¿Por qué el desafío fintech está dando sus primeros pasos?

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Steve McLaughlin es fundador, consejero delegado y socio gerente de FT Partners, uno de los líderes en captación de capital y asesoramiento de consejeros delegados en transacciones críticas de M&A en el segmento de tecnología financiera (fintech). Él fue con anterioridad banquero senior en Goldman Sachs cubriendo el área de fintech y de servicios financieros durante más de 20 años. McLaughlin ha sido nombrado de forma reciente Banquero de Inversión del Año por The Information, una publicación sobre medios digitales. “Fintech no es un sector que se haya agotado”, dice en la entrevista concedida a Knowledge@Wharton, realizada en la oficina de FT Partners en San Francisco. “Todavía creo que estamos en el primer o segundo momento de fintech”.

A continuación, los extractos editados de la entrevista.

Knowledge@Wharton: Vamos a retroceder hasta 2002. Después de trabajar durante un largo periodo de tiempo en Goldman Sachs, fundó FT Partners, el único banco de inversión especializado en tecnología financiera, o fintech, como se llama el sector actualmente. ¿Qué oportunidad identificó en ese momento y en qué se diferencia del mercado actual de fintech?

Steve McLaughlin: Las oportunidades eran innumerables. En primer lugar, observé que había un sector que se estaba formando y estaba a punto de estallar en los siguientes 15 a 20 años, por lo que no es algo que haya ocurrido de la noche a la mañana. En segundo lugar, percibí que había necesidad de un banco de inversiones independiente que se dedicara a aquella área específica, ya que se trataba de empresas altamente especializadas. También observé que los grandes bancos las trataban de un modo bastante genérico, o como empresas de servicios financieros, o como empresas de tecnología, pero no como el híbrido que son. Por último, pero no menos importante, me pareció que faltaba la calidad de un banco de inversiones y de mercado medio. Me pareció que si aplicaba la misma dinámica que Goldman Sachs aplica a sus grandes clientes, realmente marcaría una gran diferencia en el sector. Una cantidad de cosas diferentes convergieron para que eso sucediera.

Knowledge@Wharton: ¿Qué diferencia la fintech de aquella época y la actual? ¿Cuál es su opinión sobre el mercado y sus diferentes segmentos? ¿Cuáles de ellos considera más interesantes y por qué?

McLaughlin: Bueno, ha habido una evolución desde entonces. Cuando yo estaba en Goldman, había una expansión de las empresas puntocom, los servicios financieros tradicionales comenzaban a migrar a las plataformas digitales: bancos, seguros, corretaje y otros. Hubo una explosión tecnológica de aparatos móviles, de datos, todo se estaba interconectando y la globalización se apoderaba del mundo. Esto dio lugar a una cantidad infinita de posibilidades. Sin embargo, dada la cantidad infinita de posibilidades, todavía creo que estamos en la primera o en la segunda etapa de la fintech. No creo en un agotamiento del sector.

Mucha gente vino a preguntarme durante ese periodo de tiempo: “¿Cree que la fintech ya ha agotado sus posibilidades? Todo lo que podía inventarse en el sector ya fue inventado”. Sin embargo, miro a mi alrededor y veo deficiencias inmensas por todas partes. Sabemos cómo es, algunos sectores se han vuelto extremadamente eficientes de forma muy rápida. El corretaje en línea costaba US$ 140 y las personas estaban obligadas a caminar hasta el final de la calle para hablar con el tipo de Smith Barney para negociar una acción. Ahora se hace lo mismo por US $ 7 o US $ 4, o gratis, si utiliza a alguien como Robin Hood, y las cosas suceden al instante. Por lo tanto, hay segmentos que se han vuelto altamente eficientes muy rápidamente y será siempre así. Hoy en día hay mucha más innovación.

Después de llegar a ese punto, lo que se espera es simplemente saber cuál será el próximo salto. ¿Cómo negocia sus acciones? ¿Cómo gana dinero? Yo, sin embargo, miro al otro extremo de la escala, los seguros. En general, todo el mundo que conozco compra seguros de la misma manera que compraba hace diez años. Veo a la comunidad de los que tienen acceso limitado al sistema bancario y por eso disfrutan muy poco, y cada vez menos, de productos de calidad. Por eso, buena parte de la fintech que veo hoy está cambiando los sectores tradicionales, pero también está ayudando a las personas. La parte que más me entusiasma consiste en ayudar a las personas. No hay nada mejor que ayudar a nuestros clientes. Además, están creando nuevas tecnologías, una eficiencia cada vez mayor en el mercado. Para mí, esta es la tendencia que permitirá el flujo ininterrumpido de los servicios financieros y de tecnología.

