cada mercado dependiendo de la idiosincrasia de cada uno, los métodos tradicionales de desarrollo interno y externo no sirven para estos mercados. Requieren nuevas vías innovadoras y mixtas. Esto es una cuestión de tiempo, de gestión de riesgo y de encontrar métodos de entrada acordes para estos mercados”.

Romera añade que mercados en crecimiento como China solamente tienen una presencia española testimonial. Las diferencias, dice, “ya no sólo culturales, sino en la forma de entender la banca, en este caso en un país comunista, hacen muy complicada una pronta expansión de bancos y cajas españolas”.

El peso exterior

Actualmente, Romera señala que las actividades del Santander fuera de España representan, más o menos, el 50% del negocio de esta entidad, “dependiendo de cómo se mida, ya que parte de esa actividad, aunque se realiza fuera de España, depende directamente del mercado español”. Sin embargo, él vaticina que en unos 8 ó 10 años, estas cifras sean un 25% procedente de España y el 75% restante, del extranjero.

Los bancos medianos, como el Banco Popular, son los que aún no se deciden a llevar a cabo de manera más contundente su internacionalización, aunque sí están presentes en mercados como el estadounidense. En Florida, concretamente, se concentran las operaciones de los últimos años, como la compra de Mellon United por parte del Banco Sabadell, la adquisición de Total Bank por el Banco Popular o la presencia de Caja Madrid, que posee desde el año pasado el 83% de City Nacional Bank.

Galán concluye alabando la apuesta por el crecimiento externo. “En un mundo global como el actual solo las grandes firmas sobreviven y cuanto mayor se sea, mejor. Aquellas empresas que sepan obtener simultáneamente economías de escala, economías de alcance y economías de experiencia en un ámbito global son las que sobrevivirán”. Aunque advierte que esto no es fácil “pues requiere diseños organizativos muy evolucionados, flexibles y ágiles que reduzcan la burocracia y la duplicidad de funciones, lo que requiere innovar tanto en mecanismos de coordinación como en sistemas de incentivos. Una dimensión global dotada de un Diseño Organizativo que le permita adaptación y capacidad de respuesta es la clave en el mundo actual globalizado”.

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