Rodrigo Rato quiere atar los cabos sueltos del FMI

Hasta sus adversarios destacan la mezcla de liderazgo, habilidad política y conocimiento técnico que conjuga Rodrigo Rato. Un bagaje que le ha valido el reconocimiento internacional y que le ha catapultado a la dirección del FMI (Fondo Monetario Internacional). Sus ocho años al frente del Ministerio de Economía de España le convierten en el candidato preferido por América Latina, mientras que sus buenas relaciones con Estados Unidos y Reino Unido le garantizan el respaldo del mundo anglosajón. Estas amistades le han aupado al trono del principal organismo financiero mundial, pero no dudarán en retirarle el saludo si fracasa en los difíciles retos que tiene ante sí: restaurar la dañada imagen del FMI y enderezar la situación en Argentina.

 

Aunque su nombramiento no se hizo oficial hasta ayer, 4 de mayo, nadie dudaba de que este español, de 54 años, se convertiría en el próximo responsable del Fondo. El respaldo unánime de Latinoamérica; el de varios países europeos, como Austria, Bélgica y Luxemburgo; y el de los países emergentes asiáticos, entre ellos China, países árabes y Rusia, sumaban un fuerte consenso. Pero el toque de gracia lo ha dado Estados Unidos, la pieza clave dentro del FMI, que ha mostrado públicamente su respaldo al candidato español.

 

En una entrevista con Bloomberg News hace tres semanas, John Taylor, subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales de Estados Unidos, reconocía que la opinión de los países latinoamericanos “es muy importante para nosotros. Su opinión es tenida muy en cuenta”. Mauro Guillén, profesor de la escuela de negocio Wharton, destaca que “una parte fundamental del triunfo de Rato responde a que el Gobierno estadounidense le ha apoyado con mucha fuerza, gracias a las buenas relaciones que actualmente mantienen los dos países y, especialmente, George Bush con José María Aznar (presidente de España hasta el pasado 11 de marzo). De hecho, Guillén no descarta que “Aznar haya telefoneado personalmente a Bush para pedirle su apoyo”.

 

Animal político y economista brillante

Licenciado en Derecho, MBA por la Universidad estadounidense de Berkeley, y doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid; Rodrigo Rato dio sus primeros pasos profesionales en el grupo de empresas de la familia Rato. Pero el destino dio un giro de 180º hace 25 años, cuando decidió sacarse el carné del partido conservador español Alianza Popular. A partir de ahí, su carrera política ha sido una constante espiral hacia arriba, que le aupó al Ministerio de Economía de España en 1996.

 

Los ocho años que ha estado al frente de esta cartera -hasta que su partido perdió las elecciones generales el pasado 11 de marzo-, le han valido el reconocimiento internacional. Sobre todo, por haber protagonizado el periodo de crecimiento económico más largo en la historia democrática española. “Hasta ahora ha demostrado ser una persona hábil”, señala Sara González, profesora de la Universidad Complutense de Madrid. “La situación económica española no era fácil cuando la cogió y supo enderezarla. Además, demostró que es capaz de entender y dirigir las luchas de intereses en la economía. Pero ahora no se enfrenta a una economía nacional, sino a un organismo con un poder increíble”, advierte.

 

Pero, si hay alguien capaz de afrontar los retos que plantea el FMI, ése parece ser Rato. “Su mayor ventaja es que no tiene ningún inconveniente”, señala la profesora González. “Es cierto que encarna todas las condiciones para ser director del Fondo, pero, sobre todo, carece de un inconveniente destacado”. Negociador nato y defensor del libre mercado, sus enemigos políticos le temen por su capacidad oratoria en el Congreso de los Diputados. Un arma que le va a ser especialmente útil en su próximo nuevo cargo.

 

“Rato es una persona muy diplomática”, destaca Gerald McDermott, profesor de la escuela de negocios Wharton. En su opinión, una de las cualidades más destacadas del ex ministro español es su experiencia político-económica y las buenas relaciones que mantiene con Latinoamérica, especialmente con Argentina, donde deberá lidiar una de las batallas más complejas al frente del FMI. “El Fondo ha intentado muchas veces enlazar problemas microeconómicos y macroeconómicos, pero no lo ha conseguido. Considero que Rato sí podrá hacerlo”, añade.

 

Desde hace unos años, el FMI está sumido en una grave crisis de imagen. “Ha recibido serias críticas, incluso, por parte de economistas de gran prestigio”, explica el profesor Guillén. “El problema del Fondo es que en los últimos 10 años se le ha ido la mano. Al principio, su papel era evitar que los Estados tuvieran desequilibrios en la balanza de pagos pero, con el tiempo, ha empezado a presionar a los países sobre reformas estructurales que deben implantar en su economía. Por ejemplo, durante la crisis asiática de 1997, puso más de 160 condiciones a Indonesia para concederle el crédito. Esta postura le ha valido serias críticas porque su papel consiste en analizar si los Estados reúnen las condiciones adecuadas para percibir una ayudas, no en intentar diseñar políticas económicas”, añade.