Knowledge@Wharton: ¿Podría hablar un poco sobre la relación entre la fintech y la inclusión financiera que acaba de mencionar?

McLaughlin: Bueno, en primer lugar, cuando pienso en la fintech, pienso de manera bastante global. Está en todo el mundo. Lo que sucede en China o en África está, bajo algunos aspectos, mucho más adelantado de lo que estamos viendo en Estados Unidos, porque a esas regiones les falta la infraestructura tradicional. Todo lo que han hecho, en cierta forma, procede del celular o del smartphone, o de otros tipos de tecnología que contribuyeron de manera fundamental a que avanzara mucho más rápidamente que en cualquier otro lugar del mundo. En algunos de esos países en los que el acceso al banco es no sólo limitado, a menudo inexistente, la gente ni siquiera dispone de dinero para abrir una empresa y mucho menos para comer. Conseguir dinero fuera del país, pidiéndoselo a miembros de la familia, para poder pagar las cuentas, o conseguir un micro-préstamo, marca toda la diferencia del mundo para algunas personas.

Por tanto, la inclusión financiera llega a las regiones más apartadas de la tierra, pero también aquí, a nuestro jardín, en San Francisco, donde hay una cantidad de gente con acceso restringido a los bancos, aunque no lo crea. Tenemos los Mark Zuckerbergs y los Jack Dorseys, pero también está el resto del mundo. Creo que esta parte de la economía está, por regla general, mal servida por el crédito abusivo o por la falta de seguro, ya sea de seguro de salud o de vida.

Por eso, creo que es importante bajar el costo de estos servicios, distribuirlos ampliamente a través de los smartphones, de Internet o de otras tecnologías u ofrecer a los minoristas tradicionales la capacidad de proporcionar esos servicios. Uno de nuestros clientes ofrece préstamos en la nube a tasas bajas de interés a través de bancos regulares a personas que no están en condiciones de abrir una cuenta bancaria. Con eso, una persona que no tiene pleno acceso a los servicios bancarios puede entrar en Compass Bank, sin ninguna cuenta, y contratar un préstamo a través de un producto llamado Lendify a tasas de interés bajas y justas, al contrario de lo que sucede en la opción tradicional, que sería la obtención de un préstamo de título [title loan] o de préstamo consignado, cuyos intereses son del 1.000%. Este tipo de cosas están delante de nuestros ojos, por lo que nos inclinamos por los clientes que están ayudando a los demás. Si usted no está ayudando a alguien de una manera muy especial, es probable que no podamos ofrecerle nuestros servicios. 

Knowledge@Wharton: Volviendo a lo que dijo anteriormente sobre la visión global, ¿qué partes del mundo encuentra más interesantes para la fintech actualmente? China, por supuesto, es muy especial, pero ¿qué cree que está sucediendo en el Sudeste Asiático, en la India, Sri Lanka, por ejemplo?

McLaughlin: Todas estas regiones del mundo están prosperando de un modo diferente. La gente cree que Estados Unidos es un país muy avanzado pero, como comenté, tal vez sea uno de los más atrasados, en algunos aspectos. En el caso de Singapur: hay millones de startups en el país que se extienden por el Sudeste Asiático, excluyendo a China, porque China es hipercompetitiva y es difícil hacer negocios con los chinos actualmente si usted no es de allí. Por lo tanto, creo que están replicando una cantidad de cosas que ven aquí, pero también están innovando en una cantidad de cosas que no ven aquí porque la economía es global y se ven más afectados por ella.

Por lo tanto, hay un mayor volumen de efectos y de comercio internacional, financiación del comercio internacional, etc. Pero son cosas típicas como las que tenemos aquí también, ya sea gestión de riqueza o comercio online o gestión de deudores y de acreedores. Es lo mismo. Sin embargo, estoy muy impresionado también con lo que he visto en el área de microseguros. Es el caso de una empresa africana, Bima. Estamos trabajando en cuatro acuerdos con empresas brasileñas como Stone, que está posibilitando pagos más baratos, más rápidos y de mejor calidad. Son productos para PYMEs (pequeñas y medianas empresas) y consumidores de todo el país.

Por lo tanto, estamos fascinados con las cosas que vemos en todo el mundo. Estos servicios están por todas partes, lo que es bueno.

