Una cuestión de valor: Llevar la bancarización a los sin banco

Una cuarta parte de las familias americanas no recurre tanto como debería a los servicios de su banco —muchas ni siquiera tienen cuenta bancaria—, prefiriendo alternativas como los lugares de cambio de cheques, préstamos sobre los salarios y préstamos por la anticipación del reembolso de la renta.

Aunque esos 34 millones de familias estén muy presentes en los rádares de los bancos que podrían convertirlos en sus clientes, la segunda "Investigación Nacional de Familias sin Cuenta de Banco y que Usan Poco los Recursos Bancarios", de la Sociedad Federal de Seguro y Depósito (FDIC, según sus siglas en inglés), muestra que el número de esos consumidores ha aumentado de forma efectiva desde 2009. (Una de cada 12 familias sin cuenta bancaria no tiene relación formal con ningún banco o institución financiera tradicional. Una de cada cinco de las que utilizan poco los servicios bancarios tienen, a lo sumo, cuenta corriente y de ahorro, pero no usan los servicios más sofisticados que ofrecen esas instituciones).

Aunque los defensores de la alfabetización financiera insistan en que las relaciones bancarias tradicionales son esenciales para la gestión saludable del dinero, los bancos que intentan llegar a esos consumidores han constatado que no hay fórmula mágica para eso. "Se trata de un grupo a la espera de ser destapado, por eso creo que el mercado aún tiene que descubrir un medio de proporcionar servicios a esos consumidores, con tal de que no sean abusivos y, al mismo tiempo, sean rentables", evalúa Shawndra Hill, profesora de Gestión de las Operaciones y de la Información de Wharton.

Llegar a esos consumidores sin banco, o que recurren poco a él, tal vez se vuelva aún más difícil debido a la consecuencia negativa involuntaria derivada de la baja tasa de interés establecida por la Reserva Federal en un esfuerzo por estimular a la economía americana, según un reportaje publicado por el Wall Street Journal la semana pasada. A causa de esa decisión de la Fed, dice el artículo, los bancos están ganando menos con las transacciones individuales, lo que hará que inventen nuevos medios de ganar dinero. La salida podrá ser el aumento de las tasas de servicios, lo que, por su parte, llevaría a un número mayor de clientes a quedarse al margen de los servicios de las instituciones financieras tradicionales.

Aunque el FDIC informe que el sector de los sin banco y de los que lo usan poco está constituido principalmente por "familias de minorías no asiáticas, de baja renta, jóvenes o desempleados", ese grupo no constituye un sector homogéneo de la población. Por el contrario, ellos representan un conjunto de razas, de nivel de renta y de edades "con diferentes necesidades y desafíos", observa Raúl Vázquez, consejero delegado de Progress Financial, empresa de servicios financieros para la comunidad especializada en la comunidad latina.

Uno de los principales motivos que llevan a esas personas a optar por no tener cuenta bancaria es que ellas no creen tener el suficiente dinero para abrir una cuenta, una preocupación que Keith Weigelt, profesor de Gestión de Wharton, constató de primera mano cuando daba clases de alfabetización financiera en Filadelfia. Algunos consumidores también se lo piensan dos veces antes de hacer negocios con bancos tradicionales acusados por numerosas fuentes de ser los responsables del colapso financiero de 2008. Además, en reacción a una cláusula de la Ley Dodd-Frank, que limita el montante de dinero que los bancos pueden recibir de los comerciantes, numerosas instituciones financieras intentaron recuperar los ingresos perdidos a través del cobro de tarifas sobre productos y servicios enfocados en los consumidores. "A mucha gente no le gustan los bancos porque están cansados de las tarifas que les cobran en la letra pequeña que nadie lee", resalta Weigelt. "Las personas se sienten engañadas por ellos".

Alternativas a los bancos

Aunque el estudio del FDCI parezca lanzar un estigma negativo sobre la utilización de productos financieros no bancarios, la mayor parte de los especialistas cree que llenan un vacío que muchos bancos tienden a ignorar. Por ejemplo, después de que varios Estados del país crearan restricciones o prohibiciones severas a los préstamos para adelantar sobre el salario a lo largo de la última década, varios estudios demostraron que las regiones en que ese tipo de regulación entró en vigor experimentaron un aumento de saldos a descubierto, cheques sin fondo y solicitud de suspensión de pagos, en la medida en que el consumidor de baja renta fue detrás de otros medios de crédito a corto plazo, según muestra un análisis del uso de otros productos financieros de noviembre de 2012 de Urban Institute.

Según Vázquez, para que los sin banco puedan comenzar a relacionarse con las instituciones financieras tradicionales, tal vez ellos debieran, de entrada, usar los servicios de organizaciones como Progress Financial y otros tipos de productos. Recurrir de forma inmediata a los bancos tradicionales puede tener un coste prohibitivo, tanto para el cliente como para la institución financiera. "Un banco no está necesariamente constituido para atender las necesidades de esos clientes", dice. "Con los gastos indirectos que los bancos tienen que pagar y las tarifas impuestas a las cuentas, el coste puede ser demasiado alto para una relación bancaria independiente".

