Ocho principios de gestión estratégica de la riqueza

Stuart E. Lucas es un asesor financiero poco corriente: un hombre acaudalado que proporciona asesoramiento sobre la creación de riqueza. Lucas pertenece a la cuarta generación de la fortuna Carnation. La empresa Carnation, que fabrica productos como leche evaporada y en polvo, era un negocio familiar antes de ser adquirida por Nestlé en 1985. Asimismo Lucas es presidente de la organización Wealth Strategic Network, que ayuda a familias acomodadas a gestionar sus fortunas. En un pasaje de su libro Wealth: Grow It, Protect It, Spend It and Share It (Riqueza: aumentarla, protegerla, gastarla y compartirla), publicado por Wharton School Publishing, Lucas resume sus principios básicos.

Después de 25 años gestionando el dinero de otras personas, mis finanzas personales y el patrimonio familiar, he desarrollado lo que considero una serie de principios útiles para una gestión efectiva de la riqueza a largo plazo. Estos principios son útiles igualmente cuando se gestionan activos valorados en 1 millón de dólares o de 1.000 millones. Son útiles independientemente del horizonte temporal o de la complejidad funcional, e independientemente de que la agresividad o conservadurismo de tus ambiciones. Para todo aquel preocupado por la gestión de su patrimonio, estos principios proporcionan una fuente de estabilidad y un marco fundamental de referencia.

Los ocho principios de la gestión patrimonial estratégica constituyen la base de lo que hago cada día, y son:

  1. Actúa y hazlo pronto
  2. Compagina los intereses de la familia y de la empresa cuando desarrolles la estrategia de gestión patrimonial
  3. Crea una cultura basada en las responsabilidades
  4. Capitaliza los recursos combinados de tu familia
  5. Delega, autoriza y respeta la independencia
  6. Diversifica pero especialízate
  7. Si vas a equivocarte, equivócate de un modo sencillo
  8. Desarrolla futuros líderes familiares con buenas habilidades para la gestión patrimonial

Cada decisión que tomo, bien si implica elegir un gestor de las inversiones, pensar sobre la estrategia fiscal o trabajar con mi familia para fijar los objetivos del próximo año, se basa en estos principios. Veámoslos ahora en detalle.

Principio número 1: Actúa y hazlo pronto

El marco establecido por la gestión patrimonial estratégica implica que tú, como estratega patrimonial, articules una serie de valores que constituyan los cimientos de la futura planificación de la gestión patrimonial. Debes formarte sobre las finanzas de tu familia, activos existentes, patrones de gasto, tasas de retorno esperadas y actuales planes inmobiliarios. Y debes decidir cómo estructurar los objetivos financieros y familiares a largo plazo para que estén integrados y sean compatibles entre ellos. Sin seguir este primer principio no se puede ir muy lejos en la gestión patrimonial.

Para gestionar la riqueza familiar de un modo efectivo es necesario que actúes y tomes pronto “cartas en el proceso”. Es aconsejable que lo hagas antes de tener demasiados activos financieros -como acciones, bonos-, y un exceso de efectivo. Si tú mismo tienes activos financieros no hay tiempo que perder. Posiblemente vas a sufrir los costes de no haber empezado antes. Existen fuerzas siniestras como impuestos, tarifas e inflación que pueden acelerar la desaparición de la riqueza y erosionar tu patrimonio neto aunque los mercados estén al alza. Por este motivo los individuos y las familias pudientes deben ejercer un liderazgo disciplinado en el proceso de generación de riqueza, en particular en determinados momentos y decisiones críticas que pueden tener implicaciones para varias generaciones.

Después de que tú y otros miembros de tu familia defináis vuestros valores, dispondréis de un marco básico a partir del cual desarrollar una estrategia a largo plazo para vuestro patrimonio. El horizonte temporal que fijéis para dicha estrategia podría ser el ciclo vital, una generación o varias. Tomar buenas decisiones desde un principio puede tener un impacto positivo durante décadas, generando una cultura de liderazgo dentro de tu familia. Si simplemente esperas que tus asesores te orienten, posiblemente los consejos que obtengas sean incompletos o tiendan a fragmentar en lugar de unificar los objetivos familiares. Tal vez acabes con buenos productos pero con el paso del tiempo sin estrategia integrada o sin recursos para implementarla.