Knowledge@Wharton: Volviendo a lo que dijo acerca de trabajar con clientes que ayudan a la gente, me impresionó uno de sus clientes que apareció recientemente en Forbes, si no me equivoco. David Zalik, consejero delegado de GreenSky, que habría captado una financiación de 50 millones de dólares con una valoración de 3.600 millones de dólares, lo que la convierte en la tercera mayor empresa de fintech de Estados Unidos. Me gustaría que nos contara sobre el crecimiento de esa empresa como metáfora de lo que pasa en el sector fintech en lo que se refiere a la innovación.

McLaughlin: GreenSky Credit actúa eficazmente en el mercado desde hace cinco años. La empresa creció y se convirtió en una de las mayores y más rentables del sector de fintech en el mundo. Es posiblemente la que más crezca en el mundo en ese segmento. Si analizamos sus ganancias y su crecimiento, la combinación de las dos cosas, veremos que es probablemente la número 1, exceptuando a Alipay. Sea como fuera, ellos crearon una empresa de fintech al estilo Uber, ya que no se trata de una empresa que tenga balance patrimonial, que haga pagos propiamente dichos, no presta dinero y no tiene ningún relación directa con el consumidor.

La empresa juntó algunos elementos y formó lo que llamo la “Santísima Trinidad”: comercio, bancos y consumidores. Habilita el comercio de manera que permita al consumidor comprar sus productos haciendo al mismo tiempo la conexión con los bancos para la obtención de préstamos de altísima calidad. Es el pegamento que hace que todo funcione al mismo tiempo. Es un tipo de operación bien acabada que reúne a comerciantes, bancos y consumidores y en que todo el mundo sale ganando. Los bancos hacen bien lo que hacen, que es tener capital y conceder préstamos. Los comerciantes hacen lo que hacen bien: vender más productos. Con respecto a los consumidores, los intereses son muy bajos, o inexistentes, durante un cierto tiempo. Por lo tanto, es un juego en el que todos ganan. Lo que vemos aquí es muy diferente de lo que vemos en muchas otras empresas. El modelo no es tanto el de competencia con los bancos, sino el de trabajo en asociación con ellos. No se compite con los comerciantes; se trabaja con ellos. También no se trata de evaluar al consumidor, sino de trabajar junto con él. En lugar de evaluarlo, se pone en sus manos un excelente producto. Es una de las empresas que más crea valor de las que tengo noticia. Lo curioso es que crean valor para todos los participantes, y crean también una compañía de valor impresionante para ellos mismos. El modelo es simplemente increíble.

Vemos a mucha gente que intenta desafiar a los bancos, pelear con ellos o con las aseguradoras. La gente sabe que no pueden luchar contra esos gigantes y vencer de la noche a la mañana. Es necesario tener vida propia en el ecosistema. En última instancia, con el tiempo pueden aplastar o comprar la competencia y competir con usted. Por lo tanto, aprender a trabajar con los bancos, con las aseguradoras, con el gobierno y con algunas de las mayores instituciones es algo muy importante.

El otro enfoque es la estrategia del tipo Uber, en la que usted simplemente decide combatir al gobierno, a las compañías de taxi y todo lo demás que parece haber salido bien la mayoría de las veces hasta hace poco. Por lo tanto, hay muchas estrategias diferentes.

Knowledge@Wharton: ¿En qué áreas estos innovadores del sector de fintech provocaron las mayores disrupciones? ¿Y en qué áreas el cambio que han traído se producirá poco a poco?

McLaughlin: Considero el término disruptivo muy delicado, porque es posible cambiar algo, ganar mucho dinero y construir un buen negocio al mismo tiempo. Disruptivo es una palabra demasiado fuerte.

Knowledge@Wharton: Nos está describiendo el abanico de negocio de Uber.

McLaughlin: Correcto. Uber, por ejemplo, provocó realmente una disrupción en la industria del taxi. Es una de mis empresas favoritas. Aparte de algunas cosas desagradables que hacen, el servicio en sí es muy bueno. Nunca he visto toneladas de disrupción extraordinaria en la fintech en Estados Unidos. Hay muchas empresas sorprendentes. Veo cómo, de alguna manera, subvierten parte del paisaje, pero no tanto como lo hizo Google con la industria de publicidad, o lo que Facebook hizo del lado de la conectividad de las cosas. En realidad, pocas empresas de fintech llegaron al tamaño y a la escala que se pudiera llamar de ruptura.

