Oportunidades y riesgos en Cuba: Hacer las tareas y avanzar con cautela

Durante cerca de cinco décadas, las relaciones económicas entre Estados Unidos y Cuba quedaron congeladas en políticas nacidas durante la Guerra Fría. El 17 de diciembre del año pasado, el presidente Barack Obama dio un paso decisivo para romper el hielo al anunciar que EEUU y Cuba trabajarían con el propósito de restablecer las relaciones diplomáticas y, posiblemente, poner fin al embargo económico entre los dos países.

¿Qué significará este cambio histórico para las relaciones económicas entre Estados Unidos y Cuba? ¿Qué oportunidades —y riesgos— deben tomar en cuenta las empresas americanas a la hora de explorar el potencial de uno de los mayores mercados del Caribe? Para responder a estas cuestiones, Knowledge@Wharton conversó con el profesor de Gestión Mauro Guillen, director de The Lauder Institute; Faquiry Diaz Cala, consejero delegado de Tres Mares Group, empresa de private equity de Miami; y Gustavo Arnavat, director ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El día 1 de abril de este año, Knowledge@Wharton, el Instituto Lauder, Tres Mares Group y Momentum Events promoverán Cuba Opportunity Summit, en Nueva York, donde las cuestiones aquí tratadas se discutirán en mayor profundidad y detalle.

A continuación, la versión editada del encuentro.

Knowledge@Wharton: ¿Podemos comenzar hablando de los factores por parte de EEUU y de Cuba que llevaron a ese cambio de política? Mauro, ¿le gustaría empezar?

Mauro Guillen: Bien, el Gobierno de Obama está frustrado con la situación en muchos frentes. El presidente decidió entonces involucrar al ejecutivo en un tema que cuenta con poco apoyo por parte de los republicanos, pero que está muy bien visto por la opinión pública americana. Después de muchas décadas de un embargo que no ha funcionado, se llegó a la conclusión de que valía la pena seguir por otro camino. Creo que ese es el factor más importante en todo esto, así como el hecho de que, al parecer, el Gobierno cubano está buscando formas de salir de una situación económica difícil.

Knowledge@Wharton: Gustavo, Faquiry, ¿les gustaría añadir alguna cosa a lo que ha dicho Mauro?

Gustavo Arnavat: Estoy de acuerdo con Mauro. Creo que se trata, en primer lugar, del reconocimiento de que nuestra política de aislar a Cuba fue, en gran medida, ineficaz. El objetivo original era inducir un cambio de régimen, y es evidente que eso no ha sucedido. Incluso en lo que concierne al intento de modificar las directrices políticas y económicas del país, aunque se hayan dado algunos pasos en el ámbito económico para atraer más inversiones extranjeras y estimular la empresa privada, el embargo todavía no ha surtido efecto en el ámbito político.

El Gobierno estaba buscando una estrategia diferente, principalmente, tal y como dijo Mauro, teniendo en cuenta el cambio de punto de vista en la opinión pública americana, lo que incluye la comunidad cubano-americana. En los últimos diez años, las encuestas realizadas entre la población mostraron que los cubano-americanos —inclusive los que viven en Florida— están cada vez más abiertos a la idea de interacción con el Gobierno cubano.

Me gustaría añadir un tercer factor, que es el efecto adverso que la política americana ha tenido sobre las relaciones con otros países de la región. El Gobierno cubano ha obtenido buenos resultados en sus relacionas diplomáticas con otros países del mundo, inclusive en América Latina, frente a nuestra política de aislamiento. El Gobierno de Obama cree que nuestra nueva estrategia ayudará a mejorar las relaciones con nuestros vecinos de hemisferio, pudiendo, inclusive, animarlos a desempeñar un papel más constructivo en la promoción de cambios en Cuba.

Knowledge@Wharton: ¿Faquiry, cuál es su opinión?

Faquiry Diaz Cala: Yo diría que para el Gobierno de Obama esa es una cuestión heredada. Algo parecido sucedió cuando el presidente [Richard] Nixon restableció la relación con China. Existe una herencia en este caso que hay que analizar.