Principio número 2: Compagina los intereses de la familia y de la empresa cuando desarrolles la estrategia de gestión patrimonial

Ser capaz de reunir a los miembros familiares alrededor de objetivos comunes es crucial para asegurar la implementación de estrategias y objetivos de gestión patrimonial, en especial cuando son multi-generacionales. Compaginar los intereses de los miembros familiares contribuye a definir la identidad de la familia, ayuda a fortalecer objetivos comunes y genera economías de escala. Si el pegamento que une una familia es, por ejemplo, determinados objetivos de gestión patrimonial, dicha familia tendrá colectivamente más poder e interés en los negocios, la filantropía o incluso la política, que el que tendrían sus miembros individualmente.

Para armonizar a los miembros en base a los objetivos de gestión del patrimonio familiar, el estratega patrimonial debe establecer un comportamiento racional legítimo para aquellos que quiere trabajar en colaboración. La situación mejora si además puede mediar en los conflictos, llegar a un consenso y asegurar la revisión regular de los objetivos y resultados de gestión patrimonial. El estratega patrimonial será un factor clave de una ida familiar armoniosa, ya que no siempre sus miembros se llevarán bien entre sí. El estratega patrimonial debe centrarse en resolver problemas controvertidos y mostrar los beneficios universales de la cooperación, el consenso y la unanimidad. No es fácil.

El estratega patrimonial debe ser capaz de conducir las conversaciones familiares hacia los objetivos fundamentales. Debe preguntar cuestiones importantes, reconocer las diferentes posiciones psicológicas y financieras de cada uno de los miembros y ser capaz de llevar las discusiones no sólo hacia la historia y valores de la empresa sino también hacia su visión del futuro. A veces este último reto es el objetivo más complicado. Para llevar las discusiones desde el pasado (nostalgia, historia, recuerdos, herencia y valores) hacia las oportunidades y retos que conlleva el futuro (asociaciones empresariales y sociales, compromiso de la comunidad, creación de un legado y modificación de valores como el éxito profesional o el significado de la vida) puede ser descorazonador. Pero las familias que hacen este cambio, ya sean pudientes o no, suelen tener éxito durante varias generaciones porque la familia y sus miembros individuales son capaces de reinventarse a sí mismos.

Obviamente la armonización de intereses también significa estructurar las relaciones profesionales con los asesores, de forma que todos se beneficien o sufran proporcionadamente debido a las decisiones financieras que se tomen conjuntamente. Los gestores del patrimonio y empresas familiares son normalmente inteligentes, agresivos y ambiciosos, y tienen sus formas propias de cuantificar el éxito que pueden o no incluir los servicios al cliente o las altas tasas de rendimiento para los clientes. A medida que se avanza en la selección de asesores y gestores monetarios, querrás conseguir más “armonización de intereses”, un elemento clave del proceso de contratación y un filtro fundamental a través del cual negocias y configuras las relaciones laborales. Cuanta mayor sea el grado de armonía entre los asesores y los tuyos, mayor es la probabilidad de tener éxito a largo plazo”.

Principio número 3: Crea una cultura basada en las responsabilidades

Las dinámicas familiares siempre están relacionadas con las actividades de gestión del patrimonio familiar, pero el proceso de gestión por sí mismo es básicamente una actividad empresarial. Para implementar con éxito tus estrategias, es necesario implementar sistemas de responsabilidad y de control de resultados. Al hacerlo aumentan las expectativas de obtención resultados y de consecución de los objetivos empresariales. También contribuye a la implementación de estrategias de creación patrimonial y proporciona un punto de referencia a partir del cual juzgar el resultado del estratega y de su equipo de asesores, incluyendo contables, abogados, responsables de inversión etc.

Los individuos y las familias cuantifican los resultados financieros en base al rendimiento general de la inversión. Pero la actuación de los  inversores financieros se evalúa a través de los resultados obtenidos con productos individuales o los beneficios que aportan a sus firmas. Como estas cuantificaciones son muy diferentes -a veces incluso opuestas-, los papeles y responsabilidades del estratega patrimonial y de los asesores deben estar claramente definidos. También es importante establecer un horizonte temporal para revisar los resultados obtenidos por el estratega y los asesores, así como los resultados financieros de las acciones, valores y otros componentes de la cartera financiera de la familia. Es muy difícil conseguir semejante nivel de responsabilidad. Incluso negocios familiares muy sofisticados que gestionan cientos de millones de dólares se quejan de la falta de sintonía entre los sistemas disponibles de cuantificación de resultados.

Crear una “cultura basada en la responsabilidad” dentro de la familia es crucial cuando el número de miembros familiares involucrados aumenta. Utilizar medidas de resultados objetivos puede ayudar a despersonalizar críticas a individuos en aquellos casos en que los miembros no están obteniendo resultados. En otras palabras, un buen sistema de responsabilidades hace que el mensaje “Te quiero pero no estás obteniendo buenos resultados” sea más creíble para todas las partes implicadas.