Las empresas de mayor valor de mercado están en el rango de los US $ 5.000 millones a US $ 10.000 millones, y ahí nos acordamos de Stripe, de Square y de algunos otros tipos de empresas. Creo que incluso PayPal paga entre 50.000 y 60.000 millones de dólares. Sin embargo, no se puede decir que estas empresas sean excesivamente disruptivas. Creo que los beneficios crecieron de forma incremental, pero no creo que hayan derribado a MasterCard y Visa. No ha ahorrado el dinero de nadie en relación con las tarifas cobradas por MasterCard y Visa. Por lo tanto, creo que las cosas aún deben ser mucho más disruptivas.

Piense en el caso de Alipay en China. Creo que este es un ejemplo muy disruptivo. O piense en cómo funciona WeChat y cómo la gente lo usa para pagar cualquier cosa. Por lo tanto, sin desmerecer algunas realizaciones espectaculares en el sector de fintech, simplemente no hemos visto a nadie derribar un Wells Fargo. A pesar de tanta noticia mala en la prensa, el odio de los consumidores y todo lo que podía salir mal (y salió), Wells Fargo sigue firme y fuerte. La empresa va muy bien. Lo mismo se puede decir de JP Morgan Chase y de otros.

Con el tiempo, esos bancos tendrán que estar más atentos. Sin embargo, creo que uno de los problemas —no me lo ha preguntado, pero voy a hablar de ello— a que nos enfrentamos hoy es que muchos empresarios parecen satisfechos con ganar cientos de millones de dólares, mientras que Mark Zuckerberg, si hubiera vendido Facebook por unos pocos cientos de millones, probablemente se habría estrellado y hundido en las manos de otra persona. Mucha gente quiere ganar dinero rápidamente. Las personas de las que espero más están rechazando ofertas de este tipo y confían en el futuro, por lo que captan financiaciones y realmente cambian las cosas. Yo metería en ese saco a GreensSky o a Square, que podrían haber sido vendidas. En su lugar, decidieron construir algo y cambiar algo. Por lo tanto, hay mucha disrupción por ahí. Pero tal vez con una “d” minúscula.

Knowledge@Wharton: Usted publicó un reportaje interesante sobre la gestión de la riqueza, otra área que fue subvertida por la tecnología de finanzas. ¿Dónde estarían las mayores oportunidades y amenazas de la gestión de riqueza? ¿De qué manera las empresas como Addepar están subvirtiendo la industria?

McLaughlin: Bueno, hay tecnologías de la riqueza y robo advisors [servicios online de gestión financiera]. Hay una variedad de términos que rondan por ahí. Creo que hay disrupción con “d” minúscula, insisto, pero que pronto, si todo va bien, será un gran “D” en todas esas áreas. Sin embargo, la gestión de la riqueza es una de esas áreas que han merecido un análisis más detenido que, por ejemplo, el sector de bancos y de seguros. La disrupción ahí fue muy grande, creo que es una “D” grande a lo largo del tiempo. El impacto de la industria de fondos mutuos en la industria de inversiones fue muy fuerte.

La próxima ola podría ser una combinación de robo advisors y de asesores humanos. Sin embargo, el sector todavía está dando sus primeros pasos. Hay una falta enorme de transparencia en cuanto a las cosas en las que la gente está invirtiendo, donde poner dinero, cómo ponerlo ahí. Se trata de un desafío.

Me refiero a empresas como Addepar. Addepar es una de mis empresas favoritas en este segmento, que hasta ahora tiene empresas como Novus y Riskalyze, además de otras. Ellas son una especie de negociadores de armas para los asesores y gerentes de patrimonio neto elevado. Si tomamos algunas de estas empresas y les damos acceso a todos los datos de rendimiento disponibles en el mundo y observamos a los gerentes, los segmentos y los pedazos del pastel con mejor desempeño, ellos se convertirán en la fuente de verdad por excelencia entre los que están manejando bien el dinero y los que no lo están. Esto permitirá que haya una enorme eficiencia en la gestión de la riqueza. Una vez más, las cosas están sucediendo a nivel claramente institucional, en el nivel del consumidor con grandes empresas como Personal Capital, Wealthfront, Betterment. Está también el personal del sector de B2B. Por lo tanto, reitero que se trata de empresas fantásticas. Ellas están creando olas. Sin embargo, estoy en busca de empresas que pasan por un proceso de fusión a lo largo del tiempo y crean proposiciones de valor aún mayores.

Si somos capaces de crear una nueva Vanguard, o la próxima Fidelity, o Schwab, habremos encontrado lo que estamos buscando para los próximos diez años.

Knowledge@Wharton: ¿Eso significa que podemos esperar más fusiones y adquisiciones en ese espacio en los próximos 12 o 18 meses?

