Los informes sobre sostenibilidad en América Latina entran en una nueva etapa

"Sin rupturas". En un mundo ideal, así es cómo Thomas Keller, director financiero de Codelco, ve la divulgación pública de todas las informaciones financieras y no financieras publicadas por el gigante estatal chileno de la minería. En ese informe "integrado", las diversas partes involucradas de alguna manera con la empresa -los llamados stakeholders: inversores, trabajadores, ONGs- recibirían un informe anual con numerosas estadísticas financieras e indicadores de desempeño medio ambiental, social y de gobernación (ESG, según sus siglas en inglés), ofreciéndoles "una evaluación real de cómo la empresa afronta y gestiona sus cuestiones materiales", dice Keller.

La realidad, sin embargo, no es ésa. Keller y otros directores del área de finanzas dicen que la combinación de los informes financieros y no financieros de la empresa en un único informe integrado es un ejercicio administrativo demasiado ambicioso en estos momentos. En muchas empresas, los informes no financieros aún no tienen suficiente masa crítica. Por lo tanto, Codelco continuará publicando los tomos separados, un informe financiero regular cada mes de abril y un informe voluntario de "sostenibilidad" unos meses después.

Sea como fuera, aún así la empresa está yendo más lejos de lo acostumbrado en el área de informes no financieros. En 1999, fue la primera empresa de Chile en publicar un informe de sostenibilidad y estuvo entre las 398 compañías latinoamericanas en hacerlo el año pasado de un total de 5.000 en todo el mundo, según datos de CorporateRegister.com, empresa que suministra información en el sector de responsabilidad social corporativa (RSC). Entre otras empresas latinoamericanas que mejoraron el nivel de información sobre sostenibilidad se incluyen la proveedora de servicios públicos Endesa Chile; Gas Natural Argentina; la empresa fabricante de cemento mexicana Cemex; y las brasileñas Natura Cosméticos e Itaú Unibanco.

El último informe de sostenibilidad de Codelco es uno más de los 61 informes de empresas siderúrgicas y de minería de todo el mundo y sigue los nuevos patrones de informaciones específicas del sector, desde la divulgación de las estrategias de explotación hasta las políticas de derechos de la población local. El informe analiza también el impacto del terremoto devastador de 8,8 grados que sacudió la región central de Chile en febrero del año pasado, obligando a la empresa a cerrar de forma temporal las minas de la región afectada, así como el asesoramiento técnico proporcionado por Codelco durante el rescate exitoso de 33 mineros atrapados en una mina de la empresa en el norte de Chile el año pasado. Además, este año todo el consejo de administración de la empresa, y no sólo el consejero delegado de la compañía, participaron en la revisión y la aprobación del informe, una señal clara para las partes interesadas de que la sostenibilidad es una estrategia a la que se le concede una mayor importancia dentro de la empresa, informó Keller.

Ahora que en todo el mundo existe una mayor tendencia entre las empresas a rendir cuentas tanto en el plano medio ambiental como social, algunos expertos dicen que los informes sobre el rendimiento corporativo en esas áreas están a punto de cambiar. Los informes de carácter no financiero están ganando mayor credibilidad entre las partes interesadas en el buen desempeño de las empresas, que ven en ellos un aliado para la creación de valor a largo plazo. "A medida que la RSC y la sostenibilidad entran a formar parte de la vida de las empresas, la alta gerencia empieza a solicitar este tipo de información y el consejo de administración, también", dice Rupert Eccles, profesor de Práctica Administrativa de la Escuela de Negocios de Harvard y autor de diversos libros sobre informes no financieros. "No se trata de aquella arcaica actividad de RP [relaciones públicas], que fue donde todo comenzó".

Pero todavía hay mucho por hacer para quitar por completo el aura de RP que rodea al informe de sostenibilidad. Por diversos motivos, las empresas de todo el mundo están empeñándose en hacer los informes sobre sostenibilidad tan confiables como los informes financieros. ¿El motivo? "Hay empresas que practican el greenwash [política medio ambiental de fachada]. Ellas aseguran ser ecológicamente responsables y dan algunos ejemplos mínimos sacados de su negocio multimillonario para mostrar que están actuando de forma correcta", dice Eric Orts, profesor de Estudios Jurídicos y de Ética en los negocios de Wharton. Sin embargo, eso no ha impedido a otras empresas elevar el nivel de su perfil ecológico.

