Cosan, en la cima del sector azucarero en Brasil

Muchos directores financieros se ven reflejados cuando Marcelo Martins, director financiero del productor brasileño de azúcar Cosan, explica cómo la escalada de costes de las materias primas de los últimos meses ha reducido los márgenes empresariales de su empresa, En febrero, el índice Thomson Reuter Jefferies CRB, compuesto por los precios de diecinueve materias primas, superaba su máximo histórico previo de septiembre de 2008; unas semanas más tarde, la Organización de las Naciones Unidaspara la Agriculturay la Alimentaciónsostenía que era muy probable que los elevados precios alimenticios se mantuviesen altos el resto del año debido a la escalada en los costes del petróleo y las menores cosechas.

Inflación en el precio de los alimentos; éste es el término de moda en salas de reuniones de todo el mundo. Los últimos resultados financieros publicados se han convertido en una pesadilla para directores financieros como Martins. Tal y como anunciaba en febrero, el creciente precio del azúcar era, en gran medida, el causante de la caída del 83 % (de 167,1 a 16,9 millones de reales) en los beneficios netos del tercer trimestre que finalizaba el 21 de diciembre. Cosan adquiere al menos el 50 % de la caña de azúcar de explotaciones no pertenecientes a la empresa, por la cual tiene que pagar precios de mercado, que seguirán creciendo debido a las malas condiciones climatológicas tanto en Brasil como otras partes del mundo.

Pero para Marcelo Martins, director financiero de la brasileña Cosan, la subida que en la actualidad está experimentando el precio de las materias primas es una buena noticia… y también mala. Por un lado, Cosan, el mayor productor de caña de azúcar y exportador de azúcar del mundo, se ha beneficiado a medida que el precio de la caña de azúcar llegaba a principios de este año a los niveles de hace 30 años. Pero, por otro lado, la empresa ha sido vapuleada por los caprichos de la oferta y demanda, provocando bruscos e impredecibles vaivenes de los precios y consecuencias para la cuenta de resultados de Cosan; ninguna herramienta de apalancamiento financiero es capaz de protegerla.

La oferta global de azúcar tiene dificultades para satisfacer la demanda; el futuro es verde para Cosan. El etanol a base de azúcar y caña de azúcar son el negocio principal de la empresa, pero cada vez tiene menor peso gracias a la hábil estrategia de diversificación de la que Martins ha formado parte desde que se incorporó a la empresa familiar, en 2009, como director financiero.

En opinión de Felipe Monteiro, profesor de Gestión de Wharton nacido en Brasil, diversas adquisiciones y joint ventures han empezado a transformar la empresa, permitiéndole incrementar su participación en otras empresas estratégicas del sector del azúcar y reducir su dependencia en ese mismo sector.

“Conocen a la perfección el negocio del azúcar y el etanol; ahora están invirtiendo y expandiéndose en temas de distribución”, explica Monteiro. “Piensan de forma global con las joint ventures que acaban de crear. Mucha gente cree que las materias primas son un sector básico, anticuado… pero no así en el caso de Cosan”.

Ahora los esfuerzos de la empresa para adentrarse en nuevos mundos están obteniendo resultados gracias, en parte, a la visión de un equipo gestor que “tiene experiencia en casa y también una orientación global”, dice Monteiro. En la floreciente economía brasileña esto resulta muy atractivo para los inversores multinacionales. Cosan acaba de firmar el acuerdo más atrevido en sus 75 años de historia: una joint venture de 12.000 millones de dólares con Royal Dutch Shell con el objeto de convertirse en una gran empresa en el sector de la energía. “Las reglas de juego están cambiando; de eso no hay duda”, sostiene Martins, de las oficinas centrales de Cosan.

