¿Está experimentando el fútbol una revolución financiera?

La financiación sigue siendo el gran caballo de batalla de los clubes de fútbol, que siguen explorando nuevas fórmulas para lograr capital, ya sea con el objetivo de construir grandes estadios o fichar a los mejores jugadores. En enero de 2016, el equipo de fútbol de primera división español Atlético de Madrid, junto a varios equipos de otras ligas europeas, como la Premier League (Reino Unido) o la Bundesliga (Alemania), constituyeron un fondo de titulización de derechos de cobro futuro, que se ha colocado entre inversores estadounidenses. En total, han captado cerca de 73 millones de dólares y, a cambio, los clubes han cedido parte de sus derechos de televisión e ingresos por posibles traspasos de jugadores. Sin embargo, acudir a Wall Street no es fácil y no está al alcance de cualquier equipo.

“Casi ningún equipo español cumple, ni va a cumplir, los requisitos de transparencia de la Securities and Exchange Commission (SEC, el regulador bursátil estadounidense)”, según apunta Gerardo Seeliger, profesor del área de Sports Management en IE Business School. Además, a la hora de captar inversores, este experto en gestión deportiva considera que también “hay dudas sobre la continuidad del crecimiento sostenible de algunos clubes e incluso sobre su gestión y, por tanto, no es un sector interesante para los inversores”.

Sin embargo, a los expertos no se les escapa que hay un exceso de liquidez en los mercados y, por tanto, es un buen momento para captar recursos. Massimo Cermelli, profesor de Economía de Deusto Business School, sí considera que se trata de un mercado atractivo y ve con buenos ojos que los clubes recurran a estas nuevas fórmulas de financiación, aunque coincide con Seeliger a la hora de señalar que no están al alcance de todos los clubes. “Los grandes equipos sí están preparados; es un tema de tamaño”, ya que necesitan unos activos, como los derechos televisivos, para respaldar este tipo de emisiones de deuda. “Aunque habría que analizar en profundidad las cuentas, a priori, los inversores sí estarían interesados”, asegura.

Las cifras hablan por sí solas. Según el informe ‘Impacto socio-económico del fútbol profesional en España’, elaborado por la consultora KPMG, este deporte es el sector de ocio más importante en términos financieros. Incluyendo tanto el negocio directo como el indirecto (como el sorteo de la quiniela), este mercado mueve sólo en España 7.000 millones de euros, es decir, el 0,75% del Producto Interior Bruto (PIB) del país. Para las arcas públicas, representa unos ingresos tributarios de unos 3.000 millones de euros anuales. En cuanto a los equipos, los ingresos audiovisuales de los clubes de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) ascienden a cerca de 800 millones de euros (600 millones proceden del mercado nacional y el resto de retransmisiones en el extranjero). Aun así, estos datos están muy lejos, por ejemplo, de los 1.500 millones de euros que recaudan los equipos de la Premier League inglesa.

Problema de deuda

Aunque pueda parecer que se trata de un sector financieramente saneado, la realidad es muy distinta en función de los clubes españoles, la mayoría con problemas en sus balances por su elevada deuda. La realidad es que los clubes Real Madrid y Barça se reparten el 40% de estos ingresos, por lo que en su caso, sus cuentas sí están más saneadas y, por tanto, tienen menos necesidad de acudir a nuevas fórmulas de financiación. No ocurre lo mismo con el resto de equipos, “con un futuro incierto”, explica el profesor de IE, quien se pregunta: “¿Quién invierte en un riesgo tan grande?” Pero el problema no es exclusivo de España, sino de la mayoría de las ligas a nivel mundial, que presentan ratios de endeudamiento muy similares, con alguna excepción, como la alemana, “donde se ejerce un mayor control sobre los gastos y la gestión de los equipos de fútbol”, explica Seeliger.

Según la LFP, excluyendo a los dos principales equipos, la deuda de los equipos de primera división ascendía, a 31 de diciembre de 2014, a 1.960 millones de euros, mientras que los ingresos eran sólo 940 millones, arrojando un saldo negativo superior a los mil millones, lo que obliga a los clubes a buscar nuevas fórmulas de financiación para mantener su ritmo de gastos y fichajes. Sin embargo, la LFP se ha propuesto, para la temporada 2019-2020, reducir el ratio de endeudamiento de los clubes y garantizar así la viabilidad económica de los equipos, equiparándolos así a otras competiciones europeas, donde ya se aplican las reglas conocidas como ‘fair-play’ financiero, es decir, no gastar más de lo que se ingresa.

Sin embargo, esta medida parece que no termina de convencer a los equipos españoles, que han acudido a los tribunales para defender la autonomía en la gestión de sus finanzas. Por ejemplo, el año pasado, Pedro León, jugador del Getafe, consiguió que un juez le dejara volver al terreno de juego, después de que la LFP le retirara del campo porque el club había sobrepasado su presupuesto salarial con su fichaje.

En este contexto, se impone la imaginación para buscar nuevas fórmulas de financiación, no sólo para sanear las cuentas, sino también para poder mantener el ritmo de fichajes millonarios que da brillo a la conocida como ‘liga de las estrellas’. Aunque la decisión del Atlético de Madrid es la más novedosa, no es la única alternativa a los préstamos bancarios tradicionales que están explorando los clubes. Por ejemplo, el profesor de Deusto BS explica que, aunque no ha llegado a España, en Reino Unido son muy habituales los créditos comerciales, un producto financiero que funciona de una forma muy similar a una hipoteca, es decir, “se trata de intercambiar activos no monetarios (como edificios) por dinero”.

