Love Me Do: Lecciones de gestión del quinto Beatle

George Martin, a veces llamado el quinto Beatle por Paul McCartney, murió este mes a los 90 años. Como productor de los Beatles, no sólo contrató al grupo para grabar su primer disco aunque muchos ejecutivos de la industria de la música lo habían rechazado, también fue de vital importancia para la introducción de efectos musicales especiales que ayudaron al grupo a vender mil millones de discos. ¿Fue Martin un gerente especial que cometió un “brillante error”, en contra del consenso de la industria? Paul JH Schoemaker, coautor de “Errores brillantes: descubrir el éxito en el lado más alejado del fracaso” (Brilliant Mistakes: Finding Success on the Far Side of Failure) evalúa los retos de gestión de Martin en este artículo corto, adaptado de su libro (en coautoría con el fallecido Robert E. Gunther). Schoemaker es también ex director de investigación en el Instituto de Innovación Mack de Wharton.

La reciente muerte de George Martin a los 90 años de edad hizo recordar su genio como pionero de la música pop, después de haberse formado en la música clásica, además ser un gerente innovador que, al principio de su carrera, estuvo dispuesto a remar contra corriente. Se ha escrito mucho acerca de cómo Martin se convirtió en el quinto Beatle, según Paul McCartney y otros miembros del grupo, ya que llevó la grabación en estudio a nuevas alturas con sus efectos especiales, redubbing y sintetizadores.

Martin estableció unas profundas relaciones personales con Lennon, McCartney y otros del grupo, que confiaban en sus instintos musicales y siguieron su consejo, lo que tuvo como resultado una serie de grandes éxitos.

La brillante carrera de Martin, especialmente entre bastidores, donde se sentía más a gusto, se inició con algunas decisiones audaces.

Imagine que usted nunca hubiera oído hablar de George Martin o de los Beatles y le propusiéramos una caso de estudio empresarial. ¿Cómo calificaría la actuación de Martin?

Antecedentes anónimos

En una mañana fría de Año Nuevo, un grupo musical desconocido actúo ante un alto ejecutivo de una compañía discográfica importante. Después de años de éxito modesto tocando en clubes locales, la banda había decidido que era hora de buscar su gran oportunidad. Para llegar a la actuación, los miembros del grupo se enfrentaron a un viaje de diez horas a través de una tormenta de nieve que impedía la visibilidad. El conductor se perdió, pero el grupo logró llegar antes que el ejecutivo, que había estado celebrando la llegada del Año Nuevo el día anterior. Este grupo era uno más de los que iba a escuchar ese año, y al menos uno más de los que escucharía antes de que acabara ese mismo día. Tanto el grupo como el ejecutivo estaban exhaustos. El equipo de la banda se había deteriorado como resultado de meses en la carretera. El ejecutivo del estudio sustituyó sus amplificadores. No fue un comienzo prometedor.

Una vez en el estudio, el grupo pasó una hora grabando una docena de canciones. La grabación terminó yendo a parar a manos del experimentado director del departamento de artistas y de repertorio (A&R) de Vox Music, un sello importante. Los rechazó. El estilo musical del grupo, en su opinión, estaba en decadencia. Él no era el único que pensaba así. Unas semanas antes, el director general de marketing de Epsilon Records, otro estudio de grabación importante, había escuchado al mismo grupo y llegó a la misma conclusión. En una carta a la banda, el director general de marketing de Epsilon hizo la siguiente declaración breve: “Si bien hemos apreciado el talento musical del grupo, es nuestra opinión ya tenemos suficientes grupos de este tipo con nosotros. No sería aconsejable contratar ningún otro grupo parecido”.

Casi al mismo tiempo, otros dos estudios escucharon al grupo y la respuesta fue la misma: un rotundo no, a veces amable, a veces no. En total, el grupo fue rechazado por al menos cuatro estudios después de haber sido presentado a cada uno de ellos.

La historia hubiera terminado ahí, pero quedaba una última carta por jugar. El jefe de A&R de uno de los sellos más pequeños de Epsilon había estado fuera de la ciudad durante las deliberaciones del gerente general. Su ausencia parecía una cuestión de poca importancia en aquel momento, ya que el sello era conocido por sus discos de comedia. Con la excepción de un sello dedicado a las bandas del Ejército de Salvación, que era el sello débil de Epsilon. ¿Qué podría añadir este gerente a la evaluación de una banda de rock en sus comienzos? La mayoría de los ejecutivos respetados, más cerca de ese género musical, ya habían dado un veredicto negativo.

Sin embargo, seis meses más tarde, el director del grupo, un hombre terco, pasó la cinta de la audición por la puerta de atrás de Epsilon e instó al jefe de ese pequeño sello a que la escuchase. El jefe, un joven de espíritu independiente, era una persona apasionada y ambiciosa. Tras un breve paso por la Marina, fue contratado por Epsilon como asistente del gerente. Estaba buscando nuevas bandas sin explotar y desarrollando nichos de mercado, tales como álbumes de comedia, para convertirlos en negocios rentables. Cinco años más tarde, a los 29 años, él asumiría el liderazgo del sello, convirtiéndose en el jefe más joven de la historia de Epsilon. Tenía una comprensión visionaria de cómo las nuevas tecnologías de grabación afectarían el futuro de la industria musical. Cómo se veía obligado a abastecerse de los restos de los artistas de la compañía, estableció estrechas relaciones de trabajo con el talento, a diferencia de las relaciones libres típicas de la mayoría de los gerentes. Estaba ansioso por cambiar el mundo.

