Los retos de Laura Chinchilla al mando de Costa Rica

Laura Chinchilla se convirtió el pasado 8 de mayo en la primera mujer que llega a la jefatura de Estado en Costa Rica y se unió, de esta manera, al selecto club de mujeres que han ocupado este cargo en América Latina. Desde que la argentina María Estela Martínez, ‘Isabelita’, asumiera la jefatura en el año 74, tras la muerte de su esposo, el presidente Juan Domingo Perón, otras diez mujeres han asumido el liderazgo de sus respectivos países. Hoy en día, tras la reciente salida del Gobierno de Michelle Bachelet en Chile, la única presidenta en funciones en América Latina, junto a la recién nombrada Chinchilla, es Cristina Fernández de Kirchner. Aunque pronto podrían unirse otras si triunfase la candidatura de las brasileñas Dilma Rouseff, del Partido de los Trabajadores, y Marina Silva, del Partido Verde. Pero de momento ninguna figura como clara favorita en las encuestas para las elecciones presidenciales del 3 de octubre en su país.

Hasta que el futuro se despeje, Chinchilla acaparará, junto con Fernández de Kirchner, los focos de atención política en un continente donde, según sus recientes palabras: “la pobreza tiene cara de mujer”. Una realidad que no ha evitado que esta graduada en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica, con una Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown, escalara posiciones en la vida política: fue viceministra (94-96) y ministra (96-98) de seguridad pública, diputada (2002-2006) y vicepresidenta (2006-2008) antes de ganar las elecciones en febrero de este año. En la cita electoral derrotó con cerca del 47% de los votos a su más directo rival, Ottón Solís (25%), y suceder así al popular Oscar Arias, premio Nobel de la Paz en 1987 por su ayuda para acabar con los conflictos armados en Centroamérica.

Su condición de mujer no ha sido obstáculo para obtener la victoria electoral. Todo lo contrario. Según Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano para América Latina, la sociedad costarricense es una sociedad donde la participación de la mujer en la vida pública es considerada algo normal. “Ella misma ha ejercido funciones de gobierno, y hay una presencia de mujeres que desarrollan funciones destacadas en la vida social: administración, tribunales, etc. Su elección se ha vivido con bastante normalidad, de hecho ni durante la campaña ni en las primarias, dentro de su propio partido, ha habido posturas que descalificaran su candidatura en función de cuestiones de sexo”.

Aunque esto tampoco tiene que llamar a engaños, señala Malamud. “Es verdad que Costa Rica es más abierta que otros países de la región, pero el machismo, sobre todo entre los sectores populares, tiene una presencia determinante”. Y señala que eso se advierte en las políticas sociales de muchos países latinoamericanos donde, en muchas ocasiones, son las mujeres las que controlan los fondos de los programas asistenciales ante el temor de que los hombres los utilicen de forma inadecuada.

A Chinchilla la acompañarán otras mujeres en su viaje. De los 21 ministros que forman parte de su equipo de Gobierno, nueve son mujeres y ocuparán carteras tan relevantes como las de Economía, Salud, Agricultura o Comercio Exterior.

Continuidad

Cuestiones de sexo aparte, su llegada al poder marca una línea de continuidad con el Gobierno anterior de Arias, en la medida en que ella formó parte del Gobierno y ambos pertenecen al socialdemócrata Partido de Liberación Nacional (PLN). Por eso, quizás, ha intentado dejar claro desde el principio, en sus discursos y declaraciones a los medios, su independencia frente al ex presidente. Ella cuenta con sus propias credenciales, entre las que Roy Zúñiga, decano del Campus Walter Kissling Gam de Incae Business School, en Costa Rica, destaca su amplia experiencia en seguridad pública. “Ha sido consultora en América Latina y África para organismos como la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en temas de reforma judicial y reforma de la seguridad pública. Su desempeño y liderazgo en temas claves para la sociedad costarricense la han llevado al poder”.

Uno de estos temas clave ha sido su firme compromiso por combatir el aumento alarmante de la violencia ciudadana y el crimen organizado en un país sin ejército, que hasta ahora había sido prácticamente un oasis de seguridad en la zona. La creciente presencia del narcotráfico en el país se debe a que “se ha golpeado a los carteles en Colombia y ahora se les está combatiendo en México con mucha más fuerza, haciendo que una serie de ellos estén intentando hacerse fuertes en Centroamérica”, señala Malamud.