El California de Brasil

Al igual que los otros cientos de empresas de azúcar que hay en Brasil, Cosan iniciaba su andadura en el Estado de São Paulo, en 1936, como un negocio familiar con un molino para extraer el jugo de la caña de azúcar. Las plantaciones de azúcar se trasladaron desde el noroeste, donde se habían ubicado en sus orígenes en el siglo XIX, hacia los Estados más ricos del sur y centro oeste. El principal Estado donde se produce casi la mitad de los cultivos de caña de azúcar es São Paulo, el California de Brasil, con una amplia temporada de crecimiento y rico sustrato para el cultivo de, entre otros, la soja, los cítricos, el trigo y por supuesto el azúcar.

Las exportaciones de materias primas –de las cuales el azúcar supone el 6%-, son responsables en su mayoría del superávit comercial de 12.000 millones de dólares. A la buena marcha del sector contribuyen las buenas infraestructuras, recursos naturales y experiencia comercializando azúcar y otras muchas materias primas del país. Según los datos anuales más recientes de la Organización Internacional del Azúcar de Londres, Brasil es el principal productor de caña de azúcar del mundo, con 33,45 toneladas en 2009, cantidad que le sitúa muy por encima del resto de grandes productores, incluyendo India, China y Australia.

En el Estado de São Paulo los cultivos de caña de azúcar se han triplicado en los últimos 20 años. Para ilustrarlo, el sector cuantifica su producción en términos de “capacidad de molienda”, esto es, la cantidad de caña cortada y molida para extraer el azúcar y sus derivados, incluyendo el etanol empleado como aditivo biocombustible para la gasolina. Según la asociación de la industria azucarera Unica, en la última recolección del pasado mes de enero las empresas azucareras de São Paulo molieron más de 350 millones de toneladas métricas, un 16% más que el año previo y casi tres veces más que en enero de 1991.

Muchas empresas de los Estados del centro y centro-este procesan más azúcar que Cosan, pero no lo hacen a partir de la caña de azúcar, sino adquiriendo azúcar bruto en Brasil y la India y azúcar de remolacha en Europa para convertirlo en azúcar cristal con destino a los mercados exteriores. Cosan tiene muy pocos competidores en el cultivo de caña de azúcar para producir azúcar destinado a la exportación.

Aunque no exento de retos, esto es algo de lo que Martins y el resto de miembros del equipo ejecutivo de Cosan pueden estar orgullosos. Si la oferta de azúcar es escasa, tal y como ocurría en el reciente ciclo de cultivo tras la sequía en Brasil y las inundaciones en Australia, el precio del azúcar sube. Cuando Gobiernos como la India prohíben las exportaciones de azúcar, algo que sucedió recientemente, el precio aumenta mucho más. En estas situaciones el precio global del azúcar puede convertirse en el talón de Aquiles de Cosan.

La diversificación es la clave. Cerca del 45 % del beneficio bruto de explotación de Cosan procede de la gasolina, los lubricantes petrolíferos y los proyectos de cogeneración para vender el surplus de electricidad y energía producidos por sus molinos. Los resultados de la empresa muestran que éstos son los segmentos de más rápido crecimiento de Cosan. En particular Martins señala el negocio de lubricantes de Cosan, que fue parte de un acuerdo clave con ExxonMobil firmado en 2008 para producir y vender lubricantes bajo la marca Mobil, que ahora suponen una cuota de mercado en Brasil de más del 10 %. “Ellos aportan su experiencia técnica; nosotros contribuimos con nuestro conocimiento del mercado brasileño”, dice Martins. “Hemos creado mucho valor; el beneficio bruto de explotación se ha duplicado en los últimos tres años y medio”.

Por si hubiese alguna duda entre los principales accionistas sobre los riesgos de la diversificación, los resultados corroboran las decisiones tomadas por Martins. Tal y como comentaba a algunos analistas durante una rueda de prensa a principios de febrero, “aunque hasta ahora hemos tenido un trimestre y año decepcionante debido al precio del azúcar, estamos impresionados con las operaciones con nuestros clientes. Esto demuestra que… la estrategia para invertir en esos segmentos está funcionando y los resultados han superado con creces nuestras expectativas”. No obstante, hay algo incluso más importante desde el privilegiado punto de vista del director financiero; los segmentos no relacionados con el azúcar proporcionan algo que ha tenido escasa oferta en la empresa: un flujo de caja estable.

