Las acciones tecnológicas: ¿suben o bajan?

En la actualidad los inversores no necesitan buscar muchos motivos para subirse al carro tecnológico. El éxito conseguido en la oferta inicial de venta de acciones de Google fue un gol en toda regla; el precio de las acciones es relativamente barato en comparación con los indicadores anteriores; empresas como Apple Computer están obteniendo importantes ingresos con la venta del nuevo e innovador iPod; y además de eso, el sector está entrando de lleno en el tradicionalmente fuerte cuarto trimestre. Los inversores también parecen estar convencidos de que los malos tiempos ya han pasado para sectores clave como los semiconductores. A las empresas fabricantes de chips les han afectado los ingresos –menores de lo esperado-, de Intel y empresas similares, pero las acciones del fondo Semiconductor Holdrs -un ETF o fondo indexado-, han subido un 15% desde el pasado 7 de septiembre en que se situaban en 27,99 dólares.

“No estoy a favor de elogiar en exceso las acciones tecnológicas, pero claramente su precio ha bajado”, decía el profesor de Finanzas de Wharton Jeremy Siegel. “Efectivamente, Google está en alza, pero no tanto como Yahoo en 2000”. Siegel dice que él “todavía no confía” en la capacidad de las empresas tecnológicas para proporcionar un flujo constante de crecientes beneficios, pero asimismo señala que el gasto en software está experimentando una leve tendencia creciente. Aún es demasiado pronto para afirmar que el mercado tecnológico esté en alza.

Según el profesor de Finanzas de Wharton Andrew Metrick, no hay signos que evidencien que la tecnología vaya a experimentar un renacimiento similar al de hace cinco años, que claramente fue una burbuja inversora. “Simplemente no lo veo”, dice Metrick añadiendo que espera que el mercado de valores dé “bandazos”, suba y baje sin tomar ninguna trayectoria concreta. “Creo que la gente ya está demasiado escaldada como para entusiasmarse en exceso”.

Evidentemente, esa ausencia de trayectoria en los intercambios significa que posiblemente asistamos a un “tira y afloja” de las acciones tecnológicas. He aquí diversos argumentos a favor y en contra de estas acciones de altos vuelos.

Crece el gasto en tecnología
A pesar del escepticismo de los profesores Siegel y Metrick con respecto a las acciones tecnológicas, hay evidencias de que el sector tiene cierto sex appeal. Tal atractivo puede ser contagioso, ya que los inversores siguen buscando cuál será el próximo “gran éxito bursátil”. Tengamos en consideración algunos datos:

  • Los resultados de Google para el tercer trimestre –que finalizaba el 30 de septiembre-, fueron estelares. El 21 de octubre la empresa publicaba unos beneficios de 52 millones de dólares –ó 19 céntimos la acción- sobre unos ingresos de 805,9 millones de dólares, los cuales superaban en un 105% los ingresos del año anterior. “La dedicación hacia nuestros usuarios, combinada con nuestra constante innovación tecnológica y oportunidades de mercado, hacen que seamos muy optimistas sobre el futuro de la empresa”, afirmaba Eric Schmidt, consejero delegado de Google. La reacción: una ganancia de 40 dólares en ocho días. Ahora las acciones de Google están cerca del precio objetivo de 200 dólares fijado por Prudential Securities. “Invertir en Google es efectivamente una participación en la propiedad de una empresa con máxima exposición al creciente formato del mercado de la publicidad online”, escribía el analista de Prudential Mark Rowen en un documento de trabajo.
  • Y ¿qué haces si has perdido la oportunidad de invertir en Google? Intentar encontrar el próximo gran éxito. Una tienda online, Shopping.com, que comparaba precios de productos, intentó salir a bolsa durante la moda de las puntocom pero se vio obligada a cancelar la operación, el 26 de octubre alcanzaba los 18 dólares por acción e inmediatamente registraba una ganancia del 52%. La gran pregunta es si estas acciones de altos vuelos constituyen buenas inversiones a largo plazo. En opinión del analista Youssef Squali de Jeffries, existe consenso a la hora de afirmar que Google es un valor seguro. Pero los inversores que están a la busca y captura de la próxima Google tal vez estén decepcionados. Otro buscador de Internet, Ask Jeeves, registraba peores resultados financieros de lo esperado y en octubre veía como sus acciones caían más del 20%.
  • El gigante de las telecomunicaciones Versión y su rival del cable Comcast tienen intención de incrementar el gasto en capital. Esto implica que las empresas que venden equipos a estos competidores, como por ejemplo Lucent Technologies y Cisco Systems, saldrán beneficiados.
  • Según la empresa de investigaciones Gartner, se espera que el gasto en tecnologías de la información aumente un 5% en 2005. Aunque ese nivel es bajo en comparación con los tiempos del boom, al menos dicho gasto ha tomado la trayectoria adecuada después de tres años en los que su crecimiento estuvo estancado e incluso fue negativo.

Además, un aumento del gasto podría en teoría ayudar a mejorar los resultados de la mayoría de las empresas tecnológicas, las cuales dependen de otras empresas más que de los consumidores. En un documento de trabajo, el analista Steven Milunovich, de Merril Lynch, recomendaba que los inversores empezasen a trasladar su dinero desde las empresas tecnológicas especializadas en los consumidores hacia las que venden a las corporaciones.