En cuanto a la violencia ciudadana, añade, es verdad que en Costa Rica no se ha llegado a los niveles de algunos países vecinos, pero la situación es preocupante. “En términos relativos, el país sigue siendo una excepción en la zona en comparación con los niveles de orden público en Guatemala. Lo mismo pasa con la solidez política si se compara con la de Nicaragua. El país cuenta con una solidez institucional inexistente en otros países de la región, el sistema de partidos funciona de forma más eficiente, el respeto por la ley y la separación de poderes sigue teniendo vigencia, y esto, evidentemente, favorece la situación”.

Esta estabilidad institucional será una ventaja a la hora de hacer frente a otro de los retos de Chinchilla: la falta de mayoría en el Congreso, ya que su partido cuenta con 24 de los 57 escaños. “Esto la ha llevado, desde el principio, a proponer una política de diálogo y concertación con el resto de los partidos, en la medida en que para impulsar sus propuestas va a requerir del voto y del apoyo de diputados ajenos a su propio partido”, señala Malamud.

Aún así, Cristóbal Pérez-Jerez Alvarado, profesor de Administración de Negocios de la Universidad Latina de Costa Rica y consultor en política económica y estrategia empresarial, cree que es necesario fortalecer la seguridad ciudadana con autoridades que gocen de credibilidad, apoyo y recursos. Y teme que “el nuevo gobierno caiga en la tentación de concertar una plataforma de conducción política con todos los sectores sociales, empantanándose en negociaciones indispensables, pero que tienen que tener como límite la toma de decisiones para resolver los grandes problemas que preocupan al país”.

El principal reto del nuevo gobierno será ser consistente, dice. “Guardar coherencia entre las promesas de continuar una política de apertura comercial y aumento de la competitividad del país con acciones de estabilidad social y reformas en los aparatos de educación, salud y trabajo social”.

Consolidación y nuevos acuerdos comerciales

En el tema de apertura comercial, Costa Rica todavía está pendiente de  profundizar las relaciones con China – cuya relevancia como socio comercial está aumentando rápidamente en la región-, así como de la resolución de la crisis hondureña y su repercusión sobre el proceso de integración centroamericano, que está estancado desde junio del año pasado, como consecuencia de la crisis política vivida en Honduras tras el golpe de Estado que derrocó al presidente hondureño Manuel Zelaya. El principal problema es que hay países latinoamericanos que todavía no reconocen la legitimidad del Gobierno de Porfirio Lobo, ganador de los comicios del pasado mes de noviembre en Honduras, por haberse celebrado bajo un régimen de facto tras el derrocamiento de Zelaya. Desde entonces, no se ha realizado ninguna cumbre del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), formado por Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua Panamá y República Dominicana como estado asociado.

Por otro lado, Costa Rica ha tenido en el pasado algunos roces en materia de integración regional con sus vecinos por haberse negado a integrar la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) y el Parlamento Centroamericano (Parlacen), órganos del SICA que el antecesor de Chinchilla considera costosos y de poca o nula utilidad. Para dejar clara su voluntad de diálogo con los vecinos y socios, así como la apuesta por la integración regional, la presidenta realizó después de su victoria electoral una gira por Centroamérica que la llevó hasta Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Y por si había alguna duda en cuanto a su postura, antes del viaje declaró a los medios: "Centroamérica es una prioridad que hemos definido para nuestra futura administración y estoy convencida que, con un diálogo permanente y con la comprensión de nuestras propias realidades, vamos a alcanzar importantes avances en la lucha contra los retos comunes".

Gabriel Leandro Oviedo, economista y profesor costarricense, director de la página web AulaDeEconomia.com señala que las políticas de Chinchilla en este sentido serán muy similares a las que se han venido dando durante la última década. “Incluso las personas que están a cargo de estas labores son casi los mismos que han venido trabajando en los dos últimos gobiernos. Esto no quiere decir que no haya conflictos, pues en el caso de China, algunas cámaras empresariales que siempre han apoyado la apertura comercial, se han opuesto”, dice. “La queja principal se debe a que muchos industriales creen que Costa Rica no es suficientemente competitiva frente a China, y que el tratado beneficia a solo unas pocas empresas, especialmente transnacionales como Intel”. La empresa cuenta con dos plantas de manufactura y un centro de distribución en el país. De hecho, junto con el turismo y la agricultura, la exportación de equipos electrónicos es uno de los pilares de la economía costarricense.