Principio número 4: Capitaliza los recursos combinados de tu familia

En las ciencias, una de las leyes básicas de la termodinámica es la Ley de la Entropía, que sostiene que en nuestro universo existe una fuerte tendencia hacia la aleatoriedad. A veces creo que las familias están sujetas a la entropía porque a menudo parecen moverse en direcciones opuestas, tal y como hicieron algunas partes de nuestra familia hace décadas. Pero las familias pueden superar esta tendencia hacia la aleatoriedad.

En toda familia, sea cual sea su tamaño, con el paso del tiempo los recursos se distribuyen entre sus miembros. El reto es averiguar como restablecer estos recursos distribuidos para que funcionen de un modo más efectivo. Las herramientas para invertir la entropía son la capitalización del tamaño financiero de la familia y de las fortalezas combinadas de las personalidades, experiencia, habilidades, afiliaciones y redes de sus miembros, todo ello dentro de una cultura meritocrática. Para movilizar estas armas es fundamental que en la familia haya un líder con empatía pero disciplinado.

Principio número 5: Delega, autoriza y respeta la independencia

Los miembros de una familia pudiente aprenden a remar juntos y separados. Ya he comentado algunas de las ventajas de trabajar juntos, pero también es importante respetar las ambiciones y valores individuales de cada miembro y de cada unidad familiar. El reto para el estratega patrimonial y para otros miembros de la familia es encontrar el equilibrio entre ambas posiciones y aprovechar las ventajas de cada una.

Apoyar a miembros de la familia para que asuman retos propios, lejos de la influencia inmediata de la familia, fomenta la autoconfianza y la asunción de riesgos. Este es un modo excelente de fomentar el crecimiento personal de adultos jóvenes, los cuales si cuentan con el apoyo de su familia en sus aventuras empresariales o intereses personales, aprenden a asumir responsabilidades en las decisiones que tomen en la vida y a desarrollar la autoconfianza. Apoyar las iniciativas de los hijos (ya sean adultos o jóvenes) implica algo más que compartir sus éxitos. Es importante tener presente que el apoyo se ha de brindar también en caso de fracaso: es a través de los fracasos cuando una persona desarrolla su flexibilidad y frecuentemente aprende más. Independencia, resolución, acuerdos y por último éxito en la generación más joven puede suponer enormes beneficios para la familia más adelante, en especial si estos individuos asumen posiciones de responsabilidad y liderazgo dentro de la misma.

También es importante para los miembros de una familia comprender y experimentar los beneficios de trabajar juntos para fortalecer sus conexiones. La persona que asume el rol de estratega debe animar a otros miembros de la familia a trabajar juntos. Sería ideal, en especial en familias que gestionan su riqueza a lo largo de varias generaciones, que todos los miembros de la familia pudiesen involucrarse en menor o mayor grado, incluyendo la familia política. A veces involucrarse significa un compromiso diario con el negocio familiar. Pero esta no es la fórmula más acertada para todos los miembros de la familia. Para muchos su responsabilidad es estar informados, responder rápidamente ante obligaciones administrativas y participar constructivamente en los debates y reuniones familiares. Como árbitro y allanador de las discusiones familiares, el estratega patrimonial debe escuchar, ofrecer incentivos y animar a los miembros de la familia a colaborar en la consecución de objetivos comunes.

El principio de “Delega, autoriza y respeta la independencia” afecta no sólo a los miembros de la familia sino también a los miembros del equipo asesor para la gestión del patrimonio familiar. Después de establecer una expectativas claras sobre resultados para tu equipo y un sistema de responsabilidades que compagine sus intereses con los tuyos propios, es importante apartarse a un lado y delegar muchas actividades diarias de la gestión patrimonial a estos profesionales competentes. Haciéndolo se consigue generar una relación cliente-asesor altamente productiva porque tu equipo profesional está ahora capacitado para actuar en tu nombre.

Principio número 6: Diversifica pero especialízate

Diversificación y especialización combinan lo mejor de ambos mundos. Con la diversificación logras mitigar el riesgo, y con la especialización consigues esa intensidad necesaria para tener éxito en la vida. Diversificar tus inversiones es fundamental para controlar el riesgo. ¿Por qué? Resulta interesante que la riqueza se crea más rápidamente y con mayor frecuencia gracias al éxito alcanzado en un único negocio. (Si eres capaz de hacerlo, también el matrimonio, los niños e incluso la adopción son más rápidos!). Sin embargo, la riqueza también se pierde más rápidamente si te especializas sólo en una o unas pocas inversiones. Así, para proteger tu patrimonio es mejor diversificar. Más adelante en el libro describo el enfoque de gestión patrimonial de la familia Lucas, que incluye la diversificación en varios sectores, como el inmobiliario, mercados emergentes, petróleo y gas, bonos e hipotecas, capital riesgo y otras inversiones alternativas.