Este gerente estaba intrigado por lo que había oído en la demo de la cinta del grupo. Decidió entonces invitarlos a otra prueba. Durante la prueba, estaba más impresionado con el ingenio y el potencial del grupo que con la música que los jóvenes habían tocado, pero decidió contratarlos de todas maneras. Todo esto ocurrió sólo seis meses después de que las mejores mentes del mismo sello hubieran rechazado a la banda. Los sellos de Epsilon siempre habían tomado decisiones independientes, pero esta decisión había dejado relativamente sorprendido al gerente general de la discográfica, que era responsable de varios sellos. ¿Cómo es que un ejecutivo de álbumes de comedia contrata a una banda de rock en contra de lo que pensaban sus colegas senior que realmente sabían medir el pulso del mercado? Tenía que ser un error, ¿verdad?

Lecciones aprendidas

La mayoría de los gerentes que leyeron el resumen del caso llegaron a la conclusión de que fue un error del sello contratar a la banda, es decir, a menos que fueran aficionados a la historia de la música y reconocieran los detalles de la historia.

La historia cuenta realmente el descubrimiento de los Beatles. El joven ejecutivo era George Martin del sello Parlophone de EMI (disfrazado de Epsilon Records arriba). Al ignorar la sabiduría convencional y tomar medidas que muchas personas consideran un “error”, Martin ayudó a su empresa a convertirse en la empresa más importante de la industria musical. A medida que la Beatlemanía se extendió por todo el mundo, la banda creada por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr se convirtió en una de las más exitosas de todos los tiempos vendiendo más de mil millones de discos alrededor del mundo. El grupo ha vendido más álbumes en EE.UU. y llegado a ocupar más veces el primer lugar en las listas del Reino Unido que cualquier otro grupo.

Decca, el estudio que desestimó a los Beatles después de la prueba de enero de 1962 (que apareció arriba disfrazado de Vox), se hizo famoso por lo que parece ser el más terrible error en la historia de la música. En retrospectiva, fue especialmente irónica su falsa convicción en aquel momento de que los grupos que utilizan guitarras estaban en declive. En lugar de contratar a los Beatles, el estudio fichó a Brian Poole y las Tremeloes. ¿Cuántos recuerdan a esta banda?

El descubrimiento de la historia de los Beatles muestra claramente en qué medida los supuestos firmemente cultivados por los mejores y más brillantes individuos pueden ser erróneos, así como los enormes beneficios que pueden derivarse de ignorarlos cometiendo así un brillante error. Los supuestos pueden estar mal por muchas razones, desde los cambios en el mundo donde se formaron los supuestos hasta la falta de humildad entre los de arriba. En el caso de los ejecutivos de Vox y los ejecutivos de Epsilon, con la excepción de uno, varios de estos factores probablemente contribuyeran a la toma de sus decisiones.

Esto nos deja con George Martin. ¿Qué sabía él que nadie más sabía? De hecho, se sabe muy poco sobre el proceso interno de reflexión de Martin, por supuesto. Él simplemente podría haber sido bobo y tenido suerte. Muchas historias de los grandes descubrimientos surgen por un golpe de suerte. También es posible que se diera cuenta de que el mundo estaba cambiando y que los supuestos en los que se basaba su industria no subsistirían en el futuro. En la medida en que esto último es verdad, Martin es un gran ejemplo de alguien que fue capaz de entenderse a sí mismo y el mundo a su alrededor lo suficientemente bien como para tomar la decisión arriesgada, de retornos espectaculares, de cometer un error brillante.

Ciertamente, Martin no consideraría que la contratación de los Beatles hubiera sido un error. Ningún director que se precie jamás cometería un error de forma consciente. Al igual que con Martin, cada gerente considera su papel como el de alguien que incurre en riesgos calculados y que, en general, produce un retorno positivo.

Sin embargo, si los Beatles hubieran sido un gran fiasco, como muchos de la industria esperaban que fuera, hoy consideraríamos la decisión de Martin un error. Por suerte para él, sucedió lo contrario. Los Beatles llegaron a la cima del mundo de la música pop.

Hoy en día, Martin es considerado un visionario que tomó una decisión brillante. Más tarde, demostró su genio musical con frecuencia al añadir innovaciones a las grabaciones realizadas en el estudio en muchos de los grandes éxitos del grupo, como un cuarteto de cuerda a lo Bach en “Yesterday” y un pequeño solo de trompeta en “Penny Lane”. Martin sabía la diferencia entre lo que estaba bien y mal, tenía el valor de seguir sus instintos musicales, y siguió su camino con brillantez, modestia y genio, una combinación muy rara. Nuestras guitarras lloran su partida.

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