La herramienta más popular es la búsqueda de un inversor. Es el caso, por ejemplo, del reciente desembarco de Chen Yansheng, dueño de la multinacional juguetera Grupo Rastar, en el Espanyol. El magnate chino ha comprado el 54% del capital social del equipo de fútbol español en una operación que podría superar los 55 millones de euros. El experto de IE señala que la ventaja de esta fórmula es el precio para el club, ya que “la titulización es una financiación cara porque el tipo de interés que se paga es alto”. Sin embargo, un socio capitalista “sabe que no va a ganar dinero” invirtiendo en un equipo de fútbol, pero lo que busca es reputación y notoriedad. En algunos casos, se trata incluso de empresarios que compran clubes como un “símbolo de su estado de riqueza”, apunta Seeliger.

Aunque este tipo de acuerdos son los más deseados, hay que tener en cuenta que no siempre salen bien, tal y como advierten los expertos. Cuando se trata de un capricho, “existe el riesgo de que [los inversores] se vayan” igual de rápido que han llegado, alerta el profesor de IE. Cermelli coincide y considera esta fórmula como un buen planteamiento a corto plazo, pero advierte de que depender de un único inversor es arriesgo. Fue lo que ocurrió con el Racing de Santander, club español que ha terminado en concurso de acreedores, después de que en 2011 el magnate indio Ashan Ali Syed anunciara que había comprado el club, pero finalmente no cumplió con sus compromisos de inversión, obligando al equipo a declararse en quiebra.

Fórmulas innovadoras

Otra fórmula empleada es la de abrir franquicias en mercados emergentes, como India, sistema en el que el Atlético de Madrid también ha sido pionero entre los clubes españoles, concretamente, adquiriendo el 25% del Atlético de Kolkata, un club de la Indian Super League. En estos casos, se trata no sólo de aprovechar los incentivos fiscales que ofrece esta liga de fútbol profesional, sino también de generar ingresos vía publicidad (en un mercado con 1.200 millones de habitantes), reconocimiento de marca y la venta de servicios como asesores de estos nuevos equipos. El equipo italiano Fiorentina, por ejemplo, también participa en esta liga india, a través del entrenamiento técnico del Pune.

En otros casos, los clubes buscan el apoyo del capital riesgo para que compartir los gastos, por ejemplo, de un fichaje. Así, estas contrataciones “resultan menos caras para los equipos”, explica Cermelli. De este modo, un inversor privado comparte con el club la propiedad sobre los derechos de un jugador. Según explican desde el bufete de abogados Baker & McKenzie, se trata de una práctica que se inició en Latinoamérica, para apoyar el salto de jugadores de esta región a ligas europeas. El objetivo es invertir en jóvenes promesas del fútbol latinoamericano, a un coste relativamente bajo, y luego ‘venderlo’ en Europa por varios millones de euros, logrando rentabilidades superiores al 300%. De hecho, en países como Argentina, la normativa que permite a los fondos convertirse en propietarios de los derechos de los jugadores es mucho más avanzada que en el Viejo Continente. Por ejemplo, cuando el Barça fichó al brasileño Neymar, parte de sus derechos económicos estaban en manos de varios fondos. Otro caso es de Doyen, uno de los fondos más activos en este mercado. En España, ayudó al Atlético de Madrid a fichar al colombiano Radamel Falcao.

Siguiendo esta línea de inversión, también hay clubes que han optado por debutar en Bolsa, como el francés Olympique de Lyon. En Europa, hay más de una veintena de equipos en el parqué, aunque todavía ninguno en España. “La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tendría dudas de permitir salidas a Bolsa” de algunos clubes, apunta Gerardo Seeliger, tanto por su situación financiera como por su falta de transparencia en la gestión. Massimo Cermelli es algo más optimista al respecto, aunque hace hincapié en la importancia del tamaño de los equipos y considera que es un vehículo sólo para los grandes clubes, que son los que más ingresos reciben por derechos audiovisuales. El hecho de que algunos se hayan atrevido ya a titularizar parte de estos activos para captar fondos es sólo el primer paso en la revolución financiera que está experimentando el fútbol.

El profesor de Deusto BS considera que, de todas formas, los instrumentos financieros no son una panacea para mejorar la situación económica de los equipos, ya que siguen siendo vehículos de deuda, cuando, precisamente, el objetivo es reducirla. La titulización o los créditos comerciales “sólo sirven para ganar tiempo”, mientras se trabaja en otros aspectos, como encontrar un socio capitalista o patrocinadores que aporten recursos. A corto plazo, Cermelli considera que éstas son las mejores opciones, pero recuerda la importancia de mirar a largo plazo. Para resolver el problema estructural de la financiación, pero pudiendo mantener una política de grandes fichajes, este experto asegura que la mejor fórmula es “enganchar e involucrar a diferentes agentes en el proyecto”, desde empresarios hasta a la propia afición o el público en general. Así, se pueden poner en marcha, por ejemplo, campañas de crowdfunding para financiar iniciativas concretas. Por ejemplo, reformar un estadio para construir dentro de él hoteles o centros comerciales que generen ingresos recurrentes. Es algo que ya se está haciendo en algunos países. “A corto plazo, esto no genera grandes beneficios, pero la fidelización es un gran activo a largo plazo”, concluye Cermelli.

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