En ningún otro lugar esto es más evidente que en América Latina. Mientras las empresas muy habituadas a informar sobre el grado de sostenibilidad con que trabajan están reforzando la cobertura de la divulgación de los informes, otras están respondiendo al aumento de la concienciación pública respecto a la responsabilidad social de las empresas y se están embarcando en nuevos modelos de informes.

Mi carbono es más neutro que el suyo

Brasil es un país que suscita optimismo. A pesar de las dificultades, las empresas brasileñas lideran ese proceso y son, de lejos, las que publican los informes de sostenibilidad más detallados de la región, según datos de CompanyRegister.com. "Es una especie de competición verde", observa Neil McIndoe, director de asociaciones de Trucost, proveedor de datos medio ambientales de Londres. McIndoe pasó buena parte del año pasado trabajando en un proyecto para Bovespa, Bolsa de Valores de São Paulo. Después de ver los resultados de un proyecto que Trucost había hecho en asociación con Standard & Poor's para crear lo que McIndoe llama versión de "carbono optimizado" de S&P 500, Bovespa contrató a Trucost para que hiciera algo parecido con las empresas de su índice de empresas IBr-X.

Para McIndoe, la estrategia de Bovespa tiene sentido. En su opinión, las mayores empresas con acciones en la bolsa de Brasil "están en excelente posición" para promover sus credenciales verdes ante los inversores de todo el mundo. "Ellas tienen algunas ventajas naturales en el país", dice, citando la abundante energía hidroeléctrica local y la producción eficiente del etanol como ejemplos. El año pasado, Trucost midió el desempeño de las 48 mayores empresas del país con base a 700 parámetros y constató que su "huella" medio ambiental, es decir, los costes asociados al daño causado al medio ambiente por una empresa y su cadena de proveedores en porcentaje de ingresos, fue, de media, del 4,85%, frente a un 7,27% registrado por las empresas incluidas en el índice FTSE 100 de Reino Unido.

No obstante, la participación en el nuevo Índice Carbono Eficiente de Bovespa sería un desafío para todas las empresas, con excepción de las verdes más proactivas que integran el índice IBr-X 50 que se presentaron de forma voluntaria para participar en el proyecto. Bovespa exigió que las 48 empresas ofrecieran a los investigadores datos sobre los gases de efecto invernadero en ambas puntas de su cadena de abastecimiento, algo que los proveedores no tenían de forma inmediata, o sobre lo que jamás habían informado anteriormente. McIndoe se dio cuenta de que había muchos errores como, por ejemplo, la colocación de puntos decimales en el lugar equivocado. "Algunas empresas tenían los datos solicitados; otras, no", recuerda. En otras palabras, ellas tuvieron que recurrir a Trucost para que las orientara y confirmar los datos.

Lanzado en noviembre, las perspectivas del nuevo índice eran de éxito, al tener un fondo dedicado como respaldo. McIndoe dice que es un buen comienzo, aunque tal procedimiento deje claro por qué las empresas, por norma, tienen tanta dificultad con las iniciativas de sostenibilidad y con la forma en que se las mide e informa. En cierto sentido, se trata de un círculo virtuoso. Para McIndoe, sin embargo, se trata de obstáculos a corto plazo. "Ya notamos que cuando las personas comienzan a pasar ese tipo de datos, ellas comienzan a administrarlo, y suelen hacer un buen trabajo", dijo.

La hora de la verdad

Pero, ¿por dónde comenzar? "El mayor error se da en el nivel más básico, decidir lo que entra en el informe", dice Nelmara Arbex, CEO interina de Global Reporting Initiative (GRI), una de las diversas organizaciones que crearon patrones para los informes de sostenibilidad de las empresas similares a los patrones contables internacionales usados en los informes financieros.

Arbex dice que muchas empresas subestiman la importancia de adoptar desde el principio parámetros sólidos de medición. "Si eso no se hace bien, se vuelve un ejercicio caro y mucho menos interesante para todas las partes con algún interés en la empresa", dijo ella. "Si se hace de forma correcta, el sistema funcionará bien durante años y podrá perfeccionarse". Antes de entrar a trabajar, en 2006, en la ONG con sede en Amsterdam, Arbex supervisaba el programa de responsabilidad corporativa de Natura Cosméticos, empresa de Brasil, su país natal. Hoy, Natura es líder en el segmento de sostenibilidad no sólo en América Latina, sino en todo el mundo.