McLaughlin: Yo diría que ya se están produciendo más fusiones y adquisiciones. Acabamos de vender una empresa llamada Swift Capital, que es una gran acreedora de las pequeñas empresas, a PayPal. Esa fue una de las primeras fusiones y adquisiciones que observamos en el espacio alternativo del crédito. No hemos visto a Prosper, Lending Club o SoFi hacer muchos procedimientos de fusión y adquisición, como tampoco esperamos que haya alguno en el futuro próximo. Esto se debe, en parte, al hecho de que los bancos están un poco maniatados en este momento debido a cuestiones de regulación, por lo que no pueden comprar empresas. Los órganos reguladores simplemente no permiten que hagan nada fuera de lo estrictamente previsto. Creo que después del flujo vertiginoso de capital que entró en esas empresas, ya es posible ver algunos ganadores y muchos ganadores a nivel moderado, además de algunos en el fondo del rango.

Creo que habrá más personas en la cima del rango comprando a quién está en la base para ampliar la oferta de productos, mercados, capacidades, equipos creados y cosas similares. Creo que esa ola se debe dar en los próximos 12 a 36 meses, y no dentro de 12 a 18 meses. Cuando veamos empresas como PayPal comprando empresas como Swift, sabremos que las cosas van a empezar a suceder. Amazon está entrando en el espacio de crédito. Alibaba está cruzando la frontera para hacer lo mismo: entrando en el sector de préstamos, comprando MoneyGram. Por eso, creo que efectivamente aún quedan muchas cosas por suceder en ese espacio, pero no creo que sea ningún maremoto por ahora.

Knowledge@Wharton: Una de las áreas más fértiles en el segmento de fintech actualmente parece ser la de las criptomonedas. Me gustaría saber cómo ve este segmento. ¿Cuáles son las grandes oportunidades y los grandes riesgos?

McLaughlin: Vemos con mucho interés el juego a largo plazo en el espacio de las criptomonedas. Creo que hay un lugar para ellas en el mundo, pero creo que en este momento preferiríamos que los negociadores de armas reculasen. Creo que apostar por cualquier moneda o poner un cliente en ese segmento ahora es una propuesta demasiado arriesgada para un asesor. Eso no quiere decir que no invertiría mi dinero; al contrario, puede que lo hiciera.

Pienso que la cadena de bloques o blockchain va a desempeñar un gran papel a largo plazo en el sector de servicios financieros, y en el movimiento de activos en el mundo, también en el sector de informaciones y de documentos. Sin embargo, no combinaría necesariamente la blockchain con el lado de la moneda. Para mí, son dos partes diferentes. Una de ellas es la parte de tecnología; la otra, de moneda.

Knowledge@Wharton: Cuando usted habla de negociadores de armas, ¿qué quiere decir?

McLaughlin: Con eso quiero referirme a intercambios, prospección, cosas del tipo o incluso empresas impulsadas por API [interfaz de programación] que ayudan a diferentes empresas a conectarse con otras formando una red.

Knowledge@Wharton: Una última pregunta, mirando hacia el futuro, para los próximos años, ¿a qué cosas o tendencias más importantes la gente debería prestar atención en el segmento de fintech?

McLaughlin: Creo que probablemente lo más importante es la inclusión financiera. Por otra parte, no sólo la inclusión financiera, sino también la eficiencia financiera. Creo que esto gira alrededor del big data y también del aprendizaje profundo y el aprendizaje de máquina. Una de las empresas más impresionantes de las que tenemos noticias es una empresa que combate el fraude con un proceso de aprendizaje de máquina denominado Feedzai. Esta empresa no existía hace algunos años y ahora está creciendo y debería convertirse en una de las más rápidas en crecer en ese espacio. Puede cambiar completamente cómo vemos los fraudes en el mundo.

Algunas de estas empresas están simplemente tomando toda la tecnología que se ha creado en el mundo en los últimos 15 a 20 años, todos los datos disponibles, toda la interconectividad, datos de geolocalización, si alguien une todo esto y va mucho más allá de donde puede llevar la mente humana o cualquier tipo de algoritmo o expresión de causa y efecto [if/then statement] y con ello cambiar la toma de decisiones, sería muy impresionante. Se puede hacer esto con comparaciones entre pólizas de seguro, gestión de riqueza; es el lado del aprendizaje automático de las cosas que creo que crecerá mucho. Y creo que empresas como Feedzai acabarán estando en todos esos sectores. Por lo tanto, ¿quién se encargará del aprendizaje automático de los servicios financieros? Estamos buscando el Google de los servicios financieros.

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