“Los líderes determinan si la economía está preparada para crecer… Y ya es hora de crecer”

La recesión ya ha finalizado. La bolsa estadounidense se ha recuperado y la productividad -aunque no el empleo-, está aumentando. ¿Cómo deberían reaccionar las empresas ante esta aparente oleada de buenas noticias económicas?

Durante la conferencia sobre tecnología celebrada en Wharton el 27 de febrero, los conferenciantes Bill McDermott, consejero delegado de SAP America, y Bruce Harreld, vicepresidente senior de estrategia de IBM, estaban de acuerdo en que mantener el status quo no era un buen plan. “Los buenos estrategas son buenos microeconomistas”, sostenía Harreld. “Hay nuevos algoritmos y nuevas y fértiles áreas”, incluyendo aquellas en las que los márgenes no parecen ser altos. “En esas áreas inexploradas es dónde se encuentran las oportunidades reales”, señalaba.

McDermott estaba de acuerdo con que las empresas deberían ampliar sus fronteras y buscar nuevas oportunidades, y además sugería que las líderes buscan empresas –incluso competidoras-, para explotar mejor los nuevos mercados. Así, señalaba la “relación simbiótica” de SAP con IBM, la cual hace cuatro años no se habría siquiera considerado. “Con las fortalezas que IBM nos puede proporcionar en ciertas áreas, podremos dar soluciones integradas a nuestros socios y clientes”, explicaba McDermott. “Es más, ahora las asociaciones están integradas en la dirección de la empresa. Se trata de asegurar que lo que haces tenga bajo riesgo, así que estamos hablando de alianzas naturales … Necesitas tener alianzas para conseguir el éxito en este entorno empresarial tan complejo”.

El título, no exento de ironía, de la conferencia impartida por Harreld era Why IT Never Did Matter, Now More Than Ever (Por qué las tecnologías de la información nunca han importado, y ahora más que nunca), aunque procediendo de IBM, seguro que Harreld no sitúa a las tecnologías de la información en un segundo plano en la estrategia de la empresa. No obstante, Harreld sugería que las tecnologías de la información a menudo se empleaban mal, y que los ejecutivos se involucraban demasiado en ellas e ignoraban objetivos más generales de la empresa. “Las tecnologías de la información siempre han tenido que ver con la creación de valor para los negocios”, afirmaba añadiendo que cada consejero delegado con el que habla sostiene ser “una víctima de la infraestructura de tecnologías de la información de su organización. Tenemos que liberarnos a nosotros mismos. Las tecnologías de la información son importantes … pero lo relevante es crear valor en el largo plazo”.

En opinión de Harreld, en IBM está teniendo lugar un cambio cultural que no está relacionado con las tecnologías de la información. Con paso lento pero seguro el negocio de la empresa se está transformando: se van abandonando los componentes y el software y cobra mayor importancia la prestación de soluciones a las empresas. Así, IBM hizo caso de los consejos que ella misma daba a sus clientes y empezó a prestar atención a los problemas que sus clientes le señalaban.

En 2002 “el comité de la conferencia preguntaba a los consejeros delegados ¿cuál es tu opinión sobre las tecnologías de la información? Y la respuesta era el silencio”, explicaba Harreld. Cuando los consejeros delegados mencionaban las tecnologías de la información, llegaban a la conclusión que bien era un problema que podían solucionar o bien que no era un problema fundamental. “Lo que querían saber es ¿Cómo hago que mi empresa crezca y sea más dinámica?

Si los consejeros delegados se estaban haciendo esta pregunta, entonces era mejor que IBM mejorase su consultoría, aplicaciones y estrategia, aspectos que ahora la empresa considera componentes clave del crecimiento de sus negocios, explicaba Harreld.

McDermott, que ha ocupado puestos ejecutivos en Xerox, Gartner y Siebel Systems antes de trabajar para SAP America, también sugería que ahora los líderes deben empezar a centrarse en el crecimiento, no simplemente en la estabilidad. “El principal objetivo de los próximos tres años no es el ahorro de costes, sino el crecimiento”. La raíz de todo éxito al final se encuentra en el liderazgo. Son los líderes los que tienen pasión por cumplir con sus objetivos. Los líderes determinan si la economía está lista para crecer …. Y es hora de crecer”.

Las tecnologías de la información pueden ser útiles, decía McDermott, para hacer que las empresas sean versátiles y flexibles. Así, cita a Dow Corning como ejemplo. En lo que parecía ser un mero cambio del uso estándar de las tecnologías de la información, la empresa logró ahorrarse millones dólares simplemente teniendo capacidad de adaptación, señalaba.

