TPP: ¿Por qué la salida de Estados Unidos puede favorecer a China?

La reciente salida de Estados Unidos del TPP (Acuerdo Transpacífico), formado por 12 países, acabó por completo con el acuerdo de cooperación económica.

Los analistas dijeron que la decisión de Estados Unidos allana el camino para que China alcance sus propios acuerdos con otros países y domine las principales regiones y rutas comerciales del mundo, dejando a las empresas estadounidenses en posible desventaja.

China puede buscar alcanzar de forma inmediata acuerdos con el resto de los miembros del TPP en el sudeste de Asia y América Latina, muchos de los cuales tienen mercados internos importantes y dependen en gran medida del comercio exterior. China también quiere poner en práctica el proyecto de Una franja, Una ruta (OBOR, por sus siglas en Inglés), que tiene previsto abrir carreteras y rutas marítimas en 60 países, principalmente en Asia y Europa. Entre los muchos otros pactos en el punto de mira de China están la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), que cubre la región de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y otros seis países de Asia Pacífico.

En su decreto presidencial, Trump dijo que ahora quiere alcanzar acuerdos comerciales bilaterales con países individuales “para promover la industria americana, proteger a los trabajadores estadounidenses y aumentar los salarios de los estadounidenses”.

¿Jugar con fuego?

La estrategia de Trump es similar a la de China, que ha estado negociando acuerdos comerciales con algunos de sus vecinos más débiles, explica Jacques deLisle, profesor de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Pensilvania y director del Centro de Estudios de Asia Oriental (Center for East Asian Studies). “La idea es que EEUU es un actor importante con ciertas ventajas en las negociaciones bilaterales con socios más pequeños, una situación más ventajosa de lo que un acuerdo multilateral podría ofrecer”, dijo. “Eso es probablemente un epifenómeno de un ataque general a lo que el considera acuerdos comerciales desventajosos para los trabajadores estadounidenses. Esta es la jugada de Trump, pero al mismo tiempo está jugando con fuego”.

Los acuerdos bilaterales que Trump quiere alcanzar no serán buenos para las empresas estadounidenses, y ellas no serán capaces de seguir el ritmo de la competencia global, dice Richard Dasher, director del Centro de Gestión de tecnología Estados Unidos y Asia de la Universidad de Stanford.

Dasher describió el TPP como “un acuerdo comercial innovador que no se limitaba a la cantidad de naranjas, cerezas y filetes”. El TPP contemplaba la economía digital, donde las nuevas empresas e industrias surgen “tan rápidamente que es imposible hacer una negociación producto a producto, y mucho menos país a país”, explicó.

Dasher y deLisle discutieron los pros y los contras de la salida de la economía estadounidense del TPP en el programa de Knowledge@Wharton de Wharton Business Radio, en el canal 111 de SiriusXM.

Ventaja para China

“De hecho, los chinos están celebrando” la decisión de Trump, dice Marshall Meyer, profesor emérito de Gestión de Wharton y veterano experto en China. “El TPP nos habría unido a países que están a nuestro favor ─ esperamos que aún lo estén ─ en las rutas comerciales de China”. La salida de EEUU del TPP abre el camino para que China domine y ejerza una mayor influencia en las economías no sólo del sudeste asiático, sino también, en última instancia, del este de África e incluso partes de Europa, agregó. “La implicación estratégica es que estamos permitiendo a China ejecutar su gran estrategia para convertirse en la potencia dominante en el continente eurasiático”.

Meyer dijo que EEUU también está enviando las señales equivocadas a los miembros del TPP. “Es como una desconexión moral y casi como si EEUU dijera a varios países de América Latina y el sudeste asiático: ‘No estamos interesados en ustedes'”, dijo. “Como consecuencia de ello, le resulta más fácil al Gobierno chino aumentar su influencia política y económica en la región”. El fracaso del TPP perjudicaría gravemente a varios países, como Chile y Perú, que dependen del comercio exterior, deLisle señaló en la entrevista de SiriusXM.

