Manual de Gobierno local para crear una ciudad innovadora

En 2012, Citibank y The Wall Street Journal concedieron a Medellín, en Colombia, el prestigioso título de “Ciudad Innovadora del Año”. En muy poco tiempo, Medellín pasó de ser una ciudad asolada por la violencia y la capital mundial de la droga a paradigma de metrópoli cosmopolita con un sistema de transporte premiado, un ecosistema empresarial en expansión y un ambiente cada vez más atractivo para la inversión externa. ¿Cómo Medellín, la segunda mayor ciudad de Colombia, con más de 2,7 millones de habitantes, consiguió dar ese tremendo salto de calidad? ¿Qué factores son necesarios para garantizar el éxito de un esfuerzo de tal envergadura? ¿Qué lecciones pueden aprender otras ciudades emergentes de la experiencia de Medellín para poner en práctica ese mismo tipo de cambio sostenible?

Son tres los principales factores necesarios para la transformación innovadora: programas de política inclusiva, instituciones fuertes dedicadas a la promoción de la innovación y acceso al capital financiero.

Acción número 1: Implementar programas de política inclusiva

Para ejecutar transformaciones exitosas a amplia escala, los gobiernos de las ciudades necesitan concentrarse en tres acciones críticas que ya mostraron ser capaces de producir políticas públicas inclusivas. En primer lugar, el Gobierno local necesita involucrar a la comunidad urbana en su totalidad para crear consenso y aceptación de una visión de ciudad moderna e innovadora.

Para eso, Sergio Fajardo, alcalde de Medellín en 2004, creó acuerdos de “pacto cívico” por medio de los cuáles los administradores de la ciudad y los residentes de los barrios locales participaron de la elaboración de proyectos de Gobierno basados en necesidades locales específicas. Los líderes comunitarios y funcionarios del Gobierno identificaron, juntos, iniciativas importantes y suscribieron a continuación acuerdos detallando los papeles y las responsabilidades de cada parte. Para aumentar la transparencia, el alcalde organizó espectáculos televisados por toda la ciudad en los cuáles se suscribían los acuerdos y se compartían públicamente con la comunidad. Además de eso, Fajardo involucró también al público en general en el proceso de elaboración del presupuesto permitiendo que las comunidades locales decidieran cómo adjudicar y gastar pequeños montantes del presupuesto municipal.

Gracias a esos proyectos, los ciudadanos de Medellín tuvieron la oportunidad, por primera vez, de diseñar y de invertir sus finanzas en iniciativas locales, dándoles una percepción de propiedad y de responsabilidad compartidas. La participación activa de la comunidad creó, sobre todo, un consenso de aceptación, lo que ayudó a respaldar la transformación de Medellín en una ciudad innovadora.

En segundo lugar, la transformación de cualquier ciudad requiere la infraestructura física necesaria para unificar clases dispares y diversas. En el caso de Medellín, Jorge Melguizo, exsecretario del gabinete de Fajardo y veterano conocedor de la política de la ciudad, dijo que “Medellín era una ciudad bastante fragmentada, construida sobre la desigualdad y el aislamiento […] una ciudad que antes beneficiaba sólo a unos pocos”. Para mejorar ese escenario, Fajardo comenzó una campaña en que desafiaba al Gobierno de Medellín a asumir el objetivo de “dar a los ricos y a los pobres educación, transporte y arquitectura pública de igual calidad. Así, se eleva la percepción de propiedad y de igualdad entre la comunidad”. Con ese objetivo en mente, el Gobierno de Medellín construyó una estación de metro de última generación y un sistema de teleférico para conectar las clases populares de los barrios situados en los montes con el resto de la ciudad en las áreas llanas. Según “Del miedo a la esperanza en Colombia” (“From fear to hope in Colombia”), publicación académica de Matthew Devlin y Sebastian Chaskel que analiza la situación de Medellín de 2004 a 2007, esos proyectos redujeron drásticamente el tiempo de desplazamiento en medios de transporte, estimularon la inversión privada y mejoraron la igualdad social.

Además del sistema de transporte, se creó en la ciudad el Parque Biblioteca España, situado en zonas de barriadas populares y que ofrece a las personas de baja renta acceso a la educación y programas impartidos después del horario escolar. Según un miembro de la comunidad que vive cerca de la biblioteca, “la Biblioteca España cambió nuestra percepción de nosotros mismos”. El proyecto incentivó la innovación entre la juventud con pocos privilegios a través de clubes del libro, grupos de teatro y muchas otras actividades extracurriculares. Juntos, esas dos inversiones en infraestructura proporcionaron las plataformas físicas para que toda la ciudad se involucrara de forma más activa en experiencias de trabajo, en el área social y de innovación.

