Petróleo y dificultades financieras: ¿qué pueden esperar las empresas energéticas?

En un negocio sujeto a ciclos de rápido crecimiento y de caída repentina, las empresas deben ser ágiles para sobrevivir. Las empresas que han proliferado gracias al auge del petróleo de esquisto están tratando de resistir la caída drástica de los precios del petróleo con medidas como la reducción de la producción y el despido de trabajadores. Para muchos, sin embargo, los costos “enterrados” (o hundidos) y los altos niveles de deuda significan que simplemente los recortes no son suficientes.

Como resultado, los impagos y las quiebras están creciendo en la industria energética de Estados Unidos en la medida en que el precio del crudo se mueve alrededor de menos de US$ 30 por barril en medio de un exceso de oferta mundial. Y con algunas investigaciones que indican que el precio del petróleo —recientemente se depreció más del 70% desde mediados de 2014— posiblemente caerá por debajo de US$ 20 el barril, las quiebras deberían continuar. Además, el fuerte desplome de los precios de la energía ha contribuido de forma significativa a la impresionante caída en los mercados mundiales de renta variable.

Sin embargo, aunque muchos se están viendo afectados en este momento, para las empresas más fuertes esa sacudida podría ser la medicina que necesitaban, ya que tendrán la oportunidad de utilizar algunos activos estratégicos ahora más baratos. “Incluso las malas épocas ofrecen oportunidades”, dice Lawrence Hrebiniak, profesor emérito de Gestión de Wharton.

Un rápido desmoronamiento

Después de recuperarse de una fuerte caída durante la crisis económica mundial, los precios de referencia del petróleo llegaron a casi US$ 80 a finales de 2010. En febrero de 2011, otro incremento elevó el precio de nuevo a más de US$ 100 por barril en que se situaría la mayor parte de los tres años y medio siguientes. El auge animó a más empresas a invertir, muchas usando dinero prestado.

La tragedia comenzó 18 meses después. El precio del crudo del barril de petróleo pasó de US $ 114 en junio de 2014 a US $ 49 en enero de 2015. En un breve intervalo, los precios volvieron al nivel de US $ 65, pero en mayo las caídas volvieron y el derrumbe de los precios se ha acelerado desde principios de 2016. Los precios de referencia cayeron por debajo de US$ 30 por barril en las últimas semanas por primera vez en 12 años, según Bloomberg Business. El crudo Brent, de referencia internacional, se estabilizó en US $ 27,99 el último martes de enero.

Hay varios factores que están reduciendo los precios, pero el principal es el exceso de oferta. Simplemente hay más petróleo en el mercado que lo que el mundo necesita, especialmente teniendo en cuenta la desaceleración económica en China y los mercados emergentes. Los países de la OPEP, que se resisten a renunciar a la cuota de mercado, han abandonado su papel tradicional de reguladores. En cambio, siguen produciendo a gran escala. Según algunas estimaciones, el mundo está produciendo dos millones de barriles más al día por encima de lo que es capaz de consumir, dice Erik Gilje, profesor de Finanzas de Wharton.

Esto se debe en parte a un éxito inesperado, explica Gilje. A mediados de 2014 se hizo evidente que la tecnología utilizada en la extracción de petróleo de esquisto fue aún mejor de lo imaginado. Los pozos producen dos veces más de lo esperado, incluso en las zonas más antiguas de la perforación. Cuando los mercados pensaban que la oferta total de Estados Unidos crecería alrededor de un millón de barriles al día”, ésta alcanzó, de hecho, 1,8 millones”, dice Gilje. Esto tomó a muchos por sorpresa, en parte debido a la dificultad de seguimiento de la producción. “El consumo en tiempo real y las cifras de producción son increíblemente opacas”, dijo el profesor, quien añadió que los datos podrán ser revisados ​​hasta 12 meses después. “Es difícil saber lo que está pasando”.

Otro factor de complicación para cualquier persona que tiene que tomar decisiones: los mercados de predicción se equivocaron. “Si nos remontamos a septiembre de 2014, vamos a ver lo que la curva de futuros decía, en particular, sobre el petróleo”, dice. “Todo el mundo pensaba que el barril de petróleo tendría un precio por encima de $ 90 en el futuro”.

“Si yo tuviera una empresa de esquisto en EE.UU., volvería a 2014 y ahí vería que los mercados financieros me decían que el barril costaría US $ 90 para siempre”, añadió Gilje. “Tiene perfecto sentido perforar”. Para empeorar aún más las cosas, Irán anunció la semana pasada que volvería a entrar en el mercado después de que se suspendieran las sanciones que siguieron al acuerdo nuclear histórico con las potencias globales. Esto significa que la oferta será aún mayor, una de las razones por la que muchos analistas predicen unas caídas de los precios aún más fuertes.

Consecuencias

La confusión se ha cobrado un precio muy alto, sobre todo entre las empresas más pequeñas. De acuerdo con la firma de abogados Haynes & Boone Texas, 42 empresas estadounidenses de energía con deudas superiores a $ 17 mil millones fueron a la bancarrota el año pasado.

“Probablemente hay algunos otros que no saben muy bien qué hacer”, argumenta. Las tasas de morosidad de los bonos también están aumentando, dijo. “Hay empresas cuya calificación de crédito se verá reducida de forma drástica”. Esto hará que sea difícil y costoso para las empresas que sobrevivan conseguir crédito en el futuro.