China ha optado hace mucho tiempo por el crecimiento impulsado por la inversión y, como resultado de ello, está sobrecargada con exceso de capacidad industrial, especialmente en las industrias básicas, como el carbón, el acero y el cemento, además de la infraestructura, dijo Meyer. El proyecto OBOR tiene como objetivo ayudar al país a exportar este exceso de capacidad a Eurasia, dijo. El país ha destinado US$ 900 mil millones al proyecto, según un informe en el China Daily.

Aunque el proyecto OBOR promete enormes ganancias para China, muchos creen que el país entrará en quiebra si continua con ello debido al enorme tamaño de su deuda pendiente, dijo Meyer. Los préstamos contraídos por el país alcanzaron los 168,48 billones de yuanes (US $ 25,6 billones de dólares) a finales del año 2015, equivalente al 249% de la producción económica, según un informe publicado en The Guardian.

Sea como sea, aunque el predominio de China en el comercio mundial tal vez sea inevitable, EEUU no debe ser un observador pasivo mientras el país asiático avanza, dice Mauro Guillén, profesor de Gestión de Wharton y director del Instituto Lauder (The Lauder Institute). “China es la mayor nación comercial y se ha convertido en el socio comercial más importante no sólo de varios países asiáticos en el este y sureste, sino también de muchos países de América Latina”, dijo Guillén. “En el futuro, China será el líder indiscutible del comercio mundial”.

Sin embargo, lo que Guillén considera “sorprendente” es la suposición de que EEUU pierde con su participación en el TPP. “Para el país más avanzado en tecnología, estar comercialmente a la defensiva es algo sorprendente. En general, las empresas estadounidenses nada tienen que temer, ya que están entre las mejores del mundo en muchas industrias”.

China bajo control

En realidad, el TPP fue creado con el fin de contener a China, dijo Dasher, que participó en un grupo de trabajo encargado de estudiar los efectos del TPP en la economía digital. Él señaló una cláusula ─ “Un gobierno nacional no puede exigir a una empresa extranjera que proporcione el código fuente al gobierno nacional o una empresa estatal” ─ que interpreta como dirigida a China. “Cuando ves una redacción así, que es de manera tan específica lo contrario de lo que China está haciendo, se puede decir que su objetivo era crear un grupo económico lo suficientemente grande como para enfrentarse al poder que China desempeña en todo el mundo hoy en día”, dijo Dasher. El objetivo más amplio del TPP fue la creación de un entorno empresarial estable para todos los países miembros, con énfasis en los procesos para resolver problemas, en lugar de estipular requisitos específicos para cada país, explicó.

El TPP incluyó varios aspectos positivos que hubieran ayudado a las empresas americanas, según deLisle. En primer lugar, se dio un “significativo paso adelante” para liberalizar el comercio tradicional; sin embargo, aún más importante que eso, también se ocupó del sector servicios y de la nueva economía digital, dijo. En segundo lugar, trató de crear condiciones de igualdad en las disputas con la creación de una mano de obra más robusta y la protección de los derechos humanos, agregó. Esto fue siempre una fuente de desventaja competitiva para las empresas estadounidenses, que tenían que cumplir con estos requisitos, dijo.

Por supuesto, el TPP tiene sus defectos, destacó deLisle. Él dijo que el TPP podría perjudicar a los trabajadores de menores ingresos y menos cualificados en economías como la americana. Otro “crítica válida”, añadió, tal vez sea que el TPP ha tratado de globalizar “la extraordinariamente alta protección de la propiedad intelectual en EEUU”, aunque añadió que “es posible argumentar de una u otra manera”.

El TPP también sufrió dos “problemas de proceso”, dijo deLisle. Uno de ellos era su opacidad en el momento en que las empresas estadounidenses intentaron entenderlo. DeLisle dijo que el acuerdo se convirtió en un objetivo político y que fue caracterizado como un acuerdo montado “por las élites globales a puerta cerrada”. En segundo lugar, hubo acusaciones de que el ex presidente Barack Obama, por motivos políticos internos, quería vender el acuerdo como si se tratara de una disputa con China sobre quien escribía las reglas del comercio.

Ambiente hostil

Dasher añadido que, aunque el TPP contemplase el comercio electrónico, y que podría haber abierto los servicios bancarios y de seguros, habría sido difícil implementarlo debido a las complejidades de las agencias gubernamentales en numerosos países.