Según Merril Lynch, las acciones tecnológicas orientadas hacia los consumidores -como pueda ser el caso de Apple-, han obtenido resultados un 36% superiores a los de aquellas que dependen del gasto corporativo, pero esto podría cambiar. Milunovich sostiene que los buenos resultados de IBM y EMC muestran que hay “signos de vida” en el gasto de las empresas. “Hemos sugerido a los inversores tecnológicos que están preparados para trasladar su dinero desde las empresas orientadas al consumidor hacia las empresas especializadas en servir a otras empresas”, afirmaba. “Puede que ese momento haya llegado”.

Sin aspavientos

El argumento de Milunovich recuerda a casos previos en los que un analista esperaba que el gasto corporativo cogiese la batuta del gasto de los consumidores y fuese el sostén del crecimiento económico. Desafortunadamente, los ejecutivos corporativos han sido algo asustadizos, ya que acumulan efectivo pero contienen la compra de tecnología.

El problema a la hora de asociar los resultados de las acciones tecnológicas con la marcha de la economía es que a menudo no existe apenas correlación. El gasto en tecnología, la economía real (incluyendo por ejemplo el producto interior bruto, las ventas al por menor y la producción industrial manufacturera), “y la bolsa son cosas que a menudo no están estrechamente relacionadas”, explicaba Metrick. El gasto en tecnología ha vuelto, pero sin grandes aspavientos. No parece haber una gran recuperación, sugería.

Así pues, algunas de las optimistas predicciones sobre el gasto en tecnologías de la información tal vez sean simplemente erróneas. Según un informe de Merrill Lynch basado en 75 directivos de Tecnologías de la Información (CIOs) estadounidenses y otros 25 europeos, en 2005 el gasto en tecnología podría situarse en un mero 2%. El informe sostiene que la mayoría de las empresas consideran que las tecnologías de la información son importantes, pero quieren controlar el gasto. Si combinamos el informe de Merrill con el de Gartner, al final no está nada claro cuál va a ser el comportamiento del gasto.

Además, los gigantes de la tecnología están perdiendo fuelle. Los analistas de Wall Street afirman que los días de fuerte crecimiento ya son historia en Microsoft, en especial mientras espera el lanzamiento de su último sistema operativo. Por ejemplo, Gibboney Huske, analista de Credit Suisse First Boston, se mantiene neutral en su opinión respecto a las acciones de Microsoft por tres motivos: el menor crecimiento de la venta de ordenadores personales; la escasez de productos novedosos antes del lanzamiento de Longhorn, el último sistema operativo de Microsoft; y la ausencia de otro gran reparto de dividendos para atraer la atención de los inversores.

Intel también ha tenido dificultades a la hora de defenderse de su rival Advanced Micro Devices. Intel publicaba para el tercer trimestre unos beneficios de 1.900 millones de dólares y unos ingresos de 8.500 millones, pero los directivos decían que la empresa tuvo que trabajar para reducir el enorme exceso de inventario. “El crecimiento no fue tan alto como habíamos anticipado debido a los ajustes de inventario en algunos de nuestros principales clientes y a una demanda de ordenadores personales inferior a la esperada”, explicaba el consejero delegado de Intel Craig R. Barrett en un informe sobre beneficios.

¿Pueden ir las cosas bien en el sector tecnológico cuando dos de sus pilares cojean?

Otras opciones de inversión
Independientemente del lugar exacto en el que caigas en el carro de la tecnología, con toda seguridad por esas acciones tecnológicas estarás pagando más en comparación con otras acciones pertenecientes a sectores supuestamente más rentables como el energético o el sanitario. “Las acciones tecnológicas siempre han estado, y prácticamente siempre están, sobrevaloradas”, sostenía Siegel. “Pero el público estará dispuesto a pagar más por ellas”. Así, Siegel añadía que los inversores pueden conseguir una rentabilidad más alta en las empresas energéticas (las cuales se están beneficiando del alto precio del crudo), en las empresas de productos de consumo y en las farmacéuticas.

En opinión de Siegel, tal vez las empresas farmacéuticas sean la mejor opción si lo que se busca es valor, aunque el sector haya sido golpeado por una serie de factores. Por ejemplo, Merck tuvo que retirar su medicamento Vioxx para la artritis por estar relacionado con dolencias cardiacas. Ahora la empresa ha de enfrentarse a una oleada de demandas judiciales. Mientras, Pfizer se enfrenta a una serie de problemas relacionados con la competencia de los genéricos. Y existe el riesgo de que Celebrex, su medicamento contra la artritis, se sitúe en el punto de mira de reguladores y abogados.

No obstante, existen indicios positivos y pruebas para afirmar que las acciones farmacéuticas son baratas. Las cifras financieras también son sólidas: Wyeth informaba de unos beneficios para el tercer trimestre que superaban toda expectativa y que alcanzaban los 1.400 millones de dólares sobre unas ventas de 4.500 millones. Pfizer publicaba para el tercer trimestre unos beneficios de 3.440 millones de dólares sobre unos ingresos de 12.800 millones, y señalaba como había aguantado a pesar de la presión de precios iniciada por sus competidores.

Revistas como Barron´s han publicado que tanto Pfizer como Wyeth son valores de un sector abatido. No obstante, Pfizer está adquiriendo 5.000 millones de dólares en acciones propias. “Hay grandes rebajas en las acciones farmacéuticas”, decía Siegel. “Yo diría que en este momento el riesgo es algo menor que para las acciones tecnológicas”.

17 de noviembre de 2004

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