Pero aunque Cosan continúe diversificando seguirá estando expuesta a los caprichos de los mercados de materias primas, que han provocado la apreciación de la divisa brasileña; en 2009 y 2010 el real se apreciaba un 34,2 y 10 %, respectivamente, frente al dólar. Un dólar débil puede ayudar a que Cosan devuelva su deuda en dólares (3.600 millones), pero también implica menos renta con las exportaciones de azúcar y etanol aunque aumenten los ingresos. “EL problema para mí es que Cosan de repente se vuelva menos competitiva si no puede competir por culpa del real”, dice Monteiro.

Existen otros elementos del negocio de Cosan –probablemente más controvertidos-, que la estrategia de gestión de riesgos de Martins. Uno de ellos es dar respuesta a las duras críticas de los ecologistas y activistas por los derechos humanos y laborales, así como otras dirigidas hacia el sector del azúcar y el etanol. A menudo con motivos bien fundados, el sector ha sido acusado de violar las normas de seguridad sanitaria y de seguridad –incluso de obligar a los cortadores de caña a trabajar bajo condiciones de esclavitud-, y de una deforestación imprudente para hacer sitio a las plantaciones de caña de azúcar. Como segundo productor de etanol en el mundo después de Estados Unidos, en Brasil también existe cierta preocupación por la sustitución de los cultivos con fines alimenticios por cultivos con fines energéticos en un momento en que organizaciones como la FAO advierten de una escasez global de alimentos.

Estos son temas que Martins, que también es responsable de las relaciones con los inversores, no puede eludir. Contratar por primera vez un director de sostenibilidad y publicar el primer informe de sostenibilidad anual el pasado mes de septiembre son un buen comienzo para ofrecer transparencia a las partes interesadas sobre las decisiones que se están tomando para resolverlos. El informe de sostenibilidad de 2010 describe una serie de iniciativas puestas en marcha recientemente en Cosan, incluyendo su compromiso para desarrollar un sistema de conformidad internacional de estándares sociales que las empresas azucareras deben cumplir.

El informe también describe el uso de nuevas tecnologías para incrementar la eficiencia, productividad y seguridad de sus cosechas; no obstante, expertos señalan que Brasil está en una posición envidiable en comparación con Estados Unidos, el mayor productor de etanol del mundo. Los productores brasileños de etanol a partir de caña de azúcar generan ocho unidades de energía por cada unidad empleada en fabricar el producto; sus homólogos estadounidenses, que utilizan maíz en lugar de caña de azúcar, sólo generan 1,5 unidades de energía por cada unidad de input.

Combustible para el fuego

A medida que el etanol obtenido a partir de la caña de azúcar va ganando popularidad como alternativa a los combustibles fósiles, Cosan atrae la atención de las grandes multinacionales que buscan empresas en Brasil con un buen nombre de marca y una buena gestión para poner a funcionar su capital. Esta renovada atención se debe en gran parte a la historia que hay detrás de los crecientes precios del azúcar y a las expectativas de que el etanol se convierta en una materia prima global. También contribuye que Cosan haya comprado otras empresas azucareras –como la adquisición el pasado mes de febrero de Usina Zanin Acucar & Alcool, con sede en São Paulo-, y sea la primera empresa azucarera en Brasil en introducirse en el negocio de la gasolina, un importante segmento del mercado fundamental para el azúcar brasileño dado que el Gobierno obliga legalmente a mezclar un 22 % de etanol con gasolina. En Brasil también hay dispensadores de etanol 100 % en todas las estaciones de servicio. Y aunque Cosan supone cerca del 9 % del total del mercado del azúcar y el etanol en Brasil, controla una parte mucho más elevada de la distribución de etanol y compite con Petrobás, la empresa petrolífera líder del mercado de propiedad estatal.

“A Cosan le gusta este segmento”, dice Monteiro citando entre otros proyectos la construcción de una conducción de etanol en São Paulo para llevar anualmente unos 39.000 millones de litros de etanol hasta el puerto de Santos. “Ahora Cosan está invirtiendo intensamente en la distribución de gasolina y etanol”.