 

Luiz Inácio Lula Da Silva, presidente de Brasil, y su homólogo en Argentina, Néstor Kirchner, han destapado recientemente la caja de los truenos, vertiendo duras críticas contra el organismo. Recuperar las buenas relaciones con estos dos países es fundamental para el FMI, sobre todo, si se tiene en cuenta que Argentina, Brasil y Turquía acaparan el 70% de los préstamos que tiene abiertos el organismo y que ascienden a 17.000 millones de dólares (14.193 millones de euros), según un artículo publicado por el diario Expansión. Este periódico español, junto con el británico Financial Times (ambos propiedad del grupo Pearson) fueron los primeros en dar la exclusiva de la elección de Rato el pasado 20 de abril.

 

La retirada del candidato francés, Jean Lemierre, tras ser reelegido por cuatro años al frente del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), abrió la puerta al nombramiento de Rato. En aquella fecha, los dos periódicos aseguraron que el ex ministro español contaba con el respaldo necesario para ser elegido director del FMI (necesita el 85% de los votos), y citaron fuentes cercanas al organismo y al candidato español. Después de un proceso de selección que ha durado unos dos meses, el nombramiento ya se ha hecho oficial.

 

¿Por qué Rato?

El Fondo Monetario Internacional vio la luz el 22 de julio de 1944 en Breton Woods (New Hampshire, EEUU). Actualmente lo componen 184 países y cuenta con una legión de casi 2.700 funcionarios. A lo largo de sus casi 60 años de historia, este organismo siempre ha estado dirigido por europeos, debido a un pacto tácito entre Europa y Estados Unidos para repartirse el control del FMI y el Banco Mundial (BM). Camille Gutt (Bélgica), Ivar Rooth (Suecia), Per Jacobsson (Suecia) Pierre Paul Schweitzer (Francia), H.J.Witteveen (Holanda), Jacques de Larosière (Francia), Michel Camdessus (Francia) y Horst Köler (Alemania) componen la lista histórica de directores de este organismo, que nunca ha tenido a su frente a un español.

 

Los representantes del eje franco-alemán suman 32 de los 60 años que lleva activo el Fondo. Un dominio que ha levantado ampollas en mucho países, que acusan a Francia y Alemania de intentar controlar los organismos internacionales colocando representantes suyos en la dirección. Sobre todo, en Europa, donde están al frente del Banco Central Europeo (BCE), presidido por el francés Jean Claude Trichet; y del BERD, con Lemierre, que también aspiraba a dirigir el FMI. La elección de Rato es una derrota para el eje Chirac-Schröder, que ha desplegado toda su artillería diplomática y de presión para evitar el ascenso del candidato español. ¿Cómo se explica, entonces, su elección?

 

La experiencia política de Rato y su demostrada capacidad como economista son, en opinión de Mauro Guillén, las principales bazas de su triunfo y las armas que utilizará en los próximos cuatro años. “Para presidir el FMI se requiere a alguien con mucha experiencia política porque, aunque el papel fundamental del Fondo es ofrecer soluciones técnicas, también requiere capacidad diplomática y conocer los entresijos de la política. Como dijo el mismo Rato recientemente, en una conferencia que dio en la Fundación Rafael del Pino (Madrid), ‘la política económica siempre es más política que económica’. Esta forma de pensar va a ser muy beneficiosa para el FMI porque, al final, es un organismo donde la influencia y poder de voto viene determinada por las contribuciones que hacen los diferentes países al Fondo. Por tanto, al final, el apoyo al candidato depende de las contribuciones de los países”. Un respaldo donde ha sido fundamental la posición de Estados Unidos a favor de Rato ya que, según Guillén, este país aporta cerca del 20% de las contribuciones.

 

“Rato ganó este partido porque el peso de Estados Unidos era determinante”, añade la profesora González. “En política exterior, hay que sembrar para recoger con el tiempo, y España lleva mucho tiempo sembrando”, afirma en relación a las buenas relaciones de este país con Estados Unidos, especialmente, tras su respaldo a la intervención en Irak. Los estrechos lazos que unen a España con Latinoamérica también han sido determinantes para la elección de Rato, que conoce en profundidad la problemática de esta región, debido a las fuertes inversiones que tienen allí las empresas españolas.