Los avances técnicos de la última década posibilitaron el surgimiento de diversas soluciones financieras no bancarias. Las alternativas financieras ya no son sólo los adelantamientos sobre salarios que, en general, cobran tasas astronómicas sobre los préstamos de corto plazo, o las tiendas que descuentan cheques, que cobran tarifas diez veces mayores que los bancos por el mismo servicio. Incluso la creación relativamente reciente de los préstamos que anticipan la restitución del impuesto sobre la renta a un alto interés están volviéndose anticuados.

Entre las nuevas opciones están FlexWage, que trabaja en asociación con las empresas concediendo adelantamientos sobre el cheque de los empleados en base a horas acumuladas; ImpulseSave, web y aplicación móvil que permite al consumidor canalizar su dinero hacía objetivos específicos en cuenta corriente y de ahorro ofrecidas por el programa; además de decenas de tarjetas de débito prepago ofrecidos por minoristas como Walmart y 7-Eleven. A principios de este mes, Walmart anunció una asociación con American Express para poner a disposición de sus clientes Bluebird Card, una tarjeta de débito prepago sin cobro de tarifas que está siendo anunciado como una alternativa a la cuenta corriente tradicional, y que viene con recursos como el pago de cuentas por el móvil. En realidad, el estudio sobre los "sin banco" del FDIC tomó en cuenta expresamente las tarjetas prepago, resaltando que el número de familias sin cuenta en el banco y las que utilizan poco sus servicios pasó del 12,2%, en 2009, a un 17,8%, en 2011.

Pero Kim Manturuk, investigadora asociada senior del Centro de Capital Comunitario de la Universidad de Carolina del Norte, subraya que las tarifas y el nivel del servicio al consumidor varían drásticamente en esas alternativas a los servicios bancarios aún en desarrollo, y que los más abusivos todavía tienen que ser eliminados. "Las familias que usan poco los recursos de los sectores financieros tradicionales disponen de servicios de buena calidad aparte de ellos", dice Manturuk. "Pero para identificarlos, es preciso hacer muy bien los deberes en casa primero".

Esos servicios se presentan como "alternativos" a las instituciones financieras tradicionales, sin embargo muchos están conectados a un banco donde el individuo tiene cuenta. Por ejemplo, Green Dot Bank, de California, trabaja con ese servicio —en este caso, con las tarjetas prepago de Walmart y 7-Eleven. FlexWage emite sus tarjetas de salario a través de una asociación con un pequeño banco de Davenport, en Florida. ImpulseSave incentiva a sus usuarios a abrir cuentas de ahorro reales a través de un pequeño banco de Massachusetts. "Hay un número mayor de personas familiarizándose con los instrumentos financieros y abriendo cuentas en bancos por medio de agentes como Walmart", destaca Weigelt.

Apostar por quien usa poco el banco

Los bancos están intentando a toda costa atraer una parte de esa población que "usa poco el banco", pero todavía no han encontrado la mejor manera de hacerlo. Su deseo de servir a esa población tal vez no se deba mucho a su buena voluntad, dice Weigelt, sino al deseo de elevar los beneficios. Atraer nuevos depósitos ya no es un problema para los bancos, ya que pueden conseguir dinero de la Reserva Federal prácticamente gratis. Lo que ellos necesitan son ingresos, y el consumidor de baja renta es más propenso que aquel que tiene una cuenta abultada a quedarse con saldo negativo o a recurrir a un cajero no bancario, incurriendo así en penalizaciones o tarifas extras.

Una estrategia que han encontrado los bancos para atraer a esos consumidores fue seguir el camino de los proveedores de alternativas financieras y ofrecer a las personas tarjetas prepago. En junio, Chase, el mayor banco del país, lanzó su tarjeta prepago, Liquid, y añadió de forma reciente el acceso a los servicios del banco por el móvil para clientes que usan el producto. También de forma reciente, Regions Bank, de Birmingham, en Alabama, con US$ 122.000 millones en activos, lanzó su tarjeta prepago Now Card, que pertenece a una línea denominada Now Banking, enfocada directamente al público que usa poco el servicio bancario, poniendo a su disposición servicios como el descuento de cheques, pago de cuentas por Western Union y transferencias de dinero.

Algunos bancos están intentando atraer a ese público ofreciendo cuentas corrientes a aquellos que, normalmente, no estarían en condiciones de tener cuenta. La única advertencia que hacen en ese caso es que el cliente interesado tendrá que recibir asesoramiento financiero. Muchos bancos, entre ellos Wells Fargo y U.S. Bank, también ofrecen los polémicos adelantamientos de salario, en que el consumidor con depósito directo puede contraer préstamos sobre el futuro depósito de su salario. "Los bancos pueden ofrecer un conjunto completo de servicios, a diferencia de la mayor parte de los servicios financieros alternativos, y ahora están pensando en los consumidores que usan poco el banco y en productos que atiendan sus necesidades", dice Rob Levy, gerente de innovación e investigación del Centro de Innovación de Servicios Financieros, organización de Chicago defensora de ese tipo de consumidor.