Knowledge@Wharton: El Congreso americano tendrá, naturalmente, que aprobar la suspensión del embargo. Puesto que los republicanos controlan tanto la Cámara como el Senado, ¿cuál será el desenlace de esto y cuánto tiempo puede tardar? Gustavo, ya que usted trabajó en el Gobierno de Obama, ¿podría responder primero?

Arnavat: Lo que se suele llamar embargo es un conjunto de normas, regulaciones y leyes, algunas de las cuáles están totalmente en el campo de acción del ejecutivo. Creo que el presidente está actuando dentro de lo que su autoridad le permite para liberalizar las normas y promover una mayor interacción con Cuba, estimulando los lazos empresariales y comerciales con el objetivo final de otorgar poder de decisión al pueblo cubano. Pero el mayor obstáculo al embargo es la ley Helms-Burton, aprobada por el Congreso y sancionada por el presidente Bill Clinton en 1996. Para que haya lazos comerciales fuertes entre Cuba y Estados Unidos, esa ley tendrá que ser enmendada o anulada. En el Congreso, tanto en el Senado como en la Cámara, algunos ya han dejado bastante clara su posición contraria al esfuerzo del presidente. Sin embargo, la oposición al presidente no sería, probablemente, la misma si eso hubiera sucedido hace diez o 15 años. Por lo tanto, creo que es posible encontrar en el Congreso un buen grupo dispuesto, por lo menos, a discutir el asunto.

Espero que las próximas semanas haya audiencias en el Senado, y también en la Cámara, con el objetivo de examinar de forma más profunda la política respecto a Cuba, algo que no se hace desde hace mucho tiempo. Es necesario esperar y ver cuál será la reacción. Vale la pena observar que el senador Bob Corker, de Tennessee, que es presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, cuestionó de forma reciente la eficacia del embargo y dijo que mantendría la mente abierta durante las audiencias. Yo esperaría, por ejemplo, que los partidarios de la política de cambio del presidente, especialmente en la comunidad empresarial americana, pusieran el máximo esfuerzo posible en favorecer la ampliación de los lazos comerciales. Por lo tanto, aunque deberíamos esperar una oposición feroz por parte de algunos congresistas, más del lado republicano que del lado demócrata, sobre todo por parte del senador Bob Menendez, de Nueva Jersey, que siempre fue un defensor a ultranza del embargo, será preciso esperar para ver cómo se desarrollan las cosas en los próximos meses.

Díaz Cala: Por otro lado, tenemos a alguien como Ron Paul, del Partido Republicano y posible candidato a la presidencia, que es bastante favorable a la suspensión del embargo y ya lo ha dejado claro públicamente. Muchos republicanos de los estados que son productores agrícolas son favorables a la decisión de Obama y otras en ese mismo sentido. No creo que sea un asunto exclusivo de sólo un partido, tal y como a los medios de comunicación a veces les gusta mostrar.

Knowledge@Wharton: Ya que ha hablado de los estados que son productores agrícolas, es interesante observar que empresas agrícolas, como Cargill, hayan anunciado hace algunos días que están formando un lobby para pedir que se suspenda el embargo. ¿Cree que, para la economía, esa sería una oportunidad que daría fácilmente buenos frutos? ¿Qué oportunidades ve para el mercado agrícola?

Diaz Cala: Cuba ya importa una cantidad significativa de productos agrícolas de EEUU que se paga en efectivo. Cada semana salen desde el sur de Florida navíos con contenedores llenos de productos americanos con destino a la isla. El comercio ronda los millones de dólares. Lo que estamos viendo ahora es una oportunidad significativa para los estados productores agrícolas, si se suspende el embargo.

Arnavat: Ha habido mucha presión desde hace 15 o 20 años por parte de la comunidad agrícola y de los gobernadores de los estados productores que tenían un exceso de capacidad y querían exportar su producción a Cuba. Eso tuvo como resultado la aprobación de la Ley de Reforma de Sanciones del Comercio y Ampliación de las Exportaciones, de 2000, que permitió la exportación de esa producción. Si la ley se reformara para permitir una gama mayor de alternativas a la financiación, eso beneficiará a los estados agrícolas que están claramente interesados en la venta de una parte mayor de su producción a Cuba.