Hay razones para creer que la sacudida continuará. El informe de la empresa de servicios de consultoría AlixPartners dijo que los ingresos estimados de 134 empresas de exploración y producción basadas ​​en los Estados Unidos muestran que podría haber una brecha de $ 102 mil millones en relación con sus gastos operativos y de capital en 2016.

En una decisión que recuerda el colapso del mercado inmobiliario, los cuatro mayores bancos de Estados Unidos —Bank of America, Citigroup, JPMorgan Chase y Wells Fargo— reservaron un total de por lo menos US $ 2.500 millones para cubrir préstamos incobrables de energía de amortización dudosa, informó Bloomberg. Los cuatro se preparan para aumentar aún más sus reservas si los precios siguen siendo bajos.

Una medida adoptada por algunas empresas cotizadas fue reducir los dividendos y programas de recompra de acciones más bajos. “Los accionistas deben entender que pueden perder uno o dos dividendos, pero eso es mejor que la compañía cierre sus puertas”, argumenta.

La industria también está tomando otras medidas incluidas en la receta de supervivencia de Hrebiniak. Ya ha recortado más de 200.000 puestos de trabajo en los últimos 18 meses, de acuerdo con AllixPartners. Las empresas también renegociaron contratos con los proveedores y reducirán los gastos de capital del 20% al 40%. “La actividad de perforación en Estados Unidos cayó más de 50% en los últimos 12 meses”, según los datos del informe AlixPartners.

La compañía dijo que estas acciones han ayudado a algunas empresas a reducir sus costes de equilibro en los campos activos de petróleo en un 30% o más, lo que debería ayudar a aliviar algo de la presión financiera de este año. “Estas medidas deberían servir de itinerario para otras empresas que tengan que enfrentarse a retos persistentes”, dice el informe.

No son sólo las pequeñas empresas estadounidenses las que están reaccionando con recortes. En septiembre, Royal Dutch Shell dijo que pondría fin a su programa de perforación controvertido en el Ártico de Alaska y recortaría 7.500 puestos de trabajo. BP anunció la semana pasada que eliminará 4.000 puestos de trabajo en todo el mundo.

“Hay proyectos en todo el mundo que están siendo cancelados o pospuestos”, dice Gilje. “¿Quién está en condiciones de tomar decisiones si se está cortando todo lo posible para reducir la inversión?”.

Las compañías petroleras también deberían tratar con sus acreedores en busca de un poco de alivio, explica Hrebiniak. “Aunque los bancos han reducido los préstamos, conocen bien la industria”, dice. Las empresas pueden renegociar los préstamos concedidos con mejores condiciones. “Si el pasado puede servir como una referencia, el colapso actual será revertido lentamente, pero de una manera más positiva para la industria”.

Las fusiones y adquisiciones, ¿en situación de espera?

Varias empresas se han unido en su intento de ahorrar al máximo, mediante la reducción de las operaciones duplicadas.

“Esperamos que el ritmo de esas actividades recupere el aliento en el año 2016, ya que la dinámica actual de la industria parece que va hacia una debacle más larga que durante los ciclos anteriores”, según el informe de AlixPartners.

Las empresas que no quieren negociar de inmediato también pueden buscar alianzas estratégicas que les ayuden a reducir costes sin renunciar a los mejores activos, explica Hrebiniak.

Un paso lógico, la venta de activos no estratégicos y sin ingresos, podría llegar a ser algo más difícil si los precios bajos persisten. Bloomberg informa de que, cada vez más, las empresas en quiebra están luchando para atraer ofertas mínimas para los activos que están vendiendo. Esto es una indicación de que hay un montón de activos disponibles para las partes interesadas, que empuja los precios hacia abajo. “Es un mercado de compradores”, señala Hrebiniak.

Algunas grandes empresas pueden tratar de migrar al sector de la energía alternativa como una manera de protegerse de pérdidas con el petróleo, pero esta estrategia tiene sus propios desafíos. “El problema no es sólo económico, también es político”, argumenta. Dado que los incentivos fiscales y otros subsidios a la industria de la energía alternativa pueden ser una parte importante de la mezcla, Hrebiniak añade que “dependerá de quién está en el Senado, la Cámara de Representantes y la Casa Blanca”.

Además, podría haber otras oportunidades atractivas para los grandes inversores. “Creo que las grandes empresas estarán interesadas en acumular más activos que la inversión en fuentes alternativas de energía en este momento”, dice.

Las alternativas también son una salida poco probable para las pequeñas empresas más afectadas debido a los altos costos de inversión que requieren reposicionamiento.

“La mayoría de las empresas no están en condiciones de simplemente migrar a otras soluciones”, dice Gilje. Y las alternativas tienen sus propios desafíos, debido a la fuerte caída de los precios del petróleo. “Uno de los efectos secundarios es que aún está lejos el día en que la energía solar y eólica constituya una parte importante del sector eléctrico. Es difícil cuando los precios de los combustibles alternativos están en caída libre”.

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"Petróleo y dificultades financieras: ¿qué pueden esperar las empresas energéticas?." Universia Knowledge@Wharton. The Wharton School, University of Pennsylvania, [08 febrero, 2016]. Web. [09 December, 2019] <https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/petroleo-y-dificultades-financieras-que-pueden-esperar-las-empresas-energeticas/>

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