Los estadounidenses buscan el sol

La población de Estados Unidos posiblemente experimente las mayores tasas de crecimiento en el oeste, en el Sunbelt (regiones meridionales de California a Florida), y a lo largo de la interestatal 85 entre Raleigh (Carolina del Norte), y Atlanta (Georgia). Los estadounidenses están literalmente “siguiendo al sol”, y algunos factores explicativos de esta redistribución de la población son el número de días de “sol” o “luz” en los meses de enero y la ausencia de costes de calefacción.

Las áreas en las que posiblemente se produzca una mayor caída de la población, o una menor tasa de crecimiento, se encuentran principalmente en el noreste, en la costa atlántica y el medio oeste. “Los estadounidenses están abandonando rápidamente las zonas donde hace frío, hay humedad y nieva a favor de climas más secos y soleados”, escriben los profesores de propiedad inmobiliaria de Wharton Peter Linneman y Albert Saiz en su estudio Forecasting 2020 U.S. County and MSA Populations(Prediciendo la población de los estados y de las áreas metropolitanas de Estados Unidos). Una excepción notable es la ciudad de Nueva Orleáns, cuya población está descendiendo a pasos agigantados, incluso contabilizando el impacto del huracán Katrina.

Según las predicciones de estos investigadores, la zona más afectada será la ciudad y condado de Baltimore (Maryland), cuyo patrón de no-crecimiento podría costarle unos 100.000 residentes para el año 2020, esto es, cerca del 15% de la población que tenía Baltimore en el año 2000.

Al otro lado del país –y justo con la tendencia opuesta- está el condado de Clark (Nevada), incluyendo la ciudad de Las Vegas, para el cual se espera el máximo crecimiento regional como porcentaje de su población metropolitana. Para el 2020 la población de ese desierto de “buen tiempo, juego, turismo y estilo de vida desenfadado” debería multiplicarse hasta alcanzar cifras muy cercanas a los 3 millones de personas, lo cual supondría un incremento como porcentaje de la población total de algo más del 85%, o lo que es lo mismo, 1.350.000 nuevos habitantes.

“Espero que los promotores inmobiliarios y constructores se hayan comprado unas buenas gafas de sol y crema protectora”, sugieren los profesores.

Ciudades que compiten

“Las ciudades tendrán que empezar a pensar en el crecimiento de un modo más competitivo”, dice Saiz. “En cierto modo ya está ocurriendo. Si quería atraer empleos y fomentar el crecimiento, la estrategia de las ciudades solía ser atraer a las grandes empresas. Ahora eso ya no es suficiente”.

El nuevo Estados Unidos que los autores predicen va a tener consecuencias sobre otras muchas variables. El tipo de amenidades y entretenimiento que una ciudad o región debe ofrecer se convierten en un elemento clave en la fórmula del alto crecimiento. “El crecimiento hoy en día está basado en la calidad de vida, en las tendencias actuales, en la disponibilidad de parques y zonas de recreo, en el carácter y variedad de la arquitectura, en el clima, en los impuestos… y, sobre todo, en la calidad de la educación disponible en la zona”.

De todos los indicadores de crecimiento demográfico, económico, político, geológico o climático, los autores destacan la educación como el factor más influyente y definitivo. “El crecimiento significa algo más que empleos, empleos y más empleos”, advierte Saiz. “Los trabajadores más inteligentes, más preparados y más demandados van a querer vivir en las ciudades que ofrezcan más servicios y entretenimiento. Cada vez más son los empleos los que van allá donde están los trabajadores” en lugar de ser los trabajadores los que persigan al empleo. Estos trabajadores “tienen que estar seguros de que va a haber oportunidades educativas para ellos y para sus hijos. En pocas palabras, las pequeñas ciudades crecen más rápido. Obtenemos este mismo resultado cuando hacemos la evaluación a nivel de condados”.