Knowledge@Wharton: Mauro, además del negocio agrícola, ¿qué otros sectores importantes de las economías americana y cubana podrán recibir inversiones o colaborar en un primer momento?

Guillén: Obviamente, el turismo. Todo lo que esté relacionado con los servicios —inclusive servicios financieros— será un área evidente de colaboración. No nos olvidemos, sin embargo, de que, en los últimos 20 años, Cuba ha avanzado bastante en el campo de la salud y hasta de la biotecnología. Hay otras partes de la economía en que las personas no están pensando en este momento y que pueden ser objeto de mayor colaboración. Lo que hace que Cuba sea tan especial —es bueno acordarse— es que está cerca de EEUU. Con el tiempo —cinco, diez, 15 o 20 años— la economía cubana será muy próxima a la americana, si conseguimos superar los obstáculos políticos.

Arnavat: La proximidad es definitivamente un factor importante. Pero está también el hecho de que el sistema educativo cubano es reconocido como uno de los mejores de América Latina. Por lo tanto, hay una población con un grado de instrucción relativamente alto que podrá aprovechar las oportunidades económicas en Cuba resultantes del aumento de la inversión externa. Además del turismo, Cuba tiene muchas necesidades en prácticamente todos los sectores, entre ellos el de infraestructuras y vivienda.

El quid de la cuestión será la financiación. ¿Quien financiará la inversión?
Ahí entran los inversores extranjeros y la financiación multilateral del Banco Mundial, FMI, IFC, BID [Banco de Desarrollo Interamericano], en la medida en que esté permitido por la ley americana.

Diaz Cala: La economía del conocimiento en Cuba es sustancialmente más fuerte de lo que las personas imaginan. El país tiene una de las tasas de alfabetización más altas del hemisferio y uno de los índices más elevados de graduados en la enseñanza superior y de PhDs en ciencias puras. Cuba produce físicos, matemáticos, etc. que son exportados a otros países. Se debe ver a la isla como una especie de nación startup y compararla con las semejanzas que comparte con Israel.

Knowledge@Wharton: ¿Existe algún ecosistema empresarial en Cuba que pueda atraer inversiones y cultivar startups de tecnología?

Diaz Cala: Ya es posible observar los primeros esfuerzos en ese sentido. Existe un programa llamado “Start-Up Cuba”. Ha habido varios “Cuba Hackathons” muy interesantes. Facebook patrocinará en breve uno de los próximos eventos de ese tipo. Los desarrolladores cubanos —llegados recientemente a Miami— son muy solicitados. Creo que vamos a poder evaluar mejor el grado de espíritu emprendedor de ese ecosistema.

Knowledge@Wharton: Gustavo, mencionó la ley Helms-Burton, que es, obviamente, un gran obstáculo regulatorio. Además, ¿cuáles serían, en su opinión, algunos de los principales desafíos jurídicos y regulatorios para quienes quieran explorar el potencial económico de esa asociación?

Arnavat: Hay obstáculos por parte de EEUU, pero no nos olvidemos de que Cuba tiene un sistema jurídico propio que impone limitaciones a la inversión extranjera y a los tipos de actividades en las cuáles el pueblo cubano desea participar.

En 1992, los cubanos reformaron su constitución en respuesta al declive drástico del 35% del PIB tras la desaparición del bloque soviético y consecuente reducción del apoyo financiero de los rusos al país. Ellos se dieron cuenta de que la única manera que tenían de crecer desde el punto de vista económico y, verdaderamente, sobrevivir, sería atrayendo la inversión extranjera. Las enmiendas y leyes de 1992 permitieron que eso sucediera. Diversas empresas europeas, canadienses y mexicanas se apresuraron a entrar en el país y obtuvieron resultados bastante heterogéneos, en parte porque el Gobierno cubano tardó en hacer otros cambios necesarios en su estructura jurídica y regulatoria en respuesta a las necesidades de los inversores extranjeros.