Eccles coincide con Arbex respecto a la necesidad de mantener los procesos de los informes simples, con tal de que sean adecuados para lo que se proponen y estén libres de la información de RP sin sustancia. "Esa es la hora de la verdad", añade. "Los CEO siempre dicen que el medio ambiente, lo social y la gobernación [ESG, según sus siglas en inglés] son buenos para los accionistas. No nos preocupamos solo en ser verdes, sabemos que eso es bueno para los negocios. Si lo es, entonces vamos a ser más específicos. ¿Qué hay de interesante en el ESG? ¿Ahorro de costes? ¿Los ingresos crecen más deprisa? ¿Costes compartidos con los clientes? ¿Una cadena de abastecimiento mejor administrada? ¿Menor riesgo? ¿De qué manera el perfeccionamiento de un parámetro no financiero contribuye a la mejora del parámetro financiero?" Por último, ¿las empresas deberían esforzarse en ofrecer informaciones no financieras con la misma calidad de análisis y de sistemas de control de supervisión conferida a las informaciones financieras?, se pregunta Eccles.

Hablar es fácil, lo difícil es hacerlo. En la medida en que las empresas se aproximan cada vez más a ese objetivo, la ironía es que el ejecutivo mejor posicionado para garantizar que eso suceda —el director financiero— también es el "mayor obstáculo" para la producción de informes de sostenibilidad, dice Eccles.

En el pasado, dice, lo más próximo que los directores financieros y su equipo de finanzas —casi siempre de forma reacia— han estado más cerca de esa área ha sido cuando se les llamó "para dar soporte analítico a la evaluación de proyectos de sostenibilidad en general". Ahora, junto con la responsabilidad básica de suministrar informaciones financieras, "se suele encargar al sector de finanzas la medición y el suministro de informaciones sobre los niveles de sostenibilidad de la empresa, es decir, el alcance de su impacto sobre el medio ambiente y la sociedad". Ese papel más amplio, sin embargo, no era parte de las atribuciones a que el sector estaba habituado. "Se trata de informaciones de las que los directores financieros no disponen de inmediato, y tampoco proceden de sus sistemas de informaciones financieras", dice Eccles. Así, se vuelve cada vez más evidente el modo por el cual los informes de sostenibilidad de las empresas afectan su balance patrimonial. En realidad, un número cada vez mayor de analistas ha estado examinando esos informes, destaca Eccles.

Mientras, la inversión social (o sostenible) y responsable (SRI, según sus siglas en inglés) es un negocio que hoy suma US$ 11.000 billones, según datos de Threadneedle Investments, gestora londinense de activos. No son sólo las finanzas las que pueden elevar la credibilidad de las informaciones sobre sostenibilidad, evalúa Eduardo Sanzana, jefe de medio ambiente, comunidad y gobernación de Codelco, cuyo equipo, compuesto de pocas personas, trabaja en la sede de la compañía en Santiago con gerentes de toda la empresa, inclusive del sector financiero, con el propósito de elaborar los informes de sostenibilidad de la compañía. Él resalta, por ejemplo, que los últimos años los informes de sostenibilidad de Codelco fueron auditados por terceros. Muchas otras empresas están haciendo lo mismo con mayor frecuencia, el año pasado, el número de empresas cuyos informes se preparan de acuerdo con las directrices del GRI (iniciativa de informe global, en las siglas en inglés) y que los sometieron voluntariamente a la evaluación pasó del 45% (510) a un 47% (664). Pero Sanzana dice que es posible hacer más para que las partes involucradas en la empresa se sientan tranquilas y confiadas de que las informaciones contenidas en los informes son honestas y precisas. Es ahí donde entra la regulación, dice él.

Según Sanzana, el primer paso consiste en seguir el liderazgo de una minoría de países, inclusive de Sudáfrica, cuyos órganos reguladores del mercado obligan a las compañías cotizadas a producir tales informes. El próximo paso consiste en introducir medidas que detengan el "verde de fachada" y disuadan a las empresas que actúan mecánicamente. "He visto muchos informes en Chile cuyas informaciones son bastante superficiales", dice Sanzana. "Es preciso que haya más rigor".

Orts, de Wharton, coincide con el punto de vista de Sanzana: "Como mínimo, la información necesita ser confiable. Pero si no hay ningún incentivo para que las empresas no suministren informaciones falsas, y si no hay punición alguna, se crea un problema". Si el Gobierno regulara el sector sería una ayuda, "pero no se sabe hasta qué punto".