El nuevo paradigma de crecimiento

Tradicionalmente las ciudades y regiones metropolitanas son áreas donde la “productividad” se explica por la presencia de oportunidades de empleo. Pero, tal y como señalan los autores, en estos momentos se empieza a observar otro paradigma que puede dejar obsoletas otras teorías. Ahora las ciudades también tendrán que cuantificar su importancia y atractivo en términos de “consumo”. En otras palabras, ¿es dicha ciudad un lugar donde los individuos, en especial los trabajadores muy cualificados, los consumidores, querrán gastar su dinero y tiempo? Tan sólo aquellas ciudades y regiones en las que la respuesta sea claramente afirmativa deberían esperar un crecimiento significativo.

Los autores advierten que cuantificar e interpretar estos factores demográficos y económicos tan sólo pueden explicar cerca del 75% del futuro crecimiento de la población. Este razonamiento se basa en el éxito de predicciones pasadas y también en las observaciones de campo. “Se producen sorpresas en temas de crecimiento”, escriben. “En los años 50, ¿quién podría haber predicho que el condado de Benton, Arkansas, se convertiría en el centro del mayor imperio comercial de toda la historia?”. En el condado de Benton se ubican las oficinas centrales de Wal-Mart y obviamente aparece en las primeras posiciones en todas las listas de crecimiento. “El análisis estadístico no puede predecir quién será el próximo Sam Walton, ni donde se establecerá”, explican los investigadores.

No obstante, a pesar del 75% de precisión –cifra que por otro lado parece más que suficiente-, es muy habitual hacer predicciones de crecimiento de regiones y condados para el año 2020. No hay sector económico más interesado en este tipo de información que el inmobiliario, ya que el crecimiento poblacional siempre conlleva nuevas oportunidades de desarrollos inmobiliarios.

Ganadores y perdedores

Condado a condado, los 10 lugares en los que posiblemente se produzca mayor crecimiento son: 1) Condado de Maricopa (Phoenix-Mesa, Arizona); 2) Condado de Los Ángeles (Los Ángeles-Long Beach, California); 3) Condado de Clark (Las Vegas, Nevada, incluyendo partes de Arizona); 4) Condado de Harris (Houston, Texas); 5) Condado de Orange (Condado de Orange, California); 6) Miami-Dade (Miami, Florida); 7) Condado de Riverside (Riverside-San Bernardino, California); 8) Condado de Broward (Fort Lauderdale, Florida); 9) Condado de Dallas (Dallas, Texas); 10) Condado de San Diego (San Diego, California).

Los 10 condados en los que se prevé perder más población son: 1) Condado de Baltimore (Baltimore, Maryland); 2) Condado de Oswego (Syracuse, Nueva York); 3) Condado de Herkimer (Utica-Rome, Nueva York); 4) Condado de Cayuga (Syracuse, Nueva York); 5) Condado de Chautauqua (Jamestown, Nueva York); 6) Condado de Allegheny (Pittsburgh, Pennsylvania); 7) Condado de Cambria (Johnstown, Pennsylvania); 8) Condado de St. Charles (Nueva Orleans, Louisiana); 9) Condado de Terrebonne (Houma, Louisiana); 10) Condado de St. Bernard (Nueva Orleans, Louisiana).

Los autores señalan que mientras las mayores áreas metropolitanas del noreste experimentarán un crecimiento considerable en términos absolutos, probablemente sea un porcentaje muy pequeño de nuevos residentes sobre la población total. Tan sólo un número relativamente pequeños de áreas metropolitanas sufrirán pérdidas absolutas de población. Entre ellas se encuentran, entre otras, Nueva Orleáns, Syracuse, Rochester, Búfalo, Pittsburg y Youngstown-Warren.

Algunas otras ciudades experimentarán un crecimiento moderado en sus barrios periféricos residenciales, pero en general no seguirán el patrón predominante de crecimiento de la población de Estados Unidos. Algunas de estas ciudades son Cleveland, Philadelphia, Detroit, Milwaukee, New Haven y Saint Louis.