En tercer lugar, el Gobierno local no puede hacerlo solo. El Gobierno del país debe dar al Gobierno local flexibilidad y autonomía suficientes para crear y ejecutar su plan de transformación. A diferencia de otros países latinoamericanos que trabajan con estructuras de poder centralizadas en que la capital de la nación controla con rigor las actividades de la región, Colombia adoptó un sistema descentralizado bajo el cual las regiones tienen inmensa libertad y flexibilidad para gestionar su presupuesto y captar más inversiones en capital. Por ejemplo, muchos de los órganos administrativos locales de Medellín, como la Biblioteca Pública Piloto, responsable de la creación del parque biblioteca en las barriadas de Medellín ya mencionado, tiene poca influencia del Gobierno central. Por el contrario, esas organizaciones rinden cuentas al alcalde de Medellín.

Acción 2: Construir instituciones que promuevan la innovación

Además de programas de políticas inclusivas, una transformación a amplia escala requiere instituciones importantes que gestionen y sostengan la innovación. Conocedor de la emergencia de ciudades tecnológicas de éxito fuera de América Latina (por ejemplo, el Valle del Silicio, Boston, Dresde, Taipei), Medellín decidió crear su parque de innovación para atraer y desarrollar profesionales del área de la tecnología. Con una inversión total de cerca de US$ 30 millones, Medellín anunció, en 2010, la creación de la Ruta N, una organización sin fines de lucro con la misión de fortalecer el ecosistema de innovación de la ciudad. Como institución independiente, la Ruta N atiende a numerosos propósitos importantes. En primer lugar, su oficina está perfectamente equipada para recibir empresas locales y extranjeras que quieran establecerse en la ciudad. A través de actividades tales como la “Semana de la Innovación”, durante la cual especialistas internacionales en tecnología comparten sus puntos de vista sobre las tendencias tecnológicas, la Ruta N consiguió atraer agencias externas importantes. Ese evento tuvo como resultado la creación de una alianza estratégica importante con Hewlett Packard (HP), mediante la cual HP concordó abrir un nuevo centro de servicios globales en el complejo de la Ruta N y contratar a más de 1.000 trabajadores, lo que fue una gran victoria para Medellín.

En segundo lugar, la Ruta N ofrece varios programas para el fortalecimiento y la revitalización de las capacidades de sus líderes empresariales. Ella ofrece, por ejemplo, un programa de desarrollo de habilidades, Inngenio, cuyo objetivo consiste en ofrecer respaldo a los tecnólogos que crean prototipos para nuevos productos o servicios. Inngenio proporciona a las empresas mentores especializados para ayudarlas a crear propuestas técnicas, planes de financiación o estrategias de marketing. En tercer lugar, la Ruta N sirve de acelerador. El Gobierno de Medellín creó un presupuesto exclusivo para la Ruta N, cuando se fundó, que le permite seleccionar y financiar empresas innovadoras. Esas empresas tuvieron a su disposición entrenamiento y sesiones de consultoría, así como la oportunidad de presentarse a los inversores el Día de Demostración patrocinado por la Ruta N. Por último, la institución desempeña el importante papel de crear y gestionar el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) oficial, a través del cuál tiene la responsabilidad de recomendar iniciativas específicas para la mejora de la competitividad global de Medellín. El órgano sin fines de lucro y sus proyectos importantes ayudaron a transformar la ciudad en un polo de conocimiento e innovación reconocido internacionalmente.

Junto con entidades que apoyan a empresas, las instituciones que apoyan al emprendedor en las primeras etapas de su negocio son esenciales para el estímulo de la innovación. Conocedor de la falta de emprendedores y de la poca diversidad de la economía de Medellín, el entonces alcalde Alonso Salazar Jaramillo dio prioridad en su plan de desarrollo de 2008-2011 a la construcción de una organización que ayudara a impulsar la demanda de diversos productos y servicios.