Monteiro también destaca la adquisición hace un par de años de Petrosul –una pequeña red regional de 80 gasolineras en el sur de Brasil- a añadir a las estaciones Esso que Cosan adquirió a ExxonMobil por casi 1.000 millones de dólares en 2008. La compra de las estaciones Esso se produjo unos pocos días después de que la británica BP adquiriese una participación significativa de Santelisa Vale, otra productora brasileña de etanol a partir de caña de azúcar. Con esta decisión, BP se convirtió la primera gran empresa petrolífera internacional en ir upstream (exploración y producción) introduciéndose en el segmento del etanol y Cosan se convirtió en la primera gran productora de azúcar en ir downstream (refinamiento, venta y distribución) introduciéndose en el segmento de la gasolina; se estima que ahora Cosan posee una cuota de mercado en el negocio de la distribución de gasolina brasileño del 7 %.

Para Martins, el acuerdo con ExxonMobil supuso la “transformación real” de Cosan, alisando el terreno para próximos acuerdos. En su opinión, al intensificarse la presencia de Cosan en los negocios downstream, “hemos sido capaces de atraer la atención de Shell y relacionarnos con uno de los mayores distribuidores de biocombustibles de un manera antes impensable”.

Martins dice que todo esto forma parte de un posicionamiento para convertirse en uno de los mayores productores de etanol y caña de azúcar del mundo a través de su nueva joint venture con Shell. “Siempre quisimos que la empresa tuviese un gran potencial de crecimiento en biocombustibles, no sólo en azúcar” sostenía ante analistas en una rueda de prensa cuando Cosan firmaba en febrero el acuerdo para combinar 4.900 millones de dólares en activos del etanol, azúcar y distribución de combustible en una nueva empresa llamada Raizen. La filial tiene un valor estimado de mercado de 12.000 millones de dólares, emplearía unas 40.000 personas y produciría anualmente más de 2.200 millones de etanol para los mercados internacionales y brasileño. Raizen será la mayor joint venture de etanol en Brasil cuando sea aprobada legalmente y den comienzo sus operaciones a finales de este año.

Tanto Martins, como el consejero delegado Marcos Lutz, subraya en reuniones y entrevistas los 3.400 millones de reales en sinergias entre Shell y Cosan; la red de estaciones de servicios de Cosan pasará de 1.600 a 4.422. Pero tal vez más importante sea la transferencia de tecnología de Shell hacia Cosan para mejorar la calidad de su etanol y complementar sus esfuerzos de I+D.

Con este acuerdo, Cosan “consigue un hermano mayor… un hermano mayor muy rico”. Así es como Jansen Moura, analista de bonos corporativos con BCP Securities en Río de Janeiro, describía el acuerdo en Bloomberg cuando se hizo público a principios de junio. Muchos otros expertos parecen estar de acuerdo. Según algunos analistas, el ratio de apalancamiento –calculado como la relación entre la deuda neta y el beneficio bruto de explotación- de Cosan podría caer desde el 3,3 registrado en el tercer trimestre. Otros también predicen que el acuerdo contribuirá a reducir a presión sobre los márgenes de beneficios de Cosan, que en un solo año han pasado del 12,9 al 8,7 % actual.

“El acuerdo no se basa sólo en dinero… también en adquirir habilidades y conocimientos”, dice Martins. “La idea es convertirse en el mayor productor totalmente integrado de biocombustibles del mundo”. Ahora el objetivo es centrarse en temas de integración y replicar los logros de Cosan con el acuerdo ExxonMobil. Con Exxon, “tuvimos éxito porque fuimos flexibles y nos centramos en la creación de valor. No es nada fácil, en especial para una empresa de propiedad familiar”.

Pero Martins no se queda parado. Tras haber iniciado el camino downstream no hay que perder tiempo para buscar nuevas oportunidades. “Tenemos que prepararnos para la próxima oleada de consolidaciones en los negocios upstream”, explica.

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