 

“Argentina es uno de los aspectos más importantes en la lista de tareas y problemas del FMI”, destaca el profesor McDermott. En su opinión, el peso que tiene este país en la agenda de temas del organismo, sumado al conocimiento que posee Rato de Latinoamericana, han sido determinantes en su elección. “Históricamente, España ha tenido una relación muy fuerte con Argentina y, además, en los últimos 15 años sus empresas se han convertido en uno de los principales inversores. Este panorama, sumado a la capacidad diplomática de Rato, le permitirá influir en las relaciones entre las multinacionales españoles y el Gobierno argentino. Además, podrá negociar con los grandes bancos españoles implantados en Argentina, que también jugarán un papel fundamental en la reconstrucción del país”, dice McDermott. Según el profesor de Wharton esta telaraña de intereses sería muy interesante si Rato “consigue que impacten en el corto plazo”. La profesora Sara González también destaca la especial sensibilidad de Rato hacia la situación latinoamericana, debido al peso de las compañías españolas en la región, “con lo que no va a apretar a estos países hasta ahogarlos”, señala.

 

Sin embargo, McDermott también advierte sobre el peligro que corre el futuro director del FMI de caer en una postura demasiado complaciente. “Al conocer los problemas de la región y tener lazos con el sector bancario y las multinacionales españolas allí presentes, es más sensible con los problemas del país, puede acelerar y mejorar el proceso de renegociación de la deuda y/o mejorar las relaciones de Argentina con el FMI. Pero, por otro lado, no puede presentarse como una persona demasiado sensible, sino como alguien que va a defender los intereses del FMI, especialmente, del G7 (las siete mayores potencias económicas y que más peso tienen en el Fondo). Rato va a necesitar saber manejar las relaciones entre Argentina y el G7”, advierte McDermott.

 

Devolver el sentido al FMI

Aunque la situación de Latinoamérica, en general, y de Argentina, en particular, van a acaparar gran parte de la atención de Rodrigo Rato al frente del FMI, ésta no va a ser su única batalla. Los expertos consultados por Universia-Knowledge@Wharton también destacan la necesidad de devolver al organismo su perdido prestigio y redefinir el papel que juega en la órbita internacional. Sara González aboga por un rejuvenecimiento del Fondo, que sigue trabajando sobre los mismos principios con que fue creado hace 60 años.

 

“La economía del SXXI no tiene nada que ver son la reconstrucción de las relaciones internacionales tras la Segunda Guerra Mundial, que fue el punto de partida del FMI cuando se creó. Sin embargo, el Fondo continúa anclado en esta mentalidad”, critica, aunque reconoce que “es un organismo necesario, al que le falta adaptarse a las necesidades de la realidad actual. En otras palabras, si no existiera, habría que inventarlo”. La receta que propone la profesora González consiste en que “el FMI garantice el buen funcionamiento de los mercados, que sean transparentes y no se puedan manipular. En un mercado como el actual, al dinero no se le pueden poner fronteras, por eso, es imposible que el FMI intente regular y garantizar todo. Su papel debe ceñirse a ser el árbitro que garantice la transparencia de los mercados”.

 

Rodrigo Rato parece reunir las condiciones para iniciar este cambio. “Los conflictos de interés son de tal envergadura que no creo que Rato pueda llevar a cabo todas las transformaciones necesarias, pero sí que creo que, al menos, va a ser capaz de iniciarlas. Sobre todo, porque considero que no va a ser un director complaciente ni de trámite”.

 

Mauro Guillén destaca que la defensa del libre mercado que siempre ha hecho Rato es uno de sus ases en la manga para abordar la reforma del FMI. “Rato es consciente de los límites del libre mercado, pero también es un firme creyente en el mercado. Él defiende que el libre mercado es quien mejor puede asignar los recursos, y ésta será la forma de pensar que intente implantar en el Fondo”. No obstante, el profesor de Wharton también advierte sobre la disyuntiva en que puede verse envuelto Rato cuando se produzca la próxima crisis económica. “Cada 5 o 6  años hay una crisis de balanza de pagos en el mundo. Si se produce en Asia, Rato puede pasarlo mal porque no conoce especialmente bien esta región. En cambio, si es en Latinoamérica, lo hará mejor. Pero, en mi opinión, lo más probable es que se produzca en Asia y, en particular, en China”.

 

Juan José Toribio, ex director ejecutivo del FMI, señalaba en un reciente artículo publicado por Expansión que “Rato tiene por delante la labor de convencer a los gobiernos y a la opinión pública de que el multilateralismo económico es beneficioso para todos”. Por su parte Jeffrey Sachs, director del Instituto Earth de la Universidad de Columbia, afirmaba recientemente ante el Financial Times que el FMI, “como máxima institución macroeconómica, lo que debería hacer es hablar con claridad sobre la forma en la que las economías más desfavorecidas pueden afrontar sus deudas y alcanzar un mayor desarrollo, de cara a combatir la pobreza y las enfermedades. No he perdido toda la esperanza pero, hasta ahora, la política del FMI no ha sido muy satisfactoria”.

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"Rodrigo Rato quiere atar los cabos sueltos del FMI." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [19 mayo, 2004]. Web. [27 June, 2019] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/rodrigo-rato-quiere-atar-los-cabos-sueltos-del-fmi/>

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