Así nació Cultura E. A diferencia de la Ruta N, que se ocupa de iniciativas más amplias, Cultura E se preocupa de la promoción del desarrollo de empresas pequeñas y locales. A través de asociaciones con el Banco de las Oportunidades, institución financiada por el Gobierno, y 14 instituciones locales de microcrédito, Cultura E ofrece pequeños préstamos con planes de pago flexible para emprendedores de potencial elevado, muchos de los cuáles viven en algunos de los barrios más pobres de Medellín. Los emprendedores se benefician de diferentes alternativas disponibles en un mismo lugar, lo que les permite hacer elecciones mejores en lo referente a sus necesidades de financiación y de servicios de mentoring. Además de financiar oportunidades, Cultura E también proporciona espacio físico para que los emprendedores incuben nuevas ideas, además de un Concurso de Capital-Semilla, en que son invitados a presentar sus planes de negocios y a solicitar capital semilla financiado por el Gobierno. Si un determinado emprendedor no tiene la habilidad necesaria para concluir un plan de negocio factible, los empleados de Cultura E y las ONG participantes le proporcionan apoyo.

Para divulgar sus éxitos e involucrar de forma más amplia a la comunidad de Medellín, Cultura E reúne a las empresas más destacadas que muestran, entonces, sus productos durante Colombia Moda. Según el periodista Francisco Noguera, en el artículo titulado “La prometedora transformación de Medellín“, la Cultura E ejemplifica de qué manera los gobiernos locales pueden involucrar con éxito las instituciones del sector privado, de manera que estimulen la actividad emprendedora y alivien la pobreza. Cultura E es otra institución importante respaldada por el Gobierno que ha ayudado a Medellín a innovar.

Acción 3: Atraer capital financiero para alimentar la transformación

Además de introducir programas de políticas inclusivas y de crear instituciones que promueven la innovación, transformar una ciudad requiere muchos años de inversión significativa, lo que exige acceso al capital. Primero, es imprescindible encontrar una fuente de financiación sostenible de largo plazo que ofrezca respaldo a la transformación. Una de las herramientas más únicas y poderosas que Medellín empleó durante su transformación provino de una empresa de servicios públicos. Empresas Públicas de Medellín (EPM), estatal que suministra electricidad, gas, agua, servicios de saneamiento y de telecomunicaciones. La empresa es gestionada como si fuera una organización comercial, pero es administrada por la municipalidad de Medellín.

Aunque muchos municipios, sobre todo en América Latina, privatizaron sus servicios públicos, Medellín, por el contrario, convirtió la EPM en empresa multinacional. La compañía pertenecía cien por cien al municipio, y está íntimamente asociada al gabinete del alcalde. En realidad, el alcalde actúa como presidente de la empresa y selecciona a los miembros de la dirección. Esa estructura especial ha permitido a EPM desempeñar un papel fundamental en el éxito y en la transformación de la ciudad, contribuyendo con aproximadamente un 30% de sus ingresos netos al presupuesto municipal. Pero la posición comercial de la empresa no se dejó comprometer a causa de eso. De hecho, EPM cree que la propiedad por parte de la comunidad fortaleció sus operaciones, ya que la población se siente orgullosa de la contribución de “su” empresa al desarrollo económico de la ciudad y de la cultura local y, en consecuencia, está más dispuesta a acoger sus proyectos.

EPM financió proyectos de gran envergadura en toda la ciudad, entre ellos el Planetarium, los Jardines Botánicos, el Museo del Agua, un museo infantil interactivo, bibliotecas, parques urbanos y el Parque Arví, de 16.000 hectáreas, en las afueras de la ciudad. Ella administra también el Fondo EPM para la Educación Superior, que beneficia a más de 3.000 estudiantes de Medellín y de Antioquia todos los años. La empresa también valora la innovación interna. Federico Restrepo Posada, consejero delegado de EPM, dijo recientemente: “Somos una empresa que promueve la innovación, el desarrollo y la actividad emprendedora, elementos que, combinados, contribuyen a la consolidación del ecosistema de una ciudad innovadora”. Para ilustrar ese punto, él dijo que EPM reinvierte hasta un 0.6% de su renta anual en estrategias de innovación y desarrollo. Para tener una idea, ese valor, en 2012, fue de más de US$ 15 millones. EPM también destina un 7% de sus beneficios a Ruta N, de manera que la institución tenga recursos suficientes hasta 2021.