“Tiene 20.000 clientes en 50 países, así que la guerra de Irak podía haber acabado con ella”, decía McDermott. Sin embargo, a medida que la guerra de Irak se iba acercando, empezó a ser evidente para los analistas e ingenieros de Dow Corning que el Canal de Suez no iba a ser una buen lugar a través del cual trasladar mercancías; tendrían que cambiar las rutas de los barcos rodeando el Cabo de Nueva Esperanza. “En algunos casos el retraso era de 12 días, pero era mejor que quedarse atrapado durante meses. Hacían un seguimiento de sus mercancías a través de sus sistemas de tecnologías de la información, las trasladaban de un sitio a otro y las hacían llegar a su destino”.

Parecía una solución obvia, pero muchas empresas no lo habrían hecho o no lo hicieron, o al menos no confiaron en sus sistemas de tecnologías de la información para implementar cambios, afirmaba McDermott. Una empresa buena utiliza sus recursos disponibles en tecnologías de la información –u otros recursos-, para subir al siguiente nivel. “La cultura de la empresa es la que consigue (o no) capitalizar el potenciar de crecimiento. Es la cultura la que destruye a la empresa o la lanza al estrellato. Las empresas deben respetar a los individuos. Deben asegurarse de que sus empleados están motivados cada vez que entran por la puerta. Tienen que invertir en el futuro. Esas son las empresas que están sentando las bases del crecimiento para los próximos años; las que están sentado las bases de su éxito futuro”.

Harreld es algo menos entusiasta respecto al futuro inmediato. Así, considera que la actividad que se desarrolle en el futuro forma parte de un ciclo, y ese ciclo en estos momentos está en una fase alcista que va a durar mucho tiempo. “Creo que ahora estamos en un periodo de crecimiento y que Internet fue el detonante. Por el momento el grado de utilización de los sistemas que hemos creado es bajo, en especial con las tecnologías de la información”.

Según Harreld, estudios elaborados por IBM muestran que las empresas utilizan tan sólo un 42% de la capacidad de sus sistemas informáticos. Tienen miedo de utilizarlos al 100%, o bien no saben cómo hacerlo. El objetivo de su empresa –dice Harreld-, es maximizar la utilización de las operaciones informatizadas del mismo modo que los negocios han maximizado la productividad de los trabajadores.

“Algo crucial va a ocurrir. Debemos hacer que la infraestructura sea más adaptable y dinámica y así crear valor”, decía Harreld. “Nosotros hemos automatizado un montón de fábricas y almacenes, pero no son más que islas en medio del océano. En lugar de ejecutar múltiples aplicaciones con estos sistemas, las empresas parecen estar empleando cada servidor a una aplicación”.

Eso es lo mismo que tener a un trabajador haciendo tuercas en una habitación y contándolas para después enviarlas a la siguiente habitación, en la que otros trabajadores están haciendo las arandelas. Las empresas se han permitido a sí mismas ser ineficientes; han informatizado todo y simplemente asumieron que haciendo eso su negocio funcionaría mejor.

“A finales de los 80 la clave parecía residir en una virtualización de la corporación que de hecho nunca ocurrió”, decía Harreld añadiendo que las empresas que quieren crecer no sólo tendrán que ser más competitivas y ágiles, sino también más conscientes de las operaciones que se pueden efectuar con las nuevas tecnologías de la información. La introducción de tecnologías por el mero hecho de introducirlas genera estancamiento. Puede que incluso haya sido la causa de la última recaída, ya que las empresas dejaron de ser innovadoras.

Por último, a pesar de que los recientes escándalos –Enron, Adelphia, WorldCom o Tyco entre otros-, no fueron precisamente buenas noticias, sin embargo han creado un nuevo tipo de cultura empresarial. “En el mundo que dejamos atrás había unas cuantas personas haciendo cosas que no se deberían hacer. Ahora estamos viviendo en un mundo de transparencia y sugiero que lo acojamos con los brazos abiertos”.

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"“Los líderes determinan si la economía está preparada para crecer… Y ya es hora de crecer”." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [07 abril, 2004]. Web. [22 May, 2019] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/los-lideres-determinan-si-la-economia-esta-preparada-para-crecer-y-ya-es-hora-de-crecer/>

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"“Los líderes determinan si la economía está preparada para crecer… Y ya es hora de crecer”" Universia Knowledge@Wharton, [abril 07, 2004].
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