Muchos años antes, frente al crecimiento y las perspectivas económicas tibias, el Gobierno cubano adoptó más de 300 medidas con el propósito de incentivar aún más las inversiones extranjeras y abrir la economía a la empresa privada.

Aunque esos cambios hayan sido significativos, ya que promueven el desarrollo de una economía de mercado, el Gobierno cubano parece no tener prisa.

Por lo tanto, aunque los cambios tengan que ocurrir en EEUU para que haya mayor volumen de inversiones de individuos y empresas americanas, el Gobierno cubano tendrá que hacer cambios también para facilitar la inversión en sectores económicamente atractivos y para otorgar a los inversores acceso a un sistema jurídico que los proteja de forma adecuada (como exige todo inversor, no importa de que país se trate). El inversor quiere tener certeza de que los tribunales cubanos serán imparciales en la interpretación de las leyes y de los contratos que se celebrarán entre las partes americanas y cubanas; de lo contrario, será preciso encontrar otra forma de mitigar tal riesgo.

Knowledge@Wharton: Además de normalizar las relaciones entre EEUU y Cuba, ¿cree que éste pueda ser un acontecimiento de largo plazo en que Cuba, tal como China, se integrará más en la economía global de mercado? ¿Qué tipo trayectoria prevé para Cuba?

Guillén: Ese es claramente el resultado que se espera. La cuestión es cuánto tiempo será necesario para que eso suceda. ¿Y de qué modo, exactamente, eso va a suceder? Sabemos que hay varias formas de hacer la transición de una economía de planificación centralizada a otra de mercado. En Europa Oriental, Asia Central, China, Vietnam, en cada uno de esos países observamos diferentes maneras de hacer la transición que, por norma, no es nada fácil. Cuba tiene varias cosas a su favor. Ya hemos dicho anteriormente que el país tiene una población con un nivel de instrucción elevado. Pero la economía es pequeña. Los cubanos están cerca de EEUU y, a fin de cuentas, eso será una gran ventaja. Me gustaría añadir que Cuba necesita también reflexionar cuidadosamente sobre dos cuestiones en los próximos meses. Una de ellas es la propiedad de la tierra y de bienes inmuebles. Hubo algunas reformas, pero, técnicamente hablando, la tierra en Cuba pertenece al Gobierno y es arrendada por cooperativas y agricultores individuales. Las normas son muy restrictivas. Por lo tanto, será preciso hacer algo al respeto.

La otra cuestión tiene que ver con la moneda. Actualmente, Cuba tiene dos monedas, una de ellas es convertible a una tasa pre-especificada; la otra, no. Eso ha generado una serie de distorsiones en la economía. Además, la relación entre las dos monedas es diferente si hablamos de transacciones entre individuos o si nos referimos a empresas estatales cubanas.

Por lo tanto, hay mucho que discutir. Cuba ha estado organizando su economía de una manera particular en los últimos 50-60 años, pero ahora estamos, así lo espero, comenzando un proceso por medio del cual se organizará, en el futuro, de una manera bastante distinta. Ese proceso de transición, desde todos los puntos de vista —jurídico, económico, financiero, monetario y regulatorio— será muy complicado. No puede suceder de golpe. No puede hacerse de la noche a la mañana. Sabemos, según otras transiciones anteriores, que una transición gradual —como la de China y Vietnam— es mejor que otras recetas de terapia de choque. Así fue como Rusia, la República Checa y otros países de Europa Oriental hicieron la transición. Por lo tanto, hay muchas decisiones importantes que tomar en los próximos meses que situarán a Cuba, así lo esperamos, en el camino de la transición apropiada. Esa transición, sin embargo, ocurrirá de forma necesaria en el transcurso de un intervalo bastante largo.

Knowledge@Wharton: Las empresas americanas no pueden relacionarse directamente con Cuba. Me gustaría saber qué lecciones pueden aprender de las empresas europeas y de otras regiones que han hecho negocios con Cuba.