En general, “los acuerdos de libre comercio son siempre difíciles y hoy en día se enfrentan cada vez más a un ambiente negativo”, dijo deLisle. “En el nuevo ambiente político, el proteccionismo no tiene la connotación negativa que tenía hace mucho tiempo”.

Los acuerdos bilaterales también tienen defectos, especialmente “la ineficiencia básica de hacer el mismo acuerdo comercial en numerosas ocasiones”, dijo Dasher. “El problema es que las empresas ya no son bilaterales, las cadenas de suministro son multilaterales”. Y destacó, por ejemplo, que la mitad de una docena de países han participado en la producción del iPhone.

“Los acuerdos bilaterales son complicados”, dijo Guillén. “Usted hace uno primero, y luego otro, y se arrepiente de lo que hizo en el primero, debido a que interfiere con lo que quiere hacer en el segundo”.

El siguiente paso para EEUU

Según Guillén, “es importante que EEUU no deje” de alcanzar acuerdos comerciales alternativos. En especial, no puede pasar por alto los vecinos de China: Japón, Vietnam, Filipinas, Indonesia, que son países comerciales y economías enormes, dijo. “Tal vez el TPP no era la mejor idea. Sin embargo, si no es el TPP lo que EEUU quiere, ¿entonces cuál es su plan? Se necesitan algunos mecanismos para interactuar con EEUU. Estos países asiáticos representan el 50% de la economía mundial”.

Guillén dice que “el Gobierno de Trump no tiene un plan para acuerdos bilaterales, sólo declaraciones generales”. También señaló que la política comercial es prerrogativa del Congreso, y no es el Presidente quien debe decidir, y que el Partido Republicano está dividido en relación a las políticas comerciales. Se esperaba alguna acción en ese frente después de que los nuevos secretarios de Hacienda y Comercio se incorporaran a sus puestos.

Según deLisle, el camino correcto para EEUU es “resucitar gran parte del TPP” ya que “gran parte de él estaba a favor de los intereses de la economía estadounidense”. Estados Unidos debería haber aplicado de inmediato un “control de daños”, añadió, debido a que sus socios comerciales “están ahora tratando de entender lo que deben hacer”. Sin embargo, se espera que el Gobierno de Trump adopte una estrategia gradual en este caso.

Se están realizando esfuerzos por parte de los miembros del TPP para salvar el acuerdo sin EEUU, dijo deLisle. Sin embargo, esto requeriría reescribir las reglas originales del acuerdo, dijo. Estas normas requieren, por lo menos, que seis de los miembros originales que representan el 85% del total del PIB participen, lo cual es imposible sin EEUU, dijo.

Dasher hizo hincapié en la necesidad de informar a la gente acerca de los acuerdos comerciales globales y su impacto en la economía. “La capacidad de retener y aumentar el número de puestos de trabajo en EEUU fue el principal argumento para que el país saliese del TPP”, dijo. “Es fácil ver un flujo de puestos de trabajo saliendo del país. No es fácil ver las ventajas de los precios más bajos, de las tasas de inflación más bajas y una plataforma más estable para que las empresas hagan negocios y la forma en que eso afecta a todos”.

¿Aviones de guerra o comercio? 

Otro aspecto que Meyer resaltó es que EEUU está ahora limitando las opciones que tenía para evitar que China ganara el control de las islas del Mar del Sur de China. Tanto EEUU como China se han acusado mutuamente de mantener una presencia militar provocadora en la región, por donde pasan cerca de US $ 5 billones de dólares en comercio cada año, según informó recientemente Knowledge@Wharton. “No puedo conciliar las dos cosas: salimos del TPP, ¿pero vamos a impedir que los chinos tengan acceso a estas islas y controlen las rutas marítimas?”, dijo Meyer. “Es casi como si los críticos del TPP prefiriesen la confrontación militar al comercio como instrumento de la política de Estados Unidos. La cuestión es cómo lo hacemos realidad ─ ¿nos presentamos allí con aviones de combate, o aparecemos para hacer negocios?”

Foto: Neil Ballantyne de Wellington, New Zealand — Stop TPPA rally,  https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=36667370

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"TPP: ¿Por qué la salida de Estados Unidos puede favorecer a China?" Universia Knowledge@Wharton, [febrero 01, 2017].
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