Arbex, de GRI, dice que hay incontables evidencias alentadoras en América Latina indicando que las informaciones sobre sostenibilidad pueden prosperar por medio de la autorregulación. Arbex dice que en América Latina, la sociedad, y no el Gobierno, tiene gran influencia sobre las empresas en ese sentido —"la sociedad espera que las empresas se comporten de una cierta manera, pero no a causa de alguna regulación del Gobierno; las empresas de la región no están a la espera de regulaciones". A causa de eso, diversas empresas latinoamericanas están a la vanguardia del suministro de informes, dice ella, inclusive Natura, su antiguo empleador.

En buena compañía

En lo que concierne a varios de los aspectos de la sostenibilidad, la "estrella de Natura es de las más brillantes", observa McIndoe, de Trustcost, citando, entre otras medidas, nuevas iniciativas de adquisiciones de la empresa que exigen al proveedor que trabaje con criterios "verdes" rigurosos. "En una reciente visita que hice a la empresa, había un enorme proyecto de evaluación de adquisiciones. Todas las compras tendrán que seguir directrices medio ambientales, sociales y de gobernación muy sólidas. Si un proveedor cualquier deja de obedecer alguno de esos criterios, ya no podrá suministrar a Natura".

En lo que se refiere a las informaciones sobre sostenibilidad, Natura forma parte de una pequeña élite de empresas. Natura acaba de embarcarse en una jornada en busca de la sostenibilidad junto con Southwest Airlines y United Technologies de EEUU; Dutch, en el área de salud, y Philips, del sector de iluminación; Nuevo Nordisk, compañía farmacéutica danesa, y la alemana Puma, del segmento de vestuario deportivo.

Para demostrar el apoyo integral de la alta gerencia a ese tipo de información, el informe de Natura de 2010, de 143 páginas, comienza con una carta suscrita por seis ejecutivos, entre ellos el CEO de la empresa, Allessandro Carlucci, y el director financiero, Roberto Pedote, suministrando a continuación informaciones financieras y no financieras del año. Además de proporcionar los factores que ayudaron a la empresa a aumentar sus ingresos netos anuales en un 21%, hasta los R$ 5.100 millones (unos US$ 3.300 millones) y alcanzar unos beneficios netos del 8,8%, o R$ 744 millones, el informe también destaca las áreas de ESG como, por ejemplo, programas de inversión en educación, que recibieron una financiación récord de R$ 10 millones, o un 168% más que en 2009.

El informe integrado presenta también una lista no sólo de las metas elaboradas para los stakeholders, y que se lograron cumplir, sino también las que estaban atrasadas o no se lograron cumplir. La empresa informa, por ejemplo, que debido a complicaciones no previstas, será preciso extender el plazo estipulado para alcanzar la meta del 33% de reducción de emisión relativa de gas de efecto invernadero de 2011 a 2013. (A finales de 2011, la empresa alcanzará el porcentaje del 21% de reducción). Esa transparencia y honestidad parecen haber sido bien recibidas por la comunidad de inversores, según observa el informe. El precio de la acción de Natura aumentó un 37% en 2010, frente a una ganancia del 1,3% en el Ibovespa, principal índice del mercado bursátil brasileño.

Transparencia y credibilidad son "temas importantes para nosotros, así como el cuidado con que cultivamos la relación con nuestro público", observa Rodolfo Guttilla, director de asuntos corporativos y de relaciones de gobernación. "Por ese motivo, esa es una cuestión que discutimos siempre", añade, llamando la atención sobre la manera en que Natura pasó la década pasada en busca de medios para perfeccionar sus informaciones de sostenibilidad, usando cada vez más Internet y otras tecnologías interactivas para enriquecer su colección de datos y de análisis.

Con seguridad, se trata de una gran inversión, sin embargo otras empresas en breve se unirán a Natura en esos esfuerzos de ESG, dicen los especialistas. "Las empresas están dándose cuenta de que esa es una realidad que ha llegado para quedarse. Ellas tendrán que incorporarla, y deberían intentar hacerlo de manera sistemática", observa McIndoe, de Trucost. "No creo que la mayor parte de las empresas se sienta bien con eso, pero la verdad es que lo mismo se puede decir respecto a las informaciones financieras que tienen que suministrar".

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