Como parte de su línea completa de productos, los bancos tienen algo que pocos servicios alternativos pueden ofrecer con algún grado de profesionalismo: crédito. Aunque la regulación haya disminuido el número de los que contratan préstamos en anticipación al pago de sus salarios, los especialistas dicen que los bancos aún tienen que aprender cuando se trata de ofrecer pequeños préstamos. Por ejemplo, de 2008 a 2010, el FDIC hizo un breve estudio sobre préstamos de pequeño tamaño en 28 bancos que ofrecen préstamos inferiores a US$ 2.500. Todos los bancos tuvieron éxito, pero experimentaron dificultades con la concesión del crédito y con la productividad. "El crédito es un producto mucho más complicado en ese espacio. Si el individuo no consigue una tarjeta de crédito, sus únicas opciones son los préstamos de adelantamiento y las casas de empeño, ambos muy caros", dice Levy. "Francamente, no hay crédito que se pueda comparar con las tarjetas prepago".

Lecciones del exterior

Mientras los bancos buscan soluciones para atraer al público que usa poco sus servicios, algunos especialistas apuntan hacia otros países, principalmente África, en que los pagos por móvil han llevado el concepto de banco a millones de consumidores. Jeremy Tobacman, profesor de Economía y políticas públicas, dice que M-Pesa, en Kenia, es uno de los ejemplos más espectaculares del fenómeno de pago vía celular. Sólo dieciocho meses después de la introducción de M-Pesa por la mayor operadora de telefonía celular de Kenia, más de 8,5 millones de keniatas se registraron para usar el servicio y transfirieron US$ 3.700 millones al sistema (el equivalente a un 10% del PIB de Kenia), según un estudio titulado "Banco móvil: el impacto de M-Pesa en Kenia", de la Oficina Nacional de Investigación Económica. "Lugares donde hay redes de pagos electrónicos consolidados tienen un potencial tremendo de suministro de acceso bancario rápido a un coste relativamente bajo", evalúa Tobacman.

El escenario puede estar listo para el renacimiento del pago móvil en EEUU. Veintinueve por ciento de la población que recurre poco a los bancos usó el banco móvil en los últimos 12 meses (frente a un 21% de todos los usuarios de teléfono móvil) y un 17% recurrieron al pago móvil (frente a un 12% de todos los usuarios de telefonía móvil), informó la Reserva Federal en un estudio de marzo de 2012: "Consumidores y servicios financieros móviles".

Vázquez, sin embargo, dice que para que el sistema de pago móvil tenga éxito, es preciso que haya un número suficiente de lugares en el mundo de los sin cuenta y de los que poco usan los servicios bancarios que acepten esa forma de pago. Él observa que para latinos y extranjeros, el dinero en efectivo, a veces, es la única manera de pagar productos y servicios. "El problema del pago móvil —e incluso de las tarjetas prepago— es que sólo funcionan donde el pago electrónico sea accesible", añade Levy. "La dificultad es que muchos de los que usan poco el banco aún hacen sus transacciones en comunidades en que el dinero es muy eficiente".

Pero Hill dice que aunque el pago móvil no sea la respuesta a las necesidades de ese grupo de población, las empresas aún tienen que aprender de la experiencia externa. "El contexto es diferente, pero el posible impacto de la gestión del dinero es el mismo", dice Hill. En los países en desarrollo, "el valor del banco móvil era obvio, y todos se subieron al carro. Por lo tanto, los bancos americanos necesitan examinar más atentamente al usuario que recurre poco al banco y descubrir lo que realmente valora".

Cómo citar a Universia Knowledge@Wharton

Close


Para uso personal:

Por favor, utilice las siguientes citas para las referencias de uso personal:

MLA

"Una cuestión de valor: Llevar la bancarización a los sin banco." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [31 octubre, 2012]. Web. [02 September, 2014] <http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/una-cuestion-de-valor-llevar-la-bancarizacion-a-los-sin-banco/>

APA

Una cuestión de valor: Llevar la bancarización a los sin banco. Universia Knowledge@Wharton (2012, octubre 31). Retrieved from http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/una-cuestion-de-valor-llevar-la-bancarizacion-a-los-sin-banco/

Chicago

"Una cuestión de valor: Llevar la bancarización a los sin banco" Universia Knowledge@Wharton, [octubre 31, 2012].
Accessed [September 02, 2014]. [http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/una-cuestion-de-valor-llevar-la-bancarizacion-a-los-sin-banco/]


Para fines educativos/empresariales, utilice:

Por favor, póngase en contacto con nosotros para utilizar con otros propósitos artículos, podcast o videos a través de nuestro formulario de contacto para licencia de uso de contenido .

 

Join The Discussion

No Comments So Far