En marzo de 2012, la empresa lanzó un fondo de private equity por valor de US$ 50 millones para apalancar avances en las áreas de innovación, ciencia y tecnología. En Colombia, este es el primer fondo con énfasis en empresas en la etapa de crecimiento, lo que es muy importante, dado que el acceso al capital es uno de los mayores desafíos que enfrentan los empresarios latinoamericanos. El objetivo del fondo es financiar programas, proyectos y actividades de contenido científico y tecnológico sustancial con el propósito de fortalecer las capacidades de innovación en los clusters estratégicos de la ciudad y en sus sectores emergentes. Ese fondo servirá incluso de mecanismo adicional para elevar de forma eficiente y eficaz la inversión de la municipalidad de Medellín en ciencia y tecnología posibilitando la realización de los objetivos fijados por el plan de desarrollo del ayuntamiento.

En segundo lugar, es fundamental que se cree un ambiente local de negocios que atraiga inversores extranjeros que apoyen y diversifiquen las fuentes de financiación doméstica existentes. El PIB per cápita de Medellín se dobló a lo largo de la última década, pasando de US$ 5.826, en 2000, a US$ 10.350 en 2012. Ese éxito se debe, sobre todo, a la capacidad del municipio de atraer inversiones que financien el desarrollo y la innovación.

En 2002, el Gabinete del Alcalde de Medellín creó la primera agencia de cooperación internacional descentralizada (CID) en Colombia, con la intención de establecer lazos directos entre la ciudad y el mundo que pudieran mejorar la participación de la ciudad en el flujo global de capital, productos, servicios y conocimiento. La Agenda de Cooperación e Inversión (ACI) se ocupa, específicamente, de la internacionalización de la región de Antioquia y del reposicionamiento de Medellín con el objetivo de aumentar la inversión y la cooperación internacional que dan respaldo a los planes de desarrollo de la ciudad.

Desde que la agencia se creó, Medellín ha conseguido crear lazos directos con aliados internacionales: ciudades, organismos multilaterales y ONG. La web principal del ayuntamiento tiene toda una sección dedicada a la educación de los inversores extranjeros en que se explica por qué deberían invertir en Medellín. De manera especial, el Gobierno dio prioridad a los incentivos fiscales que ayudan a atraer inversiones a la ciudad. Con el objetivo de estimular las actividades de innovación, el Consejo Municipal suscribió el Acuerdo 67, de 2010, que concede descuentos tributarios a la industria, el comercio y la propiedad. Esos beneficios son concedidos de forma exclusiva a empresas que ejecutan acciones innovadoras que encajan en los segmentos predeterminados de enfoque estratégico fijados por el Gobierno.

En tercer lugar, buena parte del esfuerzo de atraer inversiones requiere que la ciudad se convierta en un lugar más atractivo para iniciar una empresa. Según el Latin Business Chronicle, Colombia aparece en quinto lugar en el ranking de los países con menos requisitos de procedimientos básicos para abrir una empresa en América Latina de un total de nueve países. Es también el tercer país más barato para abrir una empresa en la región y el cuarto en el requisito tiempo. Eso convierte al país en un lugar deseable para que un empresario abra un negocio. Además de eso, la Cámara de Comercio de Medellín está trabajando para simplificar aún más el proceso de apertura de empresas. En la web de la Cámara, el empresario puede hacer diversos procedimientos administrativos directamente en una plataforma virtual. Los cambios legales ocurridos en el país, que solamente el Gobierno puede implementar, han incentivado el desarrollo de los negocios y ayudado a hacer de Medellín una de las ciudades más innovadoras y amiga de los empresarios en América Latina.

Recapitulando, la introducción de programas de políticas inclusivas, la creación de instituciones que estimulan la innovación y la capacidad de atraer el capital financiero necesario para la inducción de cambios son fundamentales para la transformación urbana. Medellín es el ejemplo por excelencia de cómo rectificar percepciones y realidades en tiempo récord. El Instituto de Tierras Urbanas [Urban Land Institute] de Washington, D.C., empresa sin fines de lucro que hace investigaciones sobre el uso de la tierra y el desarrollo inmobiliario en todo el mundo, resume bien el éxito de Medellín al decir que “pocas ciudades cambiaron como Medellín cambió en los últimos 20 años […] El cambio en el tejido institucional urbano tal vez sea tan importante como los proyectos de infraestructura tangible […] Los desafíos de Medellín aún son muchos […] Pero, gracias a la innovación y al liderazgo, la ciudad sembró las semillas de la transformación, lo que hizo que fuera reconocida como una ciudad cuyo éxito deberá perdurar por mucho tiempo”.

Caroline Merin, Alex Nikolov y Andrea Vidler, miembros de la Lauder Class of 2015, son los autores de este artículo.

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