Las altas tasas de crecimiento se concentrarán en zonas donde hace calor y brilla el sol, como California, Arizona, Nuevo México, Florida y el área metropolitana de Seattle. Otras áreas en las que también se esperan incrementos poblacionales significativos son Salt Lake City, el corredor Denver norte-sur, el Estado de Texas, el corredor Atlanta-Charlotte-Raleigh y la región Chicago-Madison. Los autores prevén lo que ellos denominan “entradas significativas de población” en Atlanta, Chicago, Phoenix, Nueva York, Dallas, Houston, Los Ángeles, Orlando y Denver.

Para el año 2020, se espera que la población total de Estados Unidos alcance los 336 millones de personas. Esto supone un incremento entre los años 2000 y 2020 de 53,7 millones de nuevos estadounidenses. (Según un informe publicado por el U.S. Census Bureau hace unas semanas, la población de Estados Unidos alcanzará los 300 millones este otoño).

La mayoría de las estadísticas indican un crecimiento continuado a largo plazo de la población urbana, y ese crecimiento específico en determinadas áreas urbanas podría tener a mediados de siglo un impacto significativo sobre la sociedad y cultura estadounidenses. Desde estos momentos hasta 2050, los inmigrantes y sus descendientes supondrán aproximadamente la mitad del crecimiento total de la población estadounidense. Los estadounidenses de origen europeo y africano formarán parte de un país donde cada vez será mayor la presencia de, entre otros, mexicano-americanos, chino-americanos, coreo-americanos, indio-americanos y filipino-americanos.

Otro descubrimiento clave en sus predicciones es que “los inmigrantes suelen concentrarse allí donde se establecieron previamente otros inmigrantes”. Estos “enclaves de inmigración” son muy atractivos para los recién llegados debido a los “vínculos familiares, el idioma que comparten, la existencia de bienes y servicios comunes”. En su prospección de datos, los autores cuantificaron el porcentaje de población nacida en el extranjero de cada condado remontándose hasta el año 1980.

También descubrieron que las poblaciones muy jóvenes y muy envejecidas suelen crecer más lentamente. Las áreas con máximo crecimiento, y que resultan más atractivas para los recién llegados, son aquellas en las que hay una gran porcentaje de población con edades comprendidas entre 25 y 65 años. Como dicha franja de edad también se corresponde con el periodo vital en el que se gana más dinero, es razonable suponer que las economías en esas áreas también serán lo suficientemente fuertes como para atraer a nuevos habitantes.

Rojo versus azul

A lo largo del tiempo se observa que los condados republicanos suelen crecer más rápido. ¿Añade esto alguna información adicional al debate rojo versus azul? (Rojo es el color de los Republicanos mientras el azul es el color de los Demócratas). Para Saiz la respuesta a esta cuestión es un rotundo no. “El crecimiento de la población no está necesariamente asociado a la política”, sugiere. “Hay que tener en cuenta otras variables”. Muchas de las áreas metropolitanas en estados “rojos” poseen características geográficas que se asocian al crecimiento. “No existe relación de causalidad entre crecimiento y orientación política”, añade Saiz. “Hay que tener presente que los estados en los que la población crece están atrayendo población muy diversa. Con el tiempo se producirá un proceso definitivo de cambio y conversión. Lo que en la actualidad se considera un estado rojo podría dentro de 30 años parecerse simplemente al resto del país”.

Otra de las observaciones importantes de estos investigadores es que los condados contiguos a las costas del Atlántico, el Pacífico y los Grandes Lagos crecen más lentamente que los condados interiores. Por el contrario, las zonas montañosas son muy populares en general. Asimismo, la edad y carácter de las viviendas de un área tienen un gran impacto. “Ceteris paribus el resto de variables, las áreas que cuentan con un stock de viviendas antiguas experimentan menores caídas de lo esperado”. El motivo podría ser que, si un grupo de casas viejas ha sobrevivido el paso de los años, posiblemente esas viviendas hubiesen sido construidas en su momento para familias de alto poder adquisitivo y son de muy buena calidad. De hecho, la existencia de casas antiguas en un área constituye un factor de atracción muy poderoso en la competición entre ciudades.

No obstante los autores, conscientes de la naturaleza incierta de las predicciones, señalan que “muchos lugares inesperados serán ganadores y perdedores en el juego del futuro desarrollo inmobiliario a nivel local”.

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