Y es que lograr un acuerdo comercial con la UE, China y otros países es una de las prioridades de Chinchilla durante su mandato, dice Malamud. El acuerdo con la UE se materializó el pasado 18 de mayo durante la Cumbre de Madrid entre la UE y los países de Centroamérica, en la que tras tres largos años de arduas negociaciones y discrepancias de última hora en torno a los productos lácteos y textiles se firmó un acuerdo de asociación que se compone de tres ejes: comercial, político y de cooperación. El acuerdo permitirá las exportaciones bilaterales de productos agrícolas e industriales, vehículos, dispositivos electrónicos, vino y bebidas alcohólicas, entre otros, y sólo está pendiente de su ratificación por los diferentes parlamentos. Las naciones centroamericanas exportan principalmente productos agrícolas como café, bananas y otras frutas a la UE e importa maquinaria, productos químicos, vehículos y combustibles desde Europa.

Saliendo de la crisis

Otra de las prioridades de Chinchilla será liderar la salida la crisis en la que entró el país, contagiado por la recesión mundial, y de la que ya parece estar emergiendo. Costa Rica disfrutó de un período de crecimiento sostenido entre 2003 y 2007, pero en 2008 la economía se vio afectada por la turbulencia del mercado financiero mundial y por el descenso de la actividad de sus socios comerciales, lo que se tradujo en la disminución del crecimiento del PIB real de casi 5 puntos porcentuales hasta un 2,9%. A su vez, los altos precios de las materias primas y la presión de la demanda empujaron la inflación por encima de los dos dígitos y contribuyeron, junto con el debilitamiento de la exportación manufacturera, a que el déficit en la cuenta corriente externa alcanzara casi el 9% del PIB, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A pesar de que, en 2009, la economía costarricense se contrajo un 1,1%, “la recuperación económica está firmemente en marcha”, dijo Marco Piñón, jefe de la misión del FMI al país, tras el tercer y último examen del acuerdo Stand-By (derecho de giro) aprobado en abril de 2009, cuyo objetivo es respaldar la estrategia del país para afrontar la coyuntura económica mundial adversa. “El crecimiento económico se aceleró en el segundo semestre de 2009 y mantuvo su vigor en el primer trimestre de 2010. La actitud de los consumidores y las empresas se ha afianzado y las condiciones financieras han seguido mejorando”, señaló. Y añadió que “la proyección de crecimiento del producto en 2010 se revisó a 3,8% (es decir, 1,5 puntos porcentuales más que la cifra previa). Se prevé que la inflación se aproximará al límite superior de la banda de 4%–6% fijada por el banco central para 2010”.

Leandro Oviedo coincide en que la situación del país después de la crisis es relativamente positiva, pues la producción y el empleo muestran signos de mejora, sin embargo señala que todavía hay algunas áreas muy vulnerables de la economía “tica”: “El déficit fiscal rondará el 5% del PIB este año, que es el más alto de los últimos 10 años, lo cual genera presiones importantes sobre la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio; la situación de balanza de pagos muestra un desequilibrio creciente, pues el déficit de la cuenta corriente es cada vez mayor; y la inflación, que es normalmente superior al 10%, podría volver a aumentar después de la crisis”.

En cuanto a la pobreza, aunque ésta se haya mantenido a un nivel alrededor del 20% durante los años recientes, la desigualdad muestra una tendencia creciente, dice. Y, por último, añade que “el agravamiento de problemas sociales, como la criminalidad, el tráfico de drogas, etc., generan tanto una presión social como una presión sobre el presupuesto”.

Leandro Oviedo señala que resolver estos temas no será una tarea fácil. “Chinchilla hizo muchas promesas en campaña y ha creado muchas expectativas, pero no se cuenta con recursos para lograr lo prometido. La gente espera cambios, sin embargo los recursos fiscales son muy limitados”.

Por eso, los expertos señalan que el país debería acometer reformas estructurales para recuperar la pérdida de competitividad. En ese sentido, destacan reformas integrales en campos como el de la reforma fiscal, la apertura de los sectores de electricidad y telecomunicaciones, actualmente controlados por el Estado, al igual que los seguros. También será necesario “orientar un plan nacional de desarrollo que resuelva la modernización de la infraestructura nacional”, en la que el país muestra un atraso considerable, dice Pérez-Jerez. Y, por último, resolver temas tan urgentes como la educación pública, la salud y el medio ambiente”.

Leandro Oviedo concluye señalando que Chinchilla tendrá que sacar a relucir la imagen de persona "firme" que trató de crearse durante la campaña, “lo cual ya está empezando a ser desafiado. Los diputados están tramitando una duplicación de sus salarios y la gente le está pidiendo a la presidenta que demuestre su firmeza rechazando esta ley. En situaciones como ésta, ella tendrá que demostrar su liderazgo y personalidad. Aún es pronto para establecer si la imagen que tiene la podrá mantener ante los duros retos que enfrenta”.

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