Diaz Cala: Yo diría que la lección más importante que hay que aprender es que Cuba es una nación soberana que fue capaz de gestionar políticas propias durante los últimos 56 años. No se trata de una colonia donde podamos entrar e imponer nuestra voluntad. El Gobierno cubano llegó a la conclusión de que debe iniciar un diálogo. En esa etapa, será ese diálogo que llevará a los cubanos a aquello que les interesa y a abrir la economía. Hubo un tiempo, después de 1989, durante el Periodo Especial [un periodo económico de crisis] en que muchos países entraron en Cuba de forma bastante osada. Canadienses y españoles operan allí con mucho éxito. Actualmente, Sol Meliá tiene varios resorts, y Cuba es uno de sus mercados más significativos. Se trata de una empresa europea de capital abierto del ramo inmobiliario y que posee un volumen significativo de propiedades, inmuebles y otros activos en el país. Es conocida como CEIBA Investments. Sus empresas son auditadas, divulgan un informe anual y PricewaterhouseCoopers se encarga de la contabilidad. Estos son ejemplos de empresas que están operando en Cuba hoy en día. Tenemos que prestarlas atención, investigarlas para ver qué papel podrán desempeñar las empresas americanas.

Arnavat: Me gustaría añadir que, al igual que cualquier inversión en cualquier país, principalmente en los mercados emergentes, es importante para las empresas americanas identificar posibles socios locales. Esos socios pueden ayudarlas a comprender el contexto local y a establecer otros contactos.

Knowledge@Wharton: Tengo una última pregunta para ustedes: si tuviéramos ahora con nosotros a un grupo de consejeros delegados y directivos que les pidieran orientación para crear una estrategia respecto a Cuba— incluyendo oportunidades y riesgos— ¿qué consejos les darían?

Arnavat: En primer lugar, les diría que participaran en nuestro congreso, Cuba Opportunity Summit, el día 1 de abril en Nueva York. Será una excelente oportunidad para las empresas e inversores americanos para entender Cuba desde el punto de vista de los negocios actuales y potenciales. El evento se concentrará en el cambio de las relaciones entre EEUU y Cuba —que debería tener como resultado el aumento de los lazos comerciales—, en el ambiente jurídico y regulatorio en vigor y en los cambios que necesitan tener lugar para que la nueva relación se consolide. Sobre todo, sin embargo, trataremos sobre la economía y la demografía cubanas y de lo que ellas pueden decirnos sobre las perspectivas de los inversores.

Cualquier empresa americana que exporte actualmente, o que exportará sus bienes y servicios para América Latina y Caribe —o que venga a hacer negocios con esas regiones— debe considerar Cuba como un mercado en potencia. Pero se deben analizar las oportunidades y, al mismo tiempo, los riesgos. Anticipamos que las nuevas regulaciones del departamento del Tesoro serán divulgadas en los próximos días o semanas. Será la primera señal de la disposición, firme o futura, del Gobierno respecto a la ampliación de los lazos con Cuba. Por lo tanto, es preciso examinar con cuidado lo que la ley americana permite, lo que Cuba permite, y la oportunidad de la perspectiva del mercado. Pero se debe tener en mente que la economía cubana aún está relativamente cerrada y muy regulada. Es preciso tener cautela como en cualquiera otra inversión en un país en desarrollo.

Diaz Cala: Yo diría que es preciso hacer una investigación muy profunda, informarse sobre la situación actual del país. Las historias relatadas son muy superficiales. Es preciso poner los pies en el suelo y hacer la due dilligence que cualquiera haría en una economía emergente para de ahí extraer una estrategia. Por lo tanto, investigación, datos concretos y comprensión de dónde están efectivamente las oportunidades.

Knowledge@Wharton: Mauro, la última palabra es suya.

Guillén: Faquiry y Gustavo identificaron las principales recomendaciones que en estos momentos podemos dar a los consejeros delegados. Yo les diría que traten de aprender lo máximo que puedan. Estén preparados. Tal vez las grandes oportunidades surjan mucho más adelante, pero es preciso comenzar la due dilligence ahora. Es preciso comenzar a pensar en Cuba y aprender sobre el país ahora, de manera que estemos listos cuando las oportunidades empiecen a aparecer en el momento en que la relación entre los dos países sea más estrecha.

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