El principio de diversificación se puede aplicar a otros ámbitos. La mayoría de la gente tiene carteras con inversiones sujetas a impuestos e inversiones que desgravan (planes de jubilación o compensaciones). Algunas personas tienen seguros de vida que no soportan impuestos. Otras –pocas-, controlan corporaciones. Cada uno de estos tipos de inversiones recibe un tratamiento fiscal diferente. Como los tipos impositivos no suben o bajan todos simultáneamente, es racional diversificar el tratamiento fiscal de tus activos.

También podrías pensar en la diversificación en términos de estrategia de recursos humanos. Pregúntate periódicamente “¿Qué pasaría si los socios clave de mi equipo de gestión patrimonial se fuesen inesperadamente?” ¿Podrías sustituir rápidamente su talento y conocimientos específicos? Si es posible, ten siempre un plan alternativo para cada uno de los elementos clave de tu equipo, incluyéndote a ti mismo.

Aunque la diversificación de inversiones y activos es una decisión prudente, mi experiencia es que mi familia -y yo mismo- siempre ha obtenido mayores beneficios –en éxito, satisfacción personal, ventaja competitiva y rendimiento financiero-, cuando luchamos para resolver determinados retos centrándonos con toda nuestra energía en el tema.

Especialización y energía también son componentes fundamentales en la gestión de las inversiones, y “animan a la consecución del juego”. En este país –y cada vez en más partes del mundo-, los mercados de capital son altamente competitivos. Es muy difícil conseguir una ventaja competitiva en la explotación del capital, un componente crítico para hacer crecer un patrimonio diversificado. Si no te especializas en desarrollar habilidades inversoras que sean superiores a las del resto de los profesionales, no conseguirás añadir valor a tu cartera de inversiones.

La especialización y la experiencia también mejoran tu capacidad para juzgar. Deberías ser capaz de tomar decisiones importantes basándote en los hechos, pero en ocasiones tienes que tomarlas basándote en tu intuición y valores porque no tienes en la mano todos los hechos. En este punto, el estratega patrimonial debería buscar siempre el modo de estimular y alcanzar sus intereses propios y los de sus hijos, para que así aprendan a desarrollar su intuición cuando necesiten confiar en ella.

Principio número 7: Si vas a equivocarte, equivócate de un modo sencillo

Inevitablemente los asesores te presentarán muchas opciones atractivas para hacer sorprendentes cosas con tu dinero. Algunas serán ideas estupendas, pero yo recomendaría a la gente que se queden con estrategias de gestión patrimonial y productos sencillos. Aunque seas tremendamente rico, es mejor que metas todas tus inversiones en índices financieros u otros productos sencillos, probados y de bajo coste.

Antes de elegir soluciones complejas para la gestión de tu patrimonio, evalúa las sencillas. Las soluciones sencillas (como por ejemplo los índices) podrían ofrecerte muchos de los beneficios de planes más complicados, un mayor grado de certidumbre, mejor implementación y mayor flexibilidad en caso de que las circunstancias financieras o personales cambien. Si evalúas en primer lugar las soluciones sencillas, podrás cuantificar los costes y beneficios relativos asociados a enfoques más complejos.

En mi opinión profesional, deberías mirar las estrategias de gestión patrimonial más complejas con los ojos del escepticismo. Estas soluciones conllevan altas remuneraciones para los asesores en el momento de la venta y alto riesgo para los clientes a largo plazo. Por ejemplo, recomendaciones que resuelven los problemas a corto plazo o hacen muchas promesas puede que no sean tan buenas a medida que pasan los meses y los años. La ejecución o los supuestos pueden ser erróneos. O las soluciones pueden funcionar bien bajo ciertas condiciones, pero fracasar si las condiciones del mercado cambian inesperadamente. Cuanto más compleja sea la estrategia de gestión patrimonial, más variables tendrás que tener en cuenta durante la gestión, y más difícil resolver las dificultades. No adoptes soluciones complejas porque parezcan sofisticadas. Mejor pregúntate por qué un asesor te hace determinada propuesta y por qué es mejor que alternativas más sencillas. Muchas de las estrategias complejas suponen grandes cantidades de dinero para los asesores, así que asegúrate que comprendes cómo vas a obtener dinero tú también.

Existen ocasiones en las que un enfoque simple en la gestión patrimonial no es apropiado. Algunas familias gestionan activamente la complejidad para ganar ventaja competitiva, un tema que trato en mayor detalle en algunos capítulos del libro. En estos casos, la filosofía de “sencillez ante todo” no tiene mucho sentido. Sugiero un corolario en esos casos: equivócate de un modo transparente. Como las discusiones sobre la gestión del patrimonio familiar posiblemente van a ser complejas y largas, no todos los miembros de la familia necesitan o quieren estar en todas las conversaciones. Sin embargo, aún necesitas comunicarte regularmente con todos ellos para informar cómo van evolucionando las cosas y recibir nuevas ideas.

Sobre todo ¡evita el secretismo! Guardar información ante miembros responsables de la familia, asesores o el gobierno tiene cierta propensión al desastre. Los mayores errores que he cometido en los últimos diez años se produjeron porque intenté guardar secretos ante algunos miembros de la familia. Lo hice en un intento de evitar desacuerdos que creí que podrían surgir. Inevitablemente el secreto se descubrió y los problemas fueron mucho mayores que cómo podrían haber sido en un principio. El secretismo es simplemente otra variable que debes gestionar, y ¡es básica para la salud de la cultura familiar!

Principio número 8: Desarrolla futuros líderes familiares con buenas habilidades para la gestión patrimonial

Un prerrequisito para tener éxito en la creación de riqueza a lo largo de múltiples generaciones es que el estratega patrimonial desarrolle futuros líderes dentro de la familia. Toda familia cuenta con una potencial reserva de talento, energía, contactos y experiencia empresarial muy útil para crear las bases del futuro. Por ejemplo, el estratega patrimonial puede cultivar a los individuos de la familia que muestren determinado interés y aptitud, dándoles progresivamente posiciones de mayor responsabilidad en la gestión del patrimonio familiar. El estratega patrimonial debería también hacer participar a dichos individuos en las discusiones familiares sobre los objetivos y estrategias a adoptar, así como exponerlos al poder corrosivo (y vacía satisfacción) del gasto excesivo. Hacer esto contribuye a que las nuevas generaciones abracen los valores de la responsabilidad y la administración financiera, en lugar de actitudes de arrogancia o titularidad. Involucrarse en dichas discusiones, algo que pueden empezar a hacer cuando son relativamente jóvenes, puede ser un increíble campo de aprendizaje para aquellos miembros que al final asuman responsabilidades en la futura gestión de la fortuna familiar. Tienen así la oportunidad de ver en directo el proceso de gestión patrimonial y observar como los miembros de la familia y profesionales de la gestión deberían interactuar entre ellos para lograr determinados objetivos.

Creo firmemente que ningún miembro de la siguiente generación familiar debería empezar a trabajar en el negocio familiar sin pasar al menos una década trabajando en otras empresas, a ser posible pertenecientes a un sector relacionado. Cuando llegue el momento de volver al negocio familiar, esa persona tendrá mucho más que ofrecer que si no hubiese tenido dicha experiencia. Desde luego, este enfoque supondrá que la siguiente generación cuestione, e incluso amenace las prácticas de gestión existentes o la autoridad de las generaciones más viejas. Pero ¿no prefieres que la familia se beneficie de un liderazgo innovador a través de la inevitable transición generacional? Además, si estás intentando trasmitir el mensaje de que quieres fomentar la excelencia en tu negocio, ¿no deberías empezar haciéndolo en casa?

En mi caso particular, tras acabar la universidad en 1981, mi padre me animó a empezar en el sector de las inversiones en lugar del alimenticio. Los prácticamente 15 años que trabajé fuera del negocio familiar me enseñaron muchas cosas que después pude implementar con eficacia en beneficio de la familia, gracias en gran parte a que mi padre estaba dispuesto a dejarme hacerlo. Mi hermano William también trabajó varios años en el sector aeroespacial y luego en un banco de inversión antes de volver a la empresa familiar. Su experiencia contribuyó a crear nuestras habilidades legales, fiscales, comunicativas y de elaboración de informes financieros. Fue totalmente fortuito que se casase con Melissa, que antes de pasar a compartir responsabilidades conmigo para la familia Lucas, había trabajado muchos años en el sector inversor y tenía experiencia en la búsqueda de diferentes tipos de oportunidades de inversión. Como inversores, ambos disfrutamos de los tira-y-afloja de todo debate constructivo. Ahora los tres tenemos que encontrar talento